Martes, 18 de enero de 2011

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Seg?n la Organizaci?n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci?n la Argentina, cuyos habitantes representan el 0,65% de la poblaci?n mundial, produce el 1,61% de la carne y el 1,51% de los cereales que se consumen mundialmente.

En este escenario resulta perverso que, de acuerdo al ?ltimo informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Cat?lica Argentina, un 27.9% de los ni?os se encuentren expuestos a situaciones de riesgo alimentario de los cuales un 6% experimenta hambre frecuentemente; y si se toma en cuenta espec?ficamente a los ni?os de estratos socioecon?micos muy bajos se estima que el 60% se haya en situaci?n de riesgo alimentario de los cuales el 26% padece hambre usualmente.

Tambi?n resulta siniestro que, de acuerdo al Centro de Estudios Sobre Nutrici?n Infantil, en una de cada dos muertes que suceden en ni?os menores de 5 a?os la desnutrici?n juega un papel importante; por cada ni?o que muere antes de los 5 a?os existen 6 ni?os que sobreviven con desnutrici?n cr?nica y 23 ni?os a los que les falta hierro y desarrollan anemia; y, mientras que a nivel nacional 8 de cada 100 ni?os padecen desnutrici?n cr?nica, en el norte argentino 1 de cada 7 ni?os tiene desnutrici?n cr?nica.

Por su parte el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, donde confluyen 400 instituciones no gubernamentales que trabajan con ni?os pobres cuyas vidas est?n en riesgo, sostiene que estos chicos que mueren cada d?a -como tributos de sangre- no forman parte de ninguna agenda. Los cuerpos de los peque?os siempre son un poema, no obstante para los que sobreviven la desnutrici?n los deja mutilados. Miradas perdidas. Vejeces prematuras. Afectos vac?os, mundos inimaginables.

Ahora bien estas cifras aluden a la deuda interna que tienen los dirigentes argentinos con millones de acreedores peque?os, y hambrientos, que reciben las migajas del desarrollo econ?mico de un pa?s que contin?a priorizando el pago a los organismos internacionales por sobre la alimentaci?n de sus j?venes hacia quienes destina planes sociales que, mayoritariamente, no logran modificar la situaci?n de pobreza estructural en la que viven.

As?, por ejemplo, hace poco mas de un a?o se puso en marcha la Asignaci?n Universal por Hijo que, si bien tiene como objetivo ayudar a los padres de hijos menores de 18 a?os pobres, resulta deficitaria ya que el dinero que cobran los beneficiarios no alcanza para cubrir las necesidades de sus chicos y, adem?s, no la perciben quienes carecen de documento (cuesti?n usual entre los carenciados), trabajaron siempre en el circuito informal de la econom?a y no est?n registrados en la Seguridad Social (por no haber trabajado nunca en blanco ni percibido ning?n plan social), o tienen hijos que no est?n vacunados ni escolarizados (requisitos que no se le pide a empleado formal para cobrar la Asignaci?n Familiar por Hijo).

En este contexto, como lo expres? a?os atr?s el obispo Miguel Hesayne, hay que gritar el crimen de una ni?ez hambrienta en la sociedad argentina. Todos los d?as y en todos los medios de comunicaci?n deber?a estar en primera plana y ha de ser la preocupaci?n de la comunidad cristiana. Porque como el Papa clam? en Viedma: ?Si hay un hombre, una mujer, un ni?o, un joven, un anciano necesitado, un cristiano no puede vivir tranquilo?. Entonces, ?qu? hacer ante la realidad argentina de miles y miles de ni?os hambrientos? No podemos quedarnos tranquilos.

(*) Este texto fue originalmente publicado en la edici?n 274 de la Revista Alandar.


Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: niñez, desnutrición, nutrición, Asignación familiar, anemia, Seguridad Social, infantil

Publicado por blasapisguncuevas @ 23:38  | Argentina
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