Lunes, 30 de agosto de 2010
Ind?genas estadounidenses y exclusi?n social



El informe de las?Naciones Unidas sobre la situaci?n de los pueblos ind?genas del mundo para 2010 ha puesto sobre el tapete pol?tico internacional la situaci?n de exclusi?n social y de extrema pobreza de este colectivo. Hasta aqu? nada nuevo, ya que muchas de estas comunidades se localizan en pa?ses en desarrollo o subdesarrollados, pero lo que es sorprendente es que la calidad de vida y el grado de integraci?n social de los pueblos ind?genas tambi?n sea p?sima en los pa?ses del denominado primer mundo. Los datos sobre la poblaci?n ind?gena estadounidense son especialmente alarmantes, ya que pese a tratarse de la primera potencia econ?mica mundial, sus pueblos ind?genas viven muy por debajo del umbral de la pobreza, y ocupan los peores puestos en los r?nkings sobre desempleo, ingresos per c?pita, abandono escolar, riesgo de contraer enfermedades como la tuberculosis, suicidio o desnutrici?n infantil.

La integraci?n social de la poblaci?n nativa nunca ha ocupado un papel relevante en la agenda pol?tica estadounidense. Durante el periodo de conquista y colonizaci?n, millones de ind?genas fueron esclavizados, perseguidos, confinados en reservas de escaso o nulo valor econ?mico, privados de su dignidad y asesinados impunemente. Hasta finales del siglo XIX, este colectivo no pudo acceder a la ciudadan?a estadounidense y, a cambio, tuvo que someterse a un profundo proceso de americanizaci?n que contribuy? a erradicar gran parte de sus tradiciones y cultura. En la actualidad, su presencia contin?a siendo inc?moda para la sociedad estadounidense, tal y como demuestra la ausencia de instituciones o de museos que expliquen desde la perspectiva ind?gena c?mo se produjo la famosa conquista del Oeste, qu? les ocurri? a los nativos que se negaron a vender sus tierras a Estados Unidos, o los motivos por los cuales los millones de ind?genas que habitaban los actuales Estados Unidos cuando lleg? el hombre blanco se redujeron a apenas 250.000 individuos a finales del siglo XIX.

El objetivo de las pol?ticas expansionistas estadounidenses no fue exterminar sistem?tica y completamente a los ind?genas, de ah? que no pueda hablarse t?cnicamente de un genocidio. Ahora bien, no parece

coherente, y adem?s es hip?crita, que una naci?n que hace bandera de ser la tierra de las libertades todav?a no haya sido capaz de integrar a su poblaci?n nativa con la dignidad que este colectivo merece.

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Nota editor:

Un lector escrib?a en el blog de P?blico del s?bado 28 de agosto:

Sr. Oscar Celador Ang?n,

sin quitarle raz?n a su escrito, tambi?n echar?a de menos que un d?a escribiera c?mo Espa?a, no hace mucho, all? por el 1885, comenz? la ocupaci?n de nuestra naci?n del S?hara Occidental, convirti?ndola en provincia espa?ola en 1958, y abandon?ndola en 1975, produci?ndose uno de los periodos de desconolizaci?n m?s tr?gicos de la historia de las colonizaciones (no por los m?todos, sino por sus consecuencias).

Y no me estoy remontando a hace 500 a?os, cuando fuimos uno de los pa?ses colonizadores y destructores de culturas m?s importantes de la historia, sino a hechos actuales.

yo tambi?n destacar?a la ausencia de instituciones o de museos que expliquen desde la perspectiva ind?gena c?mo se produjo la famosa conquista del nuevo mundo, o para el caso que he introducido, como se abandon? a los saharauis convirti?ndolo en nuestro propio conflicto ?palestino?.

Obviamente la derecha de este pa?s le trae al pairo este tipo de temas relacionados con la solidaridad y la justicia social pero ?existieron durante los 16 a?os de socialismo de Felipe Gonz?lez o los ocho de Rodr?guez Zapatero, alg?n tipo de intenci?n seria por querer solucionar ese conflicto y querer defender los derechos humanos de aquellos que un d?a fueron nuestra responsabilidad? lo dicho porque a la izquierda siempre se le llena la boca de solidaridad hasta que hay que actuar.

