Martes, 25 de enero de 2011
Global Research

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

?Todos tenemos derecho a absolutamente todo?. Chris Hedges.

Empire of Illusion: The End of Literacy and the Triumph of Spectacle

[Imperio de ilusi?n: el fin de la cultura literaria y el triunfo del espect?culo]

El lenguaje es algo muy obvio. En Hollywood and the War Machine [Hollywood y la m?quina b?lica] (parte de la serie Empire de AlJazeera TV, diciembre de 2010) hubo un fascinante debate sobre el romance de Hollywood con la guerra y el romance del Pent?gono con Hollywood. Hollywood se beneficia al obtener acceso a todo el costoso material militar que necesita para crear im?genes de ?picas batallas heroicas. El Pent?gono gana porque puede escribir los guiones, reescribir la historia tal como le conviene y utilizar las pel?culas como instrumentos de reclutamiento para sus interminables guerras.

Esta perversa relaci?n fue discutida por los cineastas Oliver Stone y Michael Moore y el periodista Chris Hedges. Hedges sugiri? que para muchos estadounidenses la guerra se ha convertido ahora en algo sagrado: el Pent?gono act?a como la iglesia y los soldados son?sus sacerdotes. No es de extra?ar por lo tanto, que exista un apetito de?pel?culas que muestran la guerra como una batalla contra el mal, con valerosos h?roes estadounidenses que siempre vencen contra las dificultades. Luego dijo lo siguiente:

?Creemos que, porque tenemos?la capacidad de librar la guerra, tenemos el derecho a librar la guerra?.

Palabras escalofriantes, palabras que parecen exagerar el caso, excepto que? No cuando se consideran las actitudes de las que hacen gala los cables diplom?ticos estadounidenses publicados por WikiLeaks.

No es que hayamos aprendido gran cosa que sea completamente nueva, pero ah? est?n en blanco y negro muy ignominioso: la presi?n que equivale a chantaje para lograr el resultado deseado por EE.UU. en las discusiones sobre el clima en Copenhague; las preocupaciones del Reino Unido por el uso estadounidense de instalaciones brit?nicas para espiar aviones y los vuelos de entrega que llevaron a que Richard LeBaron, encargado de negocios en la embajada en Londres enviara un cable a Washington diciendo que no se deb?a permitir que las preocupaciones por los derechos humanos interfirieran con las operaciones de contraterrorismo. Las demandas brit?nicas ?no s?lo son onerosas sino poco realistas?, dijo, proponiendo ?contactos a alto nivel? para llamar al orden a los brit?nicos. Despu?s de negarse a firmar la Convenci?n sobre Bombas de Racimo, EE.UU. se las ingeni? para hacer que el Reino Unido, que hab?a ratificado la Convenci?n, aceptara el uso de una brecha jur?dica para permitir que EE.UU. utilizara territorio brit?nico (las bases en el Reino Unido y Diego Garcia) para almacenar y transferir bombas de racimo, ya que el almacenamiento y transferencia son ilegales para los Estados que han ratificado la Convenci?n. Afganist?n, otro partidario de la Convenci?n, sufri? la misma presi?n.

Un cable tras el otro utiliza lenguaje que demuestra la creencia de que EE.UU. tiene derecho a exigir que todos los dem?s Estados se ajusten a su pol?tica. El lenguaje ?diplom?tico? empleado es fr?o y despiadado, hambriento de poder y control. Revela una actitud totalmente inamovible en la creencia en la propia moralidad. Adem?s, el lenguaje y el pensamiento subyacentes no permiten que se cuestionen los motivos o actuaciones propios.

La misma actitud se presenta en Cutting the Fuse: The Explosion of Global Suicide Terrorism and How to Stop It, sobre las causas que hay detr?s del espantoso aumento del terrorismo suicida global. Escrito por Robert Pape y James Feldman, es un examen exhaustivo (y ?til) de los motivos, objetivos y nacionalidades de los atacantes suicidas.

Antes de 1993, los atacantes suicidas constitu?an un fen?meno escaso, y horripilante por su rareza. Era un s?ntoma de gente desesperada, a la que le quedaba tan poco que a algunos se les pod?a impulsar a utilizar la ?nica arma que les quedaba, sus cuerpos. Era el caso de los palestinos, que perd?an m?s y m?s tierras y vidas por la ocupaci?n israel?. Desde entonces, y particularmente desde las invasiones de Afganist?n e Iraq, los ataques suicidas globales constituyen casi sucesos diarios que da?an a innumerables familias y comunidades y a los pa?ses que los atacantes consideran suyos. Vale la pena recordar que hasta esas invasiones ninguno de esos pa?ses hab?a sufrido esa terrible forma de resistencia. Desde el punto de vista de los atacantes se ha convertido ahora en una guerra religiosa, en un camino al martirio, en una guerra tan sagrada como la que se ve en las pel?culas de Hollywood.

