Viernes, 24 de diciembre de 2010

Iglesia y esclavitud durante el periodo colonial meride?o
Por: Rub?n A. Hern?ndez
Fecha de publicaci?n: 23/12/10??
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En el contexto de la celebraci?n de otra Navidad en el mundo cristiano, valga hacer referencia el nefasto papel ejercido por la Iglesia cat?lica en la formaci?n hist?rica de las Indias Occidentales o Hispanoam?rica. Espec?ficamente abordaremos en este art?culo la vinculaci?n de dicha instituci?n con la esclavitud de los ?negros? en la provincia de M?rida (jurisdicci?n del Nuevo Reino de Granada), teniendo en cuenta la importancia de la mano de obra y del comercio de humanos como fuente generadora de ingresos.


Consid?rese, en primer t?rmino, que la Iglesia Cat?lica tuvo un rol fundamental en la colonizaci?n llevada a cabo por los espa?oles en el ?Nuevo Mundo?. Adem?s del adoctrinamiento de los ind?genas (aspecto espiritual), la Iglesia contribuy? a la estabilizaci?n de los centros poblados surgidos como Pueblos de Encomienda en la provincia de M?rida, y por tanto al poblamiento colonial de este territorio. Ahora bien, los funcionarios eclesi?sticos pertenecientes a distintas ?rdenes (jesuitas, agustinos, entre otros), tambi?n fueron beneficiarios del despojo territorial progresivo que sufrieron? los ind?genas a manos del orden colonial en general, y de la explotaci?n sistem?tica en contra de ?stos y de otros grupos ?tnicos sometidos.?


Obviando por completo el esp?ritu cristiano que se supone deb?a guiar a la Iglesia Cat?lica, las ?rdenes religiosas encargadas de la evangelizaci?n en los Andes meride?os, pronto se convirtieron en importantes propietarias de tierras despojadas a los ind?genas y de mano de obra. Para finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII la Compa??a de Jes?s (jesuitas), por ejemplo, ya pose?a numerosas unidades productivas agropecuarias, cuyos rubros y derivados eran comercializados dentro y fuera de la provincia se M?rida. Los jesuitas llegaron a tener explotaciones en el sur del lago de Maracaibo, en el piedemonte andino-llanero y en la ciudad de M?rida y sus alrededores, y lograron incrementar significativamente su capital inicial gracias, entre otras cosas, a las donaciones de tierras, al comercio y al pr?stamo de dinero o censo (Edda O.? Samudio A. ?El Colegio San Francisco Javier en el contexto de la M?rida Colonial?, pp.195-199). En otras palabras, la Iglesia Cat?lica del periodo colonial meride?o actu? como una vulgar instituci?n con fines de lucro, contraviniendo as? los principios cristianos originarios (cualquier parecido con la realidad actual no es mera coincidencia).


Evidentemente la tenencia de numerosas unidades productivas? por parte de los sacerdotes demandaba la presencia de una mano de obra abundante. Con todo y el car?cter humanitario del cristianismo, la Iglesia Cat?lica en M?rida someti? en este sentido a numerosos individuos; pero como no pod?a valerse de los ind?genas por disposiciones reales (emanadas de la Corona espa?ola), al menos en teor?a, entonces ech? mano de los ?negros? para el cultivo de los cacaotales y de los ca?averales, para la crianza de ganado y para otras actividades fundamentales de la econom?a eclesi?stica. Adem?s la poblaci?n ind?gena disminu?a progresivamente debido a los efectos negativos del sistema de encomiendas, y aparentemente ?stos eran menos resistentes que los ?negros?? para realizar ciertas faenas (Edda O. Samudio A. Ob. Cit., p. 224-225).?


La utilizaci?n de la mano de obra ?negra? por la Iglesia Cat?lica en Hispanoam?rica y en los Andes meride?os, sin duda constituye uno de los episodios m?s nefastos del periodo colonial, espec?ficamente por el hecho de que se hiciera bajo la figura de la esclavitud. S? bien la Iglesia lleg? a? tener cierta ?consideraci?n? con los naturales americanos, no fue as? con los ?negros? tra?dos forzosamente desde el continente africano. De hecho, los l?deres del catolicismo en el mundo occidental cre?an que los ?negros? eran pr?cticamente unas bestias, y por tanto se encontraban en un estado inferior al de los ind?genas, quienes al menos pod?an ser ?privilegiados? con la evangelizaci?n en Pueblos de Doctrina o en las Misiones. Creencias como ?sta, indudablemente constituyeron el ?fundamento ideol?gico? de la esclavitud en las Indias occidentales, y dieron rienda suelta a la perversidad de los colonizadores.?


En tal contexto la Iglesia meride?a no pod?a desaprovechar la oportunidad de sacar partido a una mano de obra b?sicamente gratuita (solamente se les daba alimento, vestido y ocasionalmente medicinas), rendidora y sujeta a cualquier trato y movilizaci?n geogr?fica indiscriminada sin tener que rendir cuentas a la legislaci?n real, dada la condici?n semianimal del esclavo. En realidad un esclavo no era m?s que una mercanc?a, y pod?a llegar a formar parte de las propiedades eclesi?sticas. Naturalmente? los curas no? sent?an el menor remordimiento por este accionar anticristiano, debido a que simplemente no? consideraban a los ?negros? como seres humanos en toda la extensi?n de la palabra, y por tanto no eran vasallos de la Corona espa?ola. En los Andes meride?os la Compa??a de Jes?s fue quiz? la orden religiosa propietaria de m?s esclavos, contando para mediados del siglo XVIII con m?s de 300 (Edda O. Samudio A. Ob. Cit., p. 227), quienes a menudo eran tratados con gran dureza, incluso con latigazos y c?rcel por cometer ?faltas? o ?delinquir?.


Para tener acceso a la mano de obra esclava, la Iglesia Cat?lica meride?a acudi? a diversos proveedores, pero a la vez ?sta se transform? en una instituci?n vendedora de esclavos. De manera que los curas no se conformaron con lucrar gracias al comercio de rubros agr?colas y productos pecuarios y de otra ?ndole, sino que obtuvieron beneficios del degradante comercio de humanos, sin diferenciarse en este sentido del comercio esclavista practicado por las compa??as negreras. ?Vaya esp?ritu cristiano el de los sacerdotes meride?os durante el periodo colonial?.?


A continuaci?n citamos parcialmente un documento protocolar en el que consta la venta, en el a?o 1700, de 3 esclavos por parte de un fraile agustino:


?Yo Fray Miguel de Rivas y Guinea Predicador del horden de mi Padre San Agustin (?) en nombre de mi Religion otorgo y conozco por mi y por toda mi Religion y quien nuestro derecho y Causa huviere que vendo en venta real por juro de heredad desde ahora y para siempre jamas perpetuamente a Juan de el Campo vezino desta ciudad [M?rida] para el subsodicho y sus herederos y subsesores? y quien su causa y derecho huviere en qualquier manera es a saber tres piesas de esclavos sujetos a servidumbre que dicha mi Religion tiene que son los siguientes una negra (?) Grasia es de edad de treinta a?os poco mas o menos y dos negritos sus hijos baron y embra llamados el uno Juan de edad de sinco a seis a?os y la otra llamada Maria Josepha de seis meses (?) se los vendo y por libres de senso empe?o hipoteca y otra enajenazion que no la tiene especial ni general en presio y quantia de quatrosientos y sinquenta pesos de a ocho Reales Castellanos que me a dado y pagado dicho comprador (?)? (Fray Miguel de Rivas y Guinea vende a Juan del Campo tres esclavos, en 450 pesos, Archivo Hist?rico del Estado M?rida, Fondo Protocolos).


Como se aprecia en el texto, los 3 esclavos fueron vendidos tal como si de un terreno o una casa se hubiera tratado.

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Tags: Iglesia, esclavitud, encomienda, negros, indígenas, mercancia, cristianismo

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