Jueves, 13 de enero de 2011
Servicio Especial de la AIN


Los ciudadanos norteamericanos pueden viajar a cualquier pa?s del mundo menos a Cuba, a pesar de que apenas los separan 90 millas de distancia e hist?ricamente lo hicieron por v?a a?rea o mar?tima. Para colmo, si lo lograran hacerlo, ?tampoco pueden gastar un centavo, salvo que posean una licencia!.

Quiz?s el hecho bien pueda considerarse salido de la febril imaginaci?n del escritor norteamericano Poul Anderson y su novela fant?stica ?La espada rota?, basada en pasiones desenfrenadas, batallas, odios y mucha aventura. Pero lo cierto es que constituye realidad inobjetable desde que el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy (1961-1963), prohibi? a sus ciudadanos, el 17 de enero de 1961, visitar Cuba, en lo que se interpret? como escalada subversiva contra la naciente Revoluci?n liderada por Fidel Castro. Tal decisi?n carec?a de la m?s elemental l?gica salvo si se tiene en cuenta que su antecesor, Dwight D. Eisenhower, rompi? de manera unilateral sus relaciones diplom?ticas con la Isla y m?s tarde aprob? el Programa de Acci?n Encubierta para tratar de derrocar a las nuevas autoridades cubanas. En su obsesi?n por aislarlas, EE.UU. no se detiene y sus prohibiciones por volar o navegar hacia Cuba est?n contenidas en las Regulaciones del Control de Activos Cubanos, promulgadas en el Acta de Comercializar con el Enemigo, en actuaci?n ostensible de guerra declarada. Bajo esas normas est? prohibido el desembolso de cualquier tipo de moneda, a menos que la persona disponga de la licencia apropiada para ir a Cuba directamente o por otra naci?n.

Todo aquel que viva -o superviva- en Estados Unidos, a pesar de su nacionalidad, est? sujeto a tales restricciones y si las violan la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro, estableci? sentencia de hasta 10 a?os de c?rcel y multas de un mill?n de d?lares para corporaciones y 250 mil para particulares. Siempre con la consabida autorizaci?n de la OFAC, apenas pueden trasladarse a La Habana periodistas, funcionarios del gobierno, miembros de organizaciones internacionales, de las cuales EE.UU. sea tambi?n integrante, y profesionales.

Medio siglo despu?s, el presidente Barack Obama se qued? por debajo de las expectativas de su discurso electoral en cuanto a los reclamos de la sociedad estadounidense y de la comunidad internacional sobre sus prerrogativas para modificar aspectos de procedimiento. Si tuviera alguna voluntad pol?tica, a?n sin la intervenci?n del Congreso, podr?a flexibilizar el bloqueo econ?mico, financiero y comercial contra Cuba y expandir los viajes de los norteamericanos y extranjeros residentes en su pa?s. Pero no, prevalece el esp?ritu de dominaci?n de hace m?s de 200 a?os del denominado ?destino manifiesto?, en el cual nadie cree y mucho menos lo quiere.

Tags: destino, Cuba, licencia, revolución, relaciones, Estados Unidos, manifiesto

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