Lunes, 22 de noviembre de 2010

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Las cuentas de la muerte



Mientras Estados Unidos da por acabada su actuaci?n en Irak, se ha agudizado el debate acerca de las v?ctimas causadas por estos a?os de guerra. La estimaci?n m?s citada es la de una organizaci?n llamada Iraq Body Count (IBC) que, sumando los datos que aparecen en la prensa iraqu? en lengua inglesa, ha ido publicando c?lculos que llegan actualmente a unos 100.000 (m?s exactamente, a una cifra entre 98.691 y 107.708). Como en los documentos publicados por WikiLeaks en octubre pasado aparec?an unos 15.000 muertos que no figuraban en la base de datos de IBC, se dijo que la organizaci?n aceptaba redondear a 150.000; pero, como puede ver cualquiera que consulte su web, sigue manteniendo en la actualidad su estimaci?n de 100.000. Dado que el procedimiento adoptado por IBC no es muy fiable, parece claro que la ?nica raz?n de que se le otorgue tanto cr?dito es que permite minimizar el problema.

Porque hay otro procedimiento m?s serio de hacer estas cuentas, que es el que emplean los epidemi?logos, interrogando a las familias que habitan en una amplia muestra de hogares. Este es el que sigui? un equipo de la Bloomberg School of Public Health de la Universidad Johns Hopkins, colaborando con la Universidad Al-Mustansiriya de Bagdad. El resultado, que se public? en la revista m?dica The Lancet, conclu?a que entre marzo de 2003 y julio de 2006 hab?a habido en Irak 654.965 muertes ?de m?s? (esto es, que no se habr?an producido de no haber ocurrido la guerra), de las que el 91,8% hab?an sido violentas. La investigaci?n se basaba en un m?todo que estos epidemi?logos hab?an aplicado tambi?n al Congo y a Darfur, cuyos resultados fueron generalmente aceptados. No ocurri? lo mismo con los referidos a Irak, que fueron recibidos con una oleada de cr?ticas que van desde el desprecio del presidente Bush a una serie de objeciones de t?cnica estad?stica. Un a?o m?s tarde, Opinion Research Business, una empresa brit?nica de encuestas sin ninguna connotaci?n pol?tica, realiz? una investigaci?n semejante que, tras una segunda etapa de entrevistas adicionales, le permiti? publicar en enero de 2008 una estimaci?n de 1.033.000 muertos. En esta ocasi?n las cifras no se criticaron, simlemente se silenciaron.

Uno de los problemas que se presentan para aceptar las estimaciones de IBC es que no concuerdan con el n?mero de viudas que hay en Irak. Si, seg?n The New England Journal of Medicine, el n?mero de los varones muertos, una vez descontados las mujeres y los ni?os, es de unos 56.000, ?c?mo explicarse que haya 744.000 viudas? La soluci?n que se ha encontrado consiste en suponer que la mayor?a ser?an esposas de soldados muertos en la guerra contra Ir?n de los a?os ochenta. Lo cual resulta improbable, puesto que la situaci?n de estas mujeres, de las que s?lo unas 120.000 reciben una magra ayuda del Gobierno, es dram?tica, abocadas como est?n a la mendicidad o, como sabemos que sucede tambi?n en Afganist?n, al suicidio. ?De verdad se puede creer que tengan una supervivencia de 25 a 30 a?os tras haber enviudado? Pero es que aceptar que un n?mero considerable de ellas lo sean desde 2003 obliga a elevar la cifra de los soldados muertos. Seg?n los c?lculos del MIT Center for International Studies, si la mitad de estas mujeres han enviudado en la guerra actual, el c?lculo de los varones muertos se elevar?a a m?s de 555.000, a los que habr?a que a?adir las mujeres y los ni?os fallecidos como consecuencia de las privaciones o de la violencia directa.

Y ya que hemos hablado de privaciones, bueno ser? recordar que antes de 2003 Irak sufri? ya 12 a?os de sanciones en lo que H. C. von Sponeck, coordinador humanitario de las Naciones Unidas en Irak, ha calificado como ?una forma de guerra diferente?. Interpretando de un modo restrictivo la prohibici?n de comprar materiales que pudieran utilizarse para la guerra, se impidi? a los iraqu?es adquirir ambulancias y medicamentos o reparar los sistemas de depuraci?n del agua, con unas consecuencias grav?simas para la salud y la vida de sus habitantes y en especial de los ni?os, que se vieron privados de vacunas contra la hepatitis infantil, el t?tano y la difteria, con el argumento de que conten?an cultivos vivos que pod?an usarse para desarrollar armas bacteriol?gicas. Seg?n una estimaci?n que UNICEF public? en 1999, las sanciones fueron responsables de que, desde el fin de la primera guerra del Golfo, hubiese cada mes 5.000 muertes de ni?os menores de cinco a?os que habr?an podido evitarse con una atenci?n m?dica adecuada. La tasa de mortalidad infantil, que en 1990 era en Irak del 50 por mil, lleg? en 1998 a 125 por mil, m?s del doble. El profesor Richard Garfield, de la Universidad de Columbia, calcul? que las sanciones podr?an haber causado medio mill?n de muertes.

Ante una realidad semejante, ?c?mo se puede aceptar que se siga manteniendo la ficci?n de los cien mil muertos? Si a unas cifras m?s realistas a?adimos el aspecto cualitativo que nos da la documentaci?n recientemente publicada ?que habla de torturas practicadas con la plena tolerancia de Estados Unidos, cuando no con su colaboraci?n?, tendr?amos que llegar a la conclusi?n de que lo que ha habido en Irak no ha sido una guerra, sino una de las peores matanzas de la historia: un genocidio cuyos responsables deber?an ser llevados ante los tribunales.

Josep Fontana es historiador

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2710/las-cuentas-de-la-muerte/

rCR


Tags: guerra, Irak, víctimas, Darfur, Congo

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