Domingo, 26 de septiembre de 2010
El arca de No?

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Conferencia en el Seminario Biodiversidad y Pobreza. IPADE. Madrid, 23 de septiembre de 2010.

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Antes de nada quer?a agradecer la invitaci?n y pedir disculpas. S?, porque conozco la seriedad del evento, la calidad de todas las personas participantes en las diferentes sesiones y el celo que la organizaci?n ha puesto en todas las actividades, pero yo? les voy a contar un cuento de fantasmas.

EL ARCA DE NO?

El mundo, y toda su complejidad, se subieron a una barca para salvarse del tremendo aguacero anunciado. Muy sabio ser?a No? para no dejarse un ejemplar de cada especie, desde luego. Pero lo hizo bien.

Sus manos rebuscaron por los suelos y por eso disponemos desde entonces de lombrices arrugadas y cegatas que de escondidas viven, y nos dan la vida. Tragan y digieren para fertilizar ?gratis, saludable y sosteniblemente- los suelos campesinos. Cargo con buena paciencia en el arca peque?os frasquitos d?nde almacen? semillas de abedules, perales, lechugas, trigo, aguacates, olmos, encinas, secuoyas, frijoles, ma?z?Y parejas de todo aquello que tuviera patas, alas o ra?ces. Junto con el Arca y su completo inventario se salvaron los animales marinos. Fueron atunes -rojos y gigantes- algunos de los primeros peces pescados que sirvieron de alimento a los seres humanos. Aprendieron sus rutas y como acorralarlos.

Bastantes a?os despu?s del chaparr?n las condiciones ambientales volvieron a revolverse. Naci? del vac?o, un hurac?n globalizador que avanzaba al ritmo de desregulaciones, privatizaciones, liberalizaciones y cosas as?. Fue el caldo perfecto, la sopa m?gica, el big bang propicio, para el nacimiento de una nueva especie que vino a compartir el planeta con todos nosotros y nosotras: las transnacionales de la alimentaci?n.

En sus primeros a?os se amamantaron de la guerra que hac?amos los seres humanos. Vend?an qu?micos o insecticidas muy ?tiles para esas malas artes. En su pubertad, estos monstruitos, se hicieron can?bales, y engordaron deglutiendo peque?as empresas locales de semillas, de fertilizantes o de maquinaria agr?cola. Se atragantaban tambi?n fagocitando a los servicios p?blicos de cada naci?n que, por ejemplo, hasta entonces, custodiaban las semillas. Ya con todo el pelo sobre la piel siguen sin dejar de crecer, con una dieta aburrida a base de peque?os seres dedicados al cuidado de la tierra, del mar, de los bosques.

Y nadie dijo nada. Y quien dijo algo dijo que estas corporaciones son necesarias, eficaces y consiguen aumentar la productividad. [Dichosa palabrita]. Tan productivas ser?n que hoy bajo su dominaci?n, comemos m?s que nunca, tiramos m?s comida que nunca, comercializamos m?s comida que nunca. Perm?tanme unos ejemplos:

Las lluvias cada vez fueron m?s variables, menos oportunas y m?s inoportunas. Sus roc?os se sustituyeron por riegos de pesticidas, fitosanitarios, agrot?xicos, fertilizantes? ?Cu?ndo les pic? por ?ltima vez una abeja? ?Cu?ndo vieron por ?ltima vez aquella mariposa con crin de caballo en las alas? ?Sus hijas, hijos conocieron a la mantis religiosa en directo, o s?lo en los documentales de la tele?

La alimentaci?n r?pida, mala e insana, se ha impuesto en un mundo con los valores cambiados. Comer poco a poco, masticar casi hasta que se hace bola, una buena digesti?n y un buen provecho, alimentos de calidad? son valores sin valor de mercado. Para satisfacer estos nuevos gustos se busca una marca de vaca, que engorde mucho y r?pido. Las vacas aut?ctonas, r?sticas, adaptadas a diferentes ecosistemas no pueden jugar en esa divisi?n. El Cat?logo Oficial de razas de ganado en Espa?a del 2008 se?ala que el 81% de las 177 razas locales registradas se encuentra en riesgo de extinci?n.

