Martes, 30 de noviembre de 2010

"Los actuales ataques a China se parecen mucho a los ataques a Jap?n y otros pa?ses asi?ticos a finales de los 80, que consiguieron demonizar a econom?as exitosas por haber evitado ser v?ctimas de las pr?cticas predatorias que corroyeron a la industria norteamericana, que 'financiarizaron' y postindustrializaron su econom?a. La piramidalizaci?n de la deuda estadounidense que arranc? en los 80 ha desembocado en una guerra de clases sin apenas justificaci?n econ?mica. As? pues, culpar a los extranjeros ?por enriquecerse del mismo modo que hicieron los EEUU desde que el Norte gan? la Guerra Civil en 1865? equivale simplemente a proporcionar una coartada pol?tica para un statu quo econ?micamente est?ril."

He aqu? el dilema en que se halla la econom?a estadounidense: la pol?tica de flexibilizaci?n cuantitativa de la Fed ?crear m?s liquidez para que los bancos puedan prestar m?s? pretende ayudar a la econom?a a "tomar prestado el camino para salir de la deuda". Pero los bancos no est?n prestando m?s por la sencilla raz?n de que un tercio de los bienes ra?ces estadounidenses se hallan ya en situaci?n de quiebra t?cnica [negative equity: deben m?s de lo que valen los activos hipotecados; T.], mientras que la peque?a y mediana empresa, que ha creado el grueso de los puestos de trabajo nuevos en Norteam?rica en las ?ltimas d?cadas, ha visto como su colateral preferido (los bienes ra?ces y los pedidos de venta) se encoge m?s y m?s. ?C?mo puede esperares que los bancos presten m?s y contribuyan a reinflar los precios de los activos en la econom?a, si los salarios y los precios al consumidor siguen su deriva bajista? As? pues, el conjunto de la econom?a "real" no puede sino seguir encogi?ndose.

Lo que ha dado centralidad al argumento a favor de la pol?tica de la Fed esta semana pasada han sido los intercambios entre Republicanos y Dem?cratas. El deterioro de la situaci?n llev? a un grupo de economistas y estrategas pol?ticos republicanos a publicar una carta abierta al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, criticando la pol?tica de flexibilizaci?n cuantitativa (QE2) de la Fed, pol?tica consistente en inundar la econom?a con liquidez, lo que tiene que repercutir en los mercados exteriores de divisas al empujar a la baja la tasa de cambio del d?lar. Hasta aqu?, no deja esa cr?tica de ser atinada. Pero apenas rasca la superficie.

Pi?nsese en Paul Krugman, uno de los defensores m?s progresistas de la pol?tica del Partido Dem?crata. Sus columnas en el New York Times rechazan el papel de los republicanos como abogados de los intereses de Wall Street y de los grandes empresarios. Pero tambi?n disculpa y aun se a?ade al vapuleo a China. "Culpar al extranjero", y no al sistema, suele ser una respuesta de la derecha, pero Krugman culpa a China simplemente porque los chinos tratan de salvarse evitando ser las v?ctimas de las pol?ticas de Wall Street que el propio Krugman critica cuando la v?ctima son los trabajadores norteamericanos. Al culpar a China, no s?lo deja fuera de foco al comit? directivo de la Reserva Federal y a los amigos wallstreetenses de ?sta, sino que, en la pr?ctica, culpa al mundo entero; un mundo que, en formaci?n de frente unido, propin? hace dos semanas en Se?l un sonoro y un?nime bofet?n al nacionalismo financiero de Obama en las reuniones del G20.

Es triste que en la columna de Krugman del pasado viernes, 19 de noviembre, en el New York Times, intitulada "El eje de la depresi?n", se mostrara a las claras que las soluciones preferidas de Krugman no van m?s all? de lo que permite concebir el superficial y manoseado instrumental intelectual del pensamiento econ?mico marginalista. Su columna ven?a a aceptar el intento de la Fed de reinflar, mediante la flexibilizaci?n cuantitativa, la burbuja inmobiliaria inundando los mercados con cr?dito suficiente para rebajar las tasas de inter?s. Pretende que lo que la Fed pretende con eso es "la creaci?n de puestos de trabajo", y no, principalmente, como es el caso, rescatar a los bancos tenedores de hipotecas sobre propiedades en situaci?n de quiebra t?cnica.

