Lunes, 16 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 16-08-2010

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Los ?Know Nothing? de 2010


Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

La construcci?n de un centro comunitario musulm?n en un edificio abandonado a dos manzanas del sitio del World Trade Center de Nueva York se ha convertido en la ?ltima controversia en las antiguas guerras religiosas de EE.UU. La construcci?n del centro, al que se refieren frecuentemente como mezquita, se ha convertido en el ?ltimo tema unificador para la derecha cristiana, los propugnadores del Tea Party y operadores republicanos en su guerra por imponer valores moralistas y corporativistas a EE.UU.

Es demasiado temprano para saber c?mo se resolver? el tema del centro musulm?n, pero es evidente que los delirios de Sarah Palin, Newt Gingrich, Abe Foxman (de la Liga contra la Difamaci?n) y otros, han jugado un papel importante en la colocaci?n de un tema local en el primer plano de la pol?tica nacional. Desde los horrendos ataques del 11-S, los musulmanes en general y los musulmanes estadounidenses en particular han sido objeto de una guerra religiosa no declarada promovida por fundamentalistas cristianos y republicanos que buscan el beneficio propio. Para algunos de estos fan?ticos religiosos, el Islam es una amenaza para su creencia de que EE.UU. es una naci?n blanca protestante. Durante los ?ltimos cuatro siglos, cu?queros, mormones, cat?licos, jud?os, y muchos otros, han sido objeto de persecuci?n religiosa, a menudo v?ctimas de encarcelamientos, ejecuciones en la horca, linchamientos y otros actos de violencia.

Es muy posible que los vociferantes derechistas no conozcan la historia de la intolerancia religiosa en EE.UU., pero seguramente saben que est?n alimentando un furor profundamente arraigado en un cierto segmento temible de la poblaci?n cristiana. Esta vuelta en las actuales guerras culturales religiosas todav?a no ha estallado en la horrible violencia que tuvo lugar despu?s del 11-S, y s?lo se puede esperar que la actual controversia no conduzca a ataques contra musulmanes.

Lamentablemente, como en los ataques que siguieron al 11-S, los vociferantes derechistas como Palin y Gingrich fingir?n sentirse ?chocados? por la violencia si ?sta ocurre y pretender?n ser inocentes en cuanto a sus roles al fomentarla. Con una desde?osa sonrisa de complicidad, se lavar?n las manos de la sangre que han hecho derramar y buscar?n otras v?ctimas inocentes.

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En un excelente art?culo en Tomdispatch, Stephen Salisbury detalla la actual controversia del centro musulm?n de Manhattan y la propagaci?n de histeria antimusulmana que se est? provocando en todo el pa?s respecto a la apertura de nuevas mezquitas locales. Como opina Salisbury: ?El ?debate? furioso sobre si deber?a existir el edificio causa una sensaci?n de d?j?-vu, y provoca un aura de que algo muy malo est? a punto de ocurrir?. [tomdispatch.com, 11 de agosto de 2010]

Salisbury habla de las actuales protestas contra mezquitas que tambi?n tienen lugar en Brooklyn y Staten Island de Nueva York, as? como en California, Georgia, Illinois, Kentucky, Tennessee y Wisconsin. Conecta esas controversias con los comentarios oportunistas en busca de titulares de Palin ( en el genuino lenguaje de Palin, los ?musulmanes pac?ficos? deben ?rechudiar? [mezcla de rechazar y repudiar] el centro) y de Gingrich (quien llama a Arabia Saud? a abrir iglesias y sinagogas).

Tambi?n llama la atenci?n el papel pernicioso jugado por Rick Lazio, candidato republicano a gobernador de Nueva York, quien arremete contra el centro por subvertir el derecho de los neoyorkinos ?a sentirse seguros y estar seguros?. Como el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el fiscal general de Nueva York (y probable candidato a gobernador dem?crata), Andrew Cuomo, se han pronunciado a favor del centro musulm?n, ?ste podr?a convertirse en un tema importante en la elecci?n de noviembre.

Lo m?s importante es que Salisbury suministra una visi?n invaluable de la campa?a antimusulmana que surgi? despu?s del 11-S, y recuerda a los lectores hasta qu? punto el viejo y manoseado amor cristiano puede revestir una maldad alarmante.

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Parte del ?sentimiento de d?j? vu? se?alado por Salisbury es que no se reconoce que la actual controversia por el centro musulm?n forma parte de una larga historia de intolerancia religiosa en EE.UU.

