Mi?rcoles, 03 de noviembre de 2010
El d?a que Obama so?? que era Lula Pepe Escobar Asia Times Online Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens En sus sue?os m?s extravagantes en la Casa Blanca, el presidente de EE.UU. baja en picada como un ?ngel sobre la ?Concentraci?n para restaurar la cordura?, que este s?bado convoc? por lo menos a 200.000 personas en en Mall de Washington, DC; asegura que la ?cordura? vence sobre el ?miedo?, como lo hizo, con mucho vaiv?n y arrogancia; y se queda profundamente dormido, sabiendo en su fuero interno que su Partido Dem?crata superar? todos los matices de miedo en votaciones a mitad de per?odo y mantendr? su presidencia por buen rumbo. ?Uy! Me equivoqu? de gui?n. De hecho ?cordura? fue lo que eligieron el domingo los votantes brasile?os, no los estadounidenses, cuando eligieron a Dilma Roussef, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), como la primera presidente del pa?s, con 12 millones de votos m?s que su competidor, el socialdem?crata convertido en versi?n tropical del Tea Party, Jose Serra ?o ?Serra Palin?- Globalmente, los 56 millones de votos de Dilma constituyen la mayor victoria de una coalici?n de tendencias de izquierda (11 partidos) en cualquier parte del mundo. Esta campa?a presidencial brasile?a fue tan desagradable y sucia como la de la mitad de per?odo en EE.UU., incluyendo la interferencia de millones de poderosos evang?licos e incluso de la Iglesia Cat?lica Romana que pidi? subrepticiamente a la gente que no votara por Dilma porque est? a favor de legalizar el aborto (personalmente ella dice que no). Para no hablar de campa?as de calumnias como calificarla de ?terrorista? porque luch? contra la dictadura militar brasile?a a fines de los a?os sesenta, y fue torturada por ella. Obama se debe de haber quedado boquiabierto a la vista del l?der pol?tico m?s popular del mundo (tasa de aprobaci?n de m?s de 80%), el presidente saliente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, a quien ?l llama ?el hombre?, quien no s?lo gan? dos elecciones seguidas (2002 y 2006), sino que adem?s logr? asegurar la elecci?n de su sucesora elegida, una bur?crata diligente pero relativamente desconocida que hasta hace poco no pod?a ser nombrada ni siquiera por un taxista. Sigue so?ando, Barack. Bueno, m?s vale que no, ya que suena la alarma de su iPhone y lo despierta para enfrentar toda la dimensi?n de la debacle que espera el martes a los dem?cratas en EE.UU. ?Fue una visi?n o un sue?o despierto? Es la econom?a, est?pido. Obama s?lo pod?a so?ar con navegar por los indicadores econ?micos de los a?os de Lula: un aumento del ingreso per c?pita de un 23% de 2002 a 2010; una disminuci?n del desempleo a un r?cord por debajo del 6,2%; el salario m?nimo, ajustado por la inflaci?n, que aument? en un 65% ?por no mencionar m?s de 20 millones de personas sacadas de la pobreza y llevadas a la clase media (comp?rese con 40 millones de estadounidenses que se han hundido a la l?nea de pobreza). As? como el "Sue?o Americano" se encuentra en la Sala de Primeros Auxilios, el Sue?o Brasile?o es algo como un sue?o legendario vuelto a mezclar como telenovela (con un final feliz al estilo de Hollywood). ?Qui?nes son esos nuevos so?adores suramericanos que votaron por Dilma? Esencialmente la clase trabajadora urbana, el subproletariado de la regi?n pobre del noreste, la nueva clase media baja y algunas porciones sustanciales progresistas de la clase media cl?sica. Es obvio que la elite financiera brasile?a, concentrada en Sao Paulo y vinculada directamente a Wall Street no vot? por Dilma, (como no lo hizo la City de Londres, a trav?s del Financial Times; ni las cuatro familias que controlan los medios corporativos brasile?os. Uno de los toques geniales de Lula fue no meterse con ellos ?y que ellos no se metieran con ?l. Pero hay grandes problemas en el futuro. Como Brasil mantiene tasas reales de inter?s disparatadamente elevadas, no es sorprendente que los d?lares estadounidenses lluevan a tontas y a locas. Y Brasil todav?a no crece tan r?pido como otros pa?ses del BRIC ?Rusia, India y China. Por mucho que este domingo millones de brasile?os hayan acariciado la ilusi?n de que estaban eligiendo un proyecto para el pa?s, Brasil todav?a carece gravemente de una estrategia sana de desarrollo que refleje realmente las aspiraciones de la mayor?a de la poblaci?n. El tiempo pasa r?pido. Con Lula, Dilma tendr? un sabio avalado, globalmente respetado, con un bagaje invaluable de 35 a?os de duras negociaciones. Por su parte Lula, en teor?a, se ver? libre ahora para realizar una delicada reforma pol?tica y sindical y para tratar de reorganizar el complejo tablero del ajedrez pol?tico brasile?o. Mientras tanto es hora de un curso acelerado: Lula lleva consigo a Dilma para presentarla a los l?deres mundiales en la pr?xima reuni?n del G20 en Corea del Sur. Hay tres caminos posibles: el lulismo sin Lula; que Lula vuelva a presentarse a la elecci?n en 