Lo cierto es que reinflar los precios de los bienes ra?ces no facilitar? a los perceptores de salarios y a los compradores de vivienda la consecuci?n de sus objetivos. Rebajar los tipos de inter?s reinflar? los precios de los bienes ra?ces ("creaci?n de riqueza", al estilo de Alan Greenspan), lo que aumentar? el nivel de la deuda en que deben incurrir los compradores de vivienda para adquirirla. Y cuanto mayor es el servicio a pagar de la deuda, tanto menos disponible queda para gastar en bienes y servicios (la "econom?a real"). El empleo encoger? en una espiral financiera de austeridad econ?mica.

Desgraciadamente, la mayor?a de economistas est?n obnubilados con la trivializante f?rmula DV=PT. La idea es que m?s dinero (D) lleva al incremento de los "precios" (P), presumiblemente, precios del consumo y de los salarios. (Se puede ignorar la velocidad, "V", que es simplemente un residuo tautol?gico.) "T" son "transacciones", y vale por el PIB, a veces tambi?n llamado output, producto.

Aproximadamente el 99,9% del dinero y del cr?dito no se gasta en bienes de consumo (la "T" en DV=PT). Cada d?a, un volumen mayor que todo el PIB anual pasa por la New York Clearing House y por el Chicago Mercantile Exchange para pr?stamos bancarios, acciones y bonos, hipotecas empaquetadas, derivados financieros y otros activos y apuestas financieros. De modo que el efecto de la flexibilizaci?n cuantitativa de la Fed ?la inflaci?n monetaria? ser? inflar los precios de los activos, no los precios de los bienes de consumo y de otras mercanc?as.

La din?mica clave del capitalismo financiero de nuestros d?as

Esa es la din?mica clave del capitalismo financiero de nuestros d?as. Lastra a las econom?as con deuda, y cuando el servicio de la deuda rebasa el excedente a partir del cual esa deuda es pagadera, el banco central busca "reinflar para salir de la deuda", creando cr?dito nuevo "dinero" suficiente como para revalorizar bienes ra?ces, acciones y bonos (suficiente, esto es, para que los deudores puedan seguir pagando los intereses debidos). Tal es el deus ex machina, el flujo de cr?dito, de fuera a dentro, capaz de permitir que las econom?as financiarizadas operen como esquemas Ponzi piramidales a gran escala. Esa din?mica es estimulada mediante la gravaci?n fiscal de las ganancias especulativas (de "capital") a tipos marginales inferiores a los impuestas a salarios y a beneficios empresariales. As? las cosas, ?por qu? deber?an financiar los inversores inversiones en capital tangible, si pueden cabalgar alegremente la ola de la inflaci?n de precios de activos? La econom?a de la burbuja troca en "creaci?n de riqueza" especulativa.

?Puede funcionar eso? ?Hasta cuando seguir?n unos inversores cr?dulos invirtiendo en un esquema piramidal desarrollado a ritmos exponenciales imposibles y disfrutando de una ficticia "creaci?n de riqueza", mientras los banqueros cargan a la econom?a con deuda? ?Hasta cu?ndo creer? la gente del com?n que la econom?a est? creciendo realmente cuando los banqueros prestan a una econom?a supervisada por agencias regulatorias pilotadas por ideologizados desreguladores?

El ideal de los banqueros es que todo el excedente que se halle por encima de la mera subsistencia sea pagado en forma de intereses y honorarios: todo el ingreso personal, todo el flujo de caja empresarial y toda procedente de los bienes ra?ces. As? que cuando la pol?tica de flexibilizaci?n cuantitativa de la Fed rebaja las tasas de inter?s hipotecario, lo que consigue no es que los propietarios de vivienda terminen pagando menos, sino que lo que hace es simplemente permitir el incremento de la tasa de capitalizaci?n del valor de la renta existente.

La coartada de la Fed es que la flexibilizaci?n cuantitativa beneficia a los compradores de vivienda reduciendo la deuda en la que tienen que incurrir. Pero si eso fuera verdad, su ganancia significar?a una p?rdida para los bancos, y los bancos son la principal base de la Fed. Para la reserva federal, el "problema" econ?mico radica en que unos precios de la vivienda a la baja (es decir, m?s accesibles) est?n matando los balances contables de los bancos. De manera que el objetivo real de la Fed es reinflar la burbuja inmobiliaria, al tiempo que, de paso y si puede, espolear una burbuja en el mercado de valores.

Una columna de Andy Kessler en el Wall Street Journal (viernes, 19 de noviembre, la misma fecha en que apareci? la columna antes mencionada de Paul Krugman) apuntaba a eso, pero reconociendo que la Fed naufragar?a desastrosamente en la opini?n p?blica si iba de cara y explicaba que la motivaci?n de su nueva ronda de flexibiliaci?n cuantitativa era revertir la ca?da de los precios de las propiedades inmobiliarias. "Bernanke provocar?a el p?nico, si dijera p?blicamente que, de no ser por la polvareda m?gica levantada con el d?lar, los bienes ra?ces caer?an al abismo", y si admitiera que, en tal caso, los balances contables de los bancos seguir?an sufriendo con "los cr?ditos inmobiliarios y los derivados financieros t?xicos". Pero el car?cter en buena medida ficticio de la solvencia bancaria oficialmente reconocida se refleja en el hecho de que el valor en la bolsa del Bank of America (que compr? Countrywide Finance) es s?lo la mitad de lo que figura en sus libros, mientras que el de Citibank est? exagerado en un 20%.

Las ejecuciones hipotecarias, ni que decir tiene, son mala cosa para los propietarios de vivienda, pero son a?n peores para los bancos, a causa de la pir?mide financiera de cr?dito erigida sobre el valor de las hipotecas basura de la d?cada pasada. El problema con el an?lisis de Krugman es su aceptaci?n, de partida, de que la flexibilizaci?n cuantitativa ?pensada para reinflar la burbuja inmobiliaria? es buena para el empleo y aun para la renovaci?n de la competitividad estadounidense, y no, como es el caso, todo lo contrario. Al centrarse en el comercio y el trabajo, concede ya por implicaci?n que el d?lar se est? debilitando s?lo a causa del d?ficit comercial, ?no a causa del d?ficit militar y de la fuga de capitales! Y parte del supuesto de que reinflar la burbuja inmobiliaria ?objetivo expl?cito de la Fed? har? m?s competitivas las exportaciones norteamericanas, ?y no menos! Con toda seriedad, afirma en su columna del 19 de noviembre que "la raz?n esencial del ataque a la Fed es el ego?smo puro y simple. China y Alemania quieren que Norteam?rica siga siendo poco competitiva".

No es eso lo que yo he o?do en China y en Alemania. Chinos y alemanes quieren simplemente evitar disrupciones e inestabilidades en su comercio y en su producci?n nacional, y evitar sufrir p?rdidas en sus reservas internacionales (reservas, dicho sea de paso, mantenidas en buena parte por una inercia que viene de la I y de la II Guerras Mundiales, cuando los EEUU incrementaron hasta el 80% de los a?os 50 su participaci?n en las reservas de oro en el mundo). El Tesoro norteamericano querr?a que los bancos y los especuladores estadounidenses ganaran f?cilmente 500 mil millones de d?lares a costa del Banco Central chino, especulando astutamente con el comercio de divisas. La Fed querr?a ver reivivir la econom?a estadounidense por la v?a de saquear otras econom?as.

No habr? tal. El patr?n de un d?lar en desplome para las finanzas internacionales quedar? gravemente tocado tan pronto como otros pa?ses sean capaces de reemplazar al d?lar por una moneda mutuamente aceptada en sus intercambios, un proceso que ahora mismo encabezan los pa?ses BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Sud?frica acaba de sumarse a esos pa?ses como quinto miembro, y los exportadores de petr?leo, desde Nigeria hasta Venezuela e Ir?n, se est?n asociando entre s? para hacer que el sistema monetario internacional sea menos injusto y menos explotador. Joseph Stiglitz, compa?ero de N?bel Paul Krugman, ha advertido (de modo aparentemente ir?nico, porque lo hizo en una columna reproducida en el Wall Street Journal): "Se supone que ese dinero [de la flexibilizaci?n cuantitativa] revitalizar? a la econom?a norteamericana, pero, lejos de ello, lo que har? es recorrer el planeta en busca de econom?as que parecen funcionar bien, provocando una cat?strofe aqu?."

La Fed y el Congreso han instado a China a reevaluar su moneda, el renminbi, un 20%. Eso obligar?a al gobierno chino y a su banco central a absorber una p?rdida de medio bill?n de d?lares de los 2,6 billones de reservas que ha ido acumulando. Esas reservas no proceden solamente de las exportaciones, mucho menos de las exportaciones a los EEUU. Son fugas de capitales realizadas por gestores financieros estadounidenses, arbitrajistas de Wall Street, especuladores internacionales y otras gentes que buscan comprar activos chinos. Y son el resultado del gasto militar estadounidense en sus bases en Asia y en otros sitios, d?lares que los pa?ses receptores mueven y gastan en China.

Las autoridades chinas han tratado de dejar claro que lo que les resulta objetable es la pol?tica estadounidense de creaci?n de "cr?dito electr?nico en la pantalla de ordenador" a un 0,25% para comprar luego por doquiera activos de alto rendimiento (y casi cualquier activo extranjero es de mayor rendimiento). La reuni?n del G20 la pasada semana en Corea del Sur acus? a los EEUU de depreciaci?n competitiva de la moneda y de agresi?n financiera, y los pa?ses comenzaron a rehuir el d?lar y aun a evitar incurrir en excedentes comerciales y de pago como tales.

Lo esencial es que no hay manera de que los EEU puedan defender la depreciaci?n del d?lar en t?rminos que obliguen a otros pa?ses a aceptar p?rdidas en sus valores. Los inversores de todo el mundo han perdido la fe en el d?lar y en otras monedas papel, y se est?n movimiento hacia el oro o, simplemente, cierran sus econom?as. En el curso del pasado a?o ?desde las reuniones de los BRIC en Ecaterimburgo, Rusia, en verano de 2009? su respuesta ha sido evitar el uso del d?lar para protegerse de la agresivas fugas de capital estadounidense que buscan atacar por sorpresa a sus bancos centrales y comprar sus empresas, sus materias primas y sus activos con "papel cr?dito" (y en realidad, posibilitar tambi?n el aumento del gasto militar).

En vez de apoyar ese intento ?un movimiento con consecuencias positivas para la paz en el mundo, porque tiende a limitar el aventurerismo militar estadounidense (como la Guerra de Vietnam oblig? al d?lar a soltar las amarras del oro en 1971)?, Krugman se sirve de la crisis para atacar a China como si el ?xito de ?sta fuera lo que est? perjudicando a los trabajadores norteamericanos, y no las pol?ticas estadounidenses postindustriales y profinancieras que han inflado la burbuja inmobiliaria, privatizado la asistencia sanitaria sin opci?n p?blica ?sin siquiera un descuento para las compras de f?rmacos p?blicos norteamericanos? ni la incapacidad para depreciar las deudas hipotecarias y otras deuda bancarias y acercarlas a la capacidad de pago.

Los actuales ataques a China se parecen mucho a los ataques a Jap?n y otros pa?ses asi?ticos a finales de los 80, que consiguieron demonizar a econom?as exitosas por haber evitado ser v?ctimas de las pr?cticas predatorias que corroyeron a la industria norteamericana, que "financiarizaron" y postindustrializaron su econom?a. La piramidalizaci?n de la deuda estadounidense que arranc? en los 80 ha desembocado en una guerra de clases sin apenas justificaci?n econ?mica. As? pues, culpar a los extranjeros ?por enriquecerse del mismo modo que hicieron los EEUU desde que el Norte gan? la Guerra Civil en 1865? equivale simplemente a proporcionar una coartada pol?tica para un statu quo econ?micamente est?ril.

A los dos partidos norteamericanos y a sus portavoces pol?ticos les resulta m?s f?cil demonizar pol?ticas que van m?s all? de lo meramente marginal (y que, por lo mismo y en ning?n caso, puede afrontar la soluci?n de problemas estructurales centrales). El debate pol?tico termina as? alzaprimando diferencias pol?ticas insignificantes. Dif?cilmente se tendr? consciencia por esa v?a de que el problema que tiene ante s? el desempleo industrial norteamericano es que los perceptores de salario tienen que ganar lo suficiente para pagar la vivienda m?s cara del mundo (la FDIC [corporaci?n federal de seguros de dep?sitos, por sus siglas en ingl?s] est? tratando de limitar las hipotecas para que no absorban m?s del 32% del presupuesto del prestatario hipotecado), la asistencia sanitaria y la Seguridad Social m?s caras del mundo (con un 12,4% de deducciones, conforme a lo dispuesto por la FICA [Ley federal de seguro de las contribuciones, por sus siglas en ingl?s], elevad?simos niveles de endeudamiento personal con los bancos y las rapaces empresas de las tarjetas de cr?dito (cerca de un 15%) y un desplazamiento de la carga fiscal desde la propiedad y los m?s ricos hacia los ingresos procedentes del trabajo y hacia los bienes de consumo (otro 15%, m?s o menos). El prop?sito de los banqueros pasa por calcular cu?nto pueden pagar sus clientes, lo que se define como cualquier cantidad que rebase los costes b?sicos de subsistencia y los gastos "no-discrecionales" que vayan a parar al sector FIRE [Finanzas, Aseguradoras y Bienes Ra?ces, por sus siglas en ingl?s].

Eso es suicidio postindustrial, y es la v?a a la servidumbre por deudas para los asalariados y los consumidores norteamericanos. China ha creado una econom?a que ha conseguido ?hasta ahora? evitar la financiarizaci?n de sus empresas. El Estado posee m?s de la mitad de las acciones de sus bancos comerciales. De acuerdo con el Ministerio de Finanzas chino, los activos de todas las empresas estatales en 2008 representaban cerca de 6 billones de d?lares (lo que equivale a un 133% del producto econ?mico anual). Lo que trae consigo que, cuando se hacen pr?stamos a las empresas nacionales ?especialmente a las que son de propiedad parcial o totalmente estatal?, los intereses y los r?ditos financieros fluyen hacia el sector p?blico, lo que hace innecesaria la grabaci?n fiscal del trabajo.

Como puede comprenderse, China est? tratando de defender este sistema. Sin embargo, la administraci?n Obama (imitada por los fundamentalistas republicanos del libre mercado) critica eso, particularmente su subsidio p?blico de la energ?a solar, una inversi?n destinada a desacelerar la poluci?n y el calentamiento global. El Wall Street Journal del pasado mi?rcoles proporcionaba un ejemplo casi c?mico de este ataque hip?crita (Jason Dean, Andrew Browne y? Shai Oster: "China's 'State Capitalism' Sparks a Global Backlash" ["El capitalismo de Estado chino desencadena una reacci?n global"]), denunciando la aceleraci?n de las inversiones chinas en energ?a solar para emancipar a su econom?a (y a su atm?sfera) de las importaciones de petr?leo y de las emisiones de carbono. "Aprovecha el control estatal del sistema financiero para canalizar capital de bajo coste hacia las industrias nacionales (y hacia naciones extranjeras ricas en recursos combustibles f?siles y en minerales que China necesita para mantener su r?pido ritmo de crecimiento)".

Esa pol?tica china llev? a Charlene Barshefsky, representante del comercio exterior norteamericano bajo Bill Clinton (y quien ayud? a negociar la entrada de China en la OMC en 2001), a quejarse de que "econom?as vigorosamente dirigidas por el Estado, como la china o la rusa (?), puedan decidir que 'ramas industriales enteras sean creadas por el Estado', (?) lo que desequilibra el campo de juego, penalizando al sector privado". Eso es precisamente lo que hizo Jap?n para fomentar su industrializaci?n: suministrar cr?dito p?blico, a fin de promover la inversi?n en capital tangible, no el latrocinio de las exacciones financieras. "Vastas franjas industriales siguen controladas por empresas estatales, estrictamente restringidas para los extranjeros", se quejan los autores del art?culo en el Wall Street Journal. "El Estado posee los principales bancos en China, sus tres mayores compa??as petroleras, sus tres servidores de telecomunicaciones y sus principales empresas de medios de comunicaci?n".

Hay dos ideas muy distintas sobre cu?l debe ser el papel desempe?ado por el sistema financiero. En Occidente, en los ?ltimos treinta a?os, los bancos comerciales han creado el grueso del cr?dito para la especulaci?n y la inflaci?n de los precios de los activos, no para financiar la formaci?n de capital y la industria. La idea directriz de una banca p?blica es promover la inversi?n a largo plazo para aumentar la productividad, la producci?n y el empleo. Y eso es lo que ha permitido a China triunfar con tanta rapidez, mientras que las econom?as occidentales se financiarizaban y degradaban. Los pa?ses b?lticos, Islandia y ahora Irlanda son ejemplos del desastre que el neoliberalismo financiero causa cuando tiene las manos libres.

La moraleja es que el ?xito bancario chino ?y su prop?sito de defenderse del asalto de la moneda estadounidense y de la especulaci?n arbitrajista que busca saquear sus reservas extranjeras?, lejos de merecer la acusaci?n de promover la guerra econ?mica, merecer?a ser emulado. Emularlo es, precisamente, lo que los pa?ses BRIC declaran ahora querer. La administraci?n Obama y los pol?ticos europeos tocan, desde luego, certeramente nervio cuando urgen a China a centrarse m?s en su propio mercado interior y a acelerar el aumento de sus propios niveles de vida. Es claro que los mercados interiores de EEUU y Europa se est?n encogiendo, a medida que avanza la deflaci?n por deuda.

China no es tan autosuficiente como los EEUU en recursos naturales y agua. Eso significa que un incremento de sus niveles de vida exigir? gastar buena parte de los ahorros internacionales que han llegado a atesorar. Pero al menos se halla en la senda adecuada. ?Puede decirse lo mismo de Norteam?rica? ?En qu? ayuda denunciar a China? ?No deber?amos m?s bien preguntarnos por qu? su productividad, su inversi?n de capital y sus niveles de vida est?n creciendo, mientras declinan los nuestros?

La misma pregunta sugiere la respuesta: el sistema financiero chino est? concebido para promover un crecimiento del excedente, no para chupar el excedente existente. Un producto lateral de eso es el aumento de los precios en los bienes ra?ces y en los mercados de valores, pero ese aumento refleja aqu? incrementos de inversi?n de capital y progreso, no una diversi?n de la inversi?n para alimentar el vaciamiento de activos [asset stripping], como ha ocurrido en los EEUU de la codicia arrogante imperante en los ?ltimos 30 a?os.

Lo que deber?a preocupar a Krugman y otros economistas que abogan por los asalariados y por el conjunto de la econom?a es el peligro de que la Fed emprenda otro rescate camuflado de sus amigos de Wall Street. Pues bien; Kessler sugiere que la Fed deber?a hacer precisamente eso: "trasladar la deuda t?xica a los libros contables de la FDIC [Corporaci?n federal de seguros de dep?sitos, por sus siglas en ingl?s] y de la Fed, y reflotar a los bancos con capital fresco para abrir el pr?ximo lunes por la ma?ana".

?No puede criticarse a China por hacer lo que hace!

?Michael Hudson trabaj? como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicaci?n a los problemas de las econom?as postsovi?ticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalici?n de izquierda letona Centro de la Armon?a, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una pol?tica econ?mica alternativa para ese pa?s b?ltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traducci?n para www.sinpermiso.info: M?nima Estrella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3755

Tags: Krugman, China, Reserva Federal, New York Times, salarios, precios, inflación

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