En los d?as despu?s de los ataques del 11-S, George W. Bush, un cristiano vuelto a nacer, en una declaraci?n espont?nea e improvisada expres? repentinamente la verdad t?cita que gui? la campa?a militar inicial de contraataque de EE.UU. en Afganist?n: ?Esta cruzada?, dijo, ?esta guerra contra el terrorismo?. Aunque la admisi?n de Bush se repudi? posteriormente y desapareci? del discurso p?blico, define el objetivo no declarado de los cristianos ultra-reaccionarios que formaron el centro de su electorado y que sab?an perfectamente lo que quer?a decir.

En el coraz?n del programa de cruzada de Bush estaba una invocaci?n de la tradici?n de ?conmoci?n y pavor? que defini? las guerras religiosas desde las grandes cruzadas de la Edad Media y un reconocimiento de que deb?a aplicarse en Afganist?n. Las grandes cruzadas libradas por la iglesia romana apuntaban contra musulmanes y jud?os para capturar y retener Jerusal?n y la Tierra Santa, y para derrotar el cristianismo ortodoxo u oriental. Muchos perecieron. Del mismo modo, los cruzados se lanzaron contra herejes cristianos, incluidos los primeros protestantes, y lo hicieron en nombre de su dios absolutista.

Esta tradici?n fue llevada al Nuevo Mundo por los pilgrims [peregrinos] y otros tempranos colonos brit?nicos. La peor y m?s durable forma de guerra religiosa en EE.UU. se libr? contra los pueblos nativos. A pesar de todo el blanqueo anual que tiene lugar en los desfiles del D?a de Acci?n de Gracias, los primeros puritanos combatieron a los indios pequot en Connecticut Oriental hasta 1637 cuando el general Courts de la colonia de Plymouth y Massachusetts lanz? una guerra de exterminio contra ellos. (Los pueblos nativos pensaban que los pilgrims apestaban, literalmente; los europeos se ba?aban raramente, porque cre?an que era insalubre, y pocas veces se desnudaban porque cre?an que era inmoral). La cruzada racial y religiosa de los blancos cristianos contra el pueblo nativo norteamericano persisti? durante siglos.

Los pilgrims tambi?n se impusieron la intolerancia religiosa a ellos mismos. Los primeros colonos de la Colonia de la Bah?a de Massachusetts estaban alineados con la Iglesia de Inglaterra y menospreciaban a los que objetaban a su ortodoxia. Los que cuestionaban el dogma calvinista eran sometidos al exilio, a flagelaci?n, estigmatizaci?n, corte de los l?bulos de las orejas e incluso a la horca. Dirigentes tempranos como Thomas Hooker, Roger Williams y Anne Hutchinson fueron exiliados. Los primeros colonos cu?queros en Plymouth tambi?n fueron exiliados y cuatro fueron ahorcados en p?blico.

Durante los siglos siguientes, los estadounidenses han presenciado repetidos estallidos de intolerancia religiosa. No sorprende que esos episodios hayan estado acompa?ados a menudo por la misma ret?rica estridente que la que gritan actualmente los que se oponen al centro musulm?n.

El movimiento ?Know Nothing? (no s? nada) surgi? del Segundo Gran Despertar de los a?os treinta del Siglo XIX y se convirti? en el American Party que floreci? durante el final de los a?os cuarenta y comienzos de los cincuenta. Recibi? su nombre cuando se pregunt? a miembros por las posiciones del partido y simplemente dijeron: ?No s? nada?. Agrup? a protestantes que se sintieron amenazados por el r?pido aumento en la inmigraci?n europea y, sobre todo, de cat?licos que inundaban las ciudades. Pensaban que los cat?licos, por ser seguidores del Papa, no eran estadounidenses leales y que iban a apoderarse del pa?s. Ten?an fuerte apoyo en el norte que tuvo una inmigraci?n irlandesa a gran escala despu?s de 1848. El American Party captur? la legislatura de Massachusetts en 1854 y, en 1856, apoy? a Millard Fillmore para presidente, quien obtuvo casi 1 mill?n de votos, un cuarto de todos los votos emitidos.

Se estableci? el Ku Klux Klan y, durante la Reconstrucci?n, comenz? una campa?a contra los afroestadounidenses liberados. Sin embargo, al llegar los a?os ochenta, hab?a perdido su camino como organizaci?n racista. Fue revitalizado despu?s del juicio en Atlanta de Leo Frank, un empresario jud?o que hab?a sido falsamente acusado y declarado culpable del asesinato de Mary Phagan, una ni?a cristiana blanca de 13 a?os, en 1913. En 1915, despu?s que el gobernador de Georgia conmut? su sentencia, Frank fue sacado por la fuerza de la penitenciaria estatal en la que estaba detenido por una turba de cristianos blancos y linchado. Subsiguientemente, todos los que participaron en el asesinato de Frank se juntaron para volver a lanzar el Klan.

