S?bado, 06 de noviembre de 2010

Ruth Rosen

Alternet

Traducci?n del ingl?s para Tlaxcala y Rebeli?n: Atenea Acevedo

?Por qu? las estadounidenses se han vuelto tan activas en el derechista Tea Party? ?Quiz?s porque se sienten atra?das al nuevo feminismo cristiano conservador que publicita Sarah Palin? Sin el apoyo de base de estas mujeres, el Tea Party resultar?a mucho menos seductor a votantes aterrados por la inseguridad econ?mica, las amenazas a la pureza moral y la gradual desaparici?n de una cultura nacional blanca y cristiana.

La mayor parte de la poblaci?n estadounidense no se ha formado una opini?n concreta acerca del derechista Tea Party y su crecimiento descontrolado, un partido que surgi? paulatinamente en 2009 y cuyo nombre lleg? a ser muy conocido despu?s de los m?tines que organiz? a escala nacional el 15 de abril de 2010 para manifestarse en contra del pago de impuestos. Como recordar? quien esto lee, la referencia es obvia e importante: la imagen de arrojar el t? por la borda como expresi?n de ira en tiempos de la colonia ante la pol?tica brit?nica conocida como ?impuestos sin representaci?n?.

Muchos liberales e izquierdistas desestimaron al Tea Party por considerarlo una reacci?n temporal y visceral a la recesi?n, el incremento del desempleo, la ejecuci?n de hipotecas, las empresas declaradas en quiebra y un presidente negro que hab?a salvado al capitalismo estadounidense con la ampliaci?n de los subsidios gubernamentales a los sectores financiero, inmobiliario y automotriz. Tal vez s? se trate de una erupci?n pol?tica fugaz, pero tal como lo se?ala E.J. Dionne, columnista del Washington Post, este movimiento tambi?n amenaza la dif?cilmente lograda unidad de los republicanos. Seg?n Dionne, ?El auge del movimiento del Tea Party marca la vuelta a una vieja modalidad de libertarismo seg?n la cual la mayor?a de las pol?ticas internas del gobierno desde el New Deal son inconstitucionales. Tradicionalmente, percibe que la amenaza m?s peligrosa a la libertad es el dise?o de elitistas cultos que han perdido el contacto con los ?valores estadounidenses?.

En todo caso, ?qui?nes son estas iracundas personas que expresan tanto resentimiento hacia el gobierno y no contra las corporaciones? Ya que las encuestas nacionales se contradicen flagrantemente, mi conclusi?n es que el Tea Party ha movilizado a gente de todas las clases sociales.

No obstante, hay una excepci?n importante que vale la pena destacar: la raza. En los m?tines del Tea Party no vemos rostros de color. Otra cuesti?n relevante es que el expansivo movimiento atrae tanto a hombres como a mujeres por m?ltiples razones, algunas coincidentes, otras posiblemente distintas. Hombres y mujeres parecen identificarse con una ?ideolog?a? incoherente que exhorta a liberarse del gobierno, no pagar impuestos y a abrazar el incipiente deseo de ?recuperar Estados Unidos?, es decir, restaurar la naci?n hasta alg?n momento de la historia en que el pa?s era blanco y ?seguro?.

Los hombres que encuentran atractivo el movimiento parecen pertenecer a una amplia gama de grupos marginales de derecha, como las milicias, los supremacistas blancos, ?ej?rcitos? pro armas y pro confederaci?n. Algunos de estos grupos defienden la violencia o prometen solemnemente derrocar al gobierno, y han empezado a recurrir a Facebook, Twitter y YouTube para difundir su odio en redes y medios sociales.

Las mujeres tambi?n desempe?an un papel decisivo en el Tea Party; seg?n el m?s reciente sondeo Quinnipiac, 55% de sus militantes son mujeres. En un art?culo publicado en la revista Slate, Hanna Rosin se?ala que ?de las ocho personas que constituyen el Consejo de Patriotas del Tea Party a cargo de la coordinaci?n nacional del movimiento, seis son mujeres. 15 de las 25 coordinaciones estatales est?n en manos de mujeres?.

