Mi?rcoles, 11 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 11-08-2010

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La isla desconocida


Es grave su reflexi?n, como su mirada. La foto de Roberto Chile muestra en close-up a un anciano guerrero que mira fijamente a su interlocutor. La fuerza de esa mirada es la de los argumentos. Fidel Castro es entrevistado por cuatro destacados periodistas venezolanos. Habla de la Pen?nsula coreana y del Medio Oriente, pero es a prop?sito de Colombia, el Estado intervenido, que formula una conclusi?n quiz?s de partida: ?Ten?amos la raz?n en desear la justicia y tambi?n, la paz. Y ?ramos partidarios de la lucha. Porque si usted no puede obtener la justicia por otras v?as, tiene que ir a la v?a de las armas. Pero llega un momento en que ni el Imperio ni los revolucionarios pueden llegar a obtener sus objetivos por la v?a de las armas. Miren ustedes la conclusi?n: Ni el Imperio, ni los revolucionarios?. Fidel, con la experiencia de sus 84 a?os casi cumplidos, otra vez vestido de verde olivo, advierte: en el nuevo siglo no es viable la guerra, ni la convencional, ni la de guerrillas, ni la at?mica. No podr?a haber vencedores ni vencidos.

Es verdad que su afirmaci?n encaja en un contexto muy espec?fico: la guerra total colombiana, en la que intervienen guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, militares colombianos y estadounidenses. La guerra como estrategia de colonizaci?n militar imperialista y como forma de control regional. Pero la conclusi?n trasciende el escenario. Doce a?os antes, el 23 de junio de 1998, hab?a dicho: ?Hoy ya la cosa es de otro car?cter, es mundial, es la fuerza del pueblo, la educaci?n, la conciencia; las masas, con un creciente poder, son las que tendr?n que resolver estos problemas. (...) Ser?n otras t?cticas, ya no ser? la t?ctica al estilo bolchevique, ni siquiera al estilo nuestro, porque pertenecieron a un mundo diferente. Ser?n otros caminos y otras v?as por los cuales se ir?n creando las condiciones para que ese mundo global se transforme en otro mundo. Yo no concibo otra globalizaci?n que no sea la globalizaci?n socialista?. Unos meses despu?s, llegar?an los nuevos guerrilleros del siglo XXI a Centroam?rica y Hait?: m?dicos, enfermeros y t?cnicos de la salud, que traer?an vida en lugar de muerte, que no se inmiscuir?an en discusiones pol?ticas, pero cuya sola presencia y actuaci?n terminar?an siendo subversivas. M?dicos, no para exponer ideas, sino para aplicarlas. Ideas personificadas que salvaban vidas. Ideas que no pod?an ser calumniadas, porque se manifestaban en hechos. Los pueblos centroamericano y haitiano, y los de otras naciones latinoamericanas, africanas, asi?ticas ?a donde ir?an las guerrillas de la salud-, redefinir?an en cada m?dico cubano a la Revoluci?n. Y cada m?dico se redefinir?a a s? mismo en su misi?n como revolucionario. Magn?fica y silenciosa guerrilla que evad?a las trampas ret?ricas de las corporaciones de prensa y anotaba el gol de las ideas.

En Am?rica Latina las estructuras reproductoras del sistema capitalista se agrietaron y las nuevas ideas encarnaron en gobiernos elegidos por el pueblo. Quiz?s porque carece de argumentos, el imperialismo se aferra en cambio al uso de la fuerza, pero cada guerra que comienza se empantana en la resistencia popular. ?De qu? valen tantas armas acumuladas, tanta inteligencia desperdiciada en sofisticadas maneras de matar, si la fuerza es inviable, si los medios al servicio de la fuerza se desacreditan en la ret?rica porque ignoran los hechos?, ?si el mundo en el que vivimos se cae a pedazos? Doce a?os despu?s, hay decenas de miles de m?dicos-ideas en muchos pa?ses del mundo, cubanos y venezolanos, nicarag?enses, bolivianos, haitianos, que se formaron en Cuba; tambi?n hay decenas de miles de soldados estadounidenses que tratan infructuosamente de vencer a los hombres y mujeres ideas. El peligro sin embargo es el holocausto, no el met?dico y ?racional? de los nazis, sino uno m?s devastador e irracional: el nuclear. Fidel lo ha percibido con claridad, y hace un alto en su obsesi?n de construir un mundo m?s justo para alertar del peligro a sus enemigos. Una alerta que a todos concierne: a ricos y a pobres, a revolucionarios y a contrarrevolucionarios, porque todos navegamos en el mismo planeta.

Las preguntas que nos dej? Fidel el s?bado, desde la tribuna de la Asamblea Nacional, expresan el dramatismo de la situaci?n: el imperialismo, por su naturaleza social depredadora, no cede, pero los seres humanos concretos pueden impedir su vocaci?n suicida. La humanidad ha llegado al borde del abismo: o reordena su estilo de vida o se despe?a. O cesa de guerrear y construye un nuevo orden internacional, o hallar? la muerte. Obama puede ser persuadido de no iniciar la guerra, repite el l?der guerrillero, porque no es un asesino: no es un c?nico como Nixon, un ignorante como Reagan o un imb?cil loco como W. Bush; no es un Ner?n capaz de incendiar el mundo.

Entonces Fidel retoma su concepto de siembra de ideas, de formaci?n de conciencias: ??Cuales son las armas ahora para hacer Revoluci?n?, pregunta a los periodistas venezolanos y responde: Divulgar la realidad de lo que va a ocurrir. Ustedes tienen armas nucleares ideol?gicas (la comunicaci?n con el mundo), y si ganan esta batalla habr?n derrotado al r?gimen y no har?n falta revoluciones?. Pong?monos la improvisada armadura, saltemos sobre Rocinante, y de adarga, empu?emos la pluma, al menos de forma simb?lica, porque son tiempos de computadoras, de batallas virtuales. Fidel, el viejo y siempre joven guerrillero, vestido de verde olivo, mira fijamente a sus interlocutores, como si hubiese visto un futuro horrible que la acci?n inmediata de los pueblos puede cambiar.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/08/fidel-las-viejas-y-las-nuevas-armas.html

rCR



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Tags: Fidel Castro, médicos, guerra, violencia, globalización, ideas, educación

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