Pape y Feldman proponen la teor?a de que los atacantes suicidas reaccionan ante la ocupaci?n militar de sus pa?ses o de aquellos con los cuales tienen alguna asociaci?n. Es una teor?a razonable aunque muchos estadounidenses se muestran cr?ticos, porque no quieren verse como ?ocupantes?. Despu?s de todo, el lenguaje y el pensamiento est?n dise?ados para hacer que crean que son ?liberadores?, que llevan democracia y libertad a Estados sumidos en la oscuridad. Ciegos ante el hecho de que su propia sociedad carece de democracia no ven, o no quieren ver, que la ocupaci?n siempre arrebata m?s de lo que da. Los atacantes suicidas son los despose?dos, pero eso apenas se reconoce. Consideremos el lenguaje utilizado por los autores:

Los ataques constituyen ?una estrategia extrema por la liberaci?n nacional contra democracias que plantean una amenaza inminente de control del territorio que los terroristas consideran como su patria o valoran fuertemente?. Las campa?as tienen el prop?sito ?de obligar a las sociedades democr?ticas a abandonar la ocupaci?n o el control pol?tico del territorio que los terroristas consideran como su patria?. ?? (La campa?a de ataques suicidas) hasta ahora no la logrado obligar a las democracias a abandonar objetivos cruciales para la riqueza, seguridad o integridad del territorio central.? Los autores no ven nada extra?o al se?alar que, en los casos que estudian, los ocupantes son siempre ?democracias?, sea EE.UU. o aliadas con Occidente. El lenguaje refuerza el mensaje de que los objetivos de las democracias son siempre leg?timos, mientras que a los que intentan liberar a sus pa?ses de invasores y ocupantes, siempre se les etiqueta como terroristas.

Si los autores simplemente se?alaran que los ?terroristas? luchan en defensa de sus hogares, tendr?an que cuestionar la legitimidad de la ocupaci?n militar. Pero hablamos de un libro escrito por estadounidenses para estadounidenses y el pensamiento del complejo militar/industrial del armamento/corporaciones influencia a todos en Occidente, estemos o no de acuerdo con ?l. La mayor?a de los pa?ses europeos tambi?n tiene una historia poco envidiable de colonizaci?n de otros pa?ses y saqueo de sus recursos, con poca consideraci?n por la gente o su tierra. Por lo tanto no puede sorprender a los brit?nicos que los autores nunca cuestionen el derecho ?democr?tico? de EE.UU. a poner primero sus intereses, dondequiera piense que se encuentran esos intereses, de controlar los recursos y las vidas de otros pueblos. Esa forma de pensar lleva de un modo bastante l?gico a la creencia de que imponer el terror a otro pueblo en otro pa?s de alguna manera contribuir? a la seguridad del propio pueblo y pa?s. Es ciega ante la c?lera y el odio que crea el terrorismo. Porque hay algunos aut?nticos terroristas, los que est?n comprometidos con la violencia y la crueldad, adictos a matar y derramar sangre. Y algunos de ellos tienen puestos importantes o llevan uniformes occidentales, y con sus actos crean m?s terroristas.

Pakist?n sufre ahora el mismo terror, con atentados de atacantes suicidas contra aliados del gobierno, un gobierno que consideran que est? controlado por EE.UU., que permite que EE.UU. utilice drones para matar paquistan?es. ?Pero esto, seg?n las conclusiones de Pape y Feldman, est? bien! Despu?s de decidir que la ocupaci?n militar es responsable del el vasto aumento del terrorismo suicida, no sugieren que EE.UU. deber?a dejar de intervenir en la invasi?n y ocupaci?n de otros pa?ses. No. Las ocupaciones deber?an ?subcontratarse?. En el futuro EE.UU. deber?a atacar a?un pa?s desde afuera,?desde bases en pa?ses vecinos, desde portaaviones, utilizando drones armados con misiles Hellfire, o controlando gobiernos t?teres, que se convierten en los objetivos de la pr?xima generaci?n de atacantes suicidas. Subcontratad, pero no dej?is de hacer guerras.

Despu?s de armarme del valor necesario para ver al primer ministro Tony Blair que fue nuevamente llamado a declarar ante la Investigaci?n sobre la guerra de Iraq, y dio a?n m?s ?evidencia? para justificarse, al verlo aprovechar el d?a para m?s manipulaci?n de los hechos, al escuchar m?s discursos sobre lo dif?cil que es ser poderoso, su delirante obsesi?n mesi?nica respecto al mal que representa Ir?n, su determinaci?n de que Ir?n ser?, y debe ser, el pr?ximo pa?s a ser atacado por Occidente, escuch? el mismo lenguaje, la misma insistencia sobre el derecho del orador de controlar las vidas de otro pueblo, de emprender la?acci?n militar, de hacer la guerra.

Dije que los brit?nicos, a la vista de nuestra historia de imperio, colonias, explotaci?n y guerra, no deber?amos sorprendernos ante esta manera de ver el mundo. Pero la pura magnitud, arrogancia ciega y ego?smo hambriento de poder de esta visi?n del mundo no s?lo deja a uno sin aliento. Uno se siente como si lo hubieran golpeado en el est?mago, una y otra vez, hasta que quedar casi tan abatido como las innumerables v?ctimas de Blair. Blair nunca examinar? sus acciones, sus mentiras, su desd?n por leyes que deb?an velar por la seguridad de todos y mantenernos en paz. Blair es ahora un hombre con una ?misi?n?. Al expresarse (y fue un grave error de la Investigaci?n permitir que lo hiciera) apareci? como un verdadero maniaco obsesionado. Blair se ha comprometido totalmente con el modo de pensar estadounidense. Ante la inmensa cantidad de muertos, da?ados, discapacitados y desplazados de los que ha sido responsable, es inaguantable pensar en la posibilidad de que ?l y sus amigos vayan a tratar de llevarnos a Ir?n.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22922

rCR


Tags: romance, guerra, Hollywood, wikileaks, global, leyes

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