Jueves, 23 de diciembre de 2010

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Carta a Pap? Noel



Querido Pap? Noel:

Ante todo, perd?n por lo r?stico de mi escritura. Yo soy un trabajador ?en este momento desocupado, para ser exacto, o mejor dicho: subocupado, porque vendo baratijas navide?as en un mercado popular de mi ciudad, y creo que a eso los economistas le dicen subocupaci?n, ?verdad??, y como trabajador no tengo un pulido estilo literario. Pero creo que eso no deber?a importarte, ?no es cierto?, porque que yo sea o no un estilizado escritor o un rudo ganap?n no altera lo que quiero decirte ahora. Y s? que lo vas a saber entender. Por ?ltimo: la gran mayor?a, como yo, somos rudos trabajadores y no estilizados artistas. ?Pero eso no implica que no podamos escribir, aunque sea toscamente!, ?verdad, Pap? Noel?

Parafraseando a ese gran poeta que fue Bertolt Brecht (lo admiro, y me gustar?a poder escribir como ?l?) titular?a mi misiva ?Preguntas de un trabajador ?subocupado, claro?, pero trabajador al fin? que ve televisi?n? (estos tiempos son m?s medi?ticos, sin dudas).

Bueno, vamos al grano. Como ando de arriba para abajo vendiendo algunas chucher?as para estas fiestas viendo si con eso gano alg?n centavito, estoy todo el d?a por la calle. Fue as? que, la semana pasada, pasando por unas tiendas atestadas de arbolitos navide?os pl?sticos ?de China, donde no festejan la Navidad cristiana, ?vaya paradoja!? y de regalos, un imitador tuyo ?esos que se ponen barba blanca y se r?en a tu modo? me pregunt?: ??qu? busca, jefe??. Te aseguro que la pregunta, inocente seguramente, sin segundas intenciones metaf?sicas, me conmovi?. ?Qu? busco?

Como s? ?bueno?, al menos eso dicen por ah? que tu trabajo consiste en cumplir los deseos de quienes te escribimos estas cartitas, tanto ni?os como adultos, la pregunta de tu imitador me plante? un interrogante (que espero puedas ayudarme a resolver). ?Qu? busco? Mmmm?., decir simplemente que ?un trabajo fijo? ser?a parcial, incompleto. Ahora busco eso, pero s? que no se termina ah? la cuesti?n. ?Qu? busco entonces? ?La felicidad? Est? dif?cil decirlo, ?no? Supongamos que s?, porque eso es lo que nos mueve a todos, de una u otra manera. La felicidad? S? que numerosos sabelotodos (que conozco apenas de referencia y de los que nunca le? nada, te aclaro) se ocuparon del asunto: Arist?teles, por ejemplo, ese gran fil?sofo de la antig?edad, o Freud, el gran psiquiatra, o psicoanalista?, no s? bien cu?l es la diferencia. Pero yo apenas puedo hablar de ?La felicidad? de Palito Ortega.

Entonces, ah? viene mi preocupaci?n: ?qu? buscamos cuando atiborramos los negocios para esta ?poca? ?C?mo se consigue la felicidad, amigo Pap? Noel? ?Se puede comprar? ?Se te puede pedir en una cartita? Me imagino que sabr?s decirlo con precisi?n? Porque si tanta gente en buena parte del mundo se pone en tus manos para esta ?poca, evidentemente ha de ser porque sabr?s dar la respuesta adecuada. Bueno?, eso esperar?a al menos. ?Espero que no salgas con estupideces altisonantes, de esas que se escuchan para esta ?poca! Quiero decir: sandeces como ?felicidades?, ?que la pases bien? y no s? cu?ntas cosas m?s, abrazos y cari?os que uno se dispensa con gente con quien ni se saluda en todo el a?o, regalitos baratos que no sirven para nada y arbolitos de pl?stico. Te cuento, entre nosotros, algo que escuch? estos d?as (no s? qui?n es el que lleva estos regalos, pero espero que no est?n en tu trineo, amigo Noel): en algunos pa?ses para esta ?poca se dispara la venta de siliconas para implantes mamarios de las mujeres. ?Puta, qu? barbaridad! Bueno, no s?., a los varones nos gustan las mujeres con senos prominentes, claro?. ?Por ah? va lo de la felicidad entonces? No s?, cada vez estoy m?s confundido. ?Es o no una fiesta religiosa lo que se celebra en diciembre? ?Qu? tiene que ver tu persona con aquel humilde carpintero subversivo que mataron los romanos? ?Me lo podr?as explicar, Papito Noel?

Felicidad, felicidad? ?Qu? dif?cil esto! ?Hay algo de eso en tu bolsa? ?S?? ?De verdad? ?Y se te puede pedir? ?Incluimos los pechos pl?sticos entonces?

