S?bado, 23 de octubre de 2010

El fin de los caudillos:
Por: Catherine Garc?a Baz? (*)??
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El 23 de octubre de 1899 entra a Caracas al frente de la victoriosa Revoluci?n Restauradora, que hab?a atravesado el pa?s desde la frontera colombiana; el General Cipriano Castro. A la llegada de Castro al poder, Venezuela era un territorio devastado y arruinado por las guerras. Reinaban la inestabilidad pol?tica y militar. No exist?a entre los habitantes del pa?s un sentimiento de unidad nacional. El pa?s estaba fragmentado en peque?as porciones de territorio gobernadas por caudillos con criterio de hacendados.
Venezuela era una naci?n empobrecida que hab?a sido arrasada, primero por las guerras independentistas, luego por los cinco a?os de la Guerra Federal; adem?s de las mortales epidemias y el deterioro de la agricultura.

Castro instaur?, por primera vez, un poder centralizado, por medio de un mecanismo de alianzas y acuerdos estrat?gicos con los caudillos liberales de larga trayectoria que antes lo adversaban. Confi? a los andinos que lo acompa?aron en la Restauradora el control de los sitios claves del territorio, mientras que a los viejos caudillos, cuyo poder se fundamentaba en la capacidad de movilizaci?n de su propio ej?rcito de campesinos, los traslad? a lugares donde no ten?an ning?n dominio, con el fin de neutralizarlos, disminuyendo su capacidad pol?tica por medio del desarraigo. Esto signific? en fin del tradicional reparto de poder, en el que cada caudillo estaba acostumbrado a negociar con los gobernantes de turno la paz de sus regiones a cambio del reconocimiento de la soberan?a de sus territorios.

Castro elev? la fuerza militar a treinta batallones, los dot? de armas m?s sofisticadas y as? logr? conformar una fuerza militar unificada. Estas acciones, junto con algunas reformas a la Constituci?n, garantizaron el poder pol?tico y consolidaron el poder militar.

Pero los primeros a?os del Gobierno Restaurador no fueron f?ciles, a la dif?cil situaci?n econ?mica producto de tantas guerras, se unieron otros factores desestabilizadores. Durante el primer a?o Castro tuvo que enfrentar un conflicto con los banqueros capitalinos, los cuales se negaron a otorgar un cr?dito que el Gobierno solicitaba con urgencia. Ante la negativa de los banqueros, Castro orden? hacerlos presos, amenazando con ?caerle a mandarriazos? a las b?vedas. Los caraque?os vieron marchar camino a La Rotunda a los prominentes personajes, encabezados por Manuel Antonio Matos.

Luego del infortunado incidente, el gobierno de Castro tuvo que enfrentar los alzamientos de distintos caudillos regionales. Sin embargo pudo obtener el control del territorio pues el grupo encabezado por Juan Vicente G?mez, Juan Alberto Ram?rez y Celestino Castro, entre otros, actuaba de manera coordinada bajo un solo mando, a diferencia de los caudillos alzados que estaban dispersos y representaban a varios liderazgos.

La Planta insolente del extranjero:

El sue?o de Castro era promover una alianza liberal latinoamericana, con el fin de restaurar la Gran Colombia. Por esta raz?n apoyaba la Revoluci?n Liberal en la vecina Colombia, enfrentando su r?gimen conservador; proyecto que Estados Unidos, Inglaterra y Francia impedir?an por todos los medios. Con esta pretensi?n se gan? la enemistad de estas potencias desde su llegada al poder.

De modo que la empresa estadounidense New York & Berm?dez Company, junto con la Compa??a de Cable Franc?s, la Orinoco Shipping y la Compa??a Alemana de Ferrocarril; ofrecen su apoyo log?stico y monetario al alzamiento del banquero Manuel Antonio Matos, quien encabezar?a la que ser?a llamada por ellos mismos ?Revoluci?n Libertadora?. Las empresas extranjeras aportaron US $100.000 para la compra de un buque y armamento. Despu?s de dos a?os de enfrentamientos las tropas del gobierno, lideradas por Juan Vicente G?mez, logran vencer a los alzados. Pero la paz no llegar?a, ya que al tiempo que se disolv?an los alzamientos internos, comenzaron las reclamaciones de Inglaterra y Alemania para la inmediata cancelaci?n de los compromisos financieros que la naci?n ten?a con ellos. Era imposible atender a estos reclamos despu?s de la devastaci?n de un siglo de guerras y abandono de la agricultura.

El empr?stito negociado en 1896 con el Disconto Gessellschaft de Berl?n, poderosa organizaci?n financiera, y las casas exportadoras que durante m?s de cincuenta a?os ven?an controlando el comercio del cacao y el caf? venezolanos, encabezaban la lista de acreedores.

