S?bado, 08 de enero de 2011
La adicci?n a la riqueza produce malvados imperialistas desde hace milenios y?es contagiosa especialmente entre lacayos y aspirantes a ricos explotadores. Blasapisguncuevas
Bradley Manning lucha por su equilibrio mental

www.thefirstpost.co.uk

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens y revisado por Caty R.

Durante los ?ltimos siete meses el soldado estadounidense de 22 a?os Bradley Manning ha estado incomunicado 23 horas diarias en su celda y sometido a un acoso constante, primero en una prisi?n del ej?rcito en Kuwait, ahora en el calabozo en Quantico, Virginia. Si sus ojos se cierran entre las 5 de la ma?ana y las 8 de la noche lo sacuden para despertarlo. Durante el d?a tiene que responder ?s? a los guardias cada cinco minutos. Una hora al d?a lo llevan a otra celda en la que camina siguiendo la forma de un ocho. Si se detiene lo devuelven a la otra celda.

Manning est? acusado de entregar documentos a Julian Assange de WikiLeaks. No ha sido juzgado ni condenado. Los visitantes informan de que Manning est? en franca decadencia mental y f?sica. Los esfuerzos de su abogado para mejorar su condici?n han sido rechazados por el ej?rcito.

Las acusaciones de que el trato que se le da equivale a tortura han sido denunciadas con indignaci?n por destacados conservadores que llaman a que se le ejecute sumariamente. Despu?s de que el columnista Glenn Greenwald hizo p?blico el tratamiento infligido a Manning, a mediados de diciembre, hubo una conmoci?n moderada. El m?ximo observador de tortura de la ONU investiga su caso.

Mientras tanto Manning se enfrenta a meses, si no a?os, de lo mismo. ?Terminar? como el acusado de Chicago Jos? Padilla, en aislamiento y silencio total durante cuatro a?os antes de su juicio en 2007? Padilla fue condenado como terrorista a 17 a?os, pero s?lo despu?s de que su abogado fue informado por el personal de la prisi?n de que se hab?a convertido en un ser d?cil e inactivo hasta el punto de que parec?a ?un mueble?.

Reci?n comenzado el a?o 2011, la tortura est? s?lidamente instalada en el arsenal represor de EE.UU. Ya no se oculta en las sombras, sino que aparece abiertamente, es?central, y destacados pol?ticos la aplauden vigorosamente. La coerci?n y la humillaci?n impregnan la cultura, hasta el punto que antes de Navidad los viajeros estadounidenses comenzaron a rebelarse contra los invasivos cacheos manuales realizados por equipos de seguridad de la TSA [Administraci?n de Seguridad en el Transporte] en los aeropuertos. Se quejaron de que les toqueteaban en pechos y entrepiernas.

Siempre hubo mucha tortura, clandestina, lo mismo que hubo asesinatos. Despu?s de la Segunda Guerra Mundial, el predecesor de la CIA, OSS, import? expertos nazis en t?cnicas de interrogatorio. Pero eran los tiempos de la Guerra Fr?a: el T?o Sam, el Bueno, contra el los sucios rusos y chinos. El gobierno de EE.UU. recurr?a a extremos desesperados para rechazar acusaciones de que sus agentes de la CIA o la USAID practicaban la tortura.

Un caso famoso fue el de Dan Mitrione, que trabajaba para la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. ense?ando refinamientos de las t?cnicas de tortura a interrogadores brasile?os y uruguayos.

Mitrione termin?secuestrado y ejecutado por los guerrilleros tupamaros. Fue el tema de la pel?cula de Costa Gravas Estado de sitio. La CIA mont? grandes operaciones de encubrimiento para tratar de desacreditar las acusaciones contra Mitrione, quien fue citado?diciendo a sus estudiantes: ?El dolor preciso, en el lugar preciso, en la cantidad precisa, para conseguir el efecto deseado?.

La conciencia liberal estadounidense comenz? a acomodarse a la tortura en junio de 1977, el mes en el que el Sunday Times de Londres public? una importante denuncia de la tortura de palestinos por las fuerzas armadas israel?es y la agencia de seguridad Shin Bet. Repentinamente los partidarios estadounidenses de Israel argumentaron que ciertas t?cnicas ?privaci?n sensorial, prolongadas posiciones de estr?s con capucha, encarcelaci?n en ?celdas? del tama?o de cajas de embalaje, etc.? en cierto modo no eran torturas reales o que se pod?an justificar moralmente seg?n la teor?a de la ?bomba que amenaza con estallar?.

Todav?a faltaba el espect?culo del profesor Alan Dershowitz de la Escuela de Derecho de Harvard, un supuesto defensor liberal de los derechos civiles, que recomend? a Israel la noci?n de ??rdenes judiciales de tortura?. Las v?ctimas de las ?rdenes ser?an ?sometidas a medidas f?sicas judicialmente controladas y dise?adas para causar dolor intolerable sin dejar secuelas?. Una forma de tortura recomendada por el profesor de Harvard era ?meter una aguja esterilizada bajo las u?as?.

Con la Gran Guerra contra el Terror, lanzada despu?s del ataque del 11-S de 2001 contra el World Trade Center, la tortura inici? su marcha hacia la plena luz del d?a. El viaje estaba presidido por el secretario de defensa de George Bush, Donald Rumsfeld.

En Guant?namo fue Rumsfeld quien dio la aprobaci?n verbal y luego escrita para que se torturara a los sospechosos, utilizando las tristemente c?lebres t?cnicas de aislamiento, privaci?n del sue?o y degradaci?n ps?quica, y el secretario de defensa gestion? personalmente las humillaciones, algunas de las cuales inclu?an ropa interior femenina.

En el caso de Abu Ghraib en Iraq, existe nuevamente una rastro de evidencias que muestra que fue Rumsfeld quien decret? y monitore? personalmente posiciones de estr?s, fobias individuales como el miedo a los perros, privaci?n del sue?o y waterboarding (asfixia simulada con agua).

Una oficial del ej?rcito de EE.UU., Janis Karpinski, cont? que encontr? en Abu Ghraib un trozo de papel pegado a un poste frente a una peque?a oficina utilizada por los interrogadores. Era un memorando firmado por Rumsfeld, autorizando t?cnicas como el uso de perros, posiciones de estr?s, hambruna. En el papel, manuscrito por Rumsfeld, aparec?a la n?tida instrucci?n: ??Aseg?rense de que esto suceda!?

En el frente interior, la tortura como modo dr?stico de control social floreci? en el sistema carcelario estadounidense, cuya poblaci?n comenz? a aumentar vertiginosamente en los a?os setenta hasta el total actual de 2,5 millones de presos. Informalmente?se autoriz?la violaci?n de varones al mismo tiempo que la incomunicaci?n cada vez m?s s?dica y la prolongada privaci?n sensorial, condici?n bajo la que unos 25.000 prisioneros enloquecen actualmente.

Al terminar los a?os de Bush, los liberales se atrevieron a esperar un retorno del imperio de la ley y con ello al respeto de las prohibiciones internacionales sobre la tortura?y el trato a los combatientes. Aumentaron las esperanzas de que los torturadores, que bajo el comando de Bush tuvieron su apogeo, se enfrentaran acusaciones formales. El candidato Obama alent? esa esperanza.

El 21 de enero de 1977, en su primer d?a en funciones, el presidente Jimmy Carter cumpli? su promesa electoral y emiti? un perd?n para los que eludieron el servicio en la guerra de Vietnam huyendo de EE.UU. o evitando el registro. Si hubiera esperado uno o dos meses, ya estar?a terminando la luna de miel y podr?a haber perdido el control.

En su segundo d?a en funciones el presidente Obama firm? una serie de ?rdenes ejecutivas para cerrar en el plazo de un a?o el centro de detenci?n de Guant?namo, prohibir los m?todos m?s duros de interrogatorio y revisar los juicios militares por cr?menes de guerra. En su primer discurso sobre el Estado de la Uni?n, una semana despu?s, Obama declar? ante una sesi?n conjunta del Congreso: ?Estoy aqu? esta noche y digo sin excepci?n o equivocaci?n que en EE.UU. no hay torturas. Puedo comprometerme a ello aqu? esta noche.?

D?as despu?s de su falsa garant?a, los abogados del Departamento de Justicia de Obama dijeron en t?rminos expl?citos a los jueces estadounidenses que el nuevo gobierno no cambiar?a las pol?ticas de Bush sobre el estatuto legal de las "entregas" y los presuntos combatientes enemigos.

Los abogados del Departamento de Justicia de Obama subrayaron ante los jueces que ellos, como los abogados del Departamento de Justicia instruidos por los hombres de Bush, insist?an en que los cautivos capturados por el gobierno de EE.UU. y enviados a prisiones secretas para que los torturasen no ten?an un estatuto legal en los tribunales de EE.UU. y que el r?gimen de Obama no ten?a obligaciones legales de defender o incluso de admitir sus acciones en ning?n tribunal estadounidense. Los ?combatientes enemigos? no recibir?an protecciones legales internacionales, ni en el campo de?batalla de Afganist?n ni si eran secuestrados por personal estadounidense en cualquier parte?del mundo.

El sistema de tortura florece y las fronteras del imperio estadounidense est?n marcadas por centros de tortura en el exterior como Bagram. Todav?a hay detenidos en Guant?namo ?en noviembre del a?o pasado, 174-. Supuestamente ser?n destinados a una Supermax [c?rcel de m?xima seguridad] en Illinois. Manning lucha por su equilibrio mental en Quantico.

Aviso para David Cameron: res?stase a todas las solicitudes de extradici?n del gobierno de EE.UU. bas?ndose en que los acusados de terrorismo probablemente no pueden esperar m?s que torturas y un tribunal irregular y arbitrario.

Alexander Cockburn. Periodista, codirector del bimensual CounterPunch y del sitio internet hom?nimo (www.counterpunch.org).

Fuente: http://www.thefirstpost.co.uk/73357,news-comment,news-politics,alexander-cockburn-why-bradley-manning-is-fighting-for-his-sanity-wikileaks-julian-assange


Tags: Bradley Manning, tortura, cultura estadounidense, Julian Assange, nazis, CIA, teoría

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