Jueves, 09 de diciembre de 2010

?Economistas o criminales?





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      ?Uno debe llamar por su nombre a todo lo que ve. Nunca se deben ignorar las consecuencias. Esa es la ?nica posibilidad de enfrentarse a la barbarie. Ver las consecuencias?,

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      John Berger y Nella Bielski.

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Este es un an?lisis de los economistas neoliberales pero no ha pretendido ser un libro de econom?a en el sentido convencional de la palabra, es decir, plagado de cifras, de ecuaciones, de modelos y de gr?ficas, instrumentos que en el caso del economista ortodoxo se usan no tanto para aclarar su pensamiento sino para ocultar su ignorancia. Ese tipo de escritura de los economistas se convierte en gran medida en una barrera para el conocimiento de los problemas econ?micos y sociales del mundo y en un mecanismo de desmovilizaci?n pol?tica de la gente com?n y corriente.

No tiene ning?n sentido escribir para los economistas, pues ya bastante ellos se escriben entre s? y para s? mismos, porque eso significa utilizar un lenguaje herm?tico e incomprensible, alejado de las expectativas inmediatas de los seres humanos. Solamente en el conocimiento acad?mico se genera esa terrible man?a de dirigirse de manera exclusiva a los ?miembros de la tribu?, sin esforzarse en lo m?s m?nimo en comunicarse con el resto de mortales, con aquellos que no tienen las credenciales de ?especialistas?, lo que limita el conocimiento y la amplitud intelectual. Como bien lo dijo G?nther Anders para el tema de la filosof?a: ?Escribir textos sobre moral que leer?an y entender?an s?lo los colegas universitarios me hubiera parecido un sinsentido. Algo c?mico, si no inmoral incluso. Tan carente de sentido como si un panadero hiciese sus panes solo para otros panaderos?. Siguiendo tan sabio consejo, este libro no tiene como destinatario principal ni exclusivo a los economistas ni ha sido escrito a partir de la l?gica convencional de la econom?a, cada vez m?s alejada del mundo real y de los problemas de los hombres y mujeres de carne y hueso.

Cuando aqu? se habla de economistas neoliberales no se est? considerando s?lo a los detentadores de t?tulos de econom?a, sino a todos los neoliberales ?sean estos de cualquier profesi?n o disciplina del conocimiento- porque han asumido como suya la l?gica estrecha y mec?nica de la ortodoxia de la ?econom?a de mercado?, o sea, la vulgata neoliberal. Dicha vulgata es repetida como una letan?a por abogados, pedagogos, soci?logos, historiadores, investigadores y t?cnicos cuando pretenden explicar el funcionamiento de las diversas instancias de la sociedad. Por esta raz?n, los postulados b?sicos de todos los neoliberales se subordinan a la ?racionalidad? de los economistas, a partir de la cual pueden ser analizadas sus pol?ticas criminales en los m?s diversos terrenos de la realidad social.

Los economistas neoliberales son la piedra angular para entender los cr?menes econ?micos de nuestro tiempo, porque como ya lo anunciaba la revista Business Week en marzo de 1977, venden sus habilidades profesionales ?sus contactos, su destreza, y, en opini?n de algunos, hasta su alma, en el tenebroso mundo de la pol?tica de Washington?. Como parte de sus habilidades de negociantes se destaca la apertura de c?tedras de ?libre empresa? en universidades de todo el mundo con el fin manifiesto de expandir la ideolog?a del capitalismo, lo cual ha convertido al fundamentalismo neoliberal a individuos y grupos procedentes de variadas profesiones y de distintos or?genes intelectuales y pol?ticos y ha universalizado los cr?menes econ?micos y sociales.

En el transcurso de la investigaci?n se fue reafirmando la estrecha relaci?n entre neoliberalismo y capitalismo, porque ac? se enfatiza que no es posible separarlos y plantear que el neoliberalismo es una negaci?n del ?capitalismo civilizado? existente hace algunas d?cadas en su versi?n socialdem?crata. Este tipo de an?lisis son antineoliberales pero no anticapitalistas, suponiendo que puede llegarse a un capitalismo social sin los inc?modos ?extremismos? de los ?fundamentalistas de mercado?. Por el contrario, a lo largo de estas p?ginas mostramos que existe un v?nculo indisociable entre capitalismo y neoliberalismo y, por lo tanto, resulta obvio que la criminalidad de estos ?ltimos no puede entenderse sin hacer referencia a la barbarie capitalista. Por eso, el subt?tulo de esta obra: El genocidio econ?mico y social del capitalismo contempor?neo.

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La criminalidad neoliberal ha extendido las redes delincuenciales del capitalismo hasta niveles impensables hace algunas d?cadas. En el mundo actual los neoliberales desempe?an el mismo papel genocida que anta?o cumplieron la iglesia cat?lica y los misioneros, los piratas y aventureros, los negreros y los colonizadores. Aunque todos ellos sigan actuando en forma criminal en el capitalismo contempor?neo, se han subordinado a la l?gica del neoliberalismo, cubri?ndose con el nuevo manto delincuencial que ahora los arropa a todos. Con el neoliberalismo, el capital ha ampliado su estructural car?cter criminal a todo el mundo y a los m?s diversos aspectos de la vida social y natural, lo que se constata en diferentes ?mbitos: el mundo del trabajo, la educaci?n, el medio ambiente, la biotecnolog?a, el sistema de salud, las migraciones internacionales, la alimentaci?n y el agua.?

El capitalismo convierte todo lo que encuentra en su camino en mercanc?a, destruyendo sociedades, culturas, econom?as, tradiciones y costumbres, dejando a su paso muerte y desolaci?n. Eso se evidencia con la mercantilizaci?n de la naturaleza, de los genes, de los ?rganos humanos, de los ni?os y las mujeres... y el neoliberalismo se ha convertido en el legitimador ?te?rico? e ideol?gico de la brutal conversi?n de todos los valores de uso en vulgares mercanc?as, con sus devastadoras consecuencias sobre los seres vivos. En estos momentos estamos soportando un despiadado genocidio como puede corroborarse con cifras elocuentes sobre pobreza y riqueza, sobre hambre y obesidad, sobre sed y derroche h?drico, sobre analfabetismo y hast?o informativo, sobre explotaci?n laboral y fabulosas ganancias de los empresarios capitalistas... Ese panorama de antagonismos se sustenta en la explotaci?n intensiva de millones de seres humanos y en la destrucci?n acelerada de los ecosistemas.

La conjunci?n de ese doble proceso destructivo explica la amplitud y variedad de los cr?menes del capitalismo y el papel que desempe?an los neoliberales, como legitimadores ideol?gicos de tal proyecto genocida, pero tambi?n como copart?cipes directos y responsables de esa guerra contra los pobres del mundo.

En esta investigaci?n hemos querido mostrar tanto la responsabilidad del sistema capitalista como de los economistas neoliberales en la perpetuaci?n de cr?menes de muy diversa naturaleza, resaltando que muchos de los delincuentes, con rutilantes t?tulos de Doctores en Econom?a de prestigiosas universidades estadounidenses, planifican el asesinato en masa de millones de seres humanos desde sus c?modas poltronas de bur?cratas en sus tecnificadas oficinas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional o de las instituciones econ?micas en cada pa?s. Esos asesinatos se materializan en la pr?ctica cotidiana cuando se aplican las Armas Econ?micas de Destrucci?n Masiva, como los Planes de Ajuste Estructural, contra pueblos enteros. Y, como siempre sucede con los delincuentes, ?stos justifican sus cr?menes con muy diversas argucias, en el caso de los economistas con sofismas sobre modernizaci?n, crecimiento econ?mico, ?xito exportador, eficiencia, eficacia, calidad, transparencia... y mil falacias por el estilo. Por si hubiera dudas, s?lo recu?rdese lo acontecido en Argentina, Bolivia, Colombia, Nicaragua, Rusia, Ghana, Zambia y otros 100 pa?ses, devastados por los proyectos neoliberales.

Es bueno recordar que tan criminales son los que aprietan el gatillo para matar a sus victimas como los que las seleccionan y planean la forma de ejecutarlas. Esto, aplicado a la econom?a capitalista contempor?nea, significa que los asesinos no son solamente los pol?ticos que implementan los Planes de Ajuste Estructural o privatizan las empresas de servicios p?blicos o firman Tratados de Libre Comercio para regalarle al capital imperialista los recursos de un pa?s, sino que detr?s est?n los criminales de cuello blanco, que con sevicia preparan los asaltos y atracos del patrimonio de los pueblos, el robo de sus recursos naturales y materias primas y la eliminaci?n de sindicatos y organizaciones de los trabajadores. Como dec?a Bertolt Brecht en su c?lebre poema ?Muchas maneras de matar?:

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        Hay muchas maneras de matar.

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        Pueden meterte un cuchillo en el vientre,

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        quitarte el pan,

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        no curarte una enfermedad,

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        meterte en una mala vivienda,

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        empujarte al suicidio,

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        torturarte hasta la muerte por medio del trabajo,

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        llevarte a la guerra, etc?tera.

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        S?lo pocas de estas cosas est?n prohibidas en nuestro estado.

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Al mismo tiempo, los economistas neoliberales pretenden presentarse como los nuevos or?culos que est?n capacitados con poderes divinos para interpretar las ?objetivas? e impersonales fuerzas del mercado, a nombre de las cuales perpetran todos sus cr?menes, de la misma forma que todos los ide?logos de los imperios coloniales han justificado siempre sus delitos, a nombre de una raz?n suprema (como las pretendidas razas superiores, la civilizaci?n o el progreso). Ahora, la ?mano invisible? del mercado gu?a a los seres humanos por el camino de la prosperidad, y los ?nicos que pueden interpretar en forma correcta los signos cabal?sticos de esa fuerza suprema son los neoliberales, lo que adem?s, se nos asegura, es una expresi?n de la superioridad moral del capitalismo. ?Esa gran moralidad la ha mostrado el capitalismo a trav?s de la historia, esclavizando seres humanos, asesinando ni?os, exterminando ind?genas, colonizando pueblos... como lo ha rubricado en los ?ltimos a?os con los millones de v?ctimas que ha producido en todos los rincones de la tierra!

A partir de los dogmas del ?libre mercado?, en los que se basa el supuesto de la globalizaci?n como una realidad irreversible ?una especie de ?ley de gravedad social??, los neoliberales justifican todas sus acciones criminales con toda la impunidad del caso, incluso responsabilizando a sus v?ctimas, a las que se?alan con el dedo acusador por no ser capaces de adecuarse a las sacrosantas leyes de la competitividad y del ?xito. La vulgata neoliberal sostiene que el hombre es ego?sta por naturaleza, que el mercado es una condici?n natural de los seres humanos, que la competencia premia a los triunfadores y castiga a los perdedores, que en la sociedad como en la selva sobreviven los m?s aptos, y ?stos son los mejores... Todas estas mentiras, cuidadosamente urdidas y difundidas por medios de comunicaci?n, editoriales, revistas, libros y universidades, son presentadas como la verdad revelada, ante la que hay que someterse o perecer.

Por fortuna, el nuevo sentido com?n de tipo criminal que ha tratado de imponer el neoliberalismo en las ?ltimas d?cadas, y cuyos ide?logos m?s visibles son los economistas, est? repleto de contradicciones insalvables, porque no puede compaginar las promesas de riqueza y prosperidad con las que presenta sus recetas m?gicas con la dura realidad de la miseria, el desempleo y la desigualdad, ni su distopia de un crecimiento infinito con los l?mites naturales de la tierra. Por ello, hasta en la tan ensalzada Uni?n Europea, presentada como paradigma de una pretendida integraci?n neoliberal exitosa, y que hoy hace agua por todos los flancos, se alzan las voces de rechazo y de protesta, que se suman a todas las de los pueblos del mundo perif?rico, como nosotros, y a la de todos aquellos que durante muchos a?os hemos combatido al capitalismo y, desde nuestro modesto lugar como trabajadores del pensamiento, hemos librado un combate abierto contra las falacias criminales de los ensalzados h?roes del mercado total, los neoliberales, apoy?ndonos en la atinada definici?n de Jos? Mart?, cuando dec?a: ?Los que pelean por la ambici?n, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener m?s mando, por quitarle a otros pueblos sus tierras, no son h?roes, sino criminales?. A su vez, en nuestro caso personal se afronta este combate te?rico y pol?tico, plenamente convencidos que, para decirlo con las palabras del gran Jos? Gervasio Artigas (l?der de la independencia del Uruguay), ?con la verdad ni ofendo ni temo?.

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Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: neoliberales, piratas, economistas, mercado, capitalismo, genocidio, ideología

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