A finales de los a?os diez, el Klan se aline? con nativistas, ?eugenicistas? y la Liga Anti-Saloon [antibares] (ASL) no s?lo para promover la abstinencia sino tambi?n pol?ticas racistas y contra los inmigrantes. Al aumentar la histeria de la Primera Guerra Mundial, el representante de ASL por Nueva York, William Anderson, asimil? el hecho de ser pro alem?n con ser antiestadounidense: cerveza alemana, bares y cervecer?as fueron el enemigo innombrable. Sent?a una profunda antipat?a por los cat?licos y acusaba a la Iglesia de montar un ?asalto contra la ley y el orden?, de oponerse a la Prohibici?n porque era propugnada por protestantes, y le achacaba la realizaci?n de ?esfuerzos por destruir la victoria [de la Prohibici?n] y promover un retorno a los bares?. La antipat?a anticat?lica contribuy? a la derrota del primer candidato cat?lico del pa?s, Al Smith, en la elecci?n presidencial de 1928.

Muchos otros episodios de intolerancia religiosa han tenido lugar desde los a?os veinte. Sin embargo, la victoria presidencial de John Kennedy en 1960 marc? el momento en la historia estadounidense en el cual los llamamientos anticat?licos en una elecci?n nacional ya no eran aceptables. De la misma manera, la creciente aceptaci?n entre evang?licos cristianos de la noci?n de los ??ltimos d?as? ha llevado a un extra?o acercamiento con jud?os e Israel y puede haber contribuido a una moderaci?n en el antisemitismo.

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Antes del 11-S, la mayor?a de la gente informada aceptaba al Islam como una variante dentro de la tradici?n abrah?mica. Sin embargo, despu?s de los ataques, se lleg? incluso a sospechar de esta afirmaci?n. Antes, durante ese verano, Ron Ramsey, un candidato republicano a gobernador de Tennessee, afirm? que el Islam es un ?culto? que no merece protecci?n seg?n la Primera Enmienda: ?Incluso se puede discutir si ser musulm?n es realmente una religi?n, o si es una nacionalidad, un modo de vida, o un culto ?como quiera uno quiera llamarlo?? Cuestionado por diversos habitantes de Tennessee, entre ellos conservadores tradicionales, Ramsey retir? esa afirmaci?n.

A decir verdad, el centro musulm?n de Manhattan es un tema real y un espect?culo ficticio. Es real en el sentido de que su construcci?n en el sitio designado en Park Place ser? una victoria para la tolerancia religiosa. EE.UU. est? pasando por una profunda reestructuraci?n econ?mica y cultural. La sociedad blanca tradicional est? cediendo el paso a un EE.UU. verdaderamente multicultural; el protestantismo convencional cede el paso a un importante aumento en la poblaci?n cat?lica (sobre todo latinos) y en las crecientes comunidades musulmana, hind? y sij.

La historia del centro musulm?n, como la de las vacaciones de Michelle Obama en Espa?a, constituye un tema falso, un espect?culo que promueve el enga?o social. Desde la victoria de Obama, la derecha republicana ha implementado una estrategia de demolici?n muy efectiva, en la que intenta destruir todos los temas considerados. Su principio gu?a es simple: Obama y los dem?cratas no pueden hacer nada bueno. Para realizar este objetivo, hizo absolutamente todo en su poder por asegurar que el Congreso aprobara lo menos posible, que no fuera evaluado honestamente por los medios y que se llegara a ayudar a los estadounidenses de a pie. Lamentablemente, la derecha republicana cristiana est? teniendo ?xito y el liderazgo de Obama sigue sin encontrar una soluci?n al problema.

Hace un siglo y medio, los protestantes blancos llegaron a aceptar a los inmigrantes irlandeses como blancos. Aunque es dif?cil de imaginar actualmente, los primeros inmigrantes irlandeses, los que llegaron a EE.UU. despu?s de la hambruna de 1848, fueron vistos por numerosos protestantes tradicionales como ?niggers? [expresi?n peyorativa para negros, N. del T.], sin gran diferencia real con los afroestadounidenses. Enfrentados con las inevitabilidades de la modernizaci?n posterior a la Guerra Civil, los protestantes a la antigua cambiaron. Y al hacerlo, el racismo tambi?n cambi?.

El desaf?o que enfrentan actualmente los descendientes de protestantes angloestadounidenses, los que ven a los musulmanes como ?niggers,? es si pueden cambiar y aceptar a EE.UU. como una sociedad multicultural.

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David Rosen es autor de Sex Scandals America: Politics & the Ritual of Public Shaming (Key, 2009); para contactos escriba a: [email protected].

Fuente: http://www.counterpunch.org/rosen08132010.html

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Tags: guerra, cruzados, guerras religiosas, musulmán, población, cristianos

Publicado por blasapisguncuevas @ 20:37
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