Jueves, 18 de noviembre de 2010

La ?tercera v?a?: m?s de lo mismo, pero con otro nombre
Por: Marcelo Colussi
Fecha de publicaci?n: 17/11/10??
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Cuenta la historia que alguna vez ven?a por un camino Rockefeller, y de pronto llega a una bifurcaci?n de la que sal?an dos nuevas rutas. Arribados a ese punto le pregunt? el chofer del veh?culo para d?nde tomaban; la respuesta no se hizo esperar: ??ponga la luz de giro a la derecha y doble a la derecha!?. Momentos despu?s, por la misma v?a ven?a Fidel Castro; llegado a esa bifurcaci?n, tambi?n el chofer pregunt? por el destino a seguir, y la respuesta tambi?n fue inequ?voca: ??pon la luz de giro a la izquierda, camarada chofer, y gira a la izquierda!?. Algunos instantes m?s tarde se encuentra en esa ramificaci?n un representante de la ?tercera v?a? (aqu? cabe una lista muy grande y heterog?nea: Tony Blair, Lula, Felipe Gonz?lez, Michelle Bachelet, Juan Domingo Per?n, John Keynes, Anthony Giddens, Oscar Arias? seguida de un etc?tera considerable que el lector podr? llenar a su mejor parecer); preguntado entonces por el chofer hacia d?nde dirigirse, la respuesta fue: ?ponga la luz de giro a la izquierda pero doble a la derecha?.

As? presentadas las cosas, pareciera que lo que va seguir ser? una burla mordaz de la llamada ?tercera v?a?. Pero no se trata de una mofa, para nada; es, en todo caso, un intento de centrar la discusi?n. Para dejarlo dicho casi como tel?n de fondo de lo que se expondr? a continuaci?n, valga citar estas palabras: ?Simplemente no hay otra opci?n que esta: ya sea que se abstiene de interferir en el libre juego del mercado o se delega el manejo completo de la producci?n y distribuci?n al gobierno, ya sea capitalismo o socialismo, ?no hay un camino intermedio!? Esto no lo dijo un ?furioso comunista?, sino uno de los principales referentes te?ricos del sistema capitalista all? por 1927, reflotado en la cresta de la ola neoliberal de estos ?ltimos tiempos: Ludwig von Mises.

El sistema econ?mico-social que hoy d?a rige a toda la humanidad salvo islas puntuales (Cuba o Corea del Norte como bastiones de un socialismo de Estado a?n vigente, o grupos poblacionales muy peque?os y marginales a la econom?a global que se encuentran en selvas tropicales, en algunos casos a?n en per?odos neol?ticos: ind?genas amaz?nicos, bosquimanos del Kalahari, etc.), el sistema dominante sin discusi?n es el capitalismo. Para el socialismo eso plantea un desaf?o a?n abierto, entendiendo que las primeras experiencias de construcci?n socialista no dieron el resultado esperado, pero que la idea de transformaci?n revolucionaria a?n sigue vigente (porque las injusticias sociales a?n est?n). Posiciones ?h?bridas? ?perm?tasenos decirlo de esa manera? como el caso del ?socialismo de mercado? chino, o el vietnamita, abren interrogantes; pero no en el mismo sentido en que los plantea la as? llamada ?tercera v?a?. ?C?mo construir un mundo de mayor equidad sin llegar al socialismo, que implica una ruptura violenta con lo anterior? ?C?mo pasar a un mundo de mayor equidad social si los factores de poder (capitalista) no ceden sus posiciones? ?Se consigue eso en las urnas? ?C?mo lograr ?dulcificar? la explotaci?n? ?Es ello realmente posible? ?Se puede arreglar esto en una mesa de negociaciones?

Incluso en la Cuba socialista estos mecanismos capitalistas que se han ido abriendo con el llamado a inversiones empresariales extranjeras constituyen un reto; pero est? claro que all? no se busca expl?citamente una ?tercera v?a?; o, al menos, no en el sentido que este concepto se ha venido desarrollando en otras latitudes: o se es socialista, o se es capitalista. En todo caso el producto que pueda salir de esos experimentos deber? evaluarse con el par?metro que permitir? decir si se sigue el modelo socialista centralista, o se aleja de ?l. Por ejemplo, en la China actual: ?se puede decir que a?n se construye el socialismo pese al manejo unipartidista y vertical del Partido Comunista en lo pol?tico, o se est? construyendo una potencia capitalista mezclada con toda la tradici?n cultural de una de las culturas m?s viejas del mundo? A estas alturas todo permitir?a decir que estamos ante una sociedad capitalista, con todas las de la ley, m?s las peculiaridades de la milenaria cultura china. Incluso habr?a que agregar: potencia capitalista pis?ndole los talones al que a?n hoy contin?a siendo el pa?s hegem?nico: Estados Unidos. Pero nadie, en modo alguno, podr?a asimilar la experiencia China, ese raro galimat?as llamado ?socialismo de mercado?, con lo que en otros contextos se conoce como ?tercera v?a?.

