Viernes, 07 de enero de 2011

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens y revisado por Caty R.

Pueden pasar a?os antes de que los revienta-secretos de WikiLeaks lleguen a los corredores del poder, pero hay se?ales en el terreno de que por fin los ciudadanos se est?n quitando las lega?as de los ojos. Es un gran?momento: ?Nos han estado mintiendo todo este tiempo?. Y es lo que han hecho: violan impunemente la ley, instigan guerras, favorecen la tortura, los secuestros y?las c?rceles secretas; destruyen documentos, conspiran para robar ADN de diplom?ticos, asesinan a civiles en varios continentes, y muchas cosas m?s y? extra?amente? se salen con la suya. ?Hasta cu?ndo?

En la actualidad los ciudadanos nos parecemos a prisioneros encadenados en la caverna de Plat?n, hipnotizados por el tenebroso parpadeo de nuestras pantallas que confundimos con la realidad. Las im?genes son ilusiones. En la famosa par?bola de Plat?n, un prisionero escapa de la caverna y descubre el ?mundo real? en toda su angustia y gloria, y trata de revelarlo a los reclusos. La revelaci?n no es deseada y al evadido lo califican de lun?tico.

Esta historia puede mirarse desde nuestra perspectiva actual, cuando los prisioneros de los militares de EE.UU. son encadenados noche y d?a, golpeados brutalmente, torturados, humillados, incluso ?desaparecidos? hasta que pierden toda esperanza de volver a ingresar a un mundo que cre?an conocer. Muchos prisioneros son inocentes, y ?seg?n numerosos informes? muchos guardias son psic?patas.

En octubre de 2001, cuando EE.UU. invadi? Afganist?n, un australiano sin educaci?n en busca de aventuras, David Hicks, trat? de huir. Previamente se hab?a alistado en el Ej?rcito de Liberaci?n de Kosovo, que entonces combat?a contra los serbios en los Balcanes, aliado con la OTAN. Hicks no particip? en los combates. Joven confuso y sin educaci?n, pero idealista, trat? de combatir posteriormente del lado del pueblo cachemir?, pero cambi? de opini?n. Brevemente sinti? fascinaci?n por el Islam. Hicks fue capturado por un soldado de la Alianza del Norte y vendido a agentes estadounidenses por 5.000 d?lares. Como se?ala en su memoria: Guantanamo, My Journey [Guant?namo, mi viaje], las brutales golpizas comenzaron desde el primer d?a en Afganist?n y tem?a por su vida. Como muchos otros cambiados por dinero, fue encapuchado, encadenado con grilletes, interrogado a punta de pistola, pateado repetidamente, golpeado en la cara, sometido a simulacros de ejecuci?n y sodomizado con un ?gran trozo de pl?stico blanco? que, gru?? un soldado estadounidense, ?est? especialmente estriado para tu placer?. El sadismo es sobrecogedor, y es s?lo el comienzo.

Hicks form? parte del primer grupo de detenidos que lleg? a Guant?namo. Arrojado sobre un trozo de cemento en una jaula de alambre de p?as, se le prohibi? que mirara a sus carceleros. Las ?nicas posiciones autorizadas eran?sentado o acostado en medio de la jaula mirando hacia un lugar fijo en el cielo o el hormig?n. La menor variaci?n provocaba un ataque de la Fuerza de Reacci?n Instant?nea, quienes golpeaban ferozmente a los infractores, a menudo acompa?ados por perros.

Todo en Guant?namo era vergonzoso y enfermizo ?incluida la incapacidad del presidente Obama para borrarlo de la faz de la Tierra-. Las observaciones de Hicks sobre sus seis a?os de cruel e inusual castigo son corroboradas por numerosas fuentes. Ni un solo soldado ha sido responsabilizado, ni siquiera los que asesinaron a tres prisioneros al meter a la fuerza trapos por sus gargantas.

Hicks niega categ?ricamente que haya tenido algo que ver con al-Qaida, y por cierto era de esperar, ya que dice que ni siquiera hab?a o?do hablar de la organizaci?n hasta que le llevaron a Guant?namo. Sin embargo, en un campo en Afganist?n, hab?a encontrado a Osama bin Laden lo que l?gicamente provoca la pregunta?de qu? campo se trataba y es comprensible que haya excitado a los servicios de inteligencia de EE.UU. Sin embargo, ?justifica ese hecho la conducta repugnante que tuvo lugar en Guant?namo y en otros sitios? Hay que pensar seriamente en esto, y si la respuesta es afirmativa, resulta que no somos lo que pretendemos ser.

Cuando el general Geoffrey Miller lleg? a la instalaci?n, se multiplicaron los tormentos. ?Ya no nos daban papel higi?nico?, escribe Hicks, ?No nos permit?an jab?n para lavarnos las manos, pero esperaban que comi?semos con nuestros dedos?. Los reclusos sufr?an prolongado confinamiento solitario, privaci?n del sue?o, medicaci?n forzada, desnudez forzada, pulverizaciones con pimienta, exposici?n a un fr?o inclemente y ?tortura de naturaleza sexual?. Miller fue quien introdujo perros de presa, y cuando fue transferido a Abu Ghraib volvi? a utilizarlos. Entre las series inolvidables de cuadros pornogr?ficos creados por el turno de noche de la prisi?n, se ve a los perros de Miller amenazando a los presos. (En su ceremonia de retiro en la Sala de los H?roes del Pent?gono en 2006, Miller fue honrado por el vicejefe de Estado Mayor del Ej?rcito, general Richard Cody.)