As? que para terminar Sr. Oscar Celador, tambi?n le recomendar?a un poco de autocr?tica antes de escribir sobre los dem?s pa?ses. Empiece por el nuestro, que tiene para escribir tela.

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Otro lector a?ad?a:

Segundo art?culo sobre el indigenismo y la exclusi?n social y segunda ocasi?n en la que nos omite todo el problema del indigenismo en centro y sur Am?rica.

Mi percepci?n personal es que la sociedad norteamericana (l?ase EE.UU y Canad?) ha hecho un t?mido ejercicio de autocr?tica sobre lo que signific? la colonizaci?n que no veo, por ejemplo, en Espa?a. Basta coger un libro de historia de ESO para darse cuenta que la autocr?tica siempre va acompa?ada de un notable esfuerzo de justificaci?n para hacer cre?ble que, pese a todo, la colonizaci?n no fue tan mala como ?la leyenda negra? nos ha querido hacer creer. Y de museos, ya nos contar?.

En Espa?a (y en no pocos pa?ses latinoamericanos), el orgullo nacional de muchos historiadores nos ha llevado a explicar las cosas desde un punto de vista muy edulcorado. La Iglesia Cat?lica, por regla general, salvo muy meritorias voces aisladas, siempre ha callado. No puede ser de otra manera, porque tuvo una enorme responsabilidad en la destrucci?n de las culturas precolombinas al objeto de facilitar la asimilaci?n y evangelizaci?n de la poblaci?n ind?gena. Para ello destruy? cualquier v?nculo de uni?n entre el ind?gena y su comunidad de origen. Colonizadores e Iglesia fueron, pues, de la mano en la destrucci?n del nuevo mundo y, hasta cierto punto, siguen yendo de la mano. Unos por negocios terrenales y los otros por negocios espirituales ? ?es ?ste el modelo de integraci?n que debemos dar por bueno?.

Hay algunos datos en su art?culo con los que no puedo estar de acuerdo. En primer lugar, los estudios m?s rigurosos que se han hecho sobre la materia se?alan que norteamericana no estaba tan poblado como el resto del continente, ni mucho menos. Para Norteam?rica (EE.UU y Canad?), antes de la llegada del hombre blanco, la poblaci?n amerindia se cifra entre 1 y 2 millones de personas, no m?s. Para el resto del continente, entre 20 y 25 millones.

En segundo lugar, Vd. habla de las reservas sin querer comprender que, en su concepci?n inicial no eran campos de reclusi?n o confinamiento, sino territorios libremente administrados por las Naciones indias. La idea inicial, pues, era conservacionista con todos los peros que se quiera. Es el mismo esp?ritu conservacionista que llevar?a a los EE.UU a ser el primer pa?s en crear parques nacionales. Este hecho se observa m?s claramente en Canad?, en donde el da?o ha sido menor y el respeto mayor y en donde las Naciones indias tiene cabida en los distintos Parlamentos federales.

En tercer lugar, el concepto ?integraci?n?, hasta cierto punto, hace que me ponga en guardia. No tengo una respuesta clara al respecto, pero, bajo la llamada integraci?n lo que se acaba produciendo es la asimilaci?n del m?s d?bil en la cultura del m?s fuerte (destrucci?n, a la postre). Es un problema no resuelto, porque, la alternativa, esto es, no intervenir y dejar que las poblaciones ind?genas sigan su propia evoluci?n, acaba por generar exclusi?n y marginaci?n en el mundo del hombre blanco.

* El autor es profesor de Derecho Eclesi?stico del Estado y de Libertades P?blicas

Fuente: http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/754/indigenas-estadounidenses-y-exclusion-social/


Tags: indígenas, exclusión, social, estadounidenses, integración, derecho

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