?Por qu?, me pregunto, este movimiento ca?tico atrae a tantas mujeres? Hay muchas posibles razones. Algunas de las mujeres en estos grupos sin duda aman a hombres que aman portar armas y odian al gobierno y pagar impuestos. La profesora Kathleen Blee, autora de numerosos ensayos sobre las mujeres de derecha, se?ala que, en general, probablemente haya m?s mujeres religiosas de derecha que hombres religiosos de derecha, que los m?tines del Tea Party pueden atraer a m?s mujeres que no tienen un empleo remunerado y disponen de tiempo para asistir a ellos, y que el Tea Party enfatiza la vulnerabilidad de las familias a toda clase de peligros del exterior.

Muchos de los hombres y muchas de las mujeres que apoyan al Tea Party tambi?n pertencen al movimiento Identidad Cristiana, un grupo cristiano de derecha que promueve ideas fundamentalistas sobre el aborto y la homosexualidad. Sin embargo, al Tea Party llegan mujeres con perfiles distintos y sorprendentes, como la Asociaci?n de Padres y Maestros o grupos organizados espec?ficamente para la elecci?n de mujeres a cargos pol?ticos. Como recientemente lo coment? Slate, ?Gran parte del liderazgo y la energ?a de base viene de las mujeres. Uno de los tres principales patrocinadores del Tax Day Tea Party que marc? el lanzamiento del movimiento es el grupo Smart Girl Politics, sitio web que naci? como el blog de una madre y se convirti? en una campa?a de movilizaci?n, dedicada a formar a futuras activistas y candidatas. A pesar de su explosivo crecimiento en el transcurso del ?ltimo a?o, sigue funcionando como cooperativa feminista (tres madres que no trabajan fuera de casa se turnan para criar a sus beb?s y responder correos electr?nicos y llamadas telef?nicas)?.

Algunas de estas mujeres religiosas tambi?n albergan aspiraciones pol?ticas y esperan que el Tea Party las ayude a consolidar puestos de liderazgo negados por el Partido Rep?blicano a fin de contender por puestos definidos por votaci?n. Para contrarrestar la Emily?s List, colectivo que ha apoyado la participaci?n de mujeres liberales como candidatas en procesos electorales, las conservadoras de derecha formaron la Susan B. Anthony List, grupo que ha apoyado y consolidado los esfuerzos de mujeres de derecha en cargos p?blicos de elecci?n. A fin de desafiar el impacto de las feministas liberales, el muy religioso grupo Concerned Women for America apoya las iniciativas de mujeres en pos del liderazgo dentro del Tea Party. El Women?s Independent Forum, espacio m?s secular que re?ne a mujeres de derecha, busca promover los valores tradicionales, el libre mercado, la astringencia del gobierno, la igualdad de las mujeres y su capacidad de contender por cargos p?blicos definidos mediante votaci?n.

Algunas de estas mujeres han acaparado la atenci?n nacional porque dicen haber adoptado un ?feminismo conservador? religioso. Entre ellas hay cristianas evang?licas y, seg?n un reciente art?culo de portada en Newsweek, ven a Sarah Palin (que contendi? por la vicepresidencia en 2009, tiene cinco hijos y un esposo que la apoya, se presenta como feminista y abandon? la gubernatura de Alaska para convertirse en una celebridad millonaria) como la l?der, si no es que la profeta, del Tea Party.

As?, Palin est? movilizando a las mujeres religiosas de derecha a lo largo y ancho del pa?s. Les gusta que se maquille y siga pareciendo una reina de belleza sin dejar de ser audaz y decidida. No parece importarles que use el t?tulo de soltera en ingl?s (Ms.), en lugar de llamarse ?se?ora? (Mrs.). Tampoco les molest? que atribuyera las oportunidades que disfrut? como atleta a la ?Title IX? (ley aprobada en 1972 para hacer valer la equidad de g?nero en la educaci?n y los deportes). En una entrevista con Charles Gibson para ABC News declar?: ?Tengo la suerte de haber sido criada en una familia donde no hab?a diferencias de g?nero. Adem?s, soy producto de la ley ?Title IX? que represent? la introducci?n de la igualdad en las escuelas, una igualdad que se reflejaba en las pr?cticas deportivas y en las oportunidades de acceder a la educaci?n. As? fue toda mi vida. Soy parte de esa generaci?n en la que el tema resulta irrelevante, porque ha sido superado. Claro que puedes ser vicepresidenta y atender a tu familia?.

