Lunes, 30 de agosto de 2010

?

?

?

Como es sabido, si ante una escalera que desciende uno hace los movimientos necesarios y, en cambio, para subir los pelda?os pierde pie, se desbarranca y se rompe el cuello. Igualmente, en pol?tica, es esencial ver en qu? fase estamos para determinar con realismo, qu? deberemos enfrentar y qu? podremos hacer.

La crisis actual del capitalismo es la m?s profunda y vasta jam?s conocida, pero es tambi?n la primera en la que est? ausente una fuerza que luche por una alternativa al sistema. ?sta es, en efecto, la primera gran crisis sin socialistas que enfrenta s?lo luchas locales defensivas, desesperadas, en los pa?ses europeos. El valor y la persistencia de los trabajadores griegos no ha despertado solidaridades ni ha podido modificar las medidas draconianas que el capital financiero mundial impuso a la socialdemocracia griega, obediente y servil. No ha bastado tampoco que la desocupaci?n juvenil en Italia y en Francia llegue al 40 por ciento para imponer movilizaciones y una huelga general, que las direcciones sindicales espa?olas comunistas y socialistas han postergado por meses para demostrar su voluntad de ceder todo lo que les sea posible. Por otra parte, en Estados Unidos el ?nico movimiento de masas democr?tico y defensivo es el de los inmigrantes indocumentados. Y ni en Rusia ni en Europa oriental, a pesar de la ca?da de los ingresos y de los efectos sociales de la crisis (que ha potenciado, por ejemplo, la trata de blancas), ha habido movimientos sociales importantes.

El capitalismo quiere salir de la crisis con su tasa de ganancia intacta aumentando la edad para jubilarse (aunque as? cierre cada vez m?s el acceso al trabajo a los j?venes y precarios), robando sus contribuciones a jubilados y pensionados, reduciendo los salarios reales (aunque eso disminuya tambi?n el consumo masivo y la construcci?n de viviendas), desplazando las empresas donde los salarios son menores y no hay resistencia sindical (como en China y en Europa ex socialista), implantando cada vez m?s leyes liberticidas y anulando conquistas hist?ricas, como la jornada de ocho horas o la protecci?n del trabajo femenino o infantil.

Como el capitalismo no cae por s? solo, est? recomponiendo su equilibrio volviendo a finales del siglo XIX, porque no enfrenta gran resistencia y no tiene miedo a una explosi?n social, que nadie prev? ni prepara, ni est? en la conciencia y en el orden del d?a de sus v?ctimas. Sus dos armas principales son la divisi?n ?tnica, cultural y nacional de los trabajadores, resultante de enormes migraciones, factor que traba una respuesta unificada al enemigo com?n, y las muy desprestigiadas pero a?n existentes direcciones burocr?ticas sindicales, preocupadas por mantener sus privilegios y convencidas de que a?n hay espacio para negociar con los capitalistas, que van a por todo.

Sin la presencia activa de los trabajadores de Europa y Estados Unidos la lucha contra el capital financiero adopta en algunos pa?ses sudamericanos (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Honduras) la forma de movimientos nacionales y nacionalistas policlasistas masivos, dirigidos por algunos sectores radicalizados de las clases medias. En esos movimientos que unen un proceso de descolonizaci?n, la b?squeda de la igualdad entre las etnias, el odio a la alianza entre la oligarqu?a local y el imperialismo, y un fuerte deseo de integraci?n social y de modernizaci?n del pa?s, la vaga e indefinida reivindicaci?n del socialismo del siglo XXI expresa que nadie quiere repetir la experiencia burocr?tica totalitaria del estalinismo y por eso busca otro socialismo democr?tico y pluralista, pero tambi?n que nadie tiene claro qu? entiende por socialismo, a no ser que eso signifique una pol?tica de independencia nacional, la extensi?n de los derechos democr?ticos y una redistribuci?n de los ingresos estatales. Las grandes huelgas en Bangladesh, por su parte, son un inmenso ?basta! a los sufrimientos de las textiles, pero no plantean ninguna reivindicaci?n antisist?mica.

Estamos, pues, en uno de los momentos m?s negros de la historia humana, sufriendo la iniciativa y la ofensiva del imperialismo debilitado, pero que quiere salir de su crisis y evitar una cat?strofe social interna mediante una guerra contra los trabajadores y con la aplicaci?n de medidas b?licas de envergadura que amenazan la existencia de la civilizaci?n y de sus bases naturales.

Como sost?n para la esperanza contamos, sobre todo, con la posibilidad de que se extiendan y generalicen las huelgas en China, que han obtenido grandes aumentos de salarios y derechos para los obreros. La conquista de una posici?n de fuerza por los trabajadores de ese pa?s, la creaci?n de sindicatos independientes o de comit?s de f?brica podr?an acabar con la superexplotaci?n de la poblaci?n y del ambiente. China podr?a dejar de ser productora de chatarra barata sobre la base de salarios de hambre y condiciones de trabajo infames. Eso repercutir?a en todo el mundo. Pero, aunque hay que hacer todos los esfuerzos para que los trabajadores chinos comiencen a tener conciencia proletaria, este proceso s?lo est? en sus comienzos.

Mientras tanto, lo posible es unir y coordinar las luchas defensivas, desarrollar la solidaridad con ellas para crear conciencia colectiva y, sobre todo, hacer un balance de por qu? el socialismo real no s?lo no era socialismo sino que era antisocialista, y es indispensable recuperar todo lo que en el marxismo sigue siendo v?lido. Hay que elevar la lucha de ideas. No puede haber socialismo sin grandes movilizaciones y luchas, pero este sistema no es un mero producto de ellas sino de la comprobaci?n, en la acci?n, por parte de grandes masas de trabajadores, de que el an?lisis del capitalismo y las propuestas program?ticas socialistas son factibles.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/29/index.php?section=opinion&article=018a2pol

rCR


Tags: La Jornada, marxismo, socialismo, imperialismo, catástrofe, derechos, civilización

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada