Jueves, 23 de septiembre de 2010

Michael A. Lebowitz.
Junio, 2006. Impreso en la Rep?blica Bolivariana de Venezuela.
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Algunas personas piensan que es posible
cambiar el mundo sin tomar el poder.
Seg?n ellos, ni siquiera se deber?a pensar en
utilizar el Estado, porque, como John Holloway
dice: ?luchar a trav?s del Estado es involucrarse
en el proceso activo de vencerse a s? mismo.?
Seg?n esas personas, el estado por definici?n no
puede desafiar al capitalismo dado que es una
parte fundamental del capital; a prop?sito de ello
Holloway escribe: ?el Estado (cualquier Estado)
debe agotar las posibilidades para poder proveer
condiciones al beneficio de la rentabilidad del
capital.?
Un pensamiento como este no resulta nuevo. Pero,
ha surgido de nuevo en ciertos lugares (situados
mayormente en Am?rica Latina) porque se refleja
una ?poca de desilusi?n y desesperanza. Desilusi?n y
desesperanza que est?n dadas por causa del fracaso
de la sociedad dominada por el Estado en la uni?n
sovi?tica y sus aliados ante la promesa de crear un
nuevo mundo; y desilusi?n y desesperanza por causa
de la tragedia de la democracia social, lo cual, a trav?s
de su rendici?n a la l?gica del capital ha demostrado
que ofrece barbarismo con una cara humana.
Sin embargo, la insistencia de Holloway que dice
que tenemos que ?negar la idea que una sociedad
puede ser cambiada por ganar control del Estado? ha
sido desmentida a trav?s de dos ejemplos muy claros.
En principio, ha sido desmentida concretamente
y de manera muy dram?tica y emocionante por la
Revoluci?n Bolivariana en Venezuela. ?Es posible
imaginar los cambios aqu? sin el poder del Estado?
Y, por otro lado, la idea tambi?n ha sido desmentida
teor?ticamente por el entendimiento de sistemas
econ?micos, en general, y condiciones para el
desarrollo del socialismo, en particular, asociado con
el pensamiento de Carlos Marx. Para ?ste, fue evidente
que los trabajadores necesitaban el poder del Estado
para poder crear las condiciones para que una sociedad
pueda acabar con la explotaci?n
capitalista. De la misma manera,
neg? escribir modelos detallados o
?recetas? para la sociedad del futuro
??im?genes fant?sticas y planes
para una nueva sociedad? que los
oponentes ut?picos del capitalismo
s? ofrecieron?.
Hay una explicaci?n cr?tica para esto: el socialismo
no cae del cielo.
el socialismo como proceso
Ning?n nuevo sistema econ?mico cae del cielo.
En vez de caer del cielo o nacer original y rebosante
de concepciones de intelectuales, nuevas fuerzas
productivas y relaciones de producci?n nacen dentro
y en oposici?n a la sociedad ya establecida.
Una nueva sociedad nace, necesariamente, de
forma defectuosa. Inicialmente se estructura en base
a elementos de la antigua sociedad. Marx enfatiz? que
la sociedad socialista que nace del capitalismo est?, de
manera indefectible, ?econ?micamente, moralmente
e intelectualmente marcado por la vieja sociedad.?
En el fondo de la concepci?n dial?ctica de Marx
se encuentra el reconocimiento que dicta que una
nueva sociedad, necesariamente, nace de forma
defectuosa y que se desarrolla en pro de transformar
sus antecedentes hist?ricos, en pro de trascender a
sus defectos. Es s?lo entonces, ?cuando la nueva
sociedad logra reposar sobre sus propias bases, cuando
se construye a partir de premisas que desarrolla ella
misma? que podemos apreciar el potencial que
estaba presente en ella desde el principio. Marx era
de la idea de un proceso en el cual luchamos para
liberarnos a nosotros mismos de la carga de la antigua
sociedad.
