Domingo, 22 de agosto de 2010

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Las mentiras sobre las responsabilidades de la Iglesia ruandesa en el genocidio para ocultar las de las grandes corporaciones



Posteriormente a la entrega a la editorial Milenio de mi libro ??frica, la madre ultrajada?, casi en los mismos d?as en que ?ste sal?a a la venta, el diario P?blico, que hab?a llevado a cabo una impresionante campa?a contra nosotros, volvi? una vez m?s a la carga el 23 de marzo del 2010: public? un art?culo de la periodista Nicole Thibon, que llevaba por t?tulo ?La Iglesia y el genocidio ruand?s?, art?culo panfletario que sobrepas? todos los l?mites de la deontolog?a period?stica y de la decencia. Sin embargo es un art?culo que lleva meses en las primeras posiciones en Google cuando se busca ?genocidio ruand?s?, lo cual es un penoso test sobre la facilidad con que nuestra sociedad puede ser manipulada y sus emociones explotadas para bloquear cualquier capacidad de an?lisis. Est? encabezado por una vi?eta caricaturesca en la que aparece un monse?or con una espantosa calavera por rostro, con sus vestimentas llenas de sangre y con su mano derecha alzada para bendecir en medio de un cementerio lleno de cruces. Y comienza nada menos que de esta forma:

    [?] seg?n un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias del Frente Democr?tico de Liberaci?n de Ruanda (FDLR) ?habr?an recibido regularmente apoyo pol?tico, log?stico y financiero de gente vinculada a las fundaciones cat?licas El Olivar e Inshuti? y fondos provenientes ?directamente e indirectamente del Gobierno de las islas Baleares?. Hoy dirige el pa?s el presidente tutsi Paul Kagam?; pero las milicias hutus ?acusadas de saqueos, asesinatos, violaciones y raptos de ni?os en el Kivu congol?s? se empe?an en retomar el poder. Lo que realmente asombra es la implicaci?n de sectores de la Iglesia cat?lica en la pol?tica de ese pa?s africano.

Evidentemente, semejante andanada por parte de un diario tan pr?ximo al Gobierno socialista de Jos? Luis Rodr?guez Zapatero no cay? nada bien entre sus compa?eros del Gobierno socialista de Francesc Antich. Su preocupaci?n por verse implicados en asuntos tan turbios fue evidente. Pero, seguramente, las aguas retornar?n a su cauce, si no han retornado ya? son cosas que pasan entre compa?eros. Lo que ya no es tan claro es que al Govern de las Illes Balears le queden arrestos para seguir apoyando, aunque sea en una peque?a medida, las tareas de nuestra fundaci?n, promotora inicial y principal financiadora tanto de la querella que ha conducido a la orden de arresto de 40 m?ximos cargos del Frente Patri?tico Ruand?s/Ej?rcito Patri?tico Ruand?s por parte del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu Merelles como del Di?logo Intra Ruand?s, que tanto enfurece tambi?n a esos criminales presididos por Paul Kagame. As? que tanto estos ?negros furiosos?, que tienen por padrinos a los m?s poderosos lobbies de nuestro mundo, como todos los ?blancos mentirosos? (expresiones ambas de Pierre P?an), que como Nicole Thibon trabajan para lavar la imagen de estos esbirros y ensuciar la de quienes les somos un obst?culo, estar?n encantados si las acciones de nuestra fundaci?n quedan cortadas de ra?z. Este era su objetivo. Pero todos estos movimientos tras los decorados son sutilezas para aquellos a los que les va la carnaza y el anticlericalismo visceral.

A continuaci?n Nicole Thibon se dedica a presentar una versi?n de la Iglesia ruandesa, no ya calumniosa y denigrante sino directamente criminal, ya que la criminaliza y la pone en la diana de un r?gimen, este s?, aut?nticamente criminal. Enunciar? s?lo algunos elementos de su an?lisis:

