Mi?rcoles, 18 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 18-08-2010

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Agence Globale

Traducido para Rebeli?n por S. Segu?

Am?rica Latina ha sido el ?mbito de los mayores logros de la izquierda mundial en la primera d?cada del siglo XXI. Esto es cierto en dos sentidos. El primero, y m?s evidente, ha sido el hecho de que los partidos de izquierda o centro-izquierda han ganado una importante serie de elecciones durante la pasada d?cada. En conjunto y por primera vez, los gobiernos latinoamericanos han tomado distancias de Estados Unidos, y, en gran medida, Am?rica Latina se ha convertido en una fuerza geopol?tica relativamente aut?noma en la escena mundial.

Pero hay un segundo sentido en el que Am?rica Latina ha registrado los mayores ?xitos de la izquierda mundial: los movimientos de las poblaciones ind?genas de Am?rica Latina se han afirmado pol?ticamente en casi todos los pa?ses, y han exigido su derecho a organizar su vida pol?tica y social de manera aut?noma. Este movimiento salt? a las primeras p?ginas de la prensa de todo el mundo con el espectacular levantamiento neozapatista en el estado mexicano de Chiapas, en 1994. Lo que ha sido menos aparente es la aparici?n de movimientos similares en toda Am?rica Latina y el grado en que se ha ido creando una red interamericana de estructuras organizativas locales.

El problema estriba en que los dos tipos de izquierda -los partidos que han alcanzado el poder en los distintos Estados y los movimientos indigenistas de algunos de ellos- no tienen los mismos objetivos y utilizan un lenguaje ideol?gico muy distinto.

Los partidos se han puesto como principal objetivo el desarrollo econ?mico, tratando de lograrlo, al menos en parte, mediante un mayor control de sus propios recursos y unos mejores acuerdos con las empresas y los gobiernos extranjeros, y las instituciones intergubernamentales internacionales. Persiguen el crecimiento econ?mico, argumentando que s?lo de esta manera mejorar? el nivel de vida de sus ciudadanos y lograr?n una mayor igualdad.

Los movimientos indigenistas han tratado de conseguir un mayor control sobre sus propios recursos y una mejora de las relaciones no s?lo con los actores no nacionales, sino tambi?n con sus propios gobiernos nacionales. En general, afirman que su objetivo no es el crecimiento econ?mico, sino llegar a un acuerdo con la Pachamama, o madre tierra. Aseguran que no buscan una mayor utilizaci?n de los recursos, sino un uso mucho m?s sensato que respete el equilibrio ecol?gico: persiguen el denominado buen vivir.

No es de extra?ar que los movimientos indigenistas se hallen firmemente opuestos a los escasos gobiernos conservadores de Am?rica Latina, como M?xico, Colombia y Per?. Sin embargo, cada vez m?s abiertamente, estos movimientos tambi?n han entrado en conflicto con los gobiernos de centro-izquierda como Brasil, Venezuela, Ecuador e incluso Bolivia.

Y cito aqu? Bolivia porque es el ?nico gobierno que ha elegido a un presidente ind?gena con el apoyo masivo de la poblaci?n ind?gena del pa?s. Y sin embargo, ha habido conflicto. Como en otros lugares, en Bolivia se trata de c?mo se desarrollan los recursos naturales, qui?n toma las decisiones y qui?n controla los ingresos.

Los partidos de izquierda tienden a acusar a los grupos indigenistas que entran en conflicto con ellos de ser, a sabiendas o no, los peones (si no los agentes) de los partidos de la derecha nacional, y de determinadas fuerzas externas, en particular de Estados Unidos. Los grupos indigenistas que se oponen a los partidos de izquierda insisten en que act?an ?nicamente en defensa de sus propios intereses y por propia iniciativa, y acusan a los gobiernos de izquierda de actuar como los gobiernos conservadores de anta?o, sin tener en cuenta realmente las consecuencias ecol?gicas de sus actividades en pro del desarrollo.

Algo interesante ha sucedido recientemente en Ecuador. All?, el gobierno de izquierdas de Rafael Correa, que hab?a alcanzado el poder inicialmente con el apoyo de los movimientos indigenistas, entr? luego en agudo conflicto con ?stos. El mayor distanciamiento se produjo con las intenciones del gobierno ecuatoriano de explotar campos petrol?feros en una reserva amaz?nica protegida llamada Yasun?.

Inicialmente, el gobierno hizo caso omiso de las protestas de los habitantes ind?genas de la regi?n, pero m?s tarde, el presidente Correa invent? una alternativa ingeniosa. Propuso a los gobiernos ricos del Norte que, a cambio de que el Ecuador renunciara a cualquier explotaci?n en el Yasun?, estos gobiernos de los pa?ses ricos compensasen a Ecuador por esta renuncia, al considerar que se trataba de una contribuci?n a la lucha mundial contra el cambio clim?tico.

Cuando hizo su propuesta por primera vez en la Cumbre del Clima de Copenhague, en 2009, todos la consideraron una fantas?a. Pero despu?s de seis largos meses de negociaciones, cinco gobiernos europeos (Alemania, Espa?a, B?lgica, Francia y Suecia) han acordado crear un fondo que ser? administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que financiar? a Ecuador por no explotar el Yasun?, con la justificaci?n de que con ello se contribuye a la reducci?n de las emisiones de carbono. Se habla de inventar un nuevo verbo, yasunizar, para referirse a este tipo de acuerdos.

Pero, ?cu?ntos acuerdos de este tipo se pueden cerrar? Hay un problema m?s fundamental en juego. Es la naturaleza del "otro mundo (es) posible", para utilizar el lema del Foro Social Mundial: ?ser?a un mundo basado en un crecimiento econ?mico constante, a?n siendo ?ste ?socialista", que pretendiese elevar el ingreso real de las personas en el Sur global?, ?o ser?a lo que algunos llaman un cambio de valores de civilizaci?n, un mundo de buen vivir?

No ser? un debate de f?cil soluci?n. En la actualidad es un debate que se produce en el seno de las fuerzas de la izquierda latinoamericana. Pero hay situaciones similares en la base de gran parte de las tensiones internas en Asia, ?frica e incluso Europa. ?ste puede llegar a ser el gran debate del siglo XXI.

Fuente: http://www.agenceglobal.com/article.asp?id=2401

rCR



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Tags: izquierda, contradicciones, partidos, indígenas, buen vivir, acuerdos, igualdad

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