Las pobres vacas ?gal?cticas?, han aprendido a comer con cuchillo y tenedor ensaladas de soja sudamericana. Los campos de soja transg?nica, en un a?o, son responsables de m?s p?rdida de bosques y selvas ?y toda su biodiversidad- que la que cabr?a en un campo de f?tbol del tama?o de Catalunya. El campesinado que viv?a en esos lugares cultivando patatas, hortalizas o ma?z, no le queda otra que aspirar a hamburguesas baratas en la cola del paro de la ciudad m?s cercana. Hamburguesas que no podr? pagar.

Se consume m?s at?n que nunca, las despensas siempre guardan varias latas de at?n. Es decir, se matan m?s atunes que nunca. Algunos engordados en granjas marinas con pezque?ines capturados con esquilmadoras t?cnicas de arrastre, que no aprendieron en la escuela a diferenciar entre churras y merinas, entre sardinas y tortugas. Todo para el beneficio de los comerciantes con Jap?n. Los pocos ejemplares de at?n rojo que siguen en libertad, viajan pegaditos al fondo marino -en silencio y disimulando-. Sus hermanos, los atunes del ?ndico, lo tienen tambi?n muy complicado, porque los esp?an con aviones y sat?lites. En esas costas tambi?n hay pescadores artesanales, m?s cuidadosos y menos ambiciosos, pero ellos no pueden pescar. ?Dicen- que tienen patas de palo y un parche en el ojo.

Como son superproductivas, algunas corporaciones han dise?ado nuevos usos a los productos agr?colas. En Indonesia, Colombia u Honduras (que por eso cambia de estado civil con tanta frecuencia) se favorece la monobiodiversidad. Monocampos de palma africana y con su aceite se alimentar?n los coches, se har? queso untable o chocolate para tomarse un respiro. En Uruguay, los monocampos sustituyen bosques milenarios por ej?rcitos de eucaliptos: verdes y en fila india. Siempre dispuestos a servir a la patria. Ese es su papel. Monocampos que acaban con grandes monos. Como el orangut?n o como una especie cercana m?s evolucionada, el homo agricultor.

Con los productos vegetales, y ?para asegurar la calidad y homogeneidad de los productos? se ha privilegiado el cultivo de unas muy pocas especies de tomates, manzanas o lechugas ?como las ins?pidas iceberg-. No las m?s sanas, ni las m?s sabrosas. Se han seleccionado las m?s aptas para su comercializaci?n, las de un color m?s atractivo, las de mayor resistencia al embalaje. Igualmente, los alimentos de origen animal tienen un origen gen?tico muy homogeneizado e uniformizado. El que interesa al mercado. Tan s?lo cuatro empresas proveen la mayor parte de la gen?tica animal del mundo.

Otra vez, en aras de la productividad, los trigos del mundo han quedado reducidos a muy pocos: si en 1859 dispon?amos de 1.300 variedades de trigo, una arriba una abajo, ahora apenas quedar?n unas 80, y muchas menos de ellas ser?n las utilizadas. En aras de la productividad? financiera, el trigo sustituye al ma?z de M?xico y lo convierte en un pa?s vulnerable, el trigo sustituye numerosos cereales propios de la dieta africana y hace de Mozambique un pa?s hambriento. Lo llaman crisis alimentaria, pero el capital no deja de multiplicarse. Lo llaman crisis de la agrobiodiversidad, pero el capital no deja de reproducirse.

?C?mo se las ingeniar? No? para salvar a nuestro planeta?

Y nada m?s, lo dicho inicialmente, disculpas y ya saben: los cuentos son mentira, y los fantasmas no existen.

Gustavo Duch Guillot

www.loquehayquetragar.wordpress.com

www.soberaniaalimentaria.info

Fuente: http://gustavoduch.wordpress.com/algunas-conferencias/pobreza-y-biodiversidad/

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: Arca de Noé, semillas, conferencia, biodiversidad, Gustavo, fertilizantes, pescar

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