  • Presenta a una Iglesia enfrentada desde el inicio con los tutsis y c?mplice de los hutus. Pero en realidad, todos los prelados anteriores al suizo Andr? Perraudin, que tom? posesi?n de su cargo en 1954 como sucesor de L?on Classe, hab?an buscado, lejos del estilo de Jes?s de Nazaret, la complicidad con la ?lite tutsi y la conversi?n de la realeza, a fin de que el pueblo la siguiese en el rito del bautismo. En 1907, por ejemplo, el t?o real Kabare, que era el que verdaderamente ostentaba el poder, anim? a los j?venes tutsis a entrar en el catecumenado y en las escuelas. La respuesta fue masiva, de modo que se convirtieron en los catec?menos y alumnos m?s numerosos y con m?s celo. Fue s?lo cuando la Iglesia empez? a tomar posiciones mucho m?s evang?licas cuando se fue convirtiendo en el gran enemigo de las ?lites tutsis: ??Como imaginarse que, cuando hay una lucha por el poder, con recurso al instrumento ?tnico, el clero no sea una baza importante? ?Es un azar si los tutsis constituyen el 67 por ciento del clero cat?lico y el 90 por ciento de los Hermanos Josefinos, la congregaci?n masculina m?s importante del pa?s? [?] El asesinato [llevado a cabo por el FPR] de los [tres] obispos cat?licos en Kabgayi marca el inicio de un intenso esfuerzo por denigrar a la Iglesia. Este ejercicio se inscribe en una revisi?n de la historia de Ruanda, cuyo objetivo es decir que el genocidio tutsi fue preparado durante decenas de a?os, y que la Iglesia cat?lica, presentada como instrumento de la colonizaci?n belga, ha contribuido a su preparaci?n. As? pues, esta Iglesia paga, no su apoyo sin reservas a la ?lite tutsi durante la administraci?n colonial belga, sino el viraje que dio, a finales de los a?os 50, hacia un compromiso social en favor de los ruandeses pobres, hutus y tutsis, oprimidos por la monarqu?a feudal. Fue en esa ?poca cuando comenz? a tener en cuenta las exigencias del Evangelio en el terreno de la justicia social. Adopt?, adem?s, un enfoque social que le daba la fuerza para se?alar a la injusticia por su nombre.?1 Se equivocan quienes pretendan interpretar este viraje de la Iglesia ruandesa s?lo o principalmente en clave de intereses locales espurios: se trat? de un movimiento realmente renovador de la Iglesia universal. Recu?rdese que eran los a?os del entra?able papa Juan XXIII (1958-163) y del retorno a las fuentes evang?licas promovido por el Concilio Vaticano II. A esto se sum? la circunstancia de que la Iglesia de Ruanda tuviese la fortuna de que un Vicario apost?lico en esa l?nea renovadora, Andr? Perraudin, tomase posesi?n de su cargo.
  • Aunque reconoce que ?no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las categor?as o ?razas? hutu y tutsi? [?s?lo faltaba que la Iglesia fuese la responsable de una realidad ?tnica anterior en muchos siglos a su llegada al pa?s!], sin embargo se atreve a afirmar que ?ha contribuido a arraigar y justificar la divisi?n de dos grupos que jam?s se hab?an enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus?. Es incre?ble el atrevimiento que supone el negar la historia secular de Ruanda, una historia bien documentada y llena de conquistas, enfrentamientos, matanzas y opresi?n entre las etnias e incluso entre los diferentes clanes tutsis entre si.