2014; o el post lulismo, con Lula al tim?n de UNASUR o incluso como secretario general de las Naciones Unidas. Por lo tanto entrar? en juego un fuerte grado de esquizofrenia ?pero en todo caso es algo muy brasile?o-. Dilma apostar? fuertemente por el Mercosur y la integraci?n pol?tica de Suram?rica ?a trav?s de UNASUR? mientras al mismo tiempo se alinea con las potencias occidentales en la Organizaci?n Mundial de Comercio (OMC). El influyente (y muy satanizado) movimiento brasile?o de los campesinos sin tierras (MST) ?un concepto que si se materializara en China causar?a la ca?da en picada del Partido Comunista? apoy? oficialmente a Dilma en la segunda vuelta contra Serra. Al mismo tiempo, Dilma seguir? invirtiendo en controvertidos proyectos hidroel?ctricos acusados de eco-desastres. Dilma apostar? fuertemente a la macro estabilidad y al control de la inflaci?n ?pero al mismo tiempo, como ya lo ha dicho, no reducir? los gastos sociales; no har? recortes en la mejora de la desastrosa infraestructura del pa?s; y no desperdiciar? el auge econ?mico asociado con la nueva riqueza petroera mar adentro encontrada por el gigante energ?tico Petrobras en las capas pre-sal. El problema clave para Brasil es ciertamente adaptar el llamado ?modelo? de exportar un tsunami de mineral de hierro, petr?leo crudo, soja y pasta de madera triturada qu?micamente a China, el mayor socio comercial de Brasil despu?s de que sobrepas? a EE.UU. Y todo esto, mientras bajan las exportaciones manufactureras. Lula dijo a Vale ?el mayor productor de mineral de hierro del mundo? que construya plantas sider?rgicas. Dijo a Petrobras que construya refiner?as. Pero todav?a no basta. Ser? demasiado temprano hablar de desindustrializaci?n de Brasil ?porque la base manufacturera del pa?s es muy grande. Pero China ya ha destruido pr?cticamente dos industrias brasile?as muy competentes, textiles y calzado (y miren lo que ha pasado a EE.UU. desindustrializado). No basta con exportar materias primas; hay que buscar el valor agregado, al estilo surcoreano. Para que esto suceda, Dilma tendr? que hacer aquello que incluso Lula no se atrevi? a hacer; poner cabeza abajo el sistema tributario bizantino de Brasil. Tiene que buscar reformas estructurales duras ?pol?ticas, fiscales y agrarias. Lula no pudo hacerlo esencialmente porque carec?a de una base pol?tica suficientemente fuerte. Dilma podr?a tratar de lograrlo. La reforma fiscal es esencial porque como en EE.UU. los ricos hacen lo que les da la gana mientras las clases asalariadas pagan la cuenta. Pero se puede decir que el tema m?s complejo es la reforma agraria. Depende de c?mo se defina la reforma agraria. Esencialmente, es una pol?tica estatal para democratizar la propiedad de la tierra. Esto nunca tuvo lugar en Brasil. La burgues?a local se ali? a los terratenientes para exportar b?sicamente materias primas. Al hacerlo, expuls? a masas de campesinos hacia las grandes ciudades. Siempre se pudo basar en un ej?rcito industrial de reserva; y los salarios que pag? fueron en todo caso miserables. Este proceso explica en pocas palabras el crecimiento y el aumento de la violencia urbana en Brasil. Lo que se necesita ahora, como argumenta el MST, es un nuevo tipo de reforma agraria, llamada ?agricultura popular?; agro-ecolog?a para el mercado interno, no para la exportaci?n, y como parte de un nuevo modelo de desarrollo, con menos capital extranjero que controle el agro-negocio. Si Dilma logra hacerlo, Dios ser? conocido en todo el mundo como una mujer brasile?a. Como argumenta el respetado te?logo brasile?o Leonardo Boff, no cabe duda de que Brasil ser? un protagonista esencial en el nuevo tablero de ajedrez global multipolar porque el pa?s posee todos los factores ecol?gicos clave que pueden recalibrar el dilapidado sistema de la Tierra. Pero es demasiado temprano para decir si Dilma lograr? concentrarse en la visi?n global. Con el agregado que no es irrelevante de que la actual trayectoria brasile?a podr?a llevar a la formaci?n de la primera potencia tropical global. ?Ser?a s?lo sub-imperial? ?Ser?a s?lo cordial? ?O ser?a una nueva especie mutante, impredecible de subimperialismo benigno? Obama tuvo tiempo el lunes en su programa ultra agitado previo a la elecci?n para llamar a Dilma, ofrecer sus congratulaciones e invitarla a visitar EE.UU. Por lo menos, por un momento, pudo so?ar que actuaba como ?mi hombre? Lula. Pepe Escobar es autor de ?Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War? (Nimble Books, 2007) y ?Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge?. Su ?ltimo libro es: ?Obama does Globalistan? (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con ?l en: [email protected] (Copyright 2010 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved. Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Front_Page/LK03Aa01.html

Tags: Asia Time, Escobar, Obama, Lula, Tea Party, Dilma, dictadura

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