Mi?rcoles, 08 de diciembre de 2010

El autom?vil: una enfermedad mortal
Por: Marcelo Colussi
Fecha de publicaci?n: 07/12/10??
?
?? impr?melo?? Compartir
?
?
A escala mundial cada dos minutos muere una persona por causa de un accidente automovil?stico. En estos momentos ese hecho constituye la d?cima causa de muerte en t?rminos globales, y de mantenerse la tendencia actual, para el a?o 2020 ser? la tercera. Estamos por tanto ?sin ning?n lugar a dudas? ante una "epidemia" en t?rminos de pol?tica p?blica de salud; es, como dice la epidemiolog?a, una "cat?strofe oculta". Siguiendo ese ritmo entonces, la prospectiva indica que dentro de unos pocos a?os el 25% de los gastos mundiales en salud se dedicar? a la atenci?n de v?ctimas de accidentes viales, lo cual incidir?a muy negativamente en la viabilidad financiera de las pol?ticas sanitarias en t?rminos planetarios.
????? Desde la aparici?n del autom?vil, hace un siglo aproximadamente, su crecimiento ha seguido un ritmo vertiginoso como ning?n otro bien industrial en toda la historia. Sin embargo esa prosperidad econ?mico-industrial se ha dado a costa de crear artificialmente un problema sanitario nuevo, de proporciones gigantescas, con el agravante de constituirse adem?s en uno de los factores de desastre medioambiental m?s grande que existe. La idea de progreso a cualquier costo es quiz? en este fen?meno el ejemplo donde m?s claramente puede apreciarse: la llegada del autom?vil abri? escenarios radicalmente nuevos en la historia de la humanidad cambiando la fisonom?a de las sociedades; pero adem?s de crear perspectivas fabulosas en cuanto a comunicaciones, gener? problemas socio-sanitarios tanto o m?s grandes que los aportes que realiz?.

????? Lo curioso, no obstante, es que el tema en cuesti?n no es abordado en esa perspectiva de "problema sanitario serio". Si bien los diversos Estados del planeta reconocen en general que hay ah? un factor a resolver, las medidas que se toman no est?n a la altura de la gravedad de los acontecimientos, por lo que la visi?n a futuro en este ?mbito no se muestra muy prometedora. La idea de "progreso" sigue primando. O, si se quiere ver de otro modo, progreso yendo de la mano de crecimiento econ?mico para un grupo favorecido, en este caso, la industria que produce la mercader?a en cuesti?n (los autom?viles) m?s las industrias tanto o m?s grandes que siguen indisolublemente su evoluci?n (la petrolera fundamentalmente). Y que quede claro que esto no es un llamado a la no utilizaci?n de estos modernos transportes autopropulsados; sin ninguna duda una planificaci?n racional de medios de transporte p?blico r?pidos, eficientes y seguros es un paso adelante maravilloso en la historia humana. Lo que est? en discusi?n es el primado del autom?vil particular, s?mbolo de la opulencia econ?mica, marca de prestancia social, de triunfo?., y destructor del planeta como muy pocas otras cosas.

????? Cualquier epidemia, en tanto se constituye en un problema sanitario, r?pidamente pone en marcha medidas que tienden a evitar su propagaci?n, su ampliaci?n. En el caso de los accidentes de tr?nsito significativamente no ocurre eso. Es obvio que hay intereses creados para que ello no suceda. La industria del autom?vil, y la del petr?leo que va coligada, son dos sectores industriales de los m?s grandes en el mundo moderno. La tendencia en marcha busca su ampliaci?n continua. De esa cuenta el desastre sanitario en juego no encuentra una verdadera contenci?n, sino solo remiendos cosm?ticos.

???? Todo indica que, en tanto existan reservas petroleras (y eso ser? aproximadamente hasta fines del presente siglo), el motor de combusti?n interna que hace caminar a estos fabulosos ingenios que son los autom?viles no sufrir? mayores variaciones. Autos que, en la gran mayor?a de casos, transportan a una sola persona, o a una sola familia. En todo caso, se reemplazar?n los derivados de combustibles f?siles (gasolina y diesel) por otros derivados de biomasa, los llamados biocombustibles (a base de ma?z, ca?a de az?car o palma africana), tanto o m?s desquiciantes en t?rminos de sustentabilidad planetaria que la utilizaci?n del petr?leo (para producir un gal?n de biocombustible se necesita una hect?rea de ma?z).

????? La gran industria de la fabricaci?n de veh?culos automotores para uso individual ha transformado la cultura del siglo XX; tener auto propio es sin?nimo de progreso ?aunque haya "epidemia" de accidentes y contaminaci?n a niveles demenciales?. El mercadeo de estos productos ha alcanzado ribetes por dem?s de sutiles, logrando hacer del consumo del autom?vil privado una necesidad casi de primer orden. Para los primeros veinte a?os del siglo en curso las grandes corporaciones de fabricantes de autom?viles estiman vender cantidades fabulosas de veh?culos en un nicho de mercado a?n bastante poco explotado: los pa?ses pobres del Sur, gracias a campa?as publicitarias agresivas y planes crediticios favorables. Como consecuencia de esa pol?tica global de mercadeo, m?s las unidades que siguen vendi?ndose en el Norte, para el 2020 se estima llegar a los mil millones de autom?viles individuales a nivel planetario en circulaci?n. Veh?culos, obviamente, que habr? que alimentar no con agua, no con energ?a el?ctrica ni solar, sino con petr?leo, el mismo por el que se siguen produciendo guerras e invasiones.

???? En tanto haya cada vez m?s autom?viles circulando, no hay real soluci?n a la problem?tica de los accidentes: la epidemia ?o pandemia, m?s precisamente? no puede ceder. Y no puede hacerlo por varios motivos inmodificables: 1) la cantidad de veh?culos en movimiento es tan grande que torna matem?ticamente imposible evitar un porcentaje de colisiones entre tantos m?viles. Al respecto no hay medidas t?cnicas que puedan evitarlo: ni nuevos sistemas de frenos, ni mecanismos de guiado automatizado que minimicen al m?ximo el error humano. Mientras haya cuerpos en movimiento, necesariamente habr? colisi?n entre algunos de ellos. 2) Los conductores de esos aparatos son seres humanos, y los seres humanos somos falibles. Por otro lado ?ah? est? la llave del negocio justamente? de lo que se trata es que cada vez m?s gente disponga de su auto privado, que lo maneje, que lo renueve cada tanto, o que compre repuestos (por cada unidad nueva que se vende, se venden dos m?s en forma de autopartes, de repuestos). Quienes los manejamos somos ciudadanos comunes muy precariamente capacitados para ese oficio, y no pilotos profesionales (como sucede con otros medios de transporte: a?reos, acu?ticos); por tanto, el grado de impericia conductual es imposible de ser reducido. Conclusi?n: no hay modo alguno, con esa tendencia, que pueda reducirse el n?mero de accidentes. 3) Psicol?gicamente considerado, todo conductor de autom?vil dispone de un medio que le permite dejar aflorar legalmente su violencia. La agresividad humana se manifiesta de las m?s variadas formas: el conducir es una de ellas, y quiz? de las m?s sutilmente horrendas. Disponer de un autom?vil es disponer de un arma ?los peatones atropellados (30% de las v?ctimas de accidentes de tr?fico) pueden testimoniarlo de modo fehaciente. Este tenor agresivo que nos surge tras un volante, valga aclararlo, no es en modo alguno patol?gico; es lo m?s com?n y esperable que pueda suceder. Ah? est? la contaminaci?n sonora de toda gran urbe para evidenciarlo.

???? A lo anterior se suma el caos del tr?nsito vehicular creciente de cualquier ciudad de mediana para arriba. Los autom?viles ocupan lugar, y millones y millones de autom?viles en circulaci?n ocupan, naturalmente, m?s lugar. Circular en las ciudades modernas de m?s de un mill?n de habitantes ya ha pasado a ser una tragedia en cualquier parte del mundo. Todo esto es sabido por los planificadores sociales, as? como la degradaci?n medioambiental que producen cantidades infernales de motores de combusti?n interna expeliendo gases t?xicos a la atm?sfera. Entonces, si todo ello se sabe: ?qu? pasa que nada da muestras de cambios profundos en el corto ni mediano plazo? Obviamente algo sucede que no permite su modificaci?n real. Con las armas ligeras en manos de civiles, con el tabaco m?s recientemente, al ver su potencialidad mort?fera, al ver su grado de incidencia nociva en tanto epidemia, se tomaron severas medidas correctivas: campa?as de despistolizaci?n y regulaci?n de la tenencia de armas, propaganda anticigarrillo, etc. Pero con la industria del autom?vil/petr?leo ello no sucede. Y el reemplazo parcial de los derivados del petr?leo por biocombustibles no es ninguna soluci?n de fondo sino, por el contrario, una mayor cuota de sacrificio para los habitantes del Sur ?el lugar donde se produce la materia prima para esos carburantes?, que por esta v?a se ver?n condenados a una menor disponibilidad de alimentos para favorecer la circulaci?n de autos en el Norte.

???? Apelar a la educaci?n vial ?la experiencia lo confirma? definitivamente no basta para modificar la situaci?n de tragedia accidentol?gica. Puede ayudar, sin dudas, pero no disminuye en forma dr?stica el porcentaje de v?ctimas. La mejora t?cnica en las condiciones de seguridad de los veh?culos tampoco aporta soluciones de fondo: la prueba est? en que el grado de accidentalidad, en vez de reducir, sigue aumentando. Considerando entonces que de las tres causas m?s arriba apuntadas las dos ?ltimas no pueden cambiarse, queda por actuar s?lo con la primera: para reducir el n?mero de muertos y heridos por accidentes de tr?nsito no hay otra posibilidad que reducir el n?mero de veh?culos en circulaci?n.

???? Es ?sta una verdadera opci?n pr?ctica, concreta y posible, a este fen?meno de la accidentalidad vial. Claro que ello implica una disputa contra factores de poder del m?s alto rango. ?Qui?n y de qu? manera le pone hoy el cascabel al gato? Modestamente podr?amos empezar por un cambio de actitud personal: pese a la avalancha de propaganda consumista en sentido contrario, tambi?n se puede vivir sin autom?vil privado. Podemos luchar por medios de transporte p?blico de ?ptima calidad que, combinado con la decisi?n de no seguir consumiendo autom?viles individuales, pueden constituir un interesante camino alternativo y una respuesta eficiente a esta enfermedad mortal.

???? El autom?vil individual es, como pocos, s?mbolo del ?xito del sistema capitalista, la representaci?n de su prosperidad y su llamado a un consumo interminable donde la "superaci?n" y el "avance" personales se mide en funci?n del nuevo modelo de autom?vil de que se dispone. Dentro de esos marcos, pensar en reemplazarlo se muestra una tarea tit?nica, muy dif?cil en principio, quiz? imposible. La cat?strofe ecol?gica ya en curso puede sensibilizar a m?s de alg?n consumidor, a muchos quiz? quienes reemplazar?n su auto por la bicicleta quiz?, pero la oferta de veh?culos no cesa. Y en tanto las grandes multinacionales productoras de autos sigan existiendo, la tentaci?n estar? siempre puesta ah?, al alcance de cualquiera, para "mostrar su nivel". Todo lo cual demuestra que, lo quiera o no, el sistema capitalista no tiene en el largo plazo sino el futuro de seguir hundiendo a la humanidad, o a buena parte de ella.

???? Si una sana conciencia ecol?gica y sanitarista pudiese imponerse dentro del capitalismo, una de las primeras medidas ser?a reemplazar esta cantidad infernal de veh?culos particulares por transportes p?blicos, m?s eficientes, menos traumatizantes, m?s amigables con el ambiente. Algunas islas dentro del mundo (pa?ses n?rdicos por ejemplo) van camino de eso. Pero son islas. El sistema, como globalidad, no puede permitirse tama?a "civilizaci?n". Es entonces ah? donde cobran cabal sentido las palabras de una socialista ya hist?rica, la polaco-alemana Rosa Luxemburgo: civilizaci?n o barbarie. Es decir: o reemplazamos esto que lo ?nico que puede hacer es brindar felicidad a unos pocos sobre la base de la miseria de muchos y destruyendo nuestra casa com?n, o nos morimos todos cocinados en este mismo caldo de la barbarie consumista.

[email protected]


?
?


Tags: automóvil, enfermedad, oferta, consumita, circulación, educación

Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada