Mi?rcoles, 18 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 18-08-2010

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En el debate sobre la publicidad de la prostituci?n se est?n exponiendo algunos argumentos que intentan justificarla sobre la base de la libertad individual y que pretenden avalar la licitud de este tipo de publicidad apelando a la permisividad de los poderes p?blicos en relaci?n con la prostituci?n, como si los anuncios s?lo pudieran ser il?citos por la actividad que publicitan y no por su contenido.

Lo primero que deber?a quedar claro es que los anuncios de prostituci?n son inaceptables por s? mismos, porque su contenido habitual lesiona la dignidad de la mujer, convirti?ndola en una mercanc?a. Favorecen as? la reproducci?n cultural de la imagen de subordinaci?n total al hombre que configura el sustrato ideol?gico sobre el que se asientan otras figuras delictivas. Por ese motivo, aunque detr?s de ellos no existiera ninguna actividad il?cita ?que no es el caso, por cierto? deber?an eliminarse sin contemplaci?n alguna.

Otra l?nea de defensa de este tipo de publicidad pretende fundamentarse ya directamente en la justificaci?n de la prostituci?n basada en la libertad de las personas que la ejercen. Se trata de una confusi?n conceptual habitual e intencionada: se pretende diluir el problema social apelando a las actitudes concretas de personas que voluntariamente aceptan la mercantilizaci?n de su cuerpo. Sin embargo, la prostituci?n no es un problema individual, sino social, y como tal debe ser afrontado. No deja de lesionar la dignidad de las personas que la practican porque algunas de ellas lo hagan ?libremente?.

Si en algo ha progresado la conciencia jur?dica de las sociedades democr?ticas es en la percepci?n de la dimensi?n social de la dignidad humana, que no est? -por ese motivo- a disposici?n de las personas individualmente consideradas. De otro modo, resultar?a totalmente admisible la esclavitud, por ejemplo, sobre la base del consentimiento subjetivo de quienes la sufrieran. Una sociedad democr?tica no puede tolerar las lesiones objetivas a la dignidad de las personas, sea cual sea la posici?n individual que ante ellas se adopte por quienes las padecen. Existe un quantum social de la dignidad humana, cuya defensa es obligaci?n de quienes integran la sociedad. La libertad s?lo es posible dentro de esos m?rgenes, porque no puede existir libertad sin dignidad.

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Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/721/libertad-sin-dignidad/



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Tags: prostitución, anuncios, esclavitud, dignidad, libertad, Público, reproducción

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