?Cu?l fue exactamente el defecto que identific?
Marx? No ten?a que ver con que las fuerzas productivas
estuviesen poco desarrolladas. El defecto particular del
que habl? fue el de la naturaleza de los seres humanos,
originada ?sta en la antigua sociedad con las antiguas
ideas: una sociedad en la cual todos se consideran con
derecho a recuperar aquello con lo que contribuyen, y
que est? marcada por una multitud de transacciones
de intercambio; una sociedad en la cual todos
calculan en funci?n de su propio inter?s y se sienten
enga?ados si no reciben su equivalente. Esto ?Marx
fue muy claro? es una herencia de la vieja sociedad,
una actitud que demuestra claramente que todav?a no
concebimos la sociedad como una familia humana, en
la cual la liberaci?n de todos es la condici?n para la
liberaci?n de cada uno de nosotros.
Sin embargo, ?ste no ser?a el ?nico defecto presente
al surgir ese nuevo concepto vivencial. La sociedad
est? intelectual, econ?mica y socialmente infectada:
las tradiciones hist?ricas del patriarcado, el racismo, la
discriminaci?n y las significativas desigualdades en la
educaci?n, la salud y la calidad de vida est?n entre los
elementos que la nueva sociedad estar?a en peligro
de heredar y, por ello, en vez de aceptar estas barreras
que obstaculizan el desarrollo humano, deber?an ser
confrontadas a trav?s de un proceso que las reconozca
como defectos.
Cuando uno reconoce que el socialismo es un
proceso, se puede entender que la soluci?n a la
existencia de contaminantes como auto-orientaci?n,
racismo y patriarcado no est? en crear instituciones que
acepten dichos defectos. Una de las m?s destacadas
caracter?sticas de la mayor?a de las tentativas de
crear socialismo en el siglo XX fue la conclusi?n que
dice que la gente es considerada intr?nsecamente
egoc?ntrica, y que lo m?s importante es darle los
incentivos econ?micos necesarios para estimularla
a trabajar. Es as? como se hacen claves los esquemas
de bonos, repartici?n de ganancias, variadas formas
de incentivos econ?micos; la l?gica b?sica es que el
desarrollo de fuerzas productivas tendr? un efecto de
?goteo? y as?, gradualmente, surgir? el nuevo pueblo.
Sin embargo, el impacto es el opuesto. Cuando se
intenta crear una nueva sociedad construy?ndola a
partir de los defectos heredados de la vieja sociedad,
se refuerzan los elementos de la vieja sociedad que
son inherentes a la nueva sociedad desde su versi?n
inicial. Cuando se fomenta el ego?smo, se refuerza la
tendencia de las personas a comportarse de acuerdo a
sus intereses personales sin considerar los intereses de
los dem?s, se refuerza y profundiza la divisi?n entre los
individuos, grupos, regiones y naciones, la desigualdad
pasa a ser vista como algo normal. Cuando se legitima
la idea de que obtener m?s para uno mismo es del
inter?s de todos, se crean las condiciones propicias
para el retorno a la vieja sociedad.
?C?mo es posible construir una nueva sociedad
basada en el principio del inter?s personal? ?C?mo
producir sobre esta base personas para las que
la unidad basada en el reconocimiento de sus
diferencias sea su segunda naturaleza? Obviamente
no podemos ignorar la naturaleza de las personas
que surgen de la vieja sociedad. Precisamente porque
Marx entend?a que los sujetos de cada proceso son
seres humanos espec?ficos, reconoci? que no se
puede crear de inmediato una sociedad basada en
el principio de distribuci?n de ?cada uno de acuerdo
a sus necesidades?. Colocar a los viejos sujetos en
esa nueva estructura causar?a inevitablemente un
desastre. ?l entendi? que no podemos ir directamente
al sistema de justicia e igualdad apropiado para una
sociedad verdaderamente humana, para la familia
humana. Sin embargo, Marx definitivamente estaba
lejos de argumentar que el camino para la creaci?n
de una nueva sociedad era construir desde los
defectos que, necesariamente, contiene cuando
surge inicialmente.
