Viernes, 03 de diciembre de 2010

?Ignacio Escolar,???? Estrella Digital

S?lo desde el cinismo m?s absoluto se pueden despreciar las informaciones que estos d?as est? destapando Wikileaks. S?lo desde la aceptaci?n completa y absoluta de la hipocres?a, de la mentira victoriana como forma normal de la pol?tica, se puede aceptar esa frase, tan repetida estos d?as, de que el Cablegate son s?lo ?unos pocos cotilleos?, sin m?s importancia que las nuevas tetas de Sara Carbonero.?

Gracias a Wikileaks no s?lo hemos descubierto lo que piensa realmente la diplomacia estadounidense sobre los gobiernos de todo el planeta, que no es poco. Tambi?n, sus presiones nada sutiles y, lo que es m?s importante: la respuesta de cada pa?s ante ellas. La diplomacia consiste en eso, en presionar. Pero la democracia consiste en lo contrario: en no ceder a esas presiones, menos a?n cuando bordean lo ilegal.

En Espa?a el Cablegate ha demostrado que incluso un Gobierno como el de Zapatero, que nada m?s llegar se atrevi? a retirar las tropas de Irak, cedi? ante las presiones diplom?ticas estadounidenses y maniobr? para parar tres investigaciones judiciales molestas para EEUU: la del secuestro y las torturas a cinco ciudadanos espa?oles o residentes en Espa?a en el limbo de Guant?namo; la del asesinato a manos de un tanque estadounidense de un reportero espa?ol en Bagdad; la de los vuelos de la CIA. Las presiones funcionaron, hasta el punto de torpedear uno de los pilares b?sicos en un Estado de derecho: la separaci?n de poderes.

S?lo una sociedad c?nica y adormecida puede aceptar como algo natural y hasta corriente que el Ejecutivo y la Fiscal?a conspiren contra el poder judicial para torcer su mano porque as? lo pide una potencia extranjera. De eso van las reuniones, ahora descubiertas, de la Embajada estadounidense del fiscal general del Estado, Candido Conde-Pompido; y del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Ambos siguen a?n hoy en su puesto, lo que s?lo se explica por la presencia del Gobierno en este mismo pantano.

Tampoco vale la excusa, tambi?n muy repetida, de que el Cablegate s?lo refleja la versi?n de una parte, la Embajada, de unos hechos que no necesariamente han ocurrido as?. Es cierto que s?lo conocemos una versi?n de esta historia, aunque no se trata de una versi?n interesada, al contrario. Ni siquiera Hillary Clinton habla de cables manipulados: lo que hace es acusar a Wikileaks de revelaci?n de secretos. Y tambi?n hay otros datos que demuestran que lo que la Embajada transmit?a al Washington es cierto; que la cadena de acontecimientos corrobora que los cables no son una invenci?n. Por ejemplo: gracias al cablegate, hoy sabemos que, el 4 de mayo de 2009, el fiscal Zaragoza se reuni? con la Embajada de EEUU a la que avanz? toda su estrategia para evitar que Garz?n molestase con el caso Guant?namo. Zaragoza tambi?n cont? que apelar?a si no pod?a forzar a Garz?n para que abandonase. Esta reuni?n, en estos t?rminos, fue trasmitida a Washington: aparece en el cable 205579. Zaragoza no logr? que Garz?n se rindiese: el juececillo valiente abri? ese mel?n en octubre de 2009. Tal y como hab?a avanzado a la Embajada, Zaragoza present? un recurso de apelaci?n poco despu?s.

?Hay algo ilegal en la actuaci?n del Gobierno y de la Fiscal?a? Desde el PSOE privadamente reconocen que lo desvelado por Wikileaks sobre Espa?a es muy feo y poco decoroso, pero creen que no hay nada ilegal en lo que hasta ahora se sabe sobre los movimientos del Gobierno y la Fiscal?a para enterrar el caso Guant?namo y el caso Couso; o sobre su complicidad con los vuelos de la CIA. Est? por ver que sea as?, ya hay alguna denuncia presentada y algunas m?s llegar?n en los pr?ximos d?as. Pero independientemente de la responsabilidad legal del Ejecutivo de Zapatero, existe sin duda una responsabilidad pol?tica, que se suma al desgaste acelerado de la imagen socialista.

Para el PSOE, el Cablegate es otro pu?etazo demoledor, que ataca esa misma v?scera emocional de su votante que hace unas semanas golpe? lo ocurrido en el S?hara. Los socialistas pueden intentar explicar a su electorado que, en lo econ?mico, se vean obligados a renunciar a sus principios y asumir una pol?tica de derechas porque no les queda otra. Es un argumento muy discutible, pero se puede intentar. Pero si a esto se suma un deterioro de los principios morales, de la ?tica democr?tica, el derrumbe de su imagen ya s? que es casi imposible de detener.

El papel del PP

Lo peor para el PSOE es que esta historia no ha acabado, aunque a favor del Gobierno juega que en este tema, por lo que les toca, el PP no quiere entrar. Los populares, con todo, tienen suerte: el Cablegate, en lo que refiere a Espa?a, s?lo comprende las informaciones enviadas desde la Embajada de Madrid a partir de 2004; de momento nos quedamos sin conocer los interesant?simos entresijos del papel de Espa?a y Aznar en la previa a la invasi?n de Irak. Pero tampoco el PP se va de rositas, y no s?lo por las bravuconadas salvapatrias del desquiciado Aznar.

En los pr?ximos d?as, El Pa?s tiene previsto desvelar esos 115 cables sobre la defensa del copyright que la Embajada estadounidense transmiti? en los ?ltimos cuatro a?os. Muchos de ellos coinciden con las fechas en las que se conoci? el texto de la llamada Ley Sinde, contra la pirater?a en Internet: diciembre de 2009. En esos d?as, como ya publiqu? hace un a?o en exclusiva en Estrella Digital, la Embajada llam? para presionar a pol?ticos del Gobierno y de la oposici?n para que la ley siguiese adelante, a pesar de las protestas ciudadanas. La ex presidenta de los dem?cratas en Espa?a, Alana Moceri, confirm? despu?s esas mismas llamadas.

La diplomacia estadounidense era especialmente cr?tica entonces con la postura del Partido Popular, que en un primer momento se sum? a las protestas contra la Ley Sinde para despu?s dar marcha atr?s. Puede que pronto sepamos el porqu?.

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Tags: cablegate, wikileaks, democracia, PSOE, Estrella Digital, Ley Sinde, Ignacio Escobar

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