  • El m?s importante historiador ruand?s, el tutsi Alexis Kagam?, magn?fico conocedor de las intimidades de la corte real tutsi por formar parte de ella, autor tambi?n de numerosos estudios etnogr?ficos y ling??sticos, es presentado por Nicole Thibon casi como un extremista y racista activista hutu.
  • Convierte a los descendientes de esa aristocracia real tutsi, que jam?s aceptaron la p?rdida de sus escandalosos privilegios, en comunistas que representan al sufrido pueblo ruand?s frente a colonizadores y misioneros.
  • Retoma las falacias del desprestigiado Pierre Galand, que muchos a?os atr?s convirti? la compra de machetes para el campesinado hutu en una especie de gran negocio armament?stico en vista a la preparaci?n del genocidio. Tanto Pirre Galand como Nicole Thibon se ?olvidan? de aclarar que dicha compra fue habitual durante d?cadas en Ruanda, dado que el machete era una herramienta agr?cola fundamental en ese pa?s. Asocian as? para siempre en el subconsciente del lector los t?rminos hutu y machete al de genocidio. Habr?a adem?s que preguntarles porqu? se olvidan de referirse al kalashnikov del Ej?rcito Patri?tico Ruand?s, que ha ocasionado un n?mero incomparablemente mayor de v?ctimas tanto en Ruanda como el Congo. Seguramente es para ellos un poco arriesgado el relacionar expl?citamente los t?rminos kalashnikov y liberaci?n, vale m?s dejar esa asociaci?n en la penumbra de lo subliminal.
  • Aprovech?ndose de la ignorancia de nuestro mundo sobre todos estos episodios, se atreve a afirmar que ?El serm?n sobre la Caridad de 1957 de monse?or Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la ?matanza de Todos los Santos? de 1959, durante la cual paisanos armados de machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados?. La frase m?s ?racista? del c?lebre serm?n, la frase m?s ?incendiaria? que por fin, tras siglos de exclusi?n e injusticia, un alto representante de la Iglesia, un hombre bueno herido por el sufrimiento de los pobres, se atrevi? a proferir frente a estas poderosas y criminales ?lites es ?sta: ?Esta ley [la ley divina de la justicia y de la caridad social] pide que las instituciones de un pa?s sean de tal modo que garanticen realmente a todos sus habitantes y a todos los grupos sociales leg?timos, los mismos derechos fundamentales y las mismas posibilidades de ascenso humano y de participaci?n en los asuntos p?blicos. Instituciones que consagrar?an un r?gimen de privilegios, de favoritismo, de proteccionismo, sea para individuos, sea para grupos sociales, no ser?an conformes con la moral cristiana.?2
  • Respecto a los miembros del clero ruand?s que enumera y acusa sin ning?n reparo de genocidas, baste referirse al m?s conocido de todos ellos: el obispo Agust?n Misago. La falsedad de las acusaciones contra ?l qued? tan en evidencia que los magistrados del tribunal de Kigali no tuvieron m?s remedio que absolverlo de todas ellas en junio de 2000. Diez a?os despu?s, en su art?culo de marzo de 2010, Nicole Thibon ha tenido la desverg?enza de escribir lo siguiente: ?fue arrestado en 1999 por su participaci?n en el genocidio?. As?, sin m?s. De modo semejante, El Pa?s, tras llevar a cabo contra ?l un verdadero linchamiento moral, no emiti? la menor nota sobre su absoluci?n.

Lo cierto es que una campa?a tan sistem?tica e intensa contra una fundaci?n no confesional como la nuestra, que siempre se ha movido en el ?mbito interreligioso del Movimiento de la No-violencia, asoci?ndola a la Iglesia cat?lica a fin de ?matar dos p?jaros de un tiro? y llegando a tal nivel de calumnia y difamaci?n, sobre todo contra ella, deja bien en evidencia muchas de las claves de esta historia. Baste citar s?lo algunas a t?tulo de ejemplo:

  • Los grandes intereses que est?n en juego, capaces de promover y llevar a cabo unas campa?as de intoxicaci?n tan poderosas que incluso se sirven de la ONU, campa?as en las que episodios como ?ste del art?culo de Nicole Thibon no son nunca hechos casuales y aislados. El expolio del riqu?simo Congo es desde hace al menos dos d?cadas un objetivo prioritario para los m?s poderosos lobbies de nuestro mundo. Y en ese expolio Paul Kagame es hoy por hoy el hombre ?providencial?.
  • Lo mucho que est? molestando nuestra lucha no violenta a favor de la verdad, la justicia y la reconciliaci?n, a los criminales que est?n tras estos acontecimientos.
  • El importante rol que en este momento est? jugando, sobre todo en el Congo, una Iglesia que se resiste a plegarse a estos grandes intereses, que sigue siendo una de las pocas voces inc?modas que a?n se elevan frente a ellos y que, por eso mismo, est? sufriendo una verdadera persecuci?n desde el asesinato de monse?or Christophe Munzihirwa en octubre de 1996 hasta el d?a de hoy.
  • El penoso papel en este conflicto de una supuesta izquierda internacional demasiado cercana a organizaciones como la Comisi?n Trilateral, creada por David Rockefeller y el ide?logo Zbigniew Brzezinski. Comisi?n que ha conseguido copar desde hace dos d?cadas casi todos los cargos internacionales de decisi?n en este conflicto. Recordemos que, seg?n las declaraciones de Zbigniew Brzezinski, su creaci?n ten?a por objetivo ?el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los chantajes del Tercer Mundo?. M?s tarde, durante la cumbre de Kyoto de 1975, manifestar?a que ?el eje esencial de los conflictos ya no se sit?a entre el mundo occidental y el mundo comunista, sino entre los pa?ses desarrollados y los que a?n no lo est?n?. ?Curiosamente?, nos encontramos con el hecho de que Miguel Barroso, estrechamente vinculado al diario P?blico desde su misma creaci?n, es el esposo de la ministra de Defensa Carmen Chac?n, quien a su vez es actualmente uno de los escasos miembros espa?oles de la Comisi?n Trilateral. Tambi?n ?casualmente?, Juan Luis Cebri?n, junto a algunos otras personalidades p?blicas estrechamente relacionadas con el diario El Pa?s (el otro gran diario que llev? a cabo esa campa?a contra nosotros y que ha mantenido desde el inicio una turbia posici?n sobre este conflicto), es uno de los escasos espa?oles que son asiduos asistentes a las reuniones del Club Bilderberg, club que est? en el origen de la Comisi?n Trilateral. Pero los amantes del bipartidismo y de todo tipo de dualismos maniqueos, aquellos a quienes les encantan los r?gidos clich?s de siembre (izquierdas/derechas, clericalismo/anticlericalismo, etc.), no deben sentirse demasiado c?modos con este tipo de an?lisis. A otros les deben parecer especulaciones sobre fantasiosas conspiraciones? Parece que la memoria es corta, parece que algunos se han olvidado ya de las campa?as parecidas llevadas a cabo por estos mismos poderos lobbies angl?fonos para neutralizar en Am?rica Latina a una Iglesia liberadora, comprometida con la verdad y la justicia. Es bien conocida la estrategia que desarrollaron y siguen desarrollando all?, consistente en introducir sectas espiritualistas complacientes con el poder que se desentiendan de todo an?lisis sociopol?tico y toda lucha por la justicia social. Am?n de introducir tambi?n, si puede, esta misma l?nea en la Iglesia cat?lica. Es la misma estrategia que llevan a cabo en Ruanda y el Congo: ?Actualmente el poder ruand?s sigue considerando a la Iglesia cat?lica como su enemigo estructural. A causa de su papel socio-econ?mico que siempre ha jugado en Ruanda, esta Iglesia contin?a figurando a la cabeza de las instituciones que hay que ?tutsizar? por todos los medios, para facilitar la gesti?n pol?tica del pa?s. Cuando tres obispos cat?licos fueron asesinados por un escuadr?n del FPR, se trataba precisamente de preparar el terreno para los cambios estructurales en la composici?n ?tnica de la jerarqu?a de la Iglesia. [?] En las relaciones actuales con el Estado, la situaci?n de las Iglesias protestantes no es menos preocupante. Est?n siendo recuperadas y utilizadas como contrapeso de la Iglesia cat?lica. El caso t?pico es el de la Iglesia Episcopal que est? asoci?ndose estrechamente con el poder tras el reemplazo de varios hutus por tutsis bajo la presi?n del Estado.?3 Los misioneros y la mayor?a del clero nativo de esos pa?ses africanos est?n en este momento tan volcados a tareas tan urgentes a favor de sus pueblos que no tienen tiempo para defenderse de calumnias en los foros medi?ticos. Por eso es que art?culos como el de Nicole Thibon (si es que merecen este nombre) permanecen meses y meses sin respuesta.
Sin embargo, ?ltimamente se puede apreciar en P?blico un notable cambio de tono, cambio que quienes hemos sufrido la etapa anterior agradecemos sobremanera. Caben varias posibilidades en la explicaci?n de dicho giro. La digna decisi?n del presidente Jos? Lu?s Rodr?guez Zapatero de no recibir recientemente a Paul Kagame (dada la fuerte campa?a que llevamos a cabo centenares de ONG, plataformas y coordinadoras de ONG junto a los familiares de las v?ctimas espa?olas de Paul Kagame y un grupo de diputados, senadores y ayuntamientos), podr?a quiz? haber obligado a este diario a dejar en evidencia a este criminal, a fin de justificar la decisi?n de nuestro presidente. O quiz? sea que los profesionales honestos que hay en ?l hayan abierto los ojos frente a tanta farsa, como muchos otros los abrimos antes: el coronel Luc Marchal, m?ximo responsable de los cascos azules en Kigali durante el genocidio; el periodista Helmut Strizek; el historiador Bernard Lugan; la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte? O quiz? la explicaci?n est? en un conjunto mucho m?s complejo de causas, muchas de las cuales se nos escapan. En todo caso? bienvenido sea tal cambio.

Juan Carrero Saralegi es presidente de Fundaci? S?Olivar

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: mentiras, Iglesia, Ruanda, genocidio, hutus, tutsis, corporaciones

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