Martes, 25 de enero de 2011
Sistema Digital
El argumento demogr?fico que se viene dando para justificar la reforma de las pensiones lo puso en marcha el Banco Mundial hace casi tres d?cadas cuando se comprob? que la propuesta de privatizar completamente los sistemas p?blicos que deseaban las entidades financieras era demasiado cara y que pod?a acarrear gran rechazo y conflictos sociales.

Se empez? a decir que la poblaci?n iba a envejecer mucho y que el gasto p?blico en pensiones iba a llegar a ser insoportable.

En Espa?a, un pu?ado de economistas financiados siempre por la banca han hecho un buen n?mero de predicciones con resultados muy alarmistas que anunciaban d?ficits en las cuentas de la Seguridad Social en 1995, 2000, 2005, 2010 y hasta 2050. Nunca han acertado, ni siquiera en ?ste ?ltimo ejercicio de 2010, en el que a pesar de que hay m?s de cuatro millones de parados, el sistema ha tenido un m?nimo d?ficit de 278 millones de euros pero compensado sobradamente por el ingreso de los intereses del fondo, obteniendo finalmente un super?vit de 2.383 millones de euros.

Es verdad que el gasto p?blico en pensiones aumenta normalmente a medida que envejece la poblaci?n porque depende de dos factores: del n?mero de pensionistas, que suele ser mayor cuanto mayor sea la longevidad de la poblaci?n, y de la cuant?a de la pensi?n que reciban (as? mismo, puede aumentar el envejecimiento y no el gasto si al mismo tiempo baja la cuant?a de la pensi?n, que es lo que se busca).

Por tanto, es l?gico que, a medida que un pa?s se desarrolla y dispone de un mejor sistema sanitario y de condiciones de vida m?s saludables, aumenten los a?os de vida de su poblaci?n y que eso suponga que haya un mayor n?mero de personas que queden al margen de la vida laboral a partir de un determinado momento. Tambi?n es l?gico, aunque esto se lo est?n callando, que a medida que se va dando este proceso de desarrollo, aumente la productividad, de modo que cada vez un menor n?mero de personas empleadas pueden sostener con su actividad a mayor n?mero de personas inactivas.

En lugar de presentarnos esas dos circunstancias de manera conjunta, insisten en la primera como el origen de un futuro desastre financiero afirmando que el envejecimiento continuado de la poblaci?n har? que llegue un momento (ahora dicen que en torno a 2050) en el que el gasto p?blico en pensiones (dado el n?mero de pensionistas y la "generosidad" de nuestras pensiones) ser? insoportable. De ah? deducen que no queda m?s remedio que empezar ya a reducir la cuant?a de la pensi?n (ampliando el periodo de c?lculo) y el n?mero de pensionistas (aumentando la edad de jubilaci?n).

Puesto que esto implica l?gicamente que la pensi?n ser? m?s tard?a y de menor cuant?a, al mismo tiempo se recomienda a la poblaci?n que suscriba pensiones privadas. As? lo hizo expresamente hace unos meses el anterior ministro de Trabajo: Corbacho -inform? la prensa- recomienda contratar un plan privado para completar la pensi?n (Cinco D?as 10-3-2010).

Todo esto parece muy l?gico. Tanto, que la poblaci?n est? asustada y tiene la convicci?n de que eso ser? lo que ocurra: nos hacemos demasiado viejos y el estado ya no podr? garantizarnos la pensi?n que ahora reciben los actuales pensionistas cuando nosotros nos jubilemos. Convendr?, pues, que suscribamos alg?n fondo de pensi?n privado.

Pero es importante saber que detr?s de estos argumentos hay un monumental enga?o. Seg?n las predicciones m?s alarmistas (de esos que nunca han acertado lo que iba a ocurrir ni en los cinco a?os pr?ximos) el gasto "insoportable" al que llevar?a el envejecimiento previsto de la poblaci?n espa?ola supondr?a gastar en 2050 un 15% o un 17% de nuestro PIB. Parece mucho, pero Italia gasta en estos momentos alrededor del 14%. Es tan irreal decir que ese porcentaje ser?a insostenible en 2050 que incluso alguno de los economistas que han firmado el manifiesto de los 100 solicitando reformas liberales de las pensiones p?blica ha reconocido que ese no es el aut?ntico problema del sistema.

Pero lo m?s grave es que a la hora de sacar conclusiones sobre las consecuencias de ese mayor gasto p?blico en pensiones no se tienen en cuenta otros factores o simplemente se minimizan. Si de verdad se quisiera garantizar el equilibrio financiero del sistema p?blico de pensiones, que depende de sus gastos e ingresos, no se deber?an poner sobre la mesa solo propuestas para la reducci?n de los gastos sino tambi?n otras dirigidas a incrementar los ingresos del sistema. Tal y como se est? haciendo, solo proponiendo recortar gastos, simplemente se consigue empeorar la condici?n de vida de la poblaci?n pensionista, ahora y en el futuro, una forma bastante torticera de resolver los problemas del sistema. Lo correcto, por el contrario, ser?a hablar tambi?n de los factores de los que dependen sus ingresos. A saber: c?mo aumentar el empleo y sobre todo el de la poblaci?n femenina, c?mo aumentar el peso de los salarios en la renta total para que as? haya m?s capacidad de aportar cotizaciones sociales, o c?mo incrementar la productividad. O incluso, aunque es un mecanismo de financiaci?n de las pensiones p?blicas a mi juicio menos adecuado, c?mo mejorar el sistema fiscal para hacer ingresos al sistema por la v?a de los Presupuestos Generales del Estado. Mientras no se hable de todo esto sino solo de aumentar la edad de jubilaci?n y alargar el periodo de cotizaci?n se estar? planteando un debate injusto y falso que no beneficia al futuro de la seguridad social sino que lo debilita.

Y lo importante es saber que ese debate no se est? haciendo as? por casualidad. Se hace, como he dicho, para incentivar la suscripci?n de los llamados planes de pensiones privadas. Es l?gico que las personas que una y otra vez oyen que cuando llegue su jubilaci?n no van a tener suficiente pensi?n p?blica traten de ahorrar para tener una privada. Pero ah? tambi?n hay dos trampas.

La primera es obvia: no todos tienen la posibilidad de ahorrar. De hecho, es imposible que lo haga el casi 60% de las familias espa?olas que afirma que no llega a fin de mes. La segunda trampa es la que se est? ocultando a los incautos que suscriben pensiones privadas: su rentabilidad es m?nima, casi siempre negativa en t?rminos reales al tener en cuenta la subida de precios.

La Asociaci?n de Instituciones de Inversi?n Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO) hizo p?blicos el pasado 31 de diciembre los datos sobre rentabilidades medias anuales ponderadas de los Planes de Pensiones del Sistema Individual, en funci?n de una muestra de 1.229 Planes que representa aproximadamente el 99% de su patrimonio total.

En el cuadro 1 que se presenta m?s abajo se resumen dichas rentabilidades y en el 2 la de los planes garantizados de algunos de los fondos de pensiones del Banco de Santander. Confirman los resultados de un estudio de Pablo Fern?ndez y Javier del Campo sobre la rentabilidad de los fondos privados de pensiones (Rentabilidad de los Fondos de Pensiones en Espa?a. 1994-2009) que coment? hace unos meses en TEMAS PARA EL DEBATE. Mostraba este estudio que en los ?ltimos diez a?os, el 93% de los fondos del sistema individual obtuvo una rentabilidad inferior a la inflaci?n y el 99,3% obtuvo una rentabilidad inferior a la de los bonos del Estado a 10 a?os.

Es evidente, pues, que estos planes privados de pensiones que quieren convertirse en sustitutos de las pensiones p?blicas son una verdadera enga?ifa financiera. La inversi?n que se hace en ellos solo se puede llegar a compensar, si acaso, con la desgravaci?n fiscal tremendamente injusta (porque la disfrutan solo los contribuyentes de rentas m?s altas) que llevan consigo, y que supuso en 2010 un gasto fiscal de 1.443 millones de euros, casi la misma cantidad del recorte en las pensiones (1.500 millones de euros) que sufrieron, sobre todo, las clases de menos ingresos.

Los bancos crean primero el alarmismo sobre la solvencia de las pensiones p?blicas financiando estudios que realizan economistas con muy poca capacidad predictiva y difundiendo luego sus conclusiones por todos los medios adem?s de obligar a los gobiernos a recortar los derechos de los pensionistas. As? atraen miles de millones de los que pueden ahorrar algo de sus sueldos. Colocan esos recursos en los mercados financieros con altas ganancias pero no devuelven esa rentabilidad a los clientes. Y eso, si es que tratando de ganar lo m?ximo posible no llevan a la quiebra a los fondos, como ha ocurrido en numerosas ocasiones, y obligan a los gobiernos, como recientemente en Estados Unidos, a que pongan cientos de miles de millones para salvarlos. Un negocio redondo para los bancos.

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Y as?, a base de mentiras y medias verdades, es como se llevan a cabo las reformas de las pensiones p?bicas.

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Cuadro 1:

INVERCO: rentabilidades medias anuales ponderadas de los Planes de Pensiones del Sistema Individual (Fuente:? http://www.inverco.es/welcome.do) inverco Cuadro 2: BANCO DE SANTANDER: rentabilidad planes de pensiones garantizados (Fuente:https://www.bancosantander.es/cssa/Satellite?cid=1190620103260&pagename=SantanderComercial%2FProductGroups%2FSAN_ContenedorGeneral)

santander

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Tags: pensiones, reforma pensiones, fondos privados, pensionistas, Seguridad Social, rentabilidad

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