Palin pertenece a un grupo denominado Feminists for Life (Feministas a favor de la vida), cuyo lema es ?Ni?gate a elegir?. Cuando se present? como feminista al inicio de su campa?a por la vicepresidencia, explic? su adhesi?n a este colectivo liderado por Serrin Foster, quien se ha labrado una exitosa carrera en el mundo de las conferencias tratando de convencer a las j?venes de que es posible ser feminista al elegir no practicarse un aborto. Hace varios a?os entrevist? a Foster. En aquella ocasi?n le pregunt? c?mo esperaba que las mujeres pobres o adolescentes se hicieran cargo de beb?s no deseados. Ya que est? en contra de los impuestos y de los subsidios gubernamentales destinados a los servicios sociales, evadi? la pregunta. Dijo que las mujeres no ten?an por qu? enfrentar solas la situaci?n, que otras personas deb?an ayudarlas. Al final, la ?nica respuesta concreta que plante? fue la adopci?n, recurso en el que ella ve?a la mejor soluci?n para las j?venes.

Recientemente, Palin volvi? a autoproclamarse ?feminista? y desat? un acalorado debate en torno a qu? constituye el feminismo en Estados Unidos. Ella se refiere a las mujeres conservadoras y religiosas como ?Mama Grizzlies? (Mam?s Osa, en referencia a la protectora osa del cuento infantil Ricitos de oro) y las exhorta a ?levantarse? y hacer suya la causa del feminismo. Palin alienta a sus seguidoras a lanzar un ?nuevo movimiento feminista conservador? que ?nicamente d? apoyo a candidatos pol?ticos con una postura de inflexible oposici?n al aborto.

Las reacciones a los esfuerzos de Palin por atraer a las mujeres al Tea Party son muy variadas. Seg?n Jessica Valenti en una nota para el Washington Post, su ?perorata sororal [...] no es sino parte de una ambiciosa apuesta conservadora por conquistar los corazones y las mentes de las mujeres apropi?ndose del lenguaje feminista?.

En un art?culo para la conservadora publicaci?n National Review, Kathryn Jean Lopez responde: ?Palin no est? cooptando al feminismo; est? reivindicando un movimiento iniciado por Susan B. Anthony y otras mujeres que lucharon por el derecho al voto y, adem?s, abrazaban incondicionalmente la postura provida?. Esta afirmaci?n es veraz, las sufragistas del siglo XIX quer?an proteger la maternidad como condici?n social y estaban en contra del aborto. ?La etiqueta feminista no tiene por qu? tender tanto a la polarizaci?n?, se?ala Meghan Daum en Los Angeles Times, y a?ade: ?En resumidas cuentas, el feminismo solo significa ver a hombres y a mujeres como iguales, y no ver el propio g?nero como obst?culo para el ?xito ni como pretexto para el fracaso. As? que si Sarah Palin tiene las agallas de decirse feminista, eso le otorga el derecho de ser aceptada como tal?.

Tremenda iron?a. Las j?venes estadounidenses laicas han rechazado definirse como feministas desde 1980, a?o en que el contragolpe conservador empez? a atacar al movimiento de las mujeres, porque la derecha religiosa se empe?? en crear una imagen nada atractiva de las feministas y las pint? como lesbianas peludas y androf?bicas que peroraban sobre igualdad, pero su verdadera misi?n era matar beb?s. Hoy, Palin obliga a las feministas liberales a debatir si estas feministas cristianas diluyen al feminismo o lo legitiman al posibilitar la autoproclamaci?n ?feminista?.

Cuando leo los textos de mujeres en sitios web de cristianas siento el eco de las reformistas de fines del siglo XIX que trataban de proteger a la familia de los ?peligros del mundo?. Frances Willard, l?der de la Women?s Christian Temperance Union (Uni?n de Cristianas por la Abstinencia), exhort? a millones de mujeres a asumir una vida p?blica a fin de proteger a sus familias, atender las decadentes consecuencias y desgracias del capitalismo, obtener el derecho a voto y luchar por la ley seca, todo en nombre de la protecci?n de la pureza de sus hogares y familias.

