Mi?rcoles, 08 de diciembre de 2010

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Retiario


?Julian Assange y la gente de WikiLeaks creen que viven en un universo parecido a The Matrix: un universo en el que la realidad no es real, en el que debajo de la superficie existe otra realidad mucho m?s oscura, oculta a nuestra vista. Assange y WikiLeaks piensan estar luchando contra un enemigo poderoso y sutil que envenena mentas, que se salta leyes, que act?a sin contemplaciones con el ?nico objetivo de mantener su poder, de preservar la ilusi?n de su inexistencia. Assange y WikiLeaks desconf?an de la protecci?n de leyes y contratos, dejan claro que no se f?an de que gobiernos, polic?as y jueces les protejan, toman precauciones que parecen excesivas, algo hist?ricas, casi paranoicas. ?Hace falta utilizar 'seguros del hombre muerto' cuando vivimos en pa?ses occidentales, democr?ticos, donde la ley cuida y los abogados mandan? ?Hace falta el drama, la intriga, la puesta en escena cuando esto no es Rusia, ni China, ni Ir?n? ?Es de veras necesaria tanta protecci?n o estar?n Assange y WikiLeaks dej?ndose llevar por sus fantas?as de agentes secretos, viviendo en miniatura su versi?n del Mito Bourne, jugando a los esp?as? Sabiendo adem?s que estamos en Occidente, donde no volamos la tapa de los sesos a los disidentes, ni les enviamos bocadillos de Polonio, ni los perdemos en una jungla de campos de trabajo hasta el olvido... S?, la historia de Assange y WikiLeaks sonaba forzada, un poco exagerada, excesiva; un cincuenta por ciento vanidad y otro cincuenta paranoia desatada. No vivimos en un universo totalitario; tenemos la suerte de estar en lugares donde simplemente esas cosas no pasan. ?O no es as??

Y entonces comenz? el Cablegate: una tortura china de filtraciones, una gota malaya que cada d?a saca a la luz una nueva historia sobre el comportamiento del gobierno de los EE UU y de sus aliados, que cada d?a deja un poco m?s en rid?culo a uno u otro gobierno. Y empezaron a pasar cosas. La campa?a de propaganda antiWikiLeaks, que llevaba en marcha desde hace muchos meses, se recrudeci?; pol?ticos estadounidenses empezaron a pedir la detenci?n o incluso la ejecuci?n de su cabeza visible, mientras otros maniobraban de modo subterr?neo. Una retorcida y algo surrealista acusaci?n contra Assange fue resucitada; incre?blemente esto dio lugar al uso de contra ?l una poderosa herramienta legal paneuropea dise?ada para capturar a los m?s nefandos criminales; m?s incre?blemente todav?a le fue denegada la libertad bajo fianza, y se le encarcel?. Curiosamente, el ministro de Defensa de los EE UU anunci? su satisfacci?n p?blicamente, dejando asombrado al mundo por su respeto a las m?s oscuras acusaciones de la justicia sueca. Los servidores de WikiLeaks fueron atacados, y comenz? una masiva campa?a de empresas estadounidenses que renegaban de contratos firmados para expulsar de sus servicios a la organizaci?n. Servicios DNS que dejaban de proporcionar servicio. Bancos que no procesaban ?rdenes y reten?an dinero. Tarjetas de cr?dito que dejaban de trabajar. La lista de represalias es larga, y demuestra que el gobierno de los Estados Unidos no tiene reparos morales en utilizar todos los medios a su disposici?n a este lado de la ley (y alguno muy, muy cerca del otro lado) para cerrar la boca de WikiLeaks, para detener su voz.

En otras palabras: las represalias demuestran que Assange y WikiLeaks tienen raz?n. No podemos fiarnos de leyes ni contratos, porque a la hora de la verdad el poder se los saltar?. No podemos confiar en la ideolog?a liberal de Occidente, porque si es necesario se convertir? en papel mojado. Habr? quien piense que WikiLeaks y Assange se lo han buscado, provocando al mayor mat?n del patio del colegio; pero es que no se supone que esto sea un patio de colegio, ni que el gobierno de los EE UU act?e como un mat?n. Habr? quien crea que tampoco es para tanto, que al fin y al cabo cortar la tarjeta de cr?dito no es lo mismo que asesinar; pero esta idea es todav?a m?s peligrosa, porque corta la idea de la protecci?n legal en rodajitas, como un chorizo del que se van retirando pedazos hasta que ya no queda nada m?s que retirar. La protecci?n de la ley debe ser absoluta, o habremos iniciado un oscuro camino que s?lo puede terminar mal. ?O acaso est?n incitando, como hay voces, a tratar a Assange y a WikiLeaks como tratan China y Cuba y Corea del Norte a sus disidentes? ?Tan baja opini?n tienen de la mayor democracia del planeta? ?Tan bajo ha ca?do EE UU? ?Ten?an raz?n, entonces, sus enemigos?

Lo que estamos viendo estos d?as es quiz? la primera gran guerra del ciberespacio, o quiz? no. Pero s? es un evento preocupante, una linea que si se cruza nos llevar? en la peor de las direcciones. Las leyes no son condicionales, los derechos no son relativos, los gobiernos no deben tener la capacidad de cerrar bocas. Si una pandilla de linchamiento civil (cuidadosamente azuzada por un poderoso gobierno) tiene carta blanca para acallar voces disidentes, si la libertad de expresi?n puede ser puesta en riesgo por un boicot lo bastante poderoso, habremos dado un gran paso hacia el mundo que temen Assange y WikiLeaks, el oscuro mundo irreal de Matrix, la tiran?a del pensamiento que es peor a?n que la tiran?a del cuerpo. Los ingenuos que cre?amos vivir en el mundo real, quienes todav?a creemos en las leyes y en los parlamentos, en los abogados y en los tribunales, en los derechos y en los deberes estamos desconcertados. Lo que est? ocurriendo no deber?a ocurrir; no aqu?, no en los pa?ses libres, no en los lugares donde nacieron la idea misma de libertad y los sistemas pol?ticos que permitan ejercerla. Pero que nadie se equivoque: tambi?n estamos dispuestos a luchar. No queremos vivir en el mundo que temen Assange y WikiLeaks. No queremos una realidad virtual que oculte una explotaci?n real, la esclavitud disfrazada de libertad, el enga?o. No queremos que la ?nica diferencia entre el totalitarismo de Oriente y el de Occidente sea una cuesti?n de sangre, no queremos vivir en un r?gimen autoritario disfrazado de indignaci?n moral en el que los disidentes sean acallados, perseguidos, marginados, aunque no asesinados. Queremos la democracia real, las leyes de verdad, la libertad genuina. Y lucharemos. Lo que est? ocurriendo con Assange y WikiLeaks est? despertando en algunos de nosotros desagradables temores; verdadero pavor a que resulte que tienen raz?n. Acallar su voz no servir? m?s que para multiplicarla.


http://blogs.rtve.es/retiario/2010/12/7/-y-si-assange-y-wikileaks-tienen-razon-

Tags: Retinario, Assange, wikileaks, Cablegate, países, totalitario, surrealista

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