Jueves, 26 de agosto de 2010

Portada :: Opini?n :: J. Petras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 25-08-2010

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Traducido para Rebeli?n por Ricardo Garc?a P?rez

Introducci?n

En Am?rica Latina se celebrar?n este oto?o dos procesos electorales que tendr?n una relevancia decisiva para la direcci?n que adopte la pol?tica econ?mica y exterior en la pr?xima d?cada.

Las elecciones legislativas venezolanas del 26 de septiembre determinar?n si el Presidente Ch?vez es capaz de obtener la mayor?a de dos tercios necesaria para continuar con su programa socialista democr?tico sin padecer los bloqueos continuos en la tramitaci?n impuestos por una derecha cada vez m?s dura.

Brasil, la econom?a industrial y exportadora de productos agrarios m?s poderosa y din?mica de la regi?n, afronta sus elecciones presidenciales el 3 de octubre.

En ambos pa?ses, el electorado est? muy polarizado, si bien en Brasil no se estructura en torno al eje socialismo-capitalismo.

En Venezuela, la derecha pretende frenar nuevos procesos de nacionalizaci?n de industrias estrat?gicas, fomentar la desestabilizaci?n promoviendo la desobediencia y el sabotaje de las iniciativas pol?ticas de base de las comunidades locales e imponer restricciones al gasto presupuestario en programas sociales e inversiones p?blicas. El objetivo estrat?gico de la derecha es incrementar la penetraci?n institucional del Ej?rcito, los servicios de inteligencia y las agencias de ?ayuda? estadounidenses con el fin de debilitar las iniciativas de pol?tica exterior independiente del Presidente Ch?vez y presionar a su gobierno para que haga concesiones a la Casa Blanca, sobre todo debilitando su apoyo a Ir?n, Palestina y, lo m?s importante, las organizaciones pol?tico-econ?micas latinoamericanas independientes que excluyen a Washington (MERCOSUR, ALBA y UNASUR).

Elecciones presidenciales: Brasil

En Brasil, las elecciones presidenciales enfrentan a la candidata del Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, respaldada por el saliente Presidente Lula Da Silva, contra el antiguo gobernador del estado de Sao Paulo y abanderado del Partido Socialdem?crata Brasile?o, Jos? Serra. Las etiquetas del partido son irrelevantes, pues ambos candidatos han fomentado y est?n proponiendo continuar con pol?ticas de desarrollo agro-minerales de libre comercio impulsadas por las exportaciones, y ambos encuentran respaldo entre las ?lites empresariales y financieras. Pese a sus v?nculos con las ?lites empresariales y evitando toda clase de transformaci?n radical (o siquiera moderada) de un sistema de distribuci?n de riqueza y propiedad de las tierras enormemente desigual, hay diferencias esenciales que afectar?n al resultado: (1) el equilibrio de fuerzas en el continente americano, (2) la capacidad de los movimientos sociales brasile?os de articular sus demandas con libertad, (3) el futuro de los reg?menes de centro-izquierda de los pa?ses vecinos (sobre todo, Bolivia, Venezuela y Argentina), y (4) los consorcios de capital p?blico y privado para los campos petrol?feros inmensos reci?n descubiertos frente a sus costas.

Serra desplazar? la pol?tica exterior de Brasil hacia una mayor adaptaci?n a Estados Unidos, debilitando o rompiendo los lazos con Ir?n y reduciendo, o incluso eliminando, los programas de inversiones conjuntas con Venezuela y Bolivia. Sin embargo, Serra no modificar? las pol?ticas comerciales e inversionistas en el exterior en lo que se refiere a Asia. Serra proseguir? con las pol?ticas de libre comercio de Lula con la intenci?n de diversificar mercados (salvo donde Estados Unidos define ?amenazas? geopol?ticas o intereses militares) y promover las exportaciones de los sectores agrario y energ?tico-minero. Mantendr? la pol?tica de Lula de super?vit presupuestario y ajuste fiscal y de rentas. Es probable que las pol?ticas sociales de Serra profundicen y ensanchen los recortes de las pensiones p?blicas y contin?en con su criterio de restricci?n salarial, al tiempo que reducen el gasto p?blico especialmente en educaci?n, sanidad y lucha contra la pobreza. En ese ?mbito fundamental que es la explotaci?n de los nuevos yacimientos de gas y petr?leo inmensos, Serra reducir? el papel del Estado (y su participaci?n en los ingresos, los beneficios y la propiedad) en beneficio de las empresas petrol?feras privadas del extranjero. Es menos probable que Serra fomente la concertaci?n con los dirigentes sindicales y que recurra a una mayor represi?n ?legal? de las huelgas y a la criminalizaci?n de los movimientos sociales rurales, sobre todo los de ocupaci?n de tierras del Movimiento de los Sin Tierra (MST). En el ?mbito de la diplomacia, Serra se aproximar? m?s a Estados Unidos y a sus pol?ticas militaristas, sin mostrar apoyo manifiesto a la intervenci?n militar directa. Una se?al de que Serra suscribe el programa de Washington fue calificar al gobierno reformista de Bolivia de ?narco-estado?, haci?ndose eco de la ret?rica de Hilary Clinton, en marcado contraste con los v?nculos amistosos entre ambos pa?ses durante el mandato de Lula. Sin duda, Serra rechazar? toda iniciativa diplom?tica independiente que entre en conflicto con las aspiraciones militares estadounidenses. La campa?a de Rousseff, en esencia, promete mantener las pol?ticas econ?micas y diplom?ticas de Lula, incluyendo la propiedad p?blica mayoritaria de los nuevos yacimientos de petr?leo y gas, el desarrollo de programas de lucha contra la pobreza y cierto margen de tolerancia (aunque no respaldo) a movimientos sociales como el MST o los sindicatos.

