S?bado, 21 de agosto de 2010

Portada :: Opini?n :: J. Petras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 21-08-2010

?



Traducido para Rebeli?n por Ricardo Garc?a P?rez

Mientras los progresistas y los izquierdistas escriben sobre las ?crisis del capitalismo?, los productores, las empresas petrol?feras, los banqueros y casi todas las dem?s empresas grandes de ambos lados de la costa del Atl?ntico y el Pac?fico no dejan de re?rse camino del banco.

Desde el primer trimestre de este a?o los beneficios empresariales se han disparado m?s de un 100 por cien (The Financial Times, 10 de agosto de 2010, p. 7). En realidad, los beneficios empresariales han aumentado m?s que antes del inicio de la recesi?n en 2008 (Money Morning, 31 de marzo de 2010). Contrariamente a lo que dicen los blogueros progresistas, las tasas de beneficio aumentan, no disminuyen, sobre todo entre las empresas m?s grandes (Consensus Economics, 12 de agosto de 2010). La solidez de los beneficios empresariales es una consecuencia directa de las crisis agudas de la clase trabajadora, los empleados p?blicos y privados y las peque?as y medianas empresas.

Con el estallido de la recesi?n, los grandes capitales destruyeron millones de puestos de trabajo (uno de cada cuatro estadounidenses ha estado sin empleo en 2010), obtuvieron contrapartidas de los l?deres sindicales, gozaron de exenciones fiscales y recibieron subsidios y pr?stamos casi sin inter?s de los gobiernos locales, estatales y federales.

Cuando la recesi?n toc? fondo provisionalmente, las grandes empresas duplicaron la producci?n con la mano de obra existente, lo que supuso intensificar la explotaci?n (m?s producci?n por trabajador), y redujeron costes trasladando a la clase trabajadora una cuota muy superior de los gastos de seguros sociales y pensiones con la conformidad de las autoridades sindicales multimillonarias. El resultado es que, aunque los ingresos descendieron, los beneficios aumentaron y las cuentas de resultados mejoraron (The Financial Times, 10 de agosto de 2010). Por parad?jico que resulte, los consejeros delegados de las empresas han utilizado el pretexto y la ret?rica de las ?crisis? extray?ndolos de los periodistas progresistas para impedir que los trabajadores exigieran una cuota mayor de unos beneficios rampantes, ayudados por la siempre creciente bater?a de trabajadores sin empleo o subempleados susceptibles de ejercer de ?sustitutos? (esquiroles) en caso de huelga.

La actual expansi?n de los beneficios no ha repercutido en todos los sectores del capitalismo: las ganancias imprevistas se han acumulado de forma abrumadora en las empresas m?s grandes. En cambio, entre las peque?as y medianas empresas se ha disparado la tasa de quiebras y de p?rdidas, lo que las ha convertido en presas baratas y f?ciles de adquirir para las ?hermanas mayores? (The Financial Times, 1 de agosto de 2020). Las crisis del capital intermedio han desembocado en la concentraci?n y centralizaci?n de capital y han contribuido a elevar la tasa de beneficios de las empresas m?s grandes.

Los errores de diagn?stico de las crisis capitalistas en que han incurrido la izquierda y los progresistas ha sido un problema permanente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando nos dijeron que el capitalismo se hab?a ?estancado? y se precipitaba hacia el derrumbamiento final. Los ?ltimos profetas del apocalipsis vieron en la recesi?n de 2008-2009 la quiebra absoluta y definitiva del sistema capitalista mundial. Cegados por el etnocentrismo euroamericano, no lograron apreciar que el capital asi?tico no ha entrado nunca en la ?crisis final? y Am?rica Latina padec?a una versi?n tibia y pasajera (The Financial Times, 9 de junio de 2010, p. 9). Los falsos profetas no acertaron a reconocer que los diferentes tipos de capitalismo son m?s o menos susceptibles a las crisis... y que algunas variantes suelen experimentar recuperaciones r?pidas (Asia, Am?rica Latina, Alemania), mientras que otras (Estados Unidos, Gran Breta?a, Europa oriental y meridional) son m?s propensas a experimentar recuperaciones endebles y precarias.

Mientras Exxon-Mobile registraba un aumento de los beneficios superior al 100 por cien en el a?o 2010 y los fabricantes de autom?viles obten?an sus mayores beneficios en los ?ltimos a?os, los salarios y el nivel de vida de los trabajadores descend?a y los empleados del sector p?blico padec?an recortes salariales y de plantilla masivos. Est? claro que la recuperaci?n del beneficio empresarial se basa en el recrudecimiento de la explotaci?n de la mano de obra y en el incremento de transferencias de recursos p?blicos a las grandes empresas privadas. El Estado capitalista, con el Presidente dem?crata Obama a la cabeza, ha transferido miles de millones de d?lares al gran capital a trav?s de operaciones de rescate directas, pr?stamos casi sin intereses, reducciones de impuestos y presiones a la mano de obra para que acepte salarios m?s bajos y retrocesos en el ?mbito de la salud y las pensiones. El plan de la Casa Blanca para la ?recuperaci?n? ha superado con creces las expectativas: los beneficios empresariales se han recuperado; ?s?lo? la inmensa mayor?a de los trabajadores se ha hundido m?s en las crisis.

Las predicciones fallidas de los progresistas al respecto del ocaso del capitalismo son consecuencia de haber subestimado el extremo hasta el cual la Casa Blanca y el Congreso ser?an capaces de saquear las arcas p?blicas para resucitar al capital. Subestimaron el extremo hasta el cual se hab?a ayudado al capital para desplazar la totalidad de la carga de la recuperaci?n de beneficios sobre las espaldas de la mano de obra. En ese aspecto, la ret?rica progresista sobre la ?resistencia de la mano de obra? y el ?movimiento sindical? reflejaban no entender que pr?cticamente no ha habido resistencia al retroceso de los salarios sociales y monetarios porque no existe mano de obra organizada. Lo que pasa por serlo est? absolutamente anquilosado y act?a al servicio de los defensores de Wall Street del Partido Dem?crata en la Casa Blanca.

Lo que revela el actual impacto desigual y no equitativo del sistema capitalista es que los capitalistas s?lo pueden superar las crisis acentuando la explotaci?n y haciendo retroceder d?cadas de ?conquistas sociales?. No obstante, el proceso en curso de recuperaci?n del beneficio es enormemente precario porque se basa en la explotaci?n de existencias previas, en tasas de inter?s muy bajas y en la reducci?n de los costes laborales (The Financial Times, 10 de agosto de 2010, p. 7). No se basa en inversiones privadas nuevas y din?micas, ni en el incremento de la capacidad productiva. En otras palabras, son ?conquistas ca?das del cielo?; no beneficios derivados de los ingresos por un aumento de las ventas, ni por la expansi?n de los mercados de consumidores. ?C?mo podr?a ser de otra manera, si los salarios descienden y la mano de obra desempleada, subempleada o desaparecida es superior al 22 por ciento? Sin duda, esta expansi?n de los beneficios a corto plazo, basada en ventajas pol?ticas y sociales y en privilegios de poder, no es sostenible. El despido masivo de empleados p?blicos y la obtenci?n de beneficios de la producci?n a base de intensificar la explotaci?n de la mano de obra tienen l?mites... habr? que sacrificar algo. Una cosa est? clara: el sistema capitalista no desaparecer? ni ser? sustituido a causa de su podredumbre o sus ?contradicciones? internas.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Env?a esta noticia
Compartir esta noticia: delicious?digg?meneametwitter


Tags: James Petras, crisis, capitalista, mano de obra, progresistas, consumidores, pensiones

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada