Martes, 28 de septiembre de 2010

"No se puede servir a dos se?ores. O sirves a Dios o al Diablo" Lucas 16:1-13

Por: Marcelo Colussi (*)
Fecha de publicaci?n: 27/09/10

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Dig?moslo con una met?fora futbol?stica: si el Bar?a, hoy por hoy el equipo m?s poderoso del planeta, gana un partido jugando de local con todos sus astros internacionales contra un cuadro de tercera divisi?n de Panam? por uno a cero con un ag?nico gol de penal a los 44 minutos del segundo tiempo? sin dudas triunfa. Pero, ?triunfa? Es decir: eso es un triunfo tan cuestionable que pierde toda emoci?n. Triunfo p?rrico, triunfo que no es triunfo.

Se podr? decir que en el f?tbol lo que interesa son los resultados, y aunque sea con ese regalo de un penal, lo importante es ganar. Y punto. Ahora bien: en pol?tica las cosas no son equivalentes. Se puede ganar una elecci?n, sin dudas, pero eso muy lejos est? de dar legitimidad.

En Venezuela acaban de realizarse las elecciones legislativas. M?s all? de la gastada parodia de decir que ?triunf? la democracia, que triunf? el pa?s?, es importante hacer una lectura profunda de lo que significa esta nueva justa electoral.

En todas las elecciones que durante los ya casi 12 a?os de gobierno bolivariano han tenido lugar, pr?cticamente siempre se dice que son las m?s importantes para la continuidad del proceso, que son cruciales. M?s all? de las exageraciones del caso, quiz? las de ayer s? lo fueron.

Y, fundamentalmente, deber?an ser un campanazo de alerta para la salud de la revoluci?n.

Seg?n como se quieran ?o se puedan? ver las cosas, lo de ayer fue una victoria o una derrota. As? es la realidad siempre: la botella ?est? medio vac?a o medio llena? Si queremos quedarnos con la idea que una vez m?s el bravo pueblo venezolano dijo s? a su l?der y que apoy? masivamente su convocatoria de profundizar la revoluci?n bolivariana, podr?amos responder que efectivamente, as? fue. Pero ?cuidado!: no se consigui? lo que se buscaba, las dos terceras partes de la Asamblea Nacional. Incluso la poblaci?n vot? m?s a los candidatos no chavistas: 52%. En ese sentido, es como la met?fora futbol?stica del inicio: se gan? la mayor?a simple del Congreso, pero quedan profundas dudas.

La derecha festeja los esca?os obtenidos con sabor a triunfo; pero el movimiento bolivariano, m?s all? de las casi 100 diputaciones conseguidas, queda con un sabor amargo. Es un triunfo que obliga a repensar la marcha del proceso: luego de la otra derrota electoral sufrida estos a?os, cuando no gan? el refer?ndum por la nueva constituci?n el 2 de diciembre del 2007, se habl? de las 3 R (Revisi?n, Rectificaci?n y Reimpulso) como el paso inmediato e imprescindible para reflotar el proceso. ?D?nde quedaron?

El problema fundamental es ver por qu? no se gan? con la contundencia que se esperaba. Lo cual lleva a otras cuestiones m?s de fondo. Quedarse con el discurso que la derecha ?nacional e internacional? hace lo imposible para frenar el proceso bolivariano, si bien es cierto ??absoluta y contundentemente cierto!? no termina de explicar el resultado. Por supuesto que el enemigo de clase har? todo lo que est? a su alcance en esta despiadada lucha. ?No es eso acaso la pol?tica? ?Es posible seguir esperando que las luchas de clase puedan dirimirse en elecciones ?limpias y transparentes? donde ?gana el pa?s?? ?Es remotamente posible pensar en conciliaci?n de clases? ?Es posible pensar que el imperio desista de las reservas petroleras venezolanas s?lo por buena voluntad?

Lo importante a rescatar luego del resultado de ayer son las causas estructurales que est?n operando. Como bien lo dice Mart?n Gu?dez: ?En Revoluci?n, no poder alcanzar la aceptaci?n fluida y serena de al menos el 80% de nuestros compatriotas ?todos los que no son burgueses y para los cuales es la Revoluci?n? tiene que ser una seria advertencia. No hacerlo podr?a ser suicida. No podemos conformarnos con ?triunfos? que s?lo garanticen una cierta hegemon?a pero que en cualquier momento pudieran revertirse. La Revoluci?n Socialista hay que garantizarla hasta colocarla a salvo de los sustos propios del juego eleccionario burgu?s.