Queda claro que al hablar de ?tercera v?a? se hace alusi?n a una posici?n intermedia entre dos extremos ya conocidos, y de los que, ninguno termina de convencer. Algo as? como: una nueva alternativa, un camino intermedio entre dos cosas, una soluci?n de compromiso. O, al menos, esa es la intenci?n.

Ahora bien: ?hasta qu? punto es posible encontrar esos caminos intermedios? Hablando del sistema capitalista, depredador y violento como el que m?s, continuamente ha habido llamados a su humanizaci?n en un desarrollo que pareciera llevarse todo por delante olvidando al ser humano y a la naturaleza. Es as? como a trav?s de la historia surgieron leyes de protecci?n a los ind?genas en el momento de la conquista del ?Nuevo Mundo?, buen trato a los esclavos, el socialismo ut?pico en los albores de la industria (Robert Owen, Charles Fourier, Henri de Saint-Simon que, por cierto, era un noble); o actualmente ?ajuste estructural pero con rostro humano?, tal como piden las agencias ?suaves? del sistema de Naciones Unidas (UNICEF o la Organizaci?n Mundial de la Salud ?OMS?) al lado de los ?duros? (Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional). En todo caso, estos llamados a la moderaci?n nos dan la pista de por d?nde habr?a que empezar a entender esta ?tercera v?a?. Si se quiere decir de otro modo: un capitalismo humanizado, una explotaci?n ?buena?.

Ah? cabe de todo: desde la ya hoy legendaria ?tercera posici?n? del peronismo hist?rico de la Argentina de la d?cada del 40 del siglo pasado hasta el Pacto de la Moncloa en el cat?lico reino Borb?n post franquista con un partido proclamado socialista en la direcci?n pol?tica. Y si se quiere exagerar un poco, desde el ex presidente estadounidense Bill Clinton (el mismo bajo cuya presidencia se cre? la burbuja financiera que explot? hace un par de a?os, y que bombarde? Irak cuando se hizo p?blico su affaire con la becaria M?nica Lewinsky) hasta el siempre mal definido socialismo del siglo XXI surgido con la Revoluci?n Bolivariana ?o ?proceso chavista?, quiz? m?s acertadamente?, que es socialista? pero no tanto, y que sigue respetando la sacrosanta propiedad privada de los medios productivos (buena parte del petr?leo que se explota en el territorio venezolano lo hacen a?n las corporaciones petroleras multinacionales, por ejemplo). Como vemos, estas posiciones intermedias dan para todo.

Entonces, si bien es dif?cil cuando no imposible definir con precisi?n de qu? hablamos con este evanescente concepto, est? claro que es una posici?n no confrontativa con la propiedad privada. No cuestiona, como lo hace el socialismo, la propiedad privada de los medios de producci?n buscando su transformaci?n revolucionaria (expropiaciones, reforma agraria), sino que espera una feliz circunstancia en que los mismos puedan servir al bien com?n, tener una funci?n social, un ?rostro humano? en definitiva.

Abrir la discusi?n en torno a qu? sistema brinda mayor cuota de satisfacci?n a la poblaci?n es una tarea casi imposible, y en general siempre bastante mal encarada si no se atiende a la complejidad del sistema planetario que hoy por hoy nos domina, y considerando que en general vemos la realidad desde prejuicios que nos distorsionan. ?Qu? pueblo es el m?s feliz? ?C?mo y desde d?nde decirlo? M?s all? del bienintencionado intento del ?ndice que desarroll? recientemente la NEF (The New Economics Foundation) seg?n el cual los pa?ses con econom?as m?s desarrolladas no aparecen encabezando la lista, y s? por ejemplo, pa?ses pobres como los de Centroam?rica (lo cual plantea interrogantes, por supuesto: seg?n esa medici?n los haitianos son m?s felices que los estadounidenses?), poder decir con exactitud qui?n es m?s feliz tiene algo de quim?rico. ?Podr?amos tomar con seriedad que un ciudadano haitiano es m?s feliz que un norteamericano? ?Por qu? son los haitianos los que marchan en cantidades industriales como inmigrantes ilegales hacia la potencia del norte y no se da el tr?fico en sentido inverso? ?Qu? constituye la felicidad?

