S?bado, 23 de octubre de 2010
Algunas reflexiones para que cunda el ejemplo franc?s
"Imposibilidad" de financiar las pensiones

Iohannes Maurus


"und nur bei Karl Marx und Lenin stand,

wie wir Arbeiter eine Zukunft haben."

(y s?lo -en las obras de- Karl Marx y Lenin se dec?a

que nosotros los obreros tenemos un futuro)

Hans Eisler/Brecht


1.

El capitalismo nunca se ha presentado a s? mismo como un r?gimen socioecon?mico m?s entre los que ha conocido la humanidad, sino como la forma natural en que las sociedades humanas deben organizarse. Parece contradictorio afirmar a la vez que este tipo de organizaci?n es natural y que, por otra parte, se presenta como un imperativo que hay que cumplir. Ello responde al hecho de que para los grandes economistas y pensadores liberales, la naturaleza humana no llega a reconocer esa organizaci?n ?ptima y natural debido a la ignorancia y la superstici?n. Una vez disipadas las brumas que nos impiden reconocer esta norma que coincide con nuestra verdadera realidad, esta finalidad moral y pol?tica que es a la vez naturaleza, puede desplegarse todo su potencial productivo. Antes de que el capitalismo se impusiera exist?a m?s bien como imperativo, ahora que es la forma socioecon?mica dominante, se presenta como realidad, e incluso como necesidad natural. Esto no impide que esta realidad natural nunca est?, seg?n sus ide?logos, completamente realizada: si existen, por ejemplo crisis, es porque todav?a no hemos llegado a hacer coincidir el sistema realmente existente con su esencia natural. As?, la soluci?n liberal de toda crisis ser? una mayor dosis de liberalizaci?n. Como explicaba Althusser en los a?os 60 y como podemos constatarlo a diario, las dos almas del capitalismo y de la ideolog?a burguesa en general son la necesidad natural y la libertad moral, la econom?a y la ideolog?a jur?dico moral.

La necesidad natural de la econom?a, por mucho que el neoliberalismo tenga que considerar esa naturaleza como una construcci?n que requiere constante vigilancia e intervenci?n, es lo que la supuesta "ciencia econ?mica" pretende ense?arnos a reconocer. Se trata de mostrar c?mo a trav?s del libre juego de las libertades y de los deseos individuales en el espacio de los intercambios de mercanc?as denominado "mercado", se termina constituyendo un orden que se rige por leyes necesarias. De hecho, la libertad en el mercado termina siendo la libertad del propio mercado y esta ?ltima, un marco que se impone imperativamente a sus actores. Las leyes del mercado, como leyes "naturales" pueden determinar lo que es posible y lo que es imposible. En funci?n de ellas, se nos dice hoy, es imposible mantener el r?gimen de pensiones existente en Europa occidental, as? como los servicios y prestaciones sociales que se hab?an ido consolidando a lo largo de los ?ltimos sesenta a?os en esta zona del mundo. Lo que era real hasta hoy se ha vuelto imposible debido a las leyes del mercado. Por consiguiente, como afirman las patronales y gobiernos: "habr? que trabajar m?s para ganar menos". Esta idea de las limitaciones objetivas del mercado que hacen imposible mantener las conquistas sociales, se nos presenta como algo nuevo, como una desagradable sorpresa con la que se han encontrado los "cient?ficos y expertos econ?micos" haciendo sus c?lculos y viendo que no salen las cuentas de las pensiones y del gasto social. Sin embargo, esta novedad es tan vieja como el propio capitalismo.

2.

Las primeras luchas obreras por la jornada de trabajo se encontraron en el siglo XIX con el mismo razonamiento "cient?fico" que hoy vemos utilizar a los economistas. Basta reabrir -o abrir, porque no se ha leido nunca demasiado- las p?ginas del Capital de Marx para descubrir los t?rminos en que respond?an los economistas a la reivindicaci?n obrera de las 10 horas. La reducci?n de la jornada laboral de 11 a 10 horas ser?a, seg?n el prestigioso economista Nassau William Senior matem?ticamente imposible, pues el beneficio empresarial se producir?a s?lo en esa ?ltima hora de trabajo que el obrero ya no va a prestar: " si las horas de trabajo se redujeran en una hora por d?a [...] se destruir?a la ganancia neta ; si se redujeran en una hora y media, tambi?n se destruir?a la ganancia bruta" . No vale la pena entrar en el detalle de las afirmaciones de Senior ni de la cr?tica o m?s bien el rapapolvo te?rico de Marx. Baste recordar que el beneficio del capitalista se produce durante toda la jornada de trabajo y que si ?sta disminuye, el beneficio no desaparece, sino que se reduce en la misma proporci?n que los costes de producci?n, algunos de los cuales disminuyen efectivamente al trabajarse una hora menos. La iron?a de Marx no perdona ni a Senior ni a los suyos:

" Por otra parte el coraz?n humano tiene sus enigmas, sobre todo cuando el hombre lo lleva en el bolso; ser?ais unos desatinados pesimistas si temierais que al reducirse la jornada laboral de 11 1/2 a 10 1/2 horas se perder?a toda vuestra ganancia neta. Ni por asomo. Si presuponemos que todas las dem?s circunstancias se mantienen invariadas, el plustrabajo disminuir? de 5 3/4 horas a 4 3/4 horas, lo que implica siempre una nada despreciable tasa de plusvalor, a saber, 82 14/23 %. Pero la fatal " ?ltima hora ", acerca de la cual hab?is fabulado m?s que los quiliastas en torno al fin del mundo, es "all bosh" [pura palabrer?a]. Su p?rdida no os costar? la " ganancia neta ", ni su " pureza de alma " a los ni?os de uno y otro sexo a los que utiliz?is Un ?ndice que caracteriza notablemente el estado actual de la llamada " ciencia " econ?mica es que ni el propio Senior quien m?s adelante, dig?moslo en su honor, abog? resueltamente por la legislaci?n fabril ni sus impugnadores iniciales y posteriores supieron explicar las falsas conclusiones del "descubrimiento original". Se remitieron a la experiencia real. El why [el porqu?] y el wherefore [motivo] quedaron en el misterio."

Hoy los ?mulos de Senior siguen en esta misma ignorancia y pretenden demostrarnos que los salarios son excesivos y la productividad del trabajo es insuficiente. Baste leer c?mo refiere el diario ABC una reciente intervenci?n del presidente de la patronal espa?ola, CEOE, Gerardo D?az Ferr?n:

"No hace un mes que el Gobierno aprob? una reforma laboral que abarata y facilita el despido y reaparece el presidente de la patronal para echar m?s le?a al fuego al decir que, para salir de la crisis econ?mica, los trabajadores deben ?trabajar m?s y, desgraciadamente, ganar menos. Es muy duro decirlo, pero es la verdad?.

Tras participar en un acto organizado por los j?venes empresarios de Ceaje, D?az Ferr?n insisti? ayer en que no se puede trabajar como se hace actualmente. Seg?n argument?, al principio de la democracia se trabajaban 48 horas semanales, que han pasado a ser 40 oficiales pero, en realidad, s?lo son efectivas 38. As?, ?es imposible estar trabajando 38 horas y pensar que se va a salir de la crisis?."

De nuevo nos encontramos, en pleno siglo XXI, con las lamentaciones de los patronos a los que quitan horas de preciado trabajo, sin mencionar ni de pasada los enormes aumentos de la productividad y la casi congelaci?n de los salarios reales que se han producido desde la llegada de la "democracia" . Se ve que la ideolog?a espont?nea de los patronos es tozuda y que no pueden con ella ni los siglos ni las cr?ticas te?ricas.

3.

Por otra parte, argumentos del mismo jaez se aplican al sistema de pensiones , afirmando doctamente que la evoluci?n demogr?fica de los pa?ses europeos provoca una reducci?n neta del n?mero de activos capaces de financiar las pensiones de sus mayores. Por ese motivo, estos ?ltimos tendr?n que trabajar hasta una edad m?s avanzada y cobrar pensiones menos importantes. Como afirma en otro lugar el inagotable D?az Ferr?n: "Subir la jubilaci?n a los 67 a?os me parece razonable y una tendencia de llegar a los 70 tambi?n me parece razonable con el tiempo. Hay que hacer un plan sensato. Claro que habr? que llegar a los 70, pero a lo mejor dentro de cinco a?os, de siete o de diez. A lo mejor ahora son 67, luego 68 y despu?s 70, eso es lo l?gico"

Ciertamente, la pensi?n no es directamente lo mismo que el salario, pero s? tiene que ver con ?l de manera muy directa. De lo que se trata en ambos casos es de nuestro tiempo de vida, por un lado, del tiempo dedicado a la reproducci?n ampliada del capital y a la producci?n de beneficio neto, y por otro, del tiempo dedicado a todo lo dem?s es decir a existir sin depender de un patr?n. En las pol?micas decimon?nicas sobre la jornada laboral, se trataba de la repartici?n diaria de esos tiempos, en el actual conflicto social sobre las pensiones, de su repartici?n a lo largo de toda la vida. El juego de la explotaci?n capitalista, por mucho que lo intenten disimular habl?ndonos de las consecuencias felices sobre la actividad econ?mica del beneficio empresarial o incluso del consumo suntuario de los m?s ricos, es un juego de suma cero. En un juego de suma cero no puede haber dos ganadores: en el mercado, a diferencia de la cooperaci?n, uno pierde para que otro gane. O se reduce el tiempo de trabajo y de vida laboral y se financian unas pensiones dignas, o se reducen los impuestos de los ricos y las contribuciones patronales. O salario, directo, indirecto o social, o beneficio empresarial o lucro financiero. Aqu? no valen hipocres?as morales ni ideolog?as jur?dicas. Como afirma Marx en otro lugar del Capital:

"Dejando a un lado l?mites sumamente el?sticos, como vemos, de la naturaleza del intercambio mercantil no se desprende limite alguno de la jornada laboral, y por tanto limite alguno del plustrabajo. El capitalista, cuando procura prolongar lo m?s posible la jornada laboral y convertir, si puede, una jornada laboral en dos, reafirma su derecho en cuanto comprador. Por otra parte, la naturaleza espec?fica de la mercanc?a vendida trae aparejado un l?mite al consumo que de la misma hace el comprador, y el obrero reafirma su derecho como vendedor cuando procura reducir la jornada laboral a determinada magnitud normal. Tiene lugar aqu?, pues, una antinomia : derecho contra derecho, signados ambos de manera uniforme por la ley del intercambio mercantil. Entre derechos iguales decide la fuerza . Y de esta suerte, en la historia de la producci?n capitalista la reglamentaci?n de la jornada laboral se presenta como lucha en torno a los l?mites de dicha jornada , una lucha entre el capitalista colectivo, esto es, la clase de los capitalistas , y el obrero colectivo, o sea la clase obrera ."

Hoy, adem?s, las palabras de D?az Ferr?n son la expresi?n de una utop?a que debe calificarse de reaccionaria, la de la "recuperaci?n del pleno empleo". Lo ?nico que puede proponer el capitalismo espa?ol o europeo en general como pleno empleo es la generalizaci?n del empleo precario. Precisamente las condiciones de productividad que han alcanzado nuestras sociedades hacen redundante una enorme cantidad de tiempo de trabajo, incluso en t?rminos rigurosamente capitalistas. Sin contar con la redundancia "cualitativa" del tiempo de trabajo dedicado a producciones in?tiles (la mayor parte del sector del autom?vil) o nocivas (armamento) y el hecho de que, si no nos encaminamos r?pidamente por la senda de un decrecimiento racional, nuestra propia existencia en el planeta peligra gravemente. Ante esta situaci?n, no tiene sentido exigir m?s empleo, sino menos tiempo de trabajo diario y a lo largo de la vida y un ingreso garantizado para todos. La pensi?n de los precarios hoy ya mayoritarios y el subsidio de los desempleados, cada vez m?s numerosos, s?lo puede tener hoy una forma viable: la de un salario social. Ahora bien, la pensi?n de los precarios, se obtiene mediante una nueva modalidad de huelga, la huelga de los parados, huelga que no para una producci?n ni una f?brica u oficina concreta, sino que bloquea a escala de todo un territorio -como estamos viendo hoy en Francia- los flujos de energ?a, de mercanc?as y de personas convertidas en mercanc?a. Cuando el capitalismo ocupa todo el tiempo de vida, la resistencia debe y puede ocupar todos los tiempos y todos los espacios.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR


Tags: pensiones, jubilación, Karl Marx, liberales, capitalismo, mercado, cooperación

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