Dicho de otro modo, lo que debe revisarse muy en profundidad es lo que se est? construyendo en Venezuela. Ah? es cuando cobra sentido el ep?grafe (?una cita b?blica! justamente): o se construye el socialismo (del siglo que sea), o se contin?a con un capitalismo de ?rostro humano? (como si ello fuera posible?) Pero las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. O, en todo caso, se construyen productos h?bridos que, en los momentos cr?ticos, dejan ver su verdadero rostro.

Si la poblaci?n vot? en tan alta medida por la propuesta de la derecha tradicional impidiendo el triunfo mayoritario del Partido Socialista Unido de Venezuela ?PSUV? ello no habla del ?atraso? pol?tico de las masas, sino lisa y llanamente de otras dos cosas: por un lado, que pas? factura al oficialismo por el deterioro real de la calidad de vida, y por otro, que en el pa?s no se est? construyendo una verdadera cultura socialista, que se sigue ?sirviendo a los dos se?ores? (o se es socialista o no se lo es; posiciones intermedias tienen las patas cortas, irremediablemente. Ah? est?n las evidencias con las elecciones de ayer).

La clase trabajadora, la verdaderamente sufrida en todo el proceso de crisis capitalista internacional que tambi?n golpea en Venezuela, se vio llevada a tener que elegir seg?n el patr?n de democracias representativas, pero no est? caminando hacia la profundizaci?n de un genuino poder popular desde abajo. Esto, en definitiva, llev? a que ahora el parlamento pavimente la posibilidad de un ?bipartidismo? donde todo tendr? que negociarse al cl?sico estilo de las democracias dizque representativas. Dicho de otro modo: la derecha pol?tica avanza sobre las conquistas de la revoluci?n. Las leyes que ahora puedan tratarse no aseguran el avance del socialismo.

Todo esto, en definitiva, abre interrogantes m?s de fondo: ?es posible construir socialismo con los moldes del capitalismo? La figura carism?tica del conductor del proceso, Hugo Ch?vez, hasta ahora funcion? como reaseguro de esa propuesta equilibrando las fuerzas contrarias. Lo de ayer deber?a profundizar esa pregunta: ?es posible construir socialismo ampar?ndose en la figura omnipresente del presidente, o eso es un l?mite insalvable?

Si vienen nuevos ajustes en la econom?a venezolana, ?ser? nuevamente el pueblo trabajador quien deber? pagarlos, como ha estado ocurriendo recientemente? Si as? es, ?qui?n asegura que en las elecciones presidenciales del 2012, m?s all? de todo su carisma, vuelva a imponerse Ch?vez?

En definitiva: ?qu? se est? construyendo a futuro? El socialismo es m?s que una suma de consignas, o camisetas rojas para una marcha multitudinaria. ?Puede haber un socialismo ?petrolero?, como se lleg? a decir? ?Qu? pasa si Hugo Ch?vez no triunfa en las elecciones dentro de dos a?os: se termina el proceso revolucionario?

Todas estas preguntas ?si queremos decirlo de otro modo: tomarse en serio aquello de las 3 R, hoy por hoy ca?das en el olvido? deber?a ser el paso inmediato luego de las elecciones del domingo. La derecha podr? ver en ello un s?ntoma de debilidad, de fisuras en el proceso revolucionario. Pero sin autocr?tica genuina no puede haber revoluci?n socialista. Lo de ayer debe ser una alarma urgente. En Argentina, muchas d?cadas atr?s, el movimiento peronista, tan popular y masivo como el chavismo y con un l?der igualmente carism?tico, tuvo la posibilidad de construir alternativas reales al capitalismo; pero esto de ?servir a dos se?ores? funcion? como freno, y se termin? construyendo un h?brido. A?os despu?s fue el partido heredero de ese hist?rico movimiento el que termin? rematando el pa?s privatizando todo lo inimaginable, y de los ideales populares no fue quedando m?s que el recuerdo. Esperemos que no se repita la historia.

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Tags: Dios, diablo, elecciones, triunfo, Venezuela, revolución, peronista

Publicado por blasapisguncuevas @ 1:50  | VENEZUELA
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