Las motivaciones son parecidas en el caso de muchas cristianas evang?licas contempor?neas que desean ocupar espacios p?blicos o incluso contender en las elecciones para penalizar el aborto, proteger su concepto de matrimonio, reprimir las relaciones sexuales, oponerse al matrimonio homosexual y poner remedio al desenfreno que dej? la revoluci?n sexual. Todo ello forma parte de una a?eja e inconfundible tradici?n reformista femenina en la historia de nuestro pa?s.

En los m?tines del Tea Party es com?n ver mujeres con pancartas en las que se lee ?Recuperemos a los Estados Unidos?. Qui?n sabe exactamente qu? significa esa frase; sin embargo y por lo menos, significa recuperar al pa?s de manos un gobierno en expansi?n, de los impuestos y, simb?licamente, de la cambiante complexi?n racial de la sociedad estadounidense.

Dentro de unas cuantas d?cadas la poblaci?n no blanca ser? mayor?a entre la ciudadan?a estadounidense. Muchos cristianos evang?licos blancos se sienten sitiados y las mujeres, por su parte, sienten que deben proteger p?blicamente a sus familias de cambios tan vertiginosos y posiblemente da?inos. Sienten que bur?cratas, inmigrantes o minor?as an?nimas a las que identifican como ?los otros? han tomado la sociedad y amenazan su pureza moral. Lo que no les despierta miedo es que las corporaciones hayan tomado al gobierno estadounidense y distorsionado sus instituciones democr?ticas.

Adele Stan, autora de AlterNet con 15 a?os de experiencia como investigadora a fondo de la extrema derecha, ha advertido que m?s vale tomarnos en serio a quienes conforman el Tea Party, pues no hacerlo constituye un riesgo. El Tea Party apela al miedo y el resentimiento, pero dif?cilmente representa a una solitaria minor?a. Un reciente sondeo Gallup en USA Today revela que 37% de los estadounidenses ?aprueba? al Tea Party. No es un movimiento que deber?amos de ignorar. La historia nos recuerda que el discurso del miedo y el resentimiento puede transformarse r?pidamente en una fuerza pol?tica peligrosa y poderosa.

Pero el Tea Party no solo es un movimiento de bases. Detr?s de las mujeres que todav?a tienen un pie en la cocina hay dinero, mucho dinero. En un art?culo para la publicaci?n New York Review of Books, Michael Tomasky recordaba a sus lectores que ?El dinero es el lubricante por antonomasia de la pol?tica y la potencial inyecci?n de dinero para iniciativas como el Tea Party y otras aportaciones es pr?cticamente ilimitada?.

Tomasky subraya, adem?s, el hecho de que el meollo del Tea Party no radica en las victorias electorales inmediatas, sino en un proyecto de largo aliento cuyo objetivo es resucitar el poder para proteger el mercado libre y la desregulaci?n econ?mica, y propiciar que la derecha religiosa obtenga poder pol?tico.

Puede ser que los hombres y las mujeres no se sumen al Tea Party por las mismas razones, pero sin sus partidarias de base el movimiento resultar?a mucho menos seductor a votantes aterrados por la inseguridad econ?mica, las amenazas a la pureza moral y la gradual desaparici?n de una cultura nacional blanca y cristiana.

Para bien o para mal, la historia de Estados Unidos demuestra que las cristianas han conseguido mover monta?as. Dos ejemplos de ello son la abolici?n de la esclavitud y la ley seca. Ahora estas mujeres han contribuido a organizar al Tea Party y su nuevo feminismo conservador bien podr?a afectar la cultura pol?tica estadounidense de manera insospechada. Quiz?s adquieran una renovada seguridad en s? mismas e influencia pol?tica si se alejan del Partido Republicano. O, como han hecho en otros momentos de la historia, tal vez desaparezcan del espacio p?blico para volver a sus hogares e iglesias, y pasen a ser una nota a pie de p?gina en los anales de la pol?tica del pa?s. Por ahora es prematuro pronosticar el destino del Tea Party, ya no digamos el de sus miembras.

Ruth Rosen es historiadora y periodista. Es profesora de pol?tica p?blica en la Universidad de Califonia, Berkeley. Adem?s, es investigadora titular en el Instituto Longview.

Fuente: http://www.alternet.org/story/147436/


Tags: Tea Party, impuestos, republicanos, Palín, Aborto, feminismo, mujeres

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