Lunes, 09 de agosto de 2010
La derecha cavernaria est? agazapada

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?Karl Marx fue, entre millones, realmente el ?nico que con su visi?n de profeta descubriera en el fango de una humanidad paulatinamente envilecida, los elementos esenciales del veneno social, y supo reunirlos, cual un genio de la magia negra, en una soluci?n concentrada para poder destruir as? con mayor celeridad, la vida independiente de las naciones soberanas del orbe. Y todo esto, al servicio de su propia raza.? (Hitler. Mein Kampf)

Por una parte, cuando escucho el t?rmino ? Socialismo Democr?tico ? o ? Democracia Socialista ? como definici?n del camino socialista en Venezuela, digo ?Ojal?, as? sea?. Porque la deriva frente al t?rmino proviene de viejos prejuicios sedimentados por al menos 120 a?os de historia del S ocialismo Moderno Europeo , cuyo legado no se puede ignorar ni confundir con una mala copia de la tradici?n bolchevique, tan reclamada como ?aut?ntico socialismo revolucionario? por los portavoces del ya enmohecido ?leninismo de partido ?nico?. Primer desacuerdo.

Desde all? ( leninismo de partido ?nico ) no hay viabilidad hist?rica para el nuevo socialismo. Adem?s, contribuye al extrav?o, el mar de confusiones, de intencionadas deformaciones, a manipulaciones ideol?gicas propias de la lucha, del conflicto, del antagonismo entre el campo del status quo y un campo revolucionario que pretende rebasar el capitalismo desde la revoluci?n democr?tica .

Proviene de una vieja historia, las erradas disyunciones entre la cuesti?n democr?tica y la cuesti?n socialista . Si usted separa la revoluci?n democr?tica del socialismo surgen todos los desvar?os del despotismo burocr?tico . Pues no es lo mismo declararse cr?ticamente frente al liberalismo democr?tico, rebas?ndolo a partir de una democracia participativa, deliberativa, protag?nica, radicalizada, que confundirla con una confiscaci?n del poder por un centro pol?tico burocr?tico . Segundo desacuerdo.

Por otra parte, viejos sectores contra-revolucionarios se acobijan en el manto del anti-totalitarismo, en clave de derecha, con complejo (o c?lculo) de afirmar que son parte del pat?tico anti-comunismo del ?macartismo tropical?.

Son los viejos anti-comunistas de otrora, encubiertos en una mascarada que no deja de resonar en los tambores de la ?guerra fr?a cultural?. Estos anti-totalitarios son poco respetables, sobre todo porque desv?an la atenci?n cuando se les advierte el sello totalitario del colonialismo occidental, del imperialismo, del fascismo, del integrismo cat?lico o las ruinas que dej? el Mein Kampf hitleriano.

Bastar?a que revisar?n un significativo libro titulado: ? El Totalitarismo: trayectoria de una idea l?mite ?, escrito por la fil?sofa italiana Simona Forti (2008), para encontrar sus filiaciones, acentos y procedencias.

Algunas cr?ticas anti-totalitarias muestran miradas de ?guila para condenar el estalinismo, pero son completamente miopes cuando est?n ?cara a cara? con el legado de Mussolini, Franco, Hitler, o m?s cercano, con los ?Estados de seguridad nacional? latinoamericanos y sus Constituciones legales, hechura de gente como Pinochet.

A esta derecha cavernaria no le gusta que le recuerden su afinidad electiva con el fascismo, ni c?mo en 1933 el Vaticano despleg? su inter?s en el poder en ascenso del Nazismo cuando el Cardenal Pacelli (quien despu?s lleg? a ser el papa P?o XII) firm? en Roma un concordato entre el Vaticano y la Alemania nazi. En representaci?n de Hitler, Von Papen firm? el documento y Pacelli, otorg? a Von Papen la elevada condecoraci?n papal de la gran Cruz de la Orden de P?o. No hay que olvidar entonces (?anti-totalitarios de derecha?), c?mo desde el Vaticano se dio apoyo a la tiran?a nazi, que fue considerada un baluarte contra el ?comunismo mundial?.

De este anticomunismo cavernario al anticomunismo de la politolog?a norteamericana, no hay grandes cambios de registro ideol?gico. Tal vez quienes han sido socializados por m?todos similares a los utilizados por las llamadas ?juventudes hitlerianas? (Hitlerjugend), usen el t?rmino ?totalitario?, en un sentido simplemente c?nico o hip?crita.

No hay que olvidar tampoco que Hitler no s?lo era anti-semita, sino que era (y por eso) un declarado anti-marxista: ? En aquella ?poca abr? los ojos ante dos peligros que antes apenas si conoc?a de nombre, y que nunca pude pensar que llegasen a tener tan espeluznante trascendencia para la vida del pueblo alem?n: el marxismo y el juda?smo .? (Mein Kampf)

No abundaremos en citas: ? Karl Marx fue, entre millones, realmente el ?nico que con su visi?n de profeta descubriera en el fango de una humanidad paulatinamente envilecida, los elementos esenciales del veneno social, y supo reunirlos, cual un genio de la magia negra, en una soluci?n concentrada para poder destruir as? con mayor celeridad, la vida independiente de las naciones soberanas del orbe. Y todo esto, al servicio de su propia raza .? (Mein Kampf)

O para aclarar su desprecio por la democracia: ? La democracia del mundo occidental de hoy es la precursora del marxismo, el cual ser?a inconcebible sin ella. Es la democracia la que en primer t?rmino proporciona a esta peste mundial el campo de nutrici?n de donde la epidemia se propaga despu?s .?