Despu?s del 11-S, se impuso el neo-macartismo, que traumatiz? a los medios dominantes y redujo a sus periodistas a la calidad de macheteros belicistas. En pocos casos, cuando los excesos de los militares de EE.UU. llegaban a las noticias en la televisi?n, como la matanza de ni?os en Afganist?n o de periodistas en Bagdad, se introduc?a a un ?experto? para que suministrara el ?contexto?.

Gracias a WikiLeaks, una serie de ONG, cineastas independientes, sitios de investigaci?n en la red y un pu?ado de rebeldes periodistas no-empotrados, hay un cambio en la tendencia. En la ?ltima pel?cula de John Pilger, The War You Don?t See [La guerra que no v?is], se ve sorprendentemente a una serie de pesos pesados de los medios que se disculpan por la informaci?n sesgada. ?No hice adecuadamente mi trabajo,? admite ante Pilger el periodista de la BBC, Rageh Omaar. ?Levantar?a la mano y dir?a que uno no apret? con suficiente dureza las teclas m?s inc?modas?. Omaar describe c?mo la propaganda militar brit?nica manipul? exitosamente la cobertura de la ca?da de Basora, cuando BBC News inform? ?17 veces? de que hab?a ca?do. Esa cobertura, dice, fue una ?gigantesca c?mara de resonancia?.

El veterano presentador de CBS news, Dan Rather dice a Pilger que ?hab?a miedo en cada sala de noticias de EE.UU., miedo a perder el puesto de trabajo? miedo a ser etiquetado de alguna manera, como poco patriota u otra cosa?. Rather dijo que la guerra convirti? a los periodistas en taqu?grafos y que si los ?periodistas hubieran cuestionado los enga?os que llevaron a la guerra de Iraq, en lugar de amplificarlos, la invasi?n no habr?a ocurrido?. Dicen que este punto de vista es compartido por una serie de periodistas experimentados entrevistados por Pilger.

Los medios australianos cayeron de cabeza en la trampa de la propaganda, excitados por "Conmoci?n y Pavor" y presentaron discusiones con expertos del Pent?gono, que pretend?an que los bombardeos de precisi?n en Bagdad reducir?an las v?ctimas civiles. El aplastamiento de Faluya y otras atrocidades apenas se? mencionaron.

The War You Don?t See se present? en Gran Breta?a a finales de diciembre y pas? r?pidamente a YouTube y otros sitios. La reacci?n es sorprendente. Las vendas caen de los ojos de una nueva generaci?n: me quedo mudo, con el coraz?n destrozado, y horrorizado ante nuestra propia complicidad? ?Un 90% de muertes civiles!... Podr?a haber mirado otras 3 horas y querr?a m?s? Un v?deo impresionante ?Gracias a todos!... Por desgracia, para terminar con todo esto, tenemos que repensar todo nuestro concepto de sociedad, autoridad y responsabilidad y capacidad personal? Y as? sigue.

Incluso los cercanos a los militares de EE.UU. han sido llevados a reevaluar su misi?n, como en esta confesi?n de Tim King de Salem-News de Oreg?n: ?A punto de comprender mi propio papel en la promoci?n de las guerras de EE.UU. en ultramar como ex periodista empotrado, el nuevo programa de John Pilger me arroj? directamente desde el acantilado de la ignorancia hacia un doloroso valle de entendimiento. Siempre pens? que ten?a una ?salida? moral porque aunque fui un marine, lo ?nico que dispar? en una guerra fue mi c?mara de televisi?n. Pero resulta que cuando enfrento este dominio descubro con extrema claridad que por peque?o que haya sido en comparaci?n con algunos periodistas, form? parte del problema.?

En esta ?poca de terror es hora de concentrarse en terroristas de cosecha propia que se presentan como salvadores; los cobardes asesinos de la CIA y sus afiliados secretos, que lanzan drones a las tribus empobrecidas, matando a los buenos y los malos y a los beb?s, exactamente como en Vietnam.

Como se?al? el antrop?logo Maximilian Forte, la verdadera guerra contra el terror es ?en realidad un programa de contrainsurgencia global dirigido contra todos nosotros. Vivimos en un r?gimen de ocupaci?n global, donde la guerra psicol?gica, los ataques contra los derechos humanos, y poderes estatales cada vez m?s dictatoriales se dirigen contra los ciudadanos, no s?lo contra los ?combatientes enemigos? extranjeros.

En la caverna de Plat?n los reclusos se sienten mejor con ilusiones que con la verdad, como en la actualidad. Durante la ?ltima d?cada, millones de personas?han hecho la vista gorda ante el hediondo sistema de enga?o, tortura y matanza generalizada que ha infectado a Occidente. Indiferente a los tratados, las convenciones y las reglas de la guerra, el gobierno de EE.UU. es una mancha en el paisaje del futuro, un exterminador indecoroso que nunca duerme, adicto a la guerra; insensible ante la carnicer?a que crea.

El gobierno de EE.UU. proclama una pasi?n por la libertad, aunque trata de eliminar la libertad de otros, como Julian Assange, por denunciar las haza?as ignominiosas de sus militares, mientras asesina inocentes con una andanada de un helic?ptero, seguida por una burla.

Ahora llueven del ciberespacio revelaciones sobre lo que ha estado pasando en realidad, a diferencia de los cuentos de hadas de la televisi?n. Nos presentan una ventana abierta a la informaci?n. ?Qu? vamos a hacer al respecto?

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Richard Neville vive en Australia, el pa?s que lo form?. En los a?os sesenta provoc? un esc?ndalo en Londres y public? Oz. Para contactos escriba a: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/neville01052011.html

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Tags: Platón, torturas, Youtube, guerra, Afganistán, WikiLeaks, BBC News

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