Yo, para serte franco, no sabr?a qu? pedirte. No s? ?c?mo se consigue la felicidad? Pregunta dif?cil, ardua, ?metaf?sica? me atrever?a a decir. ?Qu? complicado! Mejor echarse el traguito t?pico de estas ?pocas, darse los augurios del caso y seguir la corriente, ?no? ?Para qu? entrar en estas oscuras disquisiciones?

No quiero caer en la est?pida pomposidad ?a todas luces falsa? de decir que quiero ?la paz en el mundo?, que se termine el hambre, la concordia universal?. ?Qu? estupideces esas! Supongo que cuando alguien sale a pedir todo eso (el Papa, por ejemplo), es porque necesidades m?s bien pol?ticas se lo imponen. ?Alguien se podr? creer realmente todas esas formalidades? ?Por qu?, entonces, el negocio de las armas sigue siendo el m?s importante en el mundo? ?Por qu? se pide ?la paz? en diciembre, y todo el a?o lo ?nico que hay es guerra, represi?n, armas, submarinos nucleares? ?Te enteraste de esa nueva m?quina para disolver manifestaciones, que quema a los manifestantes sin matarlos ni dejarles marcas, pero les produce un dolor insoportable? Me imagino que no llevar?s de esas cosas como regalo, ?no? Nosotros, los mortales de a pie, los desocupados, por ejemplo, ?ser?a l?gico que pidi?ramos algo as? como ?la paz en el mundo?, o nos tomar?an por locos? Porque una cosa es luchar para conseguir, no digamos todo eso (la paz mundial, etc., etc.), pero s?, al menos, una m?nima parte de esa monumental declaraci?n: que haya un poquito menos de injusticia, por ejemplo. Digamos: ?que todos tengamos trabajo!, ?qu? te parece? O?. que nuestros hijos nunca se acuesten con hambre. Pedir eso es m?s posible. Bueno, al menos para los comunes como yo. Pedir unos buenos pechos pl?sticos?, no s?. ?O quiz? eso ser?a lo que hay que pedir y dejarse de darle vueltas al asunto?

La verdad, pensar en ?la lucha contra la pobreza en el mundo?, o en ?la paz de todos los pa?ses?, no s? todas esas cosas tan complicadas?., no las entiendo. Podr?a hablarte de mi falta de trabajo, de mi hambre, de la cuenta de la luz que no puedo pagar, de las peleas con mi mujer, (muchas veces porque no hay qu? comer o porque no se pueden pagar las cuentas), y que no tiene pechos pl?sticos?. Eso s? lo entiendo, lo veo cercano. Ser?a como pedirte una pelota de f?tbol, as? como hace mi hijo, el Juancito, el m?s chiquito. De eso s? te podr?a hablar. Esos son cosas concretas, posibles, f?ciles de entender. Y hay mucha gente que, de verdad, diariamente hace algo por eso, para cambiar eso, para buscarle soluciones a esos problemas m?s concretos. ?Cu?ntos como yo no vamos a poder comprar el regalito para los chicos porque estamos desocupados? No s? muchos, much?simos.

De eso s? podemos hablar, contra eso s? podemos hacer algo. Por ejemplo, hay gente que se pone a pensar en eso y hace cosas: se organiza, est? en un sindicato, en un comit? de barrio, en una asociaci?n campesina, pelea por el pozo de agua que les falta, por la pavimentaci?n de un camino, no s? Incluso, aunque ahora eso pareciera ?pasado de moda?, toma las armas y se va a la monta?a con todos sus ideales a cuesta sabiendo que, de triunfar en esa lucha, a duras penas conseguir? cambiar un poquito las cosas. Por eso, pedir con tanta pompa cosas como ?la paz mundial?, creo que nadie se las puede tomar en serio. ?Qu? pensar? el Papa cuando dice eso en la Misa de Gallo? Bueno, no s?, pero me parece que no puede cre?rselo mucho, si no, no andar?a defendiendo curas violadores. Eso ?como m?nimo! O no podr?a seguir con la locura esta de impedir usar condones. ?C?mo puede hablar de la paz en el mundo un tipo (bueno, toda su instituci?n) que proh?be el uso del preservativo, o que condena a los homosexuales? Y cuando ellos tienen relaciones sexuales ?porque ?las tienen, Pap? Noel!, eso es un hecho? ?no usar?n condones? Y si te pidiera que no haya m?s gente con SIDA, ?eso se puede pedir? No s?, no entiendo de estas cosas tan complicadas, pero veo que pedir esas cuestiones (por ejemplo: que no haya m?s peleas entre la gente?), eso no se ve muy posible. ?O se te puede pedir? ?Lo podr?as cumplir? ??Que se terminen las luchas de poder entre los seres humanos!!... Suena un poco vac?o, ?verdad? Me quedo con la pelota para el Juancito.