Hay una extendida visi?n clasemediera (prejuiciosa, conservadora y racista) que considera a los ?pobres? como esencialmente ?haraganes, faltos de esp?ritu de superaci?n, dejados? y que con pocas migajas se contentan, pues ?mientras tengan para parrandear y hacer hijos, suficiente. La pasan todo el d?a tirados en una hamaca. ?Qu? m?s pueden pedirle a la vida??. Conclusi?n de todo ello: los pobres y excluidos la pasan mejor. Se podr?a decir entonces que ??son m?s felices?? Intentar medir esto de la felicidad es, seguramente, caminar sobre un tembladeral que no augura nada bueno, que no da seriedad cient?fica, que llama al equ?voco. Pero lo que s? puede constatarse son las formas concretas en que se organizan las sociedades, el acceso a recursos de cada uno de sus miembros y ciertos indicadores b?sicos de calidad de vida. Qui?n ser? m?s feliz tiene algo de misterioso? (?secreto de alcoba?). Pero no as? la injusticia en juego. ?Podr? sentirse feliz alguien que padece injusticias? Seg?n la medici?n mencionada, s?. Por eso es que debe ser tomada con pinzas.

Ahora bien: el capitalismo como sistema sin ning?n lugar a dudas ha creado las bases materiales suficientes como para terminar con carencias cr?nicas de la humanidad (hambre, ignorancia, desprotecci?n). Si no lo hace no es porque no tenga un ?rostro humano?, porque intr?nsecamente no sea amable, gentil, ben?volo. No es, definitivamente, cuesti?n de talantes, de actitudes: son condiciones pol?ticas concretas. El af?n de poder?o de la clase dominante asienta en armamentos letales, y ah? no hay consideraciones de bondad a la vista. En ese sentido el sistema funciona como una maquinaria con vida propia: no se puede detener, se traga a las personas de carne y hueso y se autoreproduce continuamente. Por m?s que los m?s grandes magnates del mundo decidieran donar sus fortunas (y algo de eso Bill Gates est? proponiendo ahora), la situaci?n de base no cambiar?a. Quiz? con eso, quien m?s feliz estar?a ?para usar la mencionada medici?n? ser?an los mismos archimillonarios, por ?buenos y piadosos?. Pero las cosas no se arreglan con buenas intenciones, con donaciones piadosas, con ej?rcitos de Madres Teresas.

No se trata, entonces, de cambios de actitud, de bondades que estar?an faltando. El sistema capitalista valora m?s la propiedad privada que una vida humana o que la defensa de la naturaleza, y en esa cosmovisi?n individualista la solidaridad no existe. Un baluarte de ese sistema, la ?Dama de hierro? Margaret Tatcher pudo expresarlo sin pelos en la lengua: ?No hay libertad, a menos que haya libertad econ?mica. (?) No hay tal cosa como la sociedad. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias. Y ning?n gobierno puede hacer nada si no es a trav?s de la gente, pero la gente primero debe cuidar de s? misma.? La visi?n de la ?tercera v?a? es buscar un ablandamiento ?dig?moslo as? en esa estructura: permitir la explotaci?n, pero poni?ndole reparos.

