Jueves, 19 de agosto de 2010

Por: Manuel Taibo
Fecha de publicaci?n: 18/08/10??
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A la atenci?n de los se?ores burgueses y sus derivados ?Cu?ntas reputaciones se da?an, cuando se destruyen, por la miserable vanidad! ?C?mo se disipa la ilusi?n que inspirara un ?gran nombre? si al acerc?rsele nos encontramos con una persona que s?lo habla de s? misma! ?Cu?ntos personeros oposicionistas, por otra parte ?recomendabilisimos?, se deslustran y hasta se hacen objeto de burla por un tono de superioridad que choca e irrita o atrae los envenenados dardos de la s?tira! Cu?ntos se empe?an en tomar medidas funestas, dan pasos desastrosos, se desacreditan o se pierden s?lo por haberse entregado a sus propios intereses de una manera exclusiva, sin dar ninguna importancia a los consejos, a las reflexiones o indicaciones del pueblo que ven mucho m?s claro que ellos, pero que tienen la desgracia de ser mirados de arriba abajo, a una distancia inmensa, por ese dios mentido que, habitando all? en el fant?stico emp?reo inventado por su vanidad burguesa, no se dignaba descender a la ?nfima regi?n donde mora el vulgo de los modestos mortales ?Y para qu? necesitan ellos consultar a nadie? La elevaci?n de su ?entendimiento?, la seguridad y ?acierto de su juicio?, la ?fuerza de su penetraci?n?, el ?alcance de su previsi?n?, ?la sagacidad de sus combinaciones?, ?no son ya cosas proverbiales? El buen resultado de todos los negocios en que han intervenido, ?a qui?n se debe sino a ellos? Si se han superado grav?simas dificultades en el pa?s, ?qui?n las ha superado sino ellos? Si todo lo ha echado a perder el pueblo, los tierruos, los pata en el suelo, ?qui?nes lo han evitado sino ellos? ?Qu? pensamientos se han concebido de alguna importancia que no le hayan concebido ellos? ?Qu? ocurrencia habr? tenido el pueblo que con mucha anticipaci?n no la hubiesen tenido ellos? ?De qu? hubiera servido cuando hayan tenido otros otra idea sino la hubiesen rectificado, enmendado, ilustrado, agrandado y dirigido ellos?

Contempladles; pobres burgueses, sus frentes altivas parecen amenazar al cielo; sus miradas imperiosas exigen sumisi?n y acatamiento; en sus labios asoma el desd?n hacia cuantos les rodean; en toda su fisonom?a ver?is que rebosa la complacencia en s? mismos. Toman la palabra, resign?monos a callar. ?Replicamos? No escuchan nuestras r?plicas y siguen su camino. ?Insistimos otra vez? El mismo desd?n, acompa?ado de una mirada que exige atenci?n e impone silencio. Est?n ?meditando sobre un objeto?; al parecer no adelantan; con la atenci?n sobre una cosa, dir?ase que est?n dormitando. No importa; no les violent?is; miremos si descubrimos alg?n indicio que les gu?e; se asemejan al que tiene en la mano una cajita cerrada con un resorte misterioso, en la cual se quiere poner a prueba el ingenio, por si encuentra el modo de abrirla. Est?n fatigados de hablar, y descansan sus se?or?as; entretanto, aprovechamos la ocasi?n de exponer lo que intent?bamos hace largo rato; ?vanos esfuerzos!; los semidioses no se dignan prestarnos atenci?n, nos interrumpen cuando se les antoja, dirigiendo a otros la palabra, si es que no estaban absortos en sus ?profundas meditaciones?, arqueando las cejas y prepar?ndose a desplegar nuevamente sus labios con la majestuosa solemnidad de un or?culo. La afectaci?n de sus gestos y modales nos presentan unos individuos que excitan a compasi?n, llenos de s? mismos, que proceden con excesiva compostura, como si temiesen derramarse.

?C?mo pod?an menos de cometer grandes equivocaciones unos sujetos tan fatuos? Y de esa clase que creen que s?lo ellos son intelectuales, piensan y tienen conocimientos; ellos se creen la raza superior, hay muchos, por m?s que no siempre les llegue la fatuidad a una exageraci?n tan disociada y repugnante. Si no encuentran fingen; en vez de construir una idea sobre la realidad, edifican sobre las creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar y sutilizar llegan hasta el punto de alucinarse a s? mismos, y lo que al principio fuera un pensamiento vago, sin estabilidad ni consistencia, lo convierten en verdad inconcusa. Viciadas las ideas por un axioma falso, vence todas las cosas muy diferentes de lo que son en s?, y los errores son tanto m?s peligrosos cuanto el entendimiento descansa en m?s enga?osa seguridad. Las proposiciones generales se resienten de este defecto, pues como expresan lo que ellos conciben y juzgan, no pueden extenderse sino a lo que han conocido.

Desgraciado el que desde sus primeros a?os no se acostumbra a rechazar la lisonja, a dar a los elogios que se le tributan el debido valor; que no se concentra repetidas veces para preguntarse si el orgullo le ciega, si la vanidad le hace rid?culo, si la excesiva confianza en su propio dictamen le extrav?a y le pierde. El pueblo dice: Nosotros os comprendemos, m?s vosotros no nos pod?is comprender: con ese mazazo derriba y aniquila toda discusi?n; les abandona, ya no les cree, piensa, crea conciencia, es menos franco y menos sincero con ellos; y estos pobres burgueses abandonados a la vanidad que dejaron desarrollarse en su coraz?n siguen cada d?a con m?s ceguedad el peligroso sendero, hundi?ndose m?s y m?s en ese ensimismamiento, en ese goce de s? mismos, en que el amor propio se exagera hasta un punto lamentable, degenerando, por decirlo as?, en egolatr?a.

En ese cuadro psicol?gico, influido por factores subjetivos e hist?rico-sociales, es notable, el libre enfrentamiento de extremas actitudes donde se van abriendo paso los derechos del pueblo. Nunca en la historia el triunfo de una corriente extrema, retrograda ha implantado un sistema durable de democracia y libertad, pero s? ha servido para impulsar estas ?ltimas y obligar a los conservadores a ceder y evolucionar. Igual sucede con las costumbres y normas morales. La Revoluci?n Bolivariana y su gobierno evolucionan de autocracias desp?ticas y reaccionarias. Obviamente, dentro de este proceso, tales convulsiones de cambio socialista son factores estimulantes y sin duda lo apresuran. ?Qu? ser? se?ores(as) [email protected] si atendemos a la ligereza con que se las suele atender?

La tradici?n es una muralla de piedra hecho de pasados que ci?e al presente. Quien tenga anhelo de futuro, por fuerza ha de saltarla, pues la Naturaleza no tolera altos en el conocer. Y aunque aparentemente quiere el orden, en el fondo s?lo ama a quien pasa por sobre ?l para crear un orden nuevo.

?Yanquis! ?Ho Home!

?Libertad para Gerardo!

?Libertad para los cinco h?roes de la Humanidad!

Salud Camaradas.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria Socialista o Muerte.

?Venceremos!


[email protected]
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Tags: vanidad, egolatría, libertad, cinco héroes, corazón, amor, muralla

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