Dicho de otro modo: las alternativas son dar un paso atr?s para regresar a las pol?ticas represivas y conformistas de la d?cada de 1990, o mantener el statu quo del libre mercado, la pol?tica exterior independiente, los programas de lucha contra la pobreza y una mayor integraci?n en Am?rica Latina.

Si gana Serra, el equilibrio de fuerzas en Am?rica Latina se desplazar? hacia la derecha y, con ello, se reafirmar? la influencia y capacidad de acci?n estadounidense en todos los vecinos de centro-izquierda de Brasil. Serra seguir? en buena medida los pasos de Lula en pol?tica interior, administrando programas de lucha contra la pobreza a trav?s de sus funcionarios, toda vez que garantice que el apoyo de los movimientos sociales a Lula se debilita. Ante unas opciones tan limitadas, las principales asociaciones empresariales de Sao Paulo respaldan a Serra (aunque determinados personajes del mundo de los negocios apoyan a ambos candidatos), mientras que los sindicatos principales est?n en la ?rbita de Rousseff; los movimientos sociales como el MST, que se sintieron traicionados cuando Lula incumpli? su promesa de reforma agraria, hacen campa?a ?contra Serra?, con lo que apoyan indirectamente a Rousseff. El dicho seg?n el cual ?Am?rica Latina va hacia donde va Brasil? tiene algo m?s que una pizca de verdad, sobre todo si analizamos el futuro y las perspectivas econ?micas de mayor integraci?n para Am?rica Latina.

Elecciones legislativas: Venezuela

La Venezuela de Ch?vez es la clave para las perspectivas de cambio social progresista en Am?rica Latina. El gobierno socialista democr?tico apoya a los reg?menes reformistas de Am?rica Latina y el Caribe, y con su gasto p?blico ha consolidado avances pioneros en el ?mbito de la salud, la educaci?n y los subsidios alimentarios para el 60 por ciento de los sectores m?s pobres de la poblaci?n.

Pese a la inmensa popularidad de Ch?vez durante toda la d?cada y a los innovadores programas de redistribuci?n y cambios estructurales progresistas, hay un riesgo evidente e inminente de que la derecha realice progresos significativos en las elecciones legislativas venideras.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) encabezado por el Presidente Ch?vez tiene en su haber seis a?os de una tasa de crecimiento elevada, un aumento de la renta y un descenso del desempleo. En su contra juegan los 18 meses de recesi?n en curso, una tasa de inflaci?n y criminalidad muy altas y unas restricciones presupuestarias que limitan la implantaci?n de programas nuevos.

Seg?n los documentos de la agencia oficial de ayuda exterior estadounidense, en la precampa?a electoral venezolana Washington ha depositado m?s de 50 millones de d?lares en las arcas de una oposici?n controlada por los ?frentes? pol?ticos y de ONG que fomentan los intereses estadounidenses, centr?ndose en la unificaci?n de facciones opositoras enfrentadas, subvencionando al 70 por ciento de los medios de comunicaci?n privados y financiando a organizaciones comunitarias controladas por la oposici?n en los barrios de clase media y baja. A diferencia de Estados Unidos, Venezuela no exige que los destinatarios de fondos del exterior que act?an en nombre de una potencia extranjera se den de alta como agentes extranjeros. La campa?a de la derecha se centra en la corrupci?n gubernamental y el tr?fico de drogas, una orientaci?n inspirada por la Casa Blanca y The New York Times, que se olvidan de se?alar que el Fiscal General de Venezuela ha anunciado la apertura de procesos judiciales contra 2.700 casos de corrupci?n y 17.000 casos de tr?fico de drogas. La oposici?n y The Washington Post indican que el sistema de distribuci?n estatal (PDVAL) no consigue dar cauce adecuado a varios miles de toneladas de alimento, lo que hace que se estropeen y acaben en la basura, pero no cuentan que tres antiguos directores est?n en la c?rcel y que el ministerio de alimentaci?n suministra en el pa?s un tercio de alimentos b?sicos para el consumo a unos precios que llegan a ser un 50 por ciento m?s bajos que en los supermercados privados.

