Lunes, 25 de octubre de 2010

La mayor parte de los pa?ses del mundo se disponen a condenar, por d?cima novena vez consecutiva, el bloqueo unilateral que Estados Unidos ejecuta contra Cuba hace m?s de cincuenta a?os, y, principalmente, a pedir su inmediato levantamiento. Obama tiene la oportunidad de evitar el genocidio del que es v?ctima un pa?s cuyo pueblo ya ha dado ejemplos reiterados de que no renunciar? a su plena independencia.

Al triunfar la revoluci?n cubana el 1 de enero de 1959 ?la primera de car?cter socialista en Am?rica Latina-, desencaden? la furia m?s grande que imperio alguno jam?s tuvo en la historia de la humanidad. Han pasado m?s de 50 a?os desde aquel hist?rico d?a y Estados Unidos no ha cesado de aplicar todas las medidas, a?n las m?s inimaginables, contra un pueblo y gobierno que no dan se?ales de doblegarse y que ?como dir?a Fidel Castro- convierte los reveces en victorias, ante lo que hoy puede calificarse, sin exageraciones de ninguna naturaleza, como un verdadero genocidio.

Entre todas las medidas ejecutadas contra la Isla ?invasi?n a Bah?a de Cochinos en 1961, guerra bacteriol?gica, acciones de terrorismo, expulsi?n de la OEA, cerca de 600 intentos de asesinato de su l?der hist?rico y otras-, un bloqueo econ?mico y comercial oficialmente declarado por Jhon Kennedy en febrero de 1962 a trav?s de la Proclama Presidencial 3447, casi un a?o despu?s de que Cuba declarara el car?cter socialista de su revoluci?n en respuesta a la agresi?n mercenaria de Playa Gir?n, donde el imperio sufri? su primera derrota militar en Am?rica Latina en menos de 72 horas, le ha costado a Cuba un total de 751.363 millones de d?lares. Empero, la implacable l?gica reproductiva del capital se enfrentaba sin ?xito, como hasta ahora, a las ansias de emancipaci?n del trabajo y una parte de la humanidad.

Pero ese enorme monto, estimado a partir de la cotizaci?n del oro en el mercado internacional a precios que se han reducido en m?s de 30 veces desde 1961, llegar?a a ser una cifra bastante fr?a para un economista de Wall Street si detr?s de ella no estar?a acumulada una serie de afectaciones a la econom?a de un pa?s y, sobre todo, a una poblaci?n de un poco m?s de 11 millones de hombres y mujeres que en su cotidianidad sufren una serie de privaciones atribuibles a la rabia imperial y a la sola decisi?n cubana de no renunciar a su soberan?a e independencia plenas.

El imperio, a trav?s de su poderoso aparato medi?tico, ha pretendido construir en el imaginario colectivo mundial, sin lograrlo, la idea de tener una ?causa justa? al mantener el embargo comercial contra Cuba, cuya dimensi?n supera el antagonismo capitalismo Vs. Socialismo, para convertirse en un verdadero genocidio que pone en primer plano la contradicci?n entre humanidad ?personificada en un pueblo cuya solidaridad se abre paso en medio de las m?s grandes dificultades- y barbarie, a la que el imperio pretende condenar al mundo.

De acuerdo a la Convenci?n para la Prevenci?n y Sanci?n del delito de Genocidio, adoptada por las Naciones Unidas en 1948 ? a tres a?os de concluida la II Guerra Mundial-, lo que Estados Unidos hace con Cuba se inscribe en el art?culo II que reconoce como genocidio las acciones perpetradas ?con intenci?n de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, ?tnico , racial o religioso, como tal?.

La medida unilateral adoptada impunemente por Estados Unidos y que ser? condenada por d?cima novena vez por la mayor?a absoluta de los pa?ses del mundo este 26 de octubre en las Naciones Unidas, le ha provocado a Cuba afectaciones en todas las ?reas. En la salud, donde existe una prestaci?n de servicios universal y gratuita que goza de reconocimiento mundial por su calidad, entre mayo de 2009 y abril de 2010 se ha registrado un impacto negativo de 15,2 millones de d?lares, lo que genera sufrimiento y desesperaci?n en miles de pacientes cubanos que es imposible de cuantificar. Otros ejemplos, hay varios, seg?n da cuenta el gobierno de la Isla. De los m?s importantes mencionar que por el bloqueo no se tiene acceso al Temozolamide, un medicamento para atacar a tumores del sistema nervioso central que afectan a cerca de 250 pacientes al a?o y de los cuales 30 son ni?os.

