S?bado, 07 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 07-08-2010

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1. La ficci?n?

"Se pensaba que era un hombre de los p?ramos por su apetito desmesurado por el poder, por la naturaleza de su gobierno, por su conducta l?gubre, por la inconcebible maldad de su coraz?n".

Gabriel Garc?a M?rquez, El oto?o del Patriarca, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1975, p. 50.

Gabriel Garc?a M?rquez escribi? una obra sobre un dictador tropical que dura u n siglo en el poder y cuya soledad al final de sus d?as es registrada como la del oto?o del Patriarca. El Patriarca es un puro macho (??Viva el macho!? es una de sus proclamas predilectas) que ha gobernado a su empobrecido pa?s con mano de hierro, con la que tortura, desaparece y mata a todos sus adversarios: ?los presos que tiran en los fosos de la fortaleza del puerto para que se los coman vivos los caimanes, (?) los que despellejan vivos y le mandan el cuero a la familia como escarmiento, (?) el sartal de recursos atroces de su r?gimen de infamia?

El P atriarca desconf?a de todo el mundo, es rencoroso, vengativo y testarudo: "Carajo, pero ahora van a saber qui?n es qui?n, roncaba, masticaba espumas de hiel no tanto por la rabia de la desobediencia como por la certeza de que algo grande le ocultaban si se hab?an atrevido a contrariar las centellas de su poder".

El Patriarca era un ganadero que hasta vacas meti? en la Casa Presidencial: "Todos los d?as desde que tom? posesi?n de la casa, hab?a vigilado el orde?o en los establos para medir con su mano la cantidad de leche que hab?an de llevar las tres carretas presidenciales a los cuarteles de la ciudad"; "Adem?s del impuesto personal que percib?a por cada res que se beneficiaba en el pa?s".

La dictadura criminal a la que someti? a su pueblo fue respaldada por las potencias mundiales, contentas porque el Patriarca satisfac?a sus voraces apetitos para saquear al pa?s: ?primero el monopolio de la quina y el tabaco para los ingleses, despu?s el monopolio del caucho y el cacao para los holandeses, despu?s la concesi?n del ferrocarril de los p?ramos y la navegaci?n fluvial para los alemanes, y todo para los gringos por los acuerdos secretos (?) el embajador Charles W. Traxler cuyo gobierno se constituy? en garante de los compromisos europeos a cambio de un derecho de explotaci?n vitalicia de nuestro subsuelo, y desde entonces estamos como estamos debiendo hasta los calzoncillos que llevamos puestos?.

Cuando el Patriarca muere, de muerte natural, ya hab?a regalado todas riquezas del suelo y del subsuelo y hasta el mar, o, mejor dicho, no del mar porque este fue robado por una potencia extranjera que se apropia, literalmente hablando, de sus aguas, no en forma figurada sino real, porque se las llevan en tanques hacia sus dominios: "La incontenible maldad del coraz?n con que le vendi? el mar a un poder extranjero y nos conden? a vivir frente a esa llanura sin horizonte".

El Patriarca nunca piensa en lo que vendr? despu?s de ?l, porque considera que no habr?a ma?ana sin ?l. Todos adulan al Patriarca como un ser de otro mundo, una leyenda viva, leyenda que es creada por sus aduladores en busca de dinero y por quienes lo han acompa?ado toda la vida. Cuando no acaba de morir el Patriarca, liberales, conservadores y la iglesia, para quienes el Patriarca era inmortal, llegan como ratas: ?para repartirse por partes iguales el bot?n de su poder (?) hab?an vuelto los liberales y los conservadores reconciliados al rescoldo de tantos a?os de ambiciones postergadas, los generales del mando supremo que hab?an perdido el oriente de la autoridad, los tres ?ltimos ministros civiles, el arzobispo primado?.

El Patriarca n unca quiso hablar de sucesor ni de herencia, porque se consideraba insustituible: ??l se hab?a negado en sus instancias seniles a tomar ninguna determinaci?n sobre el destino de la patria... y sin embargo era tan l?cido y terco que no hab?amos conseguido de ?l nada m?s que evasivas y aplazamientos cada vez que le plante?bamos la urgencia de ordenar su herencia".

2. ...y la realidad

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? Todos los caminos del paramilitarismo conducen a la Casa de Nari?. Felipe Zuleta , agosto 28 del 2008, en felipezuleta.blogspot.com/ ???

Cuando Gabriel Garc?a M?rquez escribi? El Oto?o del Patriarca, construido a partir de las experiencias de muchas dictaduras latinoamericanas, quiz? nunca pens? que parte de las cosas que describ?a sobre una tenebrosa dictadura de ficci?n iban a palidecer en comparaci?n con la terrible realidad colombiana de las ?ltimas d?cadas y de un personaje que gobern? a sangre y fuego el pa?s durante los ?ltimos ocho a?os. Y hoy ni Garc?a M?rquez parece querer comparar el argumento de su novela de 1975 con lo que ha acontecido en Colombia, pues ni corto ni perezoso recibe en M?xico y estrecha la mano de sujetos tan poco recomendables como el Se?or P y Juan Manuel Santos.

En 2002 llego a la presidencia de la Rep?blica, con el apoyo irrestricto de los paramilitares, y el fraude electoral en la Costa Atl?ntica, tambi?n forzado por los paramilitares, un personaje sini estro, a quien algunos llamaron el Patr?n, el Padrino, el Paisa o, de manera m?s coloquial, el Paraco y los m?s osados el Paraquito (ya es famosa la mofa que se atribuye al presidente del Ecuador, Rafael Correa, qui?n supuestamente le habr?a dicho cuando lo invito a visitar su pa?s: ?venga Para-Quito?), pero a quien nosotros simplemente vamos a denominar el Se?or P?

Durante estos ocho a?os este individuo se present? a s? mismo como un Mes?as redentor e insustituible y eso lo amplificaron todos sus sirvientes y corifeos, entre los que descollaron muchos periodistas y antiguos militantes de izquierda, convertidos en sicarios intelectuales del r?gimen. ?stos se encargaron de advertirnos que el personaje era irremplazable, que de su permanencia en el poder depend?a la suerte y el futuro del pa?s, que ?l pose?a una mente superior a la de todos nosotros, vulgares mortales. ?Que nunca antes hab?a existido ni en Colombia ni el mundo mejor presidente que ?ste que revolucion? la teor?a pol?tica con su invento de la ?democracia de opini?n? como fase suprema del Estado de Derecho! Durante estos eternos 8 a?os, ?l mismo Se?or P lleg? a creerse el cuento que ?l no ten?a reemplazo y que sin ?l el pa?s no iba a poder vivir, iba rumbo a la hecatombe definitiva.

Machista paisa, (?sea var?n y qu?dese a discutir?, dijo en una ocasi?n), bravuc?n con los d?biles, por contar con el respaldo de una poderosa maquina de guerra para bombardear a diestra y siniestra dentro del pa?s y fuera de ?l, sin embargo fue memorable su asustadiza carrera para esconderse de un temblor en Chile durante la posesi?n de Pi?eira, mientras los otros presidentes que asist?an a la ceremonia ve?an imp?vidos c?mo aquel que pregonaba de ser tan macho hu?a con el rabo entre las piernas.

Como el Patriarca del Oto?o vendi? el pa?s a las multinacionales, les regal? el suelo y el subsuelo, exonero a esas compa??as de l pago de impuestos por varios a?os y convirti? la Casa de Nari?o en un establo, porque como buen terrateniente adora las vacas y los caballos. Transform? al pa?s en una gran hacienda, en la que nos contempl? a todos como simples peones. Al ritmo del saludo fascista, con la mano derecha en el pecho, entonaba la palabra patria con una hipocres?a tan fingida que no pod?a ocultar la vergonzosa entrega de nuestro pa?s a los Estados Unidos para que ?stos implantaran en nuestro territorio siete bases militares.

Nadie pod?a pensar distinto, so pena de ser perseguido o encarcelado en el mejor de los cas os. Transform? a gran parte de los colombianos en soplones a bajo precio y en traquetos que se esmeran por demostrar que son los m?s machos y los m?s vivos, que pueden hacer lo que se les venga en gana por medio de la violencia (?le rompo la cara marica?, fue una frase c?lebre del Se?or P, que lo pinta muy bien). Ha sido la ?poca en que desde el Estado se legaliz? el sicariato al pagar por delatar y matar a todo aquel que fuera se?alado como enemigo p?blico del capitalismo gangsteril implantado en el pa?s y tambi?n se legalizaron actividades econ?micas (cultivo de palma aceitera, entre ellas) y empresas untadas con la sangre y el dolor de miles de ind?genas, campesinos y afrodescendientes, a los cuales les robaron millones de hect?reas que ahora est?n en manos de ?pr?speros empresarios? y colaboradores directos del r?gimen.

Compr? y soborn? conciencias a punta de billete del erario p?blico para tergiversar y mentir en los Consejos Comunitarios, para comprar votos con programas demag?gicos como el de Familias en Acci?n (t?pico de un populismo de derecha, seudo asistencialista, por medio del cual se le da a las familias m?s pobres unos 80 mil pesos mensuales, equivalente a unos 40 d?lares, con los que deben malvivir indignamente), para hacer lobby con la finalidad de que le aprobaran un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, para pagar el voto que aprob? la reelecci?n en el 2006, para comprar notarias que dio como premio a quienes posibilitaron ese fraude. Con y por la plata ofrecida a los militares se generalizaron los asesinatos de colombianos humildes, presentados por el Ej?rcito como muertos en combate, para ganar premios y ascensos. As? se mataron de manera impune miles de pobres a lo largo y ancho de nuestro pa?s, como reflejo de lo cual quedan las fosas en varios Departamentos, como la de La Macarena (Meta), repleta de miles de cad?veres, como testimonio mudo de la brutalidad del r?gimen presidido por el Se?or P.

El nepotismo y la corrupci?n imperaron en este r?gimen criminal hasta niveles impensados antes, puesto que pr?cticamente no hubo una sola semana de los ?ltimos 8 a?os donde no se destapara un esc?ndalo en el que estaba involucrado el Se?or P o alguno de sus familiares, amigos o funcionarios. Por las c?rceles han desfilado senadores, representantes a la C?mara, embajadores, militares del c?rculo cercano a la Presidencia de la Rep?blica y no existe casi ning?n funcionario del alto gobierno que no tenga a un familiar vinculado a la delincuencia, al narcotr?fico o al paramilitarismo: el Director de la Polic?a, tiene un hermano preso en Alemania por haber sido una ?mula? fina del narcotr?fico; uno de los hermanos del Ministro del Interior y de Justicia (sic), se encuentra en prisi?n por sus v?nculos con grupos paramilitares; un ex Director del Das es procesado por haber convertido a esta instituci?n, dependiente de manera directa de la Presidencia, en una cueva de hampones, que matan sindicalistas y profesores universitarios, y a ese mismo personaje el Se?or P lo catalog? como ?un buen muchacho?; el ministro de (Des)Protecci?n (Anti)Social est? siendo juzgado por cohecho, por haber participado en la compra de votos en el Congreso de la Rep?blica para que fuera aprobada el tr?mite de reelecci?n; el hijo mayor del Se?or P ha sido acusado de asignar notarias como pago por los favores que posibilitaron la segunda elecci?n de su pap?; el hijo menor no se queda atr?s y se ha hecho famoso por hacer fraude y copia en la Universidad de los Andes; algunos funcionarios que ostentan un apellido de rancio abolengo, y que han ocupado altos cargos en este gobierno, han sido se?alados por antiguos paramilitares, como Salvatore Mancuso, de haber organizado el bloque capital de las Autodefensas, y por eso el humor popular acu?o la frase ?los paramilitares somos unos Santos?; y la lista podr?a extenderse casi hasta el infinito, como muestra del car?cter lumpenesco y traqueto de este r?gimen.

Se militariz? la sociedad colombiana de una manera insoportable, con medio mill?n de militar es y polic?as, miles de delatores e informantes, y se legaliz? a los paramilitares de todas las formas posibles. Estos se tomaron el Parlamento y altos ?rganos del poder pol?tico, empezaron a ser presentados como los ?salvadores de la patria? por los medios de comunicaci?n, se les dedican telenovelas y se les exalta en sus noticias, de sus incontables cr?menes poco se habla.

A nombre de la lucha contra el terrorismo, un t?rmino importado de los Estados Unidos, se efectuaron todo tipo de tropel?as contra la poblaci?n, tales como capturas masivas, se?alamientos p?blicos de miembros de la oposici?n, condenas a trav?s de los medios de comunicaci?n de personas que se atrevieron a disentir o a criticar, criminalizaci?n de aquellos estudiantes universitarios que protestaban contra las pol?ticas antipopulares, impunidad para referirse a las personas asesinadas por la extrema derecha, las que en forma infame han sido calificadas como c?mplices de los terroristas, como aconteci? con los asesinados de la Uni?n Patri?tica que en la l?gica traqueta pasaron de ser luchadores populares a ser victimarios, y mil bajezas por el estilo fueron el pan cotidiano durante estos 8 largos a?os.