M?s a?n, el proceso socialista es un proceso tanto
de destrucci?n como de construcci?n: un proceso
de destrucci?n de los elementos de la vieja sociedad
que todav?a permanecen (incluyendo el soporte para
la l?gica del capital) y un proceso de construcci?n de
los nuevos seres humanos socialistas.
seres humanos y socialismo
En el siglo 20 nadie articul? mejor que el Che
Guevara la importancia de desarrollar nuevos seres
humanos socialistas. Dijo: ?realizar el socialismo con
la ayuda de las armas melladas que nos legara el
capitalismo (la mercanc?a como c?lula econ?mica,
la rentabilidad, el inter?s material individual como
palanca, etc.) se puede llegar a un callej?n sin salida,?
y el impacto es minar el desarrollo de la conciencia.
El Che enfatiz? que para construir el socialismo
simult?neamente con la base material hay que hacer
al hombre nuevo. Hay que estar claro en el objetivo. Si
no sabes a d?nde quieres ir, entonces ning?n camino
te llevar? all?. El mundo que los socialistas siempre han
querido construir es aquel en el cual cada persona se
relacione con las dem?s como partes de una gran
familia; una sociedad en la que seamos capaces
de reconocer que el bienestar de los dem?s nos
beneficia a todos: un mundo de amor y solidaridad
humana donde, en vez de clases y antagonismos
clasistas, tengamos ?una asociaci?n, en la cual el libre
desarrollo de cado uno sea la condici?n para el libre
desarrollo de todos?.
El mundo que queremos construir es una sociedad
de productores asociados en donde cada individuo
pueda desarrollar plenamente sus potencialidades: un
mundo que, desde el punto de vista de Marx, permita
?el desarrollo absoluto de su potencial creativo,? el ?total
desarrollo del contenido humano,? el ?desarrollo de
todos los poderes humanos como un fin en s? mismo?.
Los seres humanos fragmentados y parcelados que el
capitalismo produce ser?an reemplazados por seres
humanos completamente desarrollados, ?el individuo
completamente desarrollado para el cual las distintas
funciones sociales no son sino diferentes modos de
actividad de las que se ocupar? sucesivamente.?
Pero, esas personas no caen del cielo; hay s?lo
un camino para engendrarlas, a trav?s de su propia
actividad. S?lo ejercitando las capacidades mentales
y f?sicas que abordan todos los aspectos de su vida
desarrollar?n dichas capacidades; producir?n dentro
de ellos capacidades espec?ficas que les permitir?n
llevar a cabo nuevas actividades. El cambio simult?neo
de las circunstancias y de s? mismo (o lo que Marx
llam? ?la pr?ctica revolucionaria?) radica en c?mo
construimos la nueva sociedad y los nuevos seres
humanos.
Obviamente, la naturaleza de nuestras
instituciones y relaciones debe suministrarnos el
espacio para dicho auto-desarrollo. Sin democracia
en la producci?n, por ejemplo, no podemos
construir ni una nueva sociedad, ni personas
nuevas. Cuando los trabajadores se comprometen
con la autogesti?n, combinan la concepci?n del
trabajo con su ejecuci?n. Entonces, no s?lo se
pueden desarrollar las potencialidades intelectuales
de todos los productores asociados, sino que la
?sabidur?a t?cita? que tienen los trabajadores sobre
mejores formas de trabajar y producir tambi?n
puede convertirse en una sabidur?a social de la
cual todos podremos vernos beneficiados. La
producci?n democr?tica, participativa y protag?nica
permite ambas cosas: aprovechar nuestros recursos
humanos ocultos y desarrollar nuestras capacidades.
Pero, sin esa combinaci?n de cabeza y mano,
las personas permanecen como aquellos seres
humanos fragmentados y parcelados que produce
el capitalismo: la divisi?n entre los que piensan y los
que hacen se mantiene como el modelo que Marx
describi? en el cual ?el desarrollo de las capacidades
humanas de unos, est? basada en la restricci?n del
desarrollo de las capacidades de otros?. La democracia
en la producci?n es una condici?n necesaria para el
libre desarrollo de todos.
Pero ?qu? es la producci?n? No es algo que ocurre
s?lo en la f?brica o en lo que tradicionalmente
identificamos como el lugar de trabajo. Cada actividad
que tiene por objetivo proporcionar aportes para
el desarrollo de los seres humanos (especialmente
aquella que nutre directamente el desarrollo
humano) tiene que ser reconocida como producci?n.
M?s a?n, las concepciones que gu?an la producci?n
deben ser en s? mismas producidas. Las metas que
gu?an la producci?n son caracter?sticas distintivas
de las diferentes sociedades. En el capitalismo, las
metas que la gu?an son las de la ganancia individual
de los capitalistas. En una sociedad de productores
asociados, las metas espec?ficas est?n relacionadas
con el autodesarrollo de las personas que viven en
dicha sociedad. S?lo a trav?s de un proceso en el que
las personas est?n involucradas en todos los niveles en
la toma de las decisiones que las afectan (es decir, su
vecindario, comunidad y la sociedad como un todo),
las metas que gu?an la producci?n pueden ser las
mismas metas del pueblo. A trav?s de su participaci?n
en esta toma de decisiones democr?tica, la gente
transforma tanto sus circunstancias como a s? misma:
se auto-produce como sujeto en la nueva sociedad.
Dicha combinaci?n de desarrollo democr?tico de
las metas y de ejecuci?n democr?tica de las mismas
es esencial porque, a trav?s de ella, los individuos
pueden entender las conexiones entre sus actividades
y entre ellos mismos. La transparencia es la regla en
la sociedad de productores asociados: siempre queda
claro quien decidi? lo que hab?a que hacer y c?mo
deb?a hacerse. Con la transparencia se fortalece la
base de la solidaridad. La comprensi?n de nuestra
interdependencia facilita la visualizaci?n de los intereses
comunes, una unidad basada en el reconocimiento
de nuestras diferentes necesidades y capacidades.
Vemos que nuestra productividad es el resultado de la
combinaci?n de nuestras distintas capacidades y que
nuestra uni?n, y el control comunitario de los medios
de producci?n nos convierten a todos en beneficiarios
de esfuerzos comunes.
Esas son las condiciones en las cuales todos los
frutos de la cooperaci?n se dan de forma abundante
y podemos centrarnos en lo que es realmente
importante: la creaci?n de las condiciones en las
cuales el desarrollo de todos los poderes humanos sea
un fin en s? mismo.
En el mundo que queremos construir todas estas
caracter?sticas y relaciones coexisten simult?neamente
y se apoyan entre s?. La toma de decisiones democr?ticas
en el lugar de trabajo (en vez de la direcci?n y la
supervisi?n capitalista); la direcci?n democr?tica de
las metas de la actividad por parte de la comunidad
(en lugar de la direcci?n capitalista); la producci?n con
el prop?sito de satisfacer las necesidades (en lugar del
prop?sito de la ganancia privada); la propiedad com?n
de los medios de producci?n (en lugar de la propiedad
privada o de un grupo); una forma de gobierno
democr?tica, participativa y protag?nica (en vez de un
Estado todopoderoso y por encima de la sociedad); la
solidaridad basada en el reconocimiento de nuestra
com?n humanidad (en vez de la orientaci?n hacia el
inter?s personal); el enfoque hacia el desarrollo del
potencial humano (en vez de hacia la producci?n de
bienes). Todos estos rasgos son parte de un nuevo
sistema org?nico: la verdadera sociedad humana.
Pero, ?c?mo se construye este mundo?
El proceso de construcci?n socialista
El Socialismo no cae del cielo. Es necesariamente
basado en sociedades particulares. Y por eso nos
equivocamos si dependemos de modelos universales
(piensen en cu?ntas cr?ticas sobre la izquierda de la
Revoluci?n Bolivariana tienen ra?ces en el hecho de
que es diferente a la Uni?n Sovi?tica). Cada sociedad
tiene caracter?sticas ?nicas: su propia historia, sus
tradiciones (incluyendo las religiosas e ind?genas), sus
mitos, sus h?roes, aquellos que han luchado por un
mundo mejor, y las capacidades individuales que las
personas han desarrollado
en el proceso de lucha. Ya
que estamos hablando de
un proceso de desarrollo
humano y no de recetas
abstractas, entendemos que
actuamos de forma m?s segura cuando elegimos
nuestro propio camino, aquel que el pueblo reconoce
como el suyo (en vez de la d?bil imitaci?n de un
camino seguido por otro).
Asi mismo, todos empezamos el proceso de
construcci?n socialista desde distintos lugares con
respecto al nivel de desarrollo econ?mico ?y eso
determina claramente qu? cantidad de nuestra
actividad inicial (si dependemos de nuestros propios
recursos) deber? ser consagrada al futuro?. Asimismo,
cu?n diferentes son las sociedades dependiendo
de la fuerza de sus clases capitalistas y olig?rquicas
dom?sticas, el grado de dominaci?n por parte de las
fuerzas del capitalismo global, y la magnitud de su
capacidad de aprovechar el apoyo de otras sociedades
que ya se encuentran en la senda del socialismo.
Adem?s, los personajes hist?ricos que nos inician
en el camino pueden ser muy diferentes en cada caso.
Por aqu? una clase obrera, en su mayor?a altamente
organizada (como la de los libros de recetas de los
siglos anteriores); por all? un ej?rcito campesino;
un partido de vanguardia, un bloque de liberaci?n
nacional (electoral o armado), rebeldes del ej?rcito,
una alianza en contra de la pobreza. Existen infinitas y
variadas realidades, y pueden surgir a?n m?s. Ser?amos
muy pedantes y poco inteligentes si insisti?ramos
en que hay s?lo un camino para iniciar la revoluci?n
social.
Para reunir realmente todos los elementos de la
nueva sociedad, se requiere dar un paso esencial; un
paso que es com?n, cualquiera sea el camino elegido,
y consiste en lograr el control y la transformaci?n del
Estado. Sin la eliminaci?n del control capitalista del
poder del Estado, toda amenaza real al capital puede
ser neutralizada. El Estado capitalista es un soporte
esencial para la reproducci?n de las relaciones sociales
capitalistas; y el ej?rcito, la polic?a, el sistema jur?dico
y los recursos econ?micos del Estado pueden ser
movilizados para sofocar cualquier incursi?n que
amenace su expansi?n. El capital siempre utiliza el
poder del Estado cuando enfrenta una amenaza.
Por el contrario, un Estado que pretende servir de
comadrona de la nueva sociedad, puede tanto restringir
las condiciones para la reproducci?n de capital como
abrir las puertas a los elementos de la nueva sociedad.
Ganar ?la batalla de la democracia? y usar ?la supremac?a
pol?tica para arrebatar, gradualmente, todo el capital a
la burgues?a? sigue siendo tan fundamental ahora como
lo era cuando Marx y Engels escribieron El Manifiesto
Comunista. El Estado de los trabajadores representa
un arma esencial en la lucha contra el capital, tanto
para garantizar que los medios de producci?n est?n
bajo el control de los productores asociados y sean
gobernados cada vez m?s seg?n su l?gica, como para
utilizar los mecanismos estatales para encauzar los
recursos, lejos del alcance de la vieja tendencia y hacia
la nueva tendencia.
Sin embargo, como Marx bien sab?a, este proceso
requiere una clase especial de Estado y no su forma
heredada, aquel Estado todopoderoso y por encima
de la sociedad que no es sino la ?fuerza p?blica
organizada para la esclavitud social?. El Estado mismo
tiene que ser transformado en un instrumento que
est? subordinado a la sociedad, en el ?autogobierno
de los productores?. Si no se crea un poder desde
abajo, m?s que el autodesarrollo ?que es la esencia
de la sociedad de los productores asociados?, la
tendencia ser? a que surja una clase por encima de
nosotros: una clase que identifique el progreso con
la capacidad de controlar y dirigir desde arriba.
Marx insisti? en que la clase obrera no podr?a
usar ?la m?quina del Estado tal como est? para
sus propios fines? ?l lo sab?a porque aprendi?
de la historia. Particularmente, aprendi? que los
trabajadores que participaron en la Comuna de
Par?s hab?an espont?neamente descubierto la forma
necesaria del Estado de los trabajadores, un Estado
democr?tico y descentralizado que fuera manejado
desde abajo. ?Toda Francia?, Marx comentaba, habr?a
sido organizada en comunas auto-administradas
y autogobernadas. Marx respondi? a las dudas de
Bakunin sobre el Estado obrero: todos los miembros
de la sociedad ser?an realmente miembros del
gobierno porque la cosa empieza con la autoadministraci?n
de cada distrito.
la pr?ctica revolucionaria
Para muchos socialistas del siglo XIX, el camino
hacia la realizaci?n de la nueva sociedad fue extraer
seres humanos del capitalismo y demostrar que una
alternativa no capitalista fue superior socialmente y
econ?micamente; y muchos de ellos esperaban que
o el Estado o fil?ntropos proveyeran los fondos para
los nuevos proyectos. Para Marx, dichas propuestas
reflejaban una ?poca en que los horrores del
capitalismo eran claros pero no suficientes para
trascender el capital.
Marx no neg? las metas de los ut?picos. M?s bien,
?l planteaba que ?s?lo los medios son diferentes y
las condiciones reales del movimiento ya no est?n
ocultas en cuentos ut?picos.? ?De cu?l otro medio
Marx hablaba? ?La organizaci?n militante de la clase
obrera.?
Observa lo que los trabajadores est?n haciendo,
dec?a Marx. A trav?s de sus propias luchas para dar
respuesta a sus necesidades ellos revelan que la
batalla por una nueva sociedad se conduce luchando
dentro del capitalismo, en vez de buscar la soluci?n
fuera de ?l. En esas luchas, los trabajadores reconocen
sus intereses comunes, llegan a comprender la
necesidad de unirse contra el capital. No es, sin
embargo, simplemente la formaci?n de un bloque
opuesto al capital lo que emerge de esas luchas. Marx
insistentemente se?alaba que el proceso mismo de
lucha produc?a gente transformada: luchando por
sus necesidades [las personas] ?adquieren una nueva
necesidad ?la necesidad de la sociedad? y lo que
aparec?a como un medio se transforma en un fin?.
Se transforman a s? mismas en sujetos capaces de
cambiar su mundo.
Esto es lo que Marx identific? como una pr?ctica
revolucionaria: ?la coincidencia del cambio, las
circunstancias y la transformaci?n de la actividad
humana o autotransformaci?n?. El mensaje de Marx
a los trabajadores en un determinado momento
fue que deber?an pasar a?os de lucha ?no s?lo para
lograr un cambio en la sociedad, sino tambi?n para
su autotransformaci?n?. M?s de veinte a?os despu?s,
escribi? nuevamente que los trabajadores sab?an
que deber?an pasar por largas luchas, y una serie de
procesos hist?ricos, transformando las circunstancias
y los hombres?. En resumen, los medios para lograr
esa nueva sociedad son [concebidos por Marx como]
inseparables del proceso de lucha para lograrla: s?lo
echando a andar las personas podr?an sacudirse de
?todo el esti?rcol del pasado.?
Por esta raz?n, Marx sosten?a que el socialismo
nunca pod?a ser entregado a la gente desde arriba,
deb?a ser el fruto del propio trabajo de la clase
trabajadora.
Es aqu? donde el Estado juega un papel clave. No
podemos hablar del auto-desarrollo de las personas
en una estructura en donde los seres humanos son
el medio para el crecimiento del capital, donde
las personas son explotadas y excluidas porque lo
?nico que importa es la ganancia, donde el poder
del capital para invertir o no invertir sea su forma de
chantajear a cualquier sociedad que desaf?e la l?gica
del capital.
Por eso la Comuna de Par?s fue tan importante para
Marx. Una vez que entendemos que las personas se
realizan a trav?s de sus propias actividades, sigue que
s?lo donde el Estado funciona como mediador para
(y poder sobre) que los trabajadores cambien hacia
el autogobierno de los productores, hay un proceso
continuo por lo cual los trabajadores pueden cambiar
ambas circunstancias y ellos mismos.
A trav?s de una revoluci?n democr?tica, la pr?ctica
revolucionaria puede promover el autodesarrollo del
pueblo en todas las esferas de la vida y asegurar las
condiciones para el crecimiento de sus capacidades.
Juzgamos el progreso en el camino de la construcci?n
socialista por el incremento en la capacidad de la
auto-gesti?n de los trabajadores, la capacidad de las
personas para auto-gobernarse en forma democr?tica,
participativa y protag?nica en sus comunidades y, en
la sociedad en su totalidad, debido al desarrollo de la
verdadera solidaridad entre las personas.
Cuando entendemos que la meta de este proceso
es lograr que se conforme una sociedad que
permita un mejor desarrollo del potencial humano,
hay una simple pregunta que puede ser planteada
ante cualquier esfuerzo (sin importar sus diferentes
historias y situaciones): ?Est?n siendo creadas las
nuevas relaciones productivas? El mejor indicativo que
tenemos para saber si vamos hacia donde queremos ir
es si los pasos que estamos dando refuerzan o debilitan
la nueva relaci?n de productores asociados. La base
fundamental para lograr la nueva sociedad est?
en el desarrollo de la autoconfianza y de la unidad
dentro de la clase obrera, su autodesarrollo. Sin eso,
estaremos construyendo castillos en el aire.
construyendo el socialismo del siglo xxi
De la misma manera que Marx estaba dispuesto a
cambiar sus opiniones a la luz de la Comuna de Par?s,
nosotros tenemos que pensar en el socialismo de
hoy en d?a, a la luz de las experiencias del siglo XX.
Pero el socialismo tampoco es una sociedad
estatista, donde las decisiones se imponen desde
arriba y donde toda iniciativa es potestad de los
funcionarios del gobierno o de los cuadros de
vanguardias que se auto-reproducen. Precisamente
porque el socialismo se centra en el desarrollo
humano, enfatiza en la necesidad de una sociedad
democr?tica, participativa y protag?nica. Una
sociedad dominada por un Estado todo poderoso
no genera seres humanos aptos para instaurar el
socialismo.
Por la misma raz?n, el socialismo no es populismo.
Un Estado que provee los recursos y las soluciones
a todos los problemas de la gente no fomenta el
desarrollo de las capacidades humanas, al contrario,
estimula a la gente a tener una actitud pasiva de
esperar del Estado y de los l?deres que prometen dar
siempre respuesta a todos sus problemas.
Adem?s, el socialismo tampoco es totalitarismo.
Precisamente porque los seres humanos son
diferentes y tienen diferentes necesidades y
habilidades, su desarrollo por definici?n requiere
del reconocimiento y respeto de las diferencias.