La intenci?n de esto no es abrir una pormenorizada discusi?n comparativa para ver qu? sistema ha estado funcionando mejor: la socialdemocracia escandinava o la planificaci?n central de Cuba; qu? ha dado m?s resultado: el resurgimiento econ?mico espa?ol post pacto de la Moncloa o la confrontaci?n de los piqueteros argentinos en medio de una econom?a en retracci?n. Si se trata de mostrar que la ?tercera v?a? ha dado mejores resultados, sucede casi igual que con el ?ndice de felicidad: ?con qu? criterios se hace la medici?n? Los n?rdicos tienen mejor nivel de vida que los habitantes de cualquier pa?s africano que opt? por caminos socialistas d?cada atr?s, cuando comenzaban su proceso de liberaci?n nacional. ?Se debe eso a que los primeros decidieron por la ?tercera v?a? y los segundos no? Nicaragua, construyendo su revoluci?n socialista en el medio del acoso de Washington con una guerra monumental que trastoc? toda su vida nacional, opt? por la ?tercera v?a? en lo econ?mico. ?Por qu? all? no funcion? la receta y el pa?s sigui? siendo de los m?s pobres en todo el continente americano? Los tigres asi?ticos, con un capitalismo salvaje, produjeron saltos econ?micos fabulosos en estas ?ltimas d?cadas, mucho m?s que, por ejemplo, Chile o Costa Rica, supuestos exponentes de la ?tercera v?a? en suelo americano. ?A d?nde nos lleva este planteo de caminos intermedios?

Para tratar de darle una suerte de s?ntesis a lo dicho hasta ahora est? claro que hay pa?ses capitalistas donde los satisfactores socioecon?micos se cumplen a cabalidad. All?, sin dudas, las poblaciones tienen altas cuotas de acceso a bienes y servicios, independientemente si son o no felices seg?n ese nuevo intento de medici?n. Es decir: nadie padece carencias b?sicas ofensivas. Pero eso sucede en no m?s de un 15% de la poblaci?n mundial. Y se podr?a agregar que esa ?tercera v?a? es el punto m?s alto en el desarrollo capitalista, dando como resultado sociedades donde, adem?s de confort material, hay aparatos de Estado que aseguran el real cumplimiento de todos esos satisfactores acentuando el respeto por los derechos civiles y altos niveles de desarrollo cultural. Ahora bien, si esos son logros de esa ?tercera v?a?, no hay que olvidar que ello est? posibilitado por una explotaci?n de base que deja al resto de la poblaci?n mundial en las peores condiciones. Nicaragua, con ?tercera v?a?, no dej? de ser un pa?s pobr?simo.

Todos los pa?ses del Sur con econom?as pobres y grandes problemas estructurales que optan en lo pol?tico por esta ?tercera v?a? no solucionan de ra?z sus carencias. En todo caso, ante el actual estado de cosas, existe la ilusi?n que el proclamado ?derrame? de la econom?a de abundancia del capitalismo habr? de mejorar sus situaciones. En ese contexto se podr?a decir que significa la esperanza de ?lo menos malo? para las poblaciones. Pero en definitiva no es una v?a nueva: presupone siempre la explotaci?n del trabajo de otros, con el pretendido grado de civilizaci?n que permita repartir un poco menos inmisericordemente la riqueza social. Aunque tal como dec?a la historia con que se abri? la reflexi?n, en definitiva no es sino un amague hacia la izquierda sabiendo que las cosas, en realidad, van a la derecha. Es decir: est? presupuesto un estado de explotaci?n sin el cual no se crea la riqueza. Que se puedan negociar y consensuar algunas mejoras con el gran capital para la gran masa de trabajadores no significa que termina la estructura injusta del mundo. En definitiva: si el camino realmente augurara mejoras para la gran mayor?a de trabajadores: bienvenido. Pero la experiencia no lo demuestra. ?Podr?a toda el ?frica abrazar esta tendencia y salir as? de su miserable atolladero? ?Servir?n estas recetas para terminar con su pobreza cr?nica?

Si las experiencias socialistas vividas hasta ahora no resolvieron todo lo que se esperaba resolver?an, nada autoriza a decir que la explotaci?n de clases ha terminado y que nos encontramos en un para?so. La buena pretensi?n de una ?tercera v?a? que se nutra de la abundancia del capitalismo ?ya con cinco siglos de acumulaci?n, no olvidar? m?s una preocupaci?n por lo social, irremediablemente no puede pasar de eso, de buena pretensi?n, porque las ra?ces mismas de la explotaci?n no desaparecen. Loable quiz?, como la pretensi?n del conde de Saint-Simon de una sociedad de iguales, sin clases; pero lamentablemente, tal como dice el refr?n: ?para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos?. Es decir: lograr cambios no cosm?ticos en la estructura de las sociedades, donde el poder sigue siendo el n?cleo duro (?qui?n lo abandona en forma voluntaria acaso?), implica algo m?s que pactos, que consensos, que buenas intenciones.


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Tags: tercera vía, Marcelo Colussi, capitalismo, intermedio, socialismo, explotación

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