Jueves, 12 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 12-08-2010

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La clave es saber qui?n manda



Han aparecido numerosos libros que dicen explicar la crisis econ?mica y hasta plantean propuestas para salir de ella. Para elegir los m?s id?neos habr?a que plantear las siguientes condiciones:

Que est?n elaborados por autores que advirtieron de la crisis y cuyas propuestas no fueran las aplicadas hasta ahora. No debemos ser tan est?pidos como para pensar que alg?n experto econ?mico que nunca habl? de crisis nos quiera contar ahora cu?l es la soluci?n.

Que se comprenda. Parece una obviedad, pero todav?a tenemos el complejo de pensar que si no entendemos un libro de econom?a es porque no estamos suficientemente cualificados en la materia y la realidad es que el autor no tiene suficiente capacidad pedag?gica, o lo que es peor, posee como objetivo contar las cosas de manera que su discurso aparente poseer la virtud de la infalibilidad t?cnica a costa de abrumarnos con su vocabulario y circunloquios.

Que el autor deje claro en todo momento que por encima de la econom?a est? el ser humano.

Pues bien, Juan Francisco Mart?n Seco cumple esas condiciones en el libro que nos ocupa. Este ex Interventor General de la Administraci?n del Estado y Secretario General de Hacienda, no obvia los elementos internacionales de la crisis, pero aporta las caracter?sticas propiamente espa?olas que ayuda a identificar a los culpables. Algunas aportaciones son de sobra conocidas: avaricia de los banqueros, burbuja inmobiliaria, pero otras resultan doblemente interesantes porque desmonta t?picos, Uno de ellos, el de considerar la devaluaci?n de la moneda como un mal en s? misma, cuando, en realidad, seg?n sus palabras, el mal se encuentra en las condiciones econ?micas que la hacen necesaria. Es decir, son la medicina, no la enfermedad. Y aqu? entra su demoledora cr?tica a la uni?n monetaria que ha imposiblitado la devaluaci?n de la moneda nacional con lo que la cat?strofe s?lo se ha aplazado para terminar siendo peor.

Nuestro autor incluye tambi?n una reflexi?n mitad econ?mica, mitad filos?fica en torno al concepto de libertad, la paradoja de la libertad. Esa libertad que nadie discut?a la necesidad de limitarla en el ?mbito pol?tico y social (al fin y al cabo la propiedad privada consiste en limitar la libertad de todos para apropiarnos de lo que se considera de uno), los neocons la consideraron ilimitada en la econom?a. De modo que el neoliberalismo impuesto a partir de los ochenta nos llev? al siglo XIX. Con el agravante de que la globalizaci?n econ?mica nos ha abocado a unos mercados globalizados con un poder pol?tico recluido en el ?mbito del Estado y, por tanto, sin capacidad de actuaci?n. Esta desproporcion de poder requiere, ?o bien un gobierno mundial, lo cual no parece demasiado factible, o bien devolver a los Estados nacionales el poder y la capacidad para limitar la libre circulaci?n de capitales?. Para el autor -y para cualquiera que aplique un m?nimo sentido com?n-, ?resulta insostenible un sistema econ?mico en el que las empresas pretendan producir en los pa?ses con salarios bajos y y protecci?n social y laboral inexistentes, y vender despu?s sus productos en otros en los que el nivel de vida sea elevado?.

Otro t?pico neoliberal que desmonta es la obcecaci?n por el d?ficit p?blico, sobretodo en quienes nunca mostraron preocupaci?n por el endeudamiento privado, sin duda porque les permit?a continuar con su enriquecimiento mediante el pr?stamo y la hipoteca bancaria y mediante un consumo privado -en el caso espa?ol, inmobiliario- que s?lo estaba retrasando la explosi?n de una burbuja.

Todos los par?metros sagrados son desmontados brillantemente por Martin Seco. El aumento del PIB espa?ol fue una falacia porque la poblaci?n tambi?n aument? (en cinco millones) y la renta per capita no indica lo ricos que somos porque depende de c?mo la va a cada uno la fiesta, y menos todav?a si la mayor parte del sueldo se debe destinar a conseguir una vivienda.

En conclusi?n, la reivindicaci?n de Mart?n Seco, no por reiterada desde la izquierda menos necesaria, es la de insistir en que el poder pol?tico -democr?tico- debe estar por encima del econ?mico. De que si un estado de Derecho es el que proporciona seguridad jur?dica, un Estado social debe garantizar la seguridad econ?mica y social. Y para ello no se puede dejar al poder econ?mico en total libertad. Las recientes medidas econ?micas planteadas por Rodr?guez Zapatero s?lo ha mostrado que eso es lo que ha sucedido, que hace mucho que los pol?ticos dejaron de gobernar. El dilema es si querr?n recuperar ese poder que en democracia deber?a ser de todos y ahora est? en los due?os del dinero, o querr?n parecer decentes baj?ndose el sueldo un 5 % mientras dejan que los banqueros se lo tripliquen.

Juan Francisco Mart?n Seco. ?La trastienda de la crisis. Lo que el poder econ?mico quiere ocultar?. Pen?nsula. Madrid, 2010

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: burbuja, devaluación, crisis, economía, medidas, democracia, Martín Seco

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