Aunque la Constituci?n Nacional en su art?culo 149 establec?a que las dudas surgidas sobre la ejecuci?n de todo contrato de inter?s p?blico, ser?an decididas por los tribunales venezolanos -sin que esos contratos pudieran ser motivo de reclamaciones- en los acuerdos que se hicieron con banqueros alemanes, por exigencia de ?stos, se omiti? esta cl?usula.

Una internacional financiera despleg? su poder contra el gobierno de Castro, quien se negaba a reconocer -sin discutirlo- el monto de las reclamaciones. As? se desat? una campa?a en la prensa mundial para justificar un bloqueo a Venezuela.

El 9 de diciembre de 1902 las escuadras de Inglaterra y Alemania ocuparon el puerto de La Guaira y establecieron un bloqueo a las costas venezolanas; a los pocos d?as Italia, Francia, Holanda, B?lgica y Espa?a se les unieron. El 13 bombardearon Puerto Cabello e intentaron hacer lo mismo ocupando el puerto del Lago de Maracaibo, pero no tuvieron ?xito.

El mismo d?a que se inicia el bloqueo Castro lanza una proclama exaltando la conciencia nacional, la cual comenzaba con estas palabras: ?La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria...? En todo el pa?s se producen manifestaciones de apoyo al ?Restaurador? mientras se repart?an volantes con la c?lebre proclama. Esta afrenta a la soberan?a produjo un fervor patri?tico en los venezolanos. Incluso los viejos generales que adversaban a Castro se acercaron a Miraflores para darle su apoyo en pro de la defensa de la patria.

El movimiento popular de apoyo a Venezuela se hizo sentir en toda Latinoam?rica; pero s?lo un gobierno se manifest? abiertamente en apoyo a Castro, el de Argentina, por intermedio de su canciller Luis Mar?a Drago quien dirigi? una nota al gobierno de los Estados Unidos en el que expresaba el peligro que significaba para las naciones Hispanoamericanas la intervenci?n directa de potencias extrajeras como exigencia del pago de deudas contra?das por contratos civiles y no por tratados internacionales. Este documento se constituy? en norma de Derecho Internacional americano adoptando el nombre de ?Doctrina Drago?.

El conflicto ces? en febrero de 1903 cuando Estados Unidos, invocando la vieja consigna ?Am?rica para los americanos? es aceptado como ?rbitro en esta contienda. Con la firma de los Protocolos de Washington, donde quedaron establecidos los acuerdos rec?procos, Venezuela se compromet?a a pagar progresivamente la deuda con el 30% de sus ingresos de aduana.

Pero el fin del bloqueo no signific? el fin de los conflictos en la pol?tica exterior. En 1904 Castro decide demandar a la New York and Bermudez Company por violaci?n a la soberan?a y por financiar el alzamiento liderado por Matos.

En 1884 el gobierno de Guzm?n Blanco hab?a otorgado al norteamericano Horacio Hamilton una concesi?n para explotar los recursos naturales del estado Berm?dez (hoy Nueva Esparta, Anzo?tegui, Sucre y Monagas). Este acuerdo convert?a a Hamilton en due?o absoluto de los bienes de esa regi?n, incluyendo los ricos yacimientos petroleros. El contratista pagaba al Estado venezolano dos bol?vares por cada 999 kilogramos y medio de asfalto que se llevaba y cinco c?ntimos de bol?var por cada uno de los dem?s productos; excepto la madera, por la que no pagaban nada. Parad?jicamente, para este momento el asfalto se consolidaba como el sistema de pavimentaci?n usado en las m?s importantes ciudades del mundo. En 1885 Hamilton hab?a traspasado su contrato a la empresa asfaltera New York & Berm?dez Company. La demanda de Castro se extendi? a la Compa??a de Cable Franc?s y la Orinoco Shipping Company.

A partir de estos acontecimientos la prensa internacional desat? todo su poder?o depredador contra Venezuela. En los principales diarios de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos fueron publicadas miles de caricaturas en las que se representaba a Castro con burla y desprecio; tratado de ?mono tropical? y ?salvaje?. Esta campa?a de desprestigio se mantuvo incluso hasta mucho despu?s de su salida del poder en 1908.

Castro, ?caudillo de mente encendida? como lo llamar?a Domingo Alberto Rangel, gobern? en medio de una constante inestabilidad pol?tica, de reclamaciones y alzamientos internos, que imped?an por completo una salida a la crisis econ?mica.

Castro unific? un pa?s que estaba fragmentado; pero ser? sobre todo recordado porque actu? valientemente evocando los m?s altos valores de nuestro pueblo, la dignidad y el coraje en defensa de nuestra soberan?a; como digno heredero de Bol?var.

(*) Profesora UBV


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Tags: Venezuela, Cipriano Castro, recursos, yacimientos, liberal, Revolución, apoyo

Publicado por blasapisguncuevas @ 16:55  | VENEZUELA
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