Sin duda, la derecha realizar? progresos significativos en las elecciones legislativas, sencillamente porque parten de una situaci?n inicial baja, su suelo, puesto que boicotearon las ?ltimas elecciones. No es probable que su campa?a contra la corrupci?n arrolle a la mayor?a que apoya a Ch?vez, puesto que su anterior abanderado, el ex Presidente Carlos Andr?s P?rez, fue condenado por un fraude de miles de millones de d?lares y por apropiaci?n indebida de fondos p?blicos. Los gobernadores y alcaldes opositores tambi?n han sido acusados de fraude y malversaci?n de fondos y se refugian en Miami. Sin embargo, aunque la mayor?a de los votantes considera que Ch?vez es honrado y est? limpio, no se puede decir lo mismo de algunos cargos p?blicos de su gobierno. La pregunta es si los votantes van a reelegirlos a pesar de sus antecedentes con el fin de apoyar a Ch?vez, o si se van a abstener. La abstenci?n nacida del desencanto, y no de un giro electoral a la derecha, es la mayor amenaza para una victoria decisiva del PSUV.

En la carrera hacia las elecciones legislativas, el PSUV celebr? unas primarias en las que muchos consejos comunales eligieron a candidatos locales y populares frente a los escogidos por los sectores oficialistas. Ser? revelador ver si los candidatos de la base obtienen mejores resultados que los escogidos ?desde arriba?. Una victoria de los primeros fortalecer? los sectores socialistas del PSUV en contraposici?n a los moderados.

El proceso electoral est? muy polarizado siguiendo demarcaciones de clase social, seg?n las cuales la mayor?a de las clases m?s bajas respaldan al PSUV y las clases medias y altas apoyan casi uniformemente a la derecha. Sin embargo, hay un sector significativo entre los m?s pobres y los sindicatos que est? indeciso y no muy motivado para votar. Tal vez decidan el resultado final en distritos electorales esenciales, y all? es donde la campa?a se recrudece. Para la victoria electoral del PSUV es clave si los sindicatos, los comit?s de las f?bricas gestionadas por los trabajadores y los consejos comunales van a hacer un esfuerzo importante para aplacar a los votantes m?s reticentes y que voten a candidatos izquierdistas. Hasta los sindicalistas militantes y las organizaciones de base de trabajadores se han centrado visiblemente en disculpar (asuntos salariales) ?locales? o ?economicistas? o en ignorar las cuestiones pol?ticas m?s generales. Su voto y su actividad como l?deres de opini?n encargados de mostrar ?la panor?mica global? son fundamentales para vencer la inercia pol?tica e, incluso, el desencanto hacia algunos candidatos del PSUV.

Conclusi?n:

Las pr?ximas elecciones de Brasil y Venezuela ejercer?n un impacto decisivo en la pol?tica, la pol?tica econ?mica y las relaciones de Am?rica Latina con Estados Unidos durante toda la segunda d?cada de este siglo. Si Brasil ?gira a la derecha?, fortalecer? inconmensurablemente la influencia estadounidense en la regi?n y acallar? una voz independiente. Aun cuando ning?n candidato dar? ning?n gran paso adelante hacia una mayor justicia social, si resulta elegido la candidata preferida por Lula, Dilma Rousseff, supondr? un avance en el camino hacia una mayor integraci?n latinoamericana y una pol?tica econ?mica y exterior relativamente independientes. Salir elegida no abrir? la puerta a ning?n cambio estructural de grandes consecuencias.

Una victoria de los socialistas venezolanos reforzar? la determinaci?n de Ch?vez y su capacidad para proseguir con sus pol?ticas de bienestar social, contra el imperialismo y de apoyo a la integraci?n. La actitud firme de Ch?vez oponi?ndose a la militarizaci?n estadounidense, incluido el golpe de Estado de Honduras y las bases militares estadounidenses en Colombia, animan a los reg?menes de centro-izquierda a adoptar una actitud moderada, pero fundamentada, en contra de la militarizaci?n. Las reformas socialistas de Ch?vez en Venezuela ejercen presi?n para que los reg?menes de centro-izquierda introduzcan medidas legislativas de reforma social y fomenten los programas de lucha contra la pobreza y de creaci?n de consorcios p?blico-privados, en lugar de seguir las medidas neoliberales de la derecha proestadounidense m?s dura. En Brasil, la cuesti?n es votar por el mal menor, mientras que en Venezuela se trata de votar por el bien mayor.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: James Petras, Brasil, Venezuela, elecciones, socialdemócrata, Lula, Hugo Chávez

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