Cuando se afirma que el ?socialismo marxista? es totalitario, el beneficio de la duda sugiere preguntarse: ?Desde cu?l sistema de referencia y de cu?l marxismo me hablan estas presuntas voces anti-totalitarias?

El anticomunismo m?s rampl?n tiene piernas cortas, como la mentira. Confundir las experiencias del estalinismo (o el marxismo-leninismo) con Marx es parte del juego de lenguaje de la derecha cavernaria . Basta advertir c?mo Hitler se refer?a negativamente a la propia relaci?n del legado de Marx, y un partido socialdem?crata que a?n manten?a cierta fidelidad hacia la contribuci?n de la teor?a cr?tica radical .

Justamente hacia aquellas coordenadas espacio-temporales pueden seguir dirigiendo su mirada, quienes quieran enfrentar cr?ticamente el legado desp?tico que termin? desplegando la experiencia bolchevique, sin denegar por eso del pensamiento cr?tico y creativo de Marx y Engels.

Aqu? hay que volver a traer a colaci?n la frase de Engels de 1891 (Contribuci?n a la cr?tica del programa socialdem?crata), y el modo como fue distorsionada por Lenin (El Estado y la Revoluci?n), en la que plantea: ? Est? absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera s?lo pueden llegar a la dominaci?n bajo la forma de la rep?blica democr?tica. Esta ?ltima es incluso la forma espec?fica de la dictadura del proletariado, como lo ha mostrado ya la Gran Revoluci?n francesa. ?

Personajes como Rosa Luxemburgo quedaron sembrados en la historia como voces y signos de una cr?tica radical a?n no suficientemente asumida. Como quedaron fuera del canon, voces tan heterodoxas como Korsch, Gorter, Serge, Souvarine, Djilas, Basso, e incluso Simone Weil ( Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresi?n social ).

La burocracia marxista-leninista gener? su propia ideolog?a legitimadora. Pero eso no era Marx. Tercer desacuerdo.

No hay democracia socialista sin ejercicio directo de la soberan?a del pueblo, ni sin ejercicio directo del poder por parte de las clases trabajadoras, con sus m?ltiples expresiones organizativas, con la vitalidad de la pol?mica democr?tica y con corrientes de pensamiento diversas; no bajo sustituciones de centros pol?ticos burocr?ticos , ni con la peor de las f?rmulas: sistema de partido ?nico , embri?n de lo que a la postre ha sido la cuna de los rasgos autoritarios del llamado ?Socialismo realmente inexistente?.

La naturaleza de las formaciones sociales de los pa?ses del este europeo y Rusia ha sido objeto de una amplia pol?mica, se han empleado un gran n?mero de denominaciones para acercarse a una elemental verdad: no hubo socialismo de los trabajadores ni democracia revolucionaria alguna, y solo los desprevenidos por la mentira institucionalizada llegaron a reconocerlo desde 1991. Capitalismo de Estado, Socialismo burocr?tico, Colectivismo burocr?tico, v?a no capitalista para la industrializaci?n, transici?n bloqueada al socialismo, Estado obrero degenerado, o socialismo autoritario. Hay quienes han ironizado con las propias denominaciones de este tipo de sociedades y as? hablan de ?socialismo irreal? o de ?socialismo inexistente?. Otros prefieren seguir habitando en la gran narrativa de la mentira institucionalizada .

El criterio para cotejar si la emancipaci?n de los trabajadores, trabajadores, de los ciudadanos y ciudadanas, utilizando los hilos conductores de Marx, se hace por el camino de la democracia socialista , pasa por atravesar todos los fantasmas del totalitarismo y del despotismo burocr?tico, pasa por el balance de inventario cr?tico de todas las experiencias que fracasaron en su promesa .

Y sobre todo pasa por abrir (pol?micamente) el canon del marxismo institucionalizado, sobre todo para de-construir y reconstruir el pluri-verso de la teor?a cr?tica radical , des-dogmatiz?ndola y descoloniz?ndola. Sin esta pr?ctica de fondo y de vasto calado (que no es una distracci?n especulativa, sino un asunto con implicaciones pol?ticas en la praxis revolucionaria), s?lo se le dar?n argumentos a la derecha cavernaria.

Y el viejo anticomunismo retornar? como paranoia colectiva, como pr?ctica contra-revolucionaria, no se sabe si con las mismas f?rmulas de Hitler, Mussolini o Pinochet. O c?nicamente en nombre del anti-totalitarismo.

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Tags: derecha, comunismo, marxismo, leninismo, dmocracia, totalitario, Marx

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