Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010

?




Por entre las grietas del tard?o invierno asoma urgente la furia de saberlos mapuche de hambre, de c?rcel, de frio, perlado el orgullo antiguo por la sempiterna lluvia sure?a. Y es esta ira la que me compele a escribirles desde un pa?s llamado Chile que se ubica al norte del Pa?s Mapuche. Es un pa?s novel, apenas unos doscientos a?os, que se empina reci?n en la adolescencia tratando de entender su propia historia, acaso porque no pidi? nacer o lo hizo a rega?adientes de algunos y por la porf?a de otros. Y fueron esos ara?azos de parto los que le obnubilaron el sentido de su propia ra?z, del aroma a canelo tierno, del olor a humo que atiza el alma en las noches de luna llena. Entonces, all? por el amanecer de la independencia de este paisito del fin del mundo, alguien aclam? la extraordinaria valent?a del mapuche en su lucha contra el conquistador hispano y todos dijeron Amen, para enaltecer su memoria, sus victorias y sus canticos de libertad que eran los mismos, dec?an, de la liberaci?n chilena del yugo espa?ol.

As?, la elite chilena se reconoc?a vaporosamente mapuche en el discurso que intentaba construir una nueva identidad, pero lo hac?a desde la seguridad de la distancia del pasado. Era la reivindicaci?n del mapuche fosilizado en el tiempo, un indio arqueol?gico que no perturbara sus tierras y sus minas y sus sue?os de blancos impolutos. Pero pronto otros gritaron: indio, salvaje, b?rbaro, y el horror transform? los rostros de los nuevos amos del poder que, la verdad, eran los mismos oligarcas de antes. Y la oligarqu?a no perdona, tortura cuando tiene que torturar y mata cuando tiene que matar, a mineros, obreros, campesinos, estudiantes, ind?genas, mujeres o ni?os. Da lo mismo si se trata de defender sus intereses econ?micos y pol?ticos, pues todos son dispensables.

Bien lo sabemos ac? en Chile cuando un d?a cualquiera decidieron no dejar germinar la primavera y nos clavaron una dictadura militar en medio del coraz?n y para siempre. En esos d?as tambi?n nos llamaron terroristas, para desaparecernos, detenernos, exiliarnos y asesinarnos. No hubo primavera ni amores sin sobresaltos en noches eternas, como la noche chilena que se cerni? sobre vuestro pa?s hace dos centurias. Vino del norte a lomo de caballo y fuego de fusil para quedarse. Entonces, hoy como ayer, el mapuche apret? los dientes, irgui? la cerviz, entorn? su mirada de indio y dijo ?basta!, como el pueblo chileno que luch? contra la dictadura armado de dignidad.

Por eso estas palabras impregnadas de l?grimas, de memoria, de solidaridad, de pasado, de furia, de ternura, de aliento y, por sobre todo, de esperanza que en un futuro no lejano los chilenos entiendan que son m?s mapuche de lo que creen o quieren y que el Pa?s Mapuche posee ra?ces ancestrales en los bosques del sur donde naci? un atardecer desde las entra?as de una estrella azul que quiso ser mujer, p?jaro, volc?n mucho antes que Chile fuera Chile.

Tito Tricot - Soci?logo Director Centro de Estudios de Am?rica Latina y el Caribe CEALC

?

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Env?a esta noticia
Compartir esta noticia: delicious?digg?meneametwitter


Tags: mapuche, presos políticos, huelga, memoria, conquistador, hispano, oligarquía

Publicado por blasapisguncuevas @ 3:45  | CHILE
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada