Lunes, 01 de noviembre de 2010

El imperio y la amenaza fantasma

Por V?ctor J. Sanz

Desde la Segunda Guerra Mundial, el imperio estadounidense ha mantenido en vilo al mundo de una o de otra manera. Primero con guerras calientes, de sangre y fuego: Corea o Vietnam; luego con guerras fr?as, sin sangre ni fuego: contra el bloque sovi?tico sin enemigos interpuestos; luego de nuevo con guerras calientes, otra vez a sangre y fuego: La 1? guerra del Golfo o la guerra del 2? Golfo; y como pirueta final de su pat?tico n?mero circense, las guerras contra las amenazas fantasmas.
En las guerras calientes y fr?as, se dan dos circunstancias limitativas comunes: la limitaci?n geogr?fica, y la limitaci?n que supone la plena identificaci?n del enemigo. Es cierto que en la guerra fr?a la cuesti?n geogr?fica no era precisamente peque?a, ya que abarcaba toda la frontera del bloque sovi?tico libre, con el bloque esclavo capitalista, am?n de Cuba, Corea y, en menor medida por su entonces estado pre-industrial, China; pero la limitaci?n de la plena identificaci?n del enemigo circunscrib?a y supeditaba toda acci?n al combate del comunismo.
En cambio, en la guerra contra las amenazas fantasmas, tambi?n llamada por el imperio ?guerra contra el terror?, no existe la limitaci?n geogr?fica, ya que por la definici?n suministrada ex profeso por el imperio, el terror es una amenaza ubicua, y el imperio posee intereses por todo el mundo, ya que todo el mundo le interesa de una u otra manera, bien como aliado, bien como esclavo, que viene a ser lo mismo. Ni existe tampoco la limitaci?n que identifique al enemigo, ya que el imperio se ha tomado la molestia de individualizar, persona a persona, cada una de las amenazas fantasmas que ha utilizado como excusa para mantener una deshonesta posici?n de fuerza sobre determinadas ?reas geogr?ficas. Esta personificaci?n del terror hace imposible establecer a un pa?s como enemigo, pero al mismo tiempo nos convierte a todas las personas del planeta en terroristas potenciales. Esta circunstancia le otorga al imperio una placa de sheriff mundial que le permite, eventualmente, tener libre acceso a territorios soberanos de otra naci?n con la excusa de ?defenderse? del terror que una o varias personas, ?en representaci?n de s? mismas?, pretenden infligirle. Igualmente, el sheriff mundial se ha arrogado el derecho supranacional de privar de la libertad a todo aquel que resulte sospechoso, seg?n su propia definici?n de sospechoso.
Despu?s de haber hecho de cada cosa que sucede bajo el sol, una cuesti?n de seguridad nacional, de seguridad imperial; el imperio ha encontrado al verdadero enemigo que sus dos industrias m?s pujantes, la b?lica y la p?nica, necesitaban urgentemente: el terror.
Desde la inestimable contribuci?n del bloque sovi?tico al crecimiento de estas industrias del imperio en la ?poca de la guerra fr?a, el terror ha sido esgrimido en el congreso estadounidense en infinidad de ocasiones como argumento para destinar el 5% del presupuesto imperial bruto al apartado militar. Es decir, el imperio destina a operaciones de ataque, lo que el resto del mundo sumado destina a presupuesto de defensa.
No contento con ello, el imperio convenci? en 2.002 a sus aliados para que destinaran el 2% de su producto interior bruto al gasto militar. Afortunadamente, y debido a la crisis, Francia y Reino Unido han vuelto a la senda de la cordura forzosa y dejar?n de cumplir su diezmo con el imperio.
El mundo lleva d?cadas reclamando que los pa?ses m?s ricos del mundo destinen un 0,7% de sus presupuestos a erradicar la miseria de los pa?ses subdesarrollados. Y el imperio, con solo unas pocas amenazas fantasmas, consigue el triple de sus socios militaristas, aunque sea para acabar con la pobreza a tiros.
Del mismo modo que anta?o las guerras, calientes o fr?as, se suced?an peri?dicamente para que la org?a militarista no decayera, en nuestros d?as, las amenazas fantasmas se suceden de la misma manera. Y los medios de comunicaci?n de que dispone el imperio para informarnos, le dan inusitada difusi?n y un tratamiento exagerado y hasta alarmista.
La ?ltima de estas amenazas fantasmas, da ?cobertura imperial? a Israel, ya que los supuestos explosivos ten?an como destino una sinagoga en Chicago. Inmediatamente sali? Obama a decir que ?los acontecimientos subrayan la necesidad de permanecer en alerta contra el terrorismo?, nada nuevo, lo esperado, lo marcado en el gui?n. Y a?ade, refiri?ndose a los supuestos explosivos: ?no sabemos c?mo pensaban activarlos, pero estaban dise?ados para llevar a cabo alg?n tipo de ataque?. Yo no s? c?mo pensar? usted activar la siguiente amenaza fantasma, pero seguro que est? dise?ada para llevar a cabo alg?n tipo de ataque a la verdad y a nuestra inteligencia.
En esta ocasi?n, puede que el dise?o de esta en?sima falsa alarma, contemple un ?nico objetivo: el de presentar una vez m?s a Israel como v?ctima de un inminente ataque por fuerzas de esa red, en cuya existencia cada vez cree menos gente, llamada Al-Qaeda. Cre?ble o no, de momento le sirve al imperio para actuar impunemente por el mundo con la estrella de sheriff en la pechera. No es descabellado pues, pensar que quiz?s le de al imperio por buscar al pr?ximo terrorista de Al-Qaeda en Ir?n, de lo contrario todas las sinagogas de Estados Unidos seguir?n en grave riesgo de sufrir un atentado fantasma, con supuestos explosivos enviados por supuestos integrantes de una supuesta red de terrorismo internacional. Aunque supongo que todo esto es mucho suponer.
Deseo que llegue muy pronto el d?a en que no solo de terror viva el imperio.
Puede que solo sean impresiones m?as, pero creo que mientras al imperio le preocupan unas amenazas fantasmas, al resto del mundo nos deber?a preocupar la amenaza real de este imperio del terror.

http://impresionesmias.com

Tags: imperio, fantasma, terror, explosivos, guerra fría, guerras, Golfo

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