Jueves, 02 de septiembre de 2010

En Lucha


El pasado 2009, el grupo Time Warner decid?a separarse de America o?n Line, la gran compa??a de Internet con la que se hab?a fusionado a comienzos del siglo XXI. El anuncio de la segregaci?n marcaba una tendencia, iniciada unos a?os antes, y que puede interpretarse como los avisos que desde el mundo de la comunicaci?n se lanzaban sobre la crisis econ?mica mundial. Los grandes conglomerados, surgidos a partir de los a?os noventa, hab?a encontrado un marco regulatorio cada vez m?s flexible y una predisposici?n pol?tica a su favor que promov?a el crecimiento y la concentraci?n. As?, el ultraliberalismo de los a?os ochenta no hizo otra cosa que agudizarse en la siguiente d?cada, siempre bajo el argumento de competir en mercados globales.

Esta din?mica fue posible tambi?n porque el sector de la comunicaci?n se dej? contaminar por otros ?mbitos, pasando a defender no s?lo los intereses de la compa??a period?stica sino los de los grandes inversores que proven?an de diferentes campos industriales. La banca, las constructoras, las ramas energ?ticas o armament?sticas se metieron de lleno en la comunicaci?n, que pas? a ser un negocio m?s en estas empresas. Se impon?a, al mismo tiempo, dominar el mayor mercado posible, por lo que las compras, fusiones y absorciones se convirtieron en estrategias comunes y casi diarias. Fue la ?poca de las grandes cifras, los anuncios de gigantescas operaciones y exitosos hombres de negocio que se sit?an al frente de estas macro corporaciones sin reparar en gastos: Michael Eisner en Disney, Jean Marie Messier en Vivendi, Rupert Murdoch en News Corporation...

El resultado de todos estos movimientos en el sector no tard? en salir a la luz. A partir de 2001, muchos de estos conglomerados empezaron a presentar serios problemas internos que dejaron al descubierto suspensiones de pagos, falta de liquidez, incompatibilidad en las diversas culturas empresariales fusionadas, maquillaje de cuentas y escasa flexibilidad financiera. La ambici?n por estar entre los primeros pon?a de manifiesto c?mo los impulsores de la propia econom?a de mercado sufren las consecuencias de la misma. Las crisis internas se saldaron con desapariciones, reestructuraciones y redimensi?n empresarial, lo que signific? una llamada de atenci?n para advertir que ?no todo vale? en el actual sistema.

Mientras esto ocurr?a a nivel planetario, en Espa?a los grupos tardaron algo m?s en notar los efectos de la crisis, pero de igual manera se vieron pronto sumergidos en problemas financieros. En este contexto, las consecuencias siempre han terminado repercutiendo sobre los trabajadores. La Federaci?n de Asociaciones de la Prensa de Espa?a (FAPE), que coordina el Observatorio de la crisis en los medios, cifraba recientemente en tres mil cuatrocientos los periodistas afectados por los distintos recortes, cierres o expedientes de regulaci?n de empleo llevados a cabo en el sector. En una profesi?n precaria y con bajos salarios, la crisis ha venido a empeorar la situaci?n de los informadores, pero tambi?n ha significado una rebaja en la calidad de los contenidos.

Entre los grupos que han sufrido las peores consecuencias podemos citar algunos casos emblem?ticos, como el de Prisa, de quien se lleg? a anunciar su inminente quiebra. La enorme deuda de la compa??a le llev? a vender parte de Santillana, cerrar su red de emisoras locales y contar con la ayuda del Banco de Espa?a para tener m?s margen ante sus acreedores. Evidentemente, muy pronto la plantilla se vio afectada a trav?s de las llamadas externalizaciones, lo que supone despedir y volver a contratar a los trabajadores que pierden de esta forma sus condiciones laborales. Otra de las compa??as de medios que se ha visto afectada por la crisis es Zeta, que ha ido acumulando una deuda creciente que en 2008 le llev? a anunciar su venta. A pesar de las negociaciones con el grupo Gallardo, due?o del peri?dico que tienen en sus manos, la operaci?n no se llev? a cabo y la empresa comenz? con las reestructuraciones. Desde entonces, Zeta ha despedido a m?s de cuatrocientos trabajadores y acaba de anunciar nuevos recortes laborales para el pr?ximo oto?o.

En Andaluc?a, la situaci?n ha sido un reflejo de lo que ocurr?a a nivel nacional. El grupo Joly llev? a cabo despidos en sus cabeceras de M?laga, Granada y C?rdoba, a lo que sum? tambi?n la salida de otros informadores en diferentes sedes de ADN. Por su parte, El Correo de Andaluc?a anunci? esta pasada primavera un Expediente de Regulaci?n de Empleo, que termin? afectando a trece trabajadores.

A todas estas cuestiones, viene a sumarse una m?s que relaciona los medios con la actual crisis econ?mica, y los sit?a como grandes corporaciones ?al servicio del capital? como reconoc?a el profesor Vicen? Navarro en una reciente entrevista para Attac TV. De esta forma, no podemos pensar que hoy en d?a los medios de comunicaci?n van a mostrar posiciones alternativas al discurso dominante. Es m?s, aunque en los ?ltimos meses nos hemos visto inundados por noticias sobre la crisis, ser?a importante averiguar si los ciudadanos saben realmente de qu? se trata esta crisis, por qu? se ha producido y cu?les son sus consecuencias.

La actualidad y la multiplicidad de canales hacen que la informaci?n se difunda desde los medios, pero la inmediatez se convierte en la caracter?stica que entra en conflicto con la profundidad del tratamiento de los datos. En un mundo dominado por el consumo y la rapidez, los medios realizan no ya informaci?n sino productos informativos dominados por la simplificaci?n. En el tema de la crisis, dicha simplificaci?n se traduce en grandes cifras, cr?ticas al gobierno en los medios contrarios, escenificaci?n de conflicto entre ejecutivo y oposici?n, y una sucesi?n de noticias sobre aspectos concretos (el dinero que pierden los funcionarios, subida y bajada de la bolsa, medidas del FMI...)

Pero se echa en falta un an?lisis de la situaci?n y, sobre todo, la presencia de opciones alternativas a lo que se plantea de manera oficial. Parece existir una ?nica versi?n de los acontecimientos y se asume que las opciones para salir de la crisis s?lo pueden ser las planteadas por los organismos internacionales y el gobierno. El apoyo a toda la informaci?n y a los editoriales se encuentra tambi?n en las opiniones de columnistas que defienden las mismas tesis. No existen as? otras voces, ni otros discursos, ni otros mensajes, y el receptor -si los encuentra- lo hace en medios alternativos, marginales, a los que no todo el mundo accede o en los que el acceso implica un esfuerzo intelectual y de tiempo.

Los grandes medios cumplen tambi?n en esta crisis el papel de refuerzo de los grandes poderes p?blicos y privados. Por este motivo, habr? que movilizarse, buscar un hueco en esos medios o articular otros, pero no perder la posibilidad de reaccionar y transmitir a la sociedad que la situaci?n puede cambiar y las cosas pueden ser de otra manera.

Este art?culo fue censurado para su publicaci?n en el Correo de Andaluc?a.

Aurora Labio Bernal es profesora titular de Periodismo en la Universidad de Sevilla

Fuente original: http://www.enlucha.org/?q=node/2279


Tags: mentiras, plantillas, crisis, censura, capital, grupo Zeta, despidos

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