Por eso, querido Pap? Noel, creo que todas esas ampulosas declaraciones que se escuchan ahora, para esta ?poca, son simple papel mojado, puro ruido para la televisi?n. Y lo mismo se podr?a decir de los mensajes navide?os de los presidentes. ?C?mo pueden hablar de la paz y la armon?a los que tienen en sus manos la vida de millones de personas, y declaran guerras, o dan luz verde para las torturas, o aumentan el precio de la comida, o miran para otro lado cuando los desocupados pedimos trabajo? Y cuando digo esto no me refiero s?lo a los presidentes de las potencias, al afrodescendiente Barack, por ejemplo, que tiene tanto poder en sus manos (bueno, si es que lo tiene. ?O no es ?l el que tiene todo el poder?). No, no: me refiero tambi?n el presidente de un pa?s pobre, esos donde la gente come de los recipientes de la basura. Bueno, al menos en los pa?ses llamados cristianos, donde tanto los pobres como los ricos te escriben pidi?ndote cosas, para esta ?poca sale hablando el presidente, dando esos mensajes de concordia. ?Qui?n se los puede creer? ?C?mo hablar de ?concordia? si la propiedad de unos pocos se defiende con armas en la mano, y vale m?s un veh?culo, por ejemplo, ?o un tel?fono celular! que la vida de un ser humano? La verdad, no puedo creerme esos mensajes, Pap? Noel. Me parecen algo?. ?absurdos? ?Hip?critas quiz??

Si te pidiera que terminaras con la propiedad privada, fuente de todos estos descalabros, por ejemplo, ?lo ver?as muy loco, muy desubicado? ?Estar?a acaso en tus manos algo as??

La verdad, no sabr?a qu? pedirte, porque algo as? como ?arreglar los problemas del mundo? lo veo complicadito. Una cosa es llevar regalos, y otra es ser mago? Pero ?cuidado! No quiero decir que plantearse terminar con la propiedad privada, por ejemplo, sea una cuesti?n de magia: en todo caso, esa es la cuesti?n b?sica que tenemos que plantearnos. ?No es ninguna magia, es bien real! Pero pedir as? en el aire, con esa ampulosidad, el fin del sufrimiento en el mundo, el fin del hambre, la felicidad para todos?, eso sabemos que es pura palabrer?a. Es, salvando las distancias, como cuando un presidente asume su cargo y juramenta diciendo que, si no cumple, ?dios y la patria se lo demanden?. C?mico, ?no? Que se sepa, ninguno de los dos demanda nunca. As?, cualquiera?

Y hablando de esas cosas, mi querido Pap? Noel, de magias, milagros y poderes sobrenaturales, ?podr?as explicarme c?mo est? la relaci?n entre tu persona y Jes?s? Te lo pregunto porque los otros d?as vi una imagen que me pareci? genial, o genialmente pat?tica, para ser m?s claro: una cruz como la que se usaba en el Imperio Romano para ajusticiar a los bandidos ?la misma con que se tronaron a Jes?s, el que dec?an que era el rey de los jud?os de aquella ?poca? donde se ve?a crucificado tu traje, ?se color rojo y blanco ?los mismos colores de la Coca-Cola, casualmente?? con el que te hiciste famoso, y que usan todos tus imitadores en centros comerciales. ?Por qu? se reemplaz? a aqu?l, al predicador que llamaba al amor entre todos, por tu persona? ?Qu? pas? ah?? Te invito a que veas esa imagen: me pareci? muy elocuente. Ah, me olvidaba: debajo de la cruz, igual que pasa con los arbolitos de pl?stico, estaba inundado de regalos bien empacados.

La verdad, mi querido Pap? Noel, todo esto de tu persona en los centros comerciales me huele raro. ?Por qu? y para qu? ese cambio, de Jes?s al gordito de la barba blanca y risa estruendosa? ?C?mo hiciste para volverte tan famoso en tan poco tiempo? Bueno, no quiero pensar mal, pero me parece que aqu? hay algo que no cuadra, que no cierra. A no ser que de verdad seas el rey de la felicidad, de la alegr?a, de la bienaventuranza?., no me explico c?mo es que te la pases riendo todo el tiempo. ?Por qu? tanta risa? ?O ese es el mensaje en juego: no preocuparse de las cosas dram?ticas (el mundo es dram?tico, ?no?), re?r y festejar, comprar cositas para los regalos ?si se puede: la teta de pl?stico? y no andar con cuestiones raras? La verdad, Pap? Noel: ?de eso se trata? Pero, ?y si no tenemos para los regalos?

Porque, vi?ndolo en detalle, es un poco significativo ?por no decir sospechoso? que todo el mundo se pueda sentir bien, contento, libre de problemas y alegre porque llegan estas ?pocas. Por lo que veo, los problemas no se terminan. Infinidad de problemas: la falta de trabajo, por mencionarte uno. Pero no s?lo eso: tambi?n los problemas en el matrimonio, la fanfarroner?a de algunos, los desastres naturales, la solter?a o la frigidez de muchas mujeres, las eternas luchas de poder, etc., etc. (Te cuento que eso de las luchas de poder ?tambi?n en los mercados populares se da! Todos, en su nivel, pelean por su huesito). ?No hay soluci?n para eso, amigo Noel? ?No hay nada en tu bolsa m?gica para terminar con tantos y tantos problemas?... Bueno, problemas hay por miles, sobran. ?Podemos pedir que se terminen? ?En tu gran bolsa est?n las soluciones? Bueno, quiz? es lindo ??necesario incluso!? creer que m?gicamente los problemas se terminan. Es una forma de poder sobrevivir. Ser?a como una v?lvula de escape a tantas adversidades que tenemos los simples mortales, entre el hambre y la tristeza, entre las lluvias torrenciales y los eternos problemas conyugales... Pero no estoy tan seguro que haya varita m?gica. A veces hasta creo tambi?n, te lo digo muy sinceramente, que esto de desearnos ?felicidades? con una enorme sonrisa ?fingida muchas veces? es tratarnos un poco de est?pidos. ?O esto es s?lo para los ni?os? Pero ?no nos obligan a entrar en el circo a todos, ni?os y adultos? Que yo sepa, los pechos de siliconas no son juego de ni?os. No s?, cada vez me parece m?s complicado todo esto? ?Te gustan los pechos pl?sticos prominentes?

Te dec?a un poco m?s arriba, cuando empezaba la carta, que a esto lo podr?amos llamar ?preguntas de un trabajador que ve la televisi?n?. ?Por qu? te digo esto? Porque cada vez m?s estamos obligados a mirar este aparatito infernal (s?, s?: ?estamos obligados!, sin dudas. ?Y es mentira que, si queremos, podemos apagar el televisor y listo! No, mentira: el que no ve televisi?n est? fuera del mundo). Estamos obligados a consumirla, y a ver el mundo a trav?s de lo que la televisi?n nos ?ense?a?. En realidad, esto me hace acordar a aqu?l personaje de la famosa novela del polaco Jerzy Kosinski ?Desde el jard?n?: Chance, el tipo este que nunca hab?a salido de una casa y conoc?a el mundo s?lo a trav?s de la tele. Me imagino que lo tendr?s presente, ?no? Con todo el tiempo libre fuera de esta ?poca entiendo ?once meses al a?o? ?te envidio, Papacito Noel? que tendr?s tiempo para leer un poco, ?verdad? Bueno, algo as? como a ese personaje, a Chance, nos pasa a nosotros, a todos nosotros, lo mortales que pasamos varias horas diarias viendo televisi?n, gritando goles o lloriqueando por la telenovela de moda (?qu? estupidez!), y olvid?ndonos de los verdaderos problemas, o no pudiendo verlos, aquellos por los que los presidentes ?y no s?lo ellos? para esta ?poca nos llenan con esos vac?os discursos de amor y concordia, con chabacanos mensajes sobre ?la paz en el mundo? y golpes en el pecho por ?el hambre que padece buena parte de la humanidad?. A prop?sito: ?qu? regalo te ped?a la Madre Teresa? ?O ella no te ped?a nada? ?C?mo, si no estuvi?ramos igual que este personaje de la novela del amigo polaco, podr?amos creernos tantas taradeces? Porque, al final, nos terminan interesando m?s el partido de f?tbol o la telenovela que todas estas cosas, los verdaderos problemas que deber?an preocuparnos. Es decir: nuestro mundo es lo que nos dan por la tele. S?, s?: te lo aseguro Noel, ?es as?!

La verdad, estimado Pap? Noel, creo que si algo te pudiera pedir sabiendo que lo vas a cumplir, ser?a eso: ?que no nos sigan agarrando de est?pidos!

Ahora, quiz? m?s en confianza, y sin hacerme eco de esas habladur?as que circulan por all? en relaci?n a una supuesta zoofilia tuya (dicen que hay ?cosas raras? en tu relaci?n con Rodolfo el Reno, el de la roja nariz..., pero no me importa: es tu vida privada), si es que puedo pedirte algo con visos de ser realmente cumplido, me permito preguntarte entonces lo siguiente, para que me lo contestes con sinceridad: ?a qu? se debe esa risa tan est?pida que te caracteriza?

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Tags: Papá Noel, tetas, Navidad, adultos, felicidad, armas, asociación

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