Pero si de ni?os se trata, la criminal medida estadounidense ?reforzada por las leyes Torricelli (1992) y Helms Burton (1996)- encuentra en los menores de edad a sus principales v?ctimas. Estados Unidos lo sabe, el Premio Nobel de La Paz que hoy conduce los destinos de un pa?s que ha hecho de la guerra su raz?n de ser, no lo ignora El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos incluy? en 2007 al Cardiocentro Pedi?trico ?William Soler? en la categor?a de ?hospital denegado? para la adquisici?n de productos de fabricaci?n estadounidense. A eso imposible no sumar la imposibilidad cubana de adquirir el equipo necesario para habilitar 60 aulas terap?uticas para ni?os con discapacidades motoras.

De la lectura del informe 2010 sobre el impacto del bloqueo en Cuba, no es una exageraci?n afirmar que Estados Unidos se ha propuesto, a trav?s de su pol?tica genocida, tratar de impedir el derecho que tienen los cubanos a acceder a una alimentaci?n buena y de calidad, en una suerte de condena a reproducir en la Isla la situaci?n de millones de humanos en amplias zonas del Africa. Lo hace cuando, al afectar a la empresa importadora de alimentos ALIMPORT por el orden de 102 millones de d?lares, impide la compra de 337 mil toneladas de trigo, o 451 mil toneladas de ma?z o 109 mil toneladas de pollo a precio promedio de 2008. Tambi?n se ha afectado a la producci?n de arroz y la crianza porcina.

El impacto negativo se registra tambi?n en los ?mbitos de la educaci?n y la cultura. Contrariamente a lo difundido, el bloqueo estadounidense es el que impide el acceso de profesores y estudiantes al internet. La prohibici?n a varias empresas de Estados Unidos que tienen el monopolio de tecnolog?a para prestar servicios de Internet es clara y contundente, lo cual no solo afecta al comercio.

Cuba cuenta con un reconocimiento mundial a la calidad de su cine y de otras manifestaciones art?sticas. Sin embargo, varias expresiones culturales han tenido que enfrentar los efectos del bloqueo al dejar de recibir un total de 10 millones 575 d?lares entre mayo de 2009 y abril de 2010. El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogr?ficos (ICAIC) est? entre uno de los mayores perjudicados al no poder participar en el American Film Market o comercializar con mayor soltura sus excelentes producciones.

Sin embargo, a pesar del crudo bloqueo, en Cuba ?parafraseando al desaparecido l?der socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz-, no hay un ni?o que no vaya a la escuela, hombre y mujer que no tengan techo, alimentaci?n y educaci?n.

Una pol?tica de no acabar

Estados Unidos va por el d?cimo primer Presidente desde el triunfo de la revoluci?n cubana y, salvo algunas modificaciones insustanciales que se dictan m?s por razones aparentes que reales, ninguno de ellos ha sido capaz de marchar en direcci?n contraria a los mandatos de un sector de ultraderecha, cubano-estadounidense, que controla a republicanos y dem?cratas, en una constataci?n muy clara de la orientaci?n ?monopol?tica? de una democracia que se presenta como ejemplo ante el mundo. Desde Eisenhower, con quien en 1959 comenz? el bloqueo no oficial con una serie de restricciones al comercio estadounidense con Cuba, hasta Obama, que ha tomado otras medidas que endurecen la aparente flexibilidad, todos los presidentes del imperio m?s poderoso que haya conocido antes de la humanidad, no han renunciado a ver alg?n d?a sometida a una naci?n que se alz? valiente hace m?s de dos siglos ante las pretensiones estadounidenses de controlar la Isla.