Las presiones del Estado o las de la comunidad
para homogeneizar las actividades productivas, las
alternativas de consumo o estilos de vida, no pueden
ser la base para que surja lo que Marx reconoc?a
como la unidad basada en el reconocimiento de las
diferencias.
Tambi?n tenemos que reconocer que el socialismo
no trata de mantener un culto por la tecnolog?a,
esta fue una enfermedad que represent? un flagelo
para el marxismo, en la Uni?n Sovi?tica se manifest?
como minas y f?bricas inmensas, que supuestamente
capturaban los beneficios de la econom?a de escala.
Tenemos que reconocer que las empresas peque?as
permiten m?s control democr?tico desde abajo
(desarrollando as? las capacidades de los productores)
logrando una preservaci?n m?s adecuada del
ambiente que realmente ser? funcional a la hora de
atender las necesidades del pueblo.
Podemos aprender de las experiencias
aleccionadoras del siglo XX. Ahora sabemos que
el deseo de desarrollar una sociedad que sirve al
pueblo no es suficiente ?hay que estar dispuesto
acabar con la l?gica para realizar un mundo mejor?.
Y sabemos no se puede hacer socialismo desde
arriba, a trav?s de los esfuerzos y ense?anzas de una
vanguardia que toma todas las iniciativas y desconf?a
del auto-desarrollo de las
masas. Rosa Luxemburgo
sabiamente enfatiz?:
?la clase obrera exige el
derecho de cometer sus
propios errores y aprender
del dialecto de la historia.?
Cuando empezamos con la
meta de una sociedad que
puede desatar el potencial
de seres humanos y que reconoce que la senda a esta
meta es inseparable del auto-desarrollo del pueblo,
podemos construir una sociedad verdaderamente
humana. Aquellos que se encuentran aqu? para discutir
formas de defender a la humanidad del barbarismo
que actualmente enfrenta parten de ciertos valores.
Estos son valores plasmados en la Constituci?n de la
Rep?blica Bolivariana de Venezuela: en la meta descrita
en el art?culo 299. Se trata de ?asegurar un completo
desarrollo humano?; en la declaraci?n del Art?culo 20
que afirma que ?todos y todas tienen el derecho al
libre desarrollo de su personalidad?, y en el enfoque
del Art?culo 102 sobre la necesidad de ?desarrollar
el potencial creativo de cada ser humano y el
ejercicio pleno de su personalidad en una sociedad
democr?tica?.
Esta Constituci?n es tambi?n totalmente espec?fica
en cuanto a c?mo sucede este desarrollo: a trav?s de la
participaci?n. Tal como lo enfatiz? Marx: ?la actividad
humana es la v?a a trav?s de la cual las personas
transforman tanto las circunstancias como a ellos
mismos?. La Constituci?n Bolivariana, en su Art?culo
62, declara que la participaci?n del pueblo es ?la forma
necesaria para alcanzar la participaci?n y asegurar su
completo desarrollo, tanto individual como colectivo?.
El desarrollo humano, en pocas palabras, no cae del
cielo, es el resultado de un proceso, de muchos
procesos en los cuales el pueblo se transforma. Es el
producto de una sociedad ?democr?tica, participativa,
y protag?nica?.
A trav?s de formas sociales, como lo se?ala el Art?culo
70, como por ejemplo ?la autogesti?n, cooperativas de
todas formas, a trav?s de planificaci?n democr?tica,
presupuestos participativos en todos niveles de la
sociedad, el pueblo desarrolla sus capacidades y
habilidades.? Y en las garant?as del Art?culo 135 que
dice que ?en virtud de la solidaridad y responsabilidad
social y asistencia humanitaria, correspondan a los
particulares seg?n su capacidad?; los elementos del
socialismo del siglo xxi est?n plasmados en su forma
ideal.
Ahora, el desaf?o es hacerlos realidad.

?

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Tags: socialismo, Estado, sociedad, Marx, recetas, tradiciones, racismo

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