Pero como no hay mal que dure cien a?os ni cuerpo que lo resista, se termin? el reino del insustituible , del ?nico, del Mes?as, del Salvador de la Patria. Quienes se encargaron de hacerlo a un lado fueron sus amos, los estadounidenses, que lo notificaron a comienzos de este a?o que era hora de abandonar sus intenciones reeleccionistas, y la Corte Constitucional, obediente con el amo imperial, cumpli? la orden a la perfecci?n. Desde ese fat?dico d?a de febrero, fat?dico para el Se?or P, ?ste ha venido contando d?a a d?a, hora a hora, minuto a minuto, el tiempo que le quedaba como intruso de la Casa de Nari?o y, como para negar su eclipse, en estos seis meses ha multiplicado sus tropel?as, sus artima?as, sus actos delictivos, sus acciones arrogantes y soberbias y sus apariciones por televisi?n. Es como si hubiera querido detener el tiempo para negarse a reconocer que no s?lo el imperialismo lo ha hecho a un lado, sino que las clases dominantes tambi?n han prescindido de ?l, como paisa camandulero y ordinario que es, para cambiarlo por un cachaco oligarca de buenos modales, luego de que les ha servido de manera incondicional. Incluso, su delirio megal?mano de creerse divino y omnipotente, con ese deseo irrefrenable de figurar a toda hora en los medios de comunicaci?n ?que lo consintieron y aplaudieron y toleraron sus abusos y delitos- ha servido de testaferro de las ?rdenes imperiales de agredir a Venezuela, para armar una guerra fratricida que lo mantenga en el poder y que aplace su llamamiento a juicio por todas sus acciones delictivas.

El oto?o le llego entonces a este personaje pero no como al Patriarca de Garc?a M?rquez, que muri? de muerte natural y de viejo, tras 100 a?os de soledad en el poder, sino que el Se?or P s?lo dur? ocho a?os en la Presidencia, de la que ahora se va, rumiando su impotencia y amargura, pasando a ser un ex presidente m?s, una figura decorativa, que, para completar, tendr? que empezar a responder por todos sus delitos. Porque es casi seguro que tarde o temprano, dado su interminable prontuario, la mano de la justicia caer? sobre los hombros del Se?or P para que pague por todos sus cr?menes en alguna prisi?n del mundo, si se tiene en cuenta que sus delitos rebasan las fronteras colombianas, como lo saben en Ecuador, Venezuela y M?xico.

Tal vez por esa raz?n, en otra de sus incontables arbitrariedades , siendo todav?a Presidente, el Se?or P ha expedido un decreto en el cual se determina que, en lo sucesivo, los ex presidentes van a contar con una protecci?n similar a la de los presidentes activos y pueden residir en instalaciones militares. En consecuencia, el Se?or P ha anunciado que va a fijar su residencia en un bunker de la polic?a, en el mismo lugar donde funciona el Servicio de Inteligencia. Lo del bunker debe ser para tratar de blindarse y esconderse de la justicia internacional y lo de la inteligencia quiz? para seguir demostrando que es una ?ser superior?, tanto que necesita de muchos servicios secretos de inteligencia para espiar a todo el mundo, algo que sabe hacer de maravillas, en este caso a los jueces, juristas que empiecen a adelantar investigaciones que apunten a condenarlo por sus m?ltiples cr?menes.

Y razones tiene para preocuparse, porque como una muestra del oto?o de este Patriarca paisa , unas semanas antes de que dejar?, a su pesar y contra su voluntad, la Presidencia de la Rep?blica, ya empezaron a hablar algunos de sus antiguos s?bditos y subalternos, uno de los cuales dijo que las miles de interceptaciones telef?nicas que se realizaron en estos a?os hab?an sido ordenadas directamente desde la sede presidencial. Otros han acusado sin ambages a un hermano del Se?or P como organizador de la banda de los Doce Ap?stoles, un grupo paramilitar que operaba en Antioquia. Si personas ligadas al c?rculo presidencial est?n soltando la lengua cuando el Patr?n todav?a tiene las riendas del poder, es previsible que en pocos d?as, cuando sea ex presidente, muchos contertulios del r?gimen van a cantar de lo lindo y ya no habr? forma de callarlos. Esto augura que el Se?or P va a pasar de un irreversible declive oto?al a soportar un crudo, fr?o y prolongado invierno, porque es posible que uno de sus antiguos aliados, convertido ahora en Presidente de la Rep?blica, lo env?e a temperar a una c?rcel de los Estados Unidos. En tales circunstancias la P de Patriarca, Padrino, Patr?n y Paramilitar se convertir? en la P de Pr?fugo primero y luego en la de Presidiario, condici?n que ostentan antiguos aliados de Estados Unidos como Alberto Fujimori y Manuel Antonio Noriega, quienes, prendidos de los barrotes de sus respectivas celdas, deben pensar que el poder que ostentaban ayer no ha impedido que hoy sean unos simples y vulgares criminales que purgan largas condenas tras las fr?as rejas de prisiones de alta seguridad.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: García Márquez, dictador, Uribe, leyenda, liberales, Colombia, nepotismo

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