Pero esos deseos propios de un imperio, al cual Sim?n Bol?var y Jos? Mart? ya pusieron al desnudo con su pensamiento y su lucha por la independencia de Nuestra Am?rica, quedaron frustrados, a pesar de gobiernos entreguistas como el de Estrada Palma ?impuesto por Estados Unidos en 1902- y Fulgencio Baptista, -que dio un golpe de estado en marzo de 1952-, por la resistencia del pueblo cubano cuya victoria estrat?gica se conquist? en Sierra Maestra para entrar triunfante en La Habana en 1959 y convertir a la mayor de las Antillas en un ejemplo de dignidad que ahora, en el siglo XXI, contin?a alimentando ?sin que Cuba quiera exportar la revoluci?n y Estados Unidos pueda impedirla, como dir?a Fidel en 1984-, los profundos sentimientos de emancipaci?n de millones de seres humanos en Am?rica Latina y el mundo.

El imperialismo reacciona con furia ante ese s?mbolo y no tiene la menor verg?enza para incluso tomar medidas extraterritoriales contra ciudadanos y empresas que se atreven a impulsar diversas formas de comercio e integraci?n con la Cuba de los Mambises. Las leyes Torricelli y Helms Burton proh?ben a las subsidiarias estadounidenses y a empresas de terceros pa?ses, incluidos obviamente bancos, cualquier tipo de transacciones comerciales con la Isla, salvo el riesgo de ser sancionadas -por no menos de seis meses y dependiendo del caso- para hacer negocios con y dentro de Estados Unidos. As? por ejemplo -lo que curiosamente ignoran muchos que hablan o escriben sobre el fracaso del ?modelo cubano? -, el imperio ha ca?do con inusitada dureza, entre mayo de 2009 y abril de 2010, a empresas espa?olas, mexicanas y de otras nacionalidades que intentaron hacer negocios con la mayor de las Antillas. El bloqueo ha sido ejecutado por los Estados Unidos con tal impunidad que las Naciones Unidas no han podido impedir las sanciones extraterritoriales contra empresas y ciudadanos de pa?ses como Australia, Reino Unido, Canad?, Brasil, Pa?ses Bajos, Suecia, Espa?a, Finlandia, Jap?n, M?xico, Suiza, Noruega e Italia de manera directa e indirectamente a cerca de otra veintena de pa?ses.

Obama, el gran derrotado

En enero de 2009, luego de una previsible derrota republicana, el dem?crata Barak Obama asum?a la conducci?n del gobierno de los Estados Unidos, en medio de grandes expectativas internas alentadas por las primeras se?ales de crisis econ?mica del pa?s emblem?tico del capitalismo. Pero tambi?n su ingreso a la Casa Blanca despertaba alg?n grado de confianza en que el imperio iba a retirar sus tropas de Afganist?n e Irak, as? como flexibilizar el bloqueo a Cuba para ?reencontrarse ?como dijo el primer presidente negro estadounidense- con Am?rica Latina.

Incluso el 29 de abril de ese mismo a?o el ex jefe del Comando Sur, general James Hill; el ex director de la Oficina Nacional de Control de las Drogas, general Barry MacCaffrey; el ex jefe del Estado Mayor, Colin Powell, y otros nueve ex altos miembros de las fuerzas armadas de ese pa?s reconocieron que ?la pol?tica actual de aislamiento de Cuba ?ha fracasado en cuanto a alcanzar nuestros objetivos?. No era Cuba sino los intereses estadounidenses lo que alentaba la conclusi?n terminante de quienes formaron parte activa del aparato y complejo militar-industrial.

No hay medida que los gobiernos de Estados Unidos ?dem?cratas o republicanos- no hubiesen tomado para derrotar a la revoluci?n cubana. Desde operaciones militares ?abiertas y encubiertas- hasta econ?micas, comerciales y tecnol?gicas, pasando por las pol?ticas y terroristas, el imperialismo ha agredido ininterrumpidamente durante m?s de medio siglo a un pueblo decidido a construir su propio destino, en un claro desconocimiento a la libre autodeterminaci?n y la preservaci?n de la paz mundial establecidas en la Carta constitutiva de las Naciones Unidas.

Pero as? como ha actuado, le ha ido a los Estados Unidos. A partir de 1992, de 59 votos a favor de levantar el bloqueo, la comunidad internacional, conformada en su mayor?a por gobiernos de corte ideol?gico distinto al vigente en la tierra de los mambises y de Marti, ha sido parte de la cadena de victorias cubana en ese foro mundial al dejar cada vez m?s solo a los Estados Unidos: 179 en 2004, 183 en 2006, 184 en 2007, 185 en 2008 y 187 en 2009.

A la Asamblea de este 26 de octubre, Cuba llega con una Am?rica que, independientemente del car?cter de la mayor parte de los gobiernos de la regi?n, expresa una voluntad, casi un?nime, de alcanzar mayores niveles de autonom?a frente a los Estados Unidos. Ese resurgimiento del latinoamericanismo explica, en gran parte, el respaldo a la demanda cubana de condenar el bloqueo imperial y exigir su inmediata suspensi?n. De ah? que no sea una casualidad que Cuba haya recibido un total respaldo en la triple cumbre en Brasil ?Unasur, Mercosur y CALC- a fines de 2008, en la V Cumbre de las Am?ricas en Trinidad y Tobago en abril de 2009 y en la cumbre preparatoria de la comunidad de estados latinoamericanos y caribe?os sin la presencia de Estados Unidos y Canad?, en febrero de 2010 en Rivera Maya, M?xico. Pero tampoco pasa por alto la molestia estadounidense ante esos procesos de integraci?n en la regi?n, ya que es un dato inobjetable encontrar sus or?genes en la constituci?n del ALBA, en diciembre de 2004, cuando de la voz y la pluma de los presidentes Fidel Castro y Hugo Ch?vez empez? a escribirse otro cap?tulo de este tercer momento emancipatorio en Am?rica Latina y el Caribe.

Solidaria como nadie

Pero el bloqueo genocida no ha sido capaz de doblegar la resistencia cubana. Todo lo contrario, si bien hay que estar en ese pa?s para darse cuenta de la criminalidad del bloqueo, el esp?ritu internacionalista y la fortaleza pol?tica y moral, as? como las incontables muestras de solidaridad con el mundo, han convertido a Cuba en ese ?yo colectivo? sin cuya pr?ctica de solidaridad millones de personas no hubiesen dejado de ser analfabetas o no habr?an salvado la vida o recuperado la vista, as? como el apartheid hubiese continuado oprimiendo a millones de personas en Sud?frica.

En Bolivia, por ejemplo, hasta el 20 de octubre pasado, la misi?n m?dica ha realizado m?s de 42 millones de atenciones desde que lleg? en febrero de 2006 para asistir a los afectados por las inundaciones y ha salvado la vida de cerca de 40 mil hombres y mujeres de todas las edades, as? como ha llegado con la ?Operaci?n Milagro? a 600 mil operaciones de la vista.

Pero la solidaridad cubana no tiene ni color ni olor preferidos. Estados Unidos ha recibido el ofrecimiento de ayuda cubana cuando los atentados terroristas en septiembre de 2001 o cuando Fidel Castro dijo estar dispuesto a enviar en 2005 a 1.600 m?dicos y toneladas de medicina al sur de los Estados Unidos, donde miles de personas fueron afectadas por el hurac?n Katrina. De hecho, cientos de estadounidenses han roto el bloqueo al viajar a Cuba en busca de atenci?n m?dica y para participar de encuentros internacionales en las que el ser humano, y no el capital, ocupa el centro de atenci?n.

Por eso, la Asamblea General de las Naciones Unidas es m?s una prueba para Estados Unidos que para Cuba. De continuar el imperio en la posici?n de mantener una pol?tica fracasada ?como fracasada ha sido su invasi?n a Afganist?n e Irak, as? como fracasada ser? su intervenci?n militar a Ir?n si decide hacerlo-, solo contribuir? a su mayor soledad en su laberinto de acciones condenadas por la inmensa mayor?a del planeta. Pero, sobre todo, es un nuevo desaf?o para Obama, qui?n est? a tiempo de dejar de ser el testimonio viviente de la inmoralidad con la cual fue designado Premio Nobel de la Paz. A menos de 100 millas del imperio, Cuba no se mover? ni un mil?metro y seguir? siendo ejemplo de soberan?a, independencia y dignidad.

* Hugo Moldiz, escritor boliviano y miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

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Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: Bloqueo, Ley Torricelli, restricciones, Premio Nobel, revolución, Cuba, alimentos

Publicado por blasapisguncuevas @ 18:09  | CUBA
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