Jueves, 27 de enero de 2011
Entrevista a Ron Ridenour activista revolucionario en EEUU, Nicaragua, El Salvador, Cuba y Dinamarca, sobre su libro Cuba at Sea (Cuba en altamar)
El Viejo Topo


Ron Ridenour naci? en 1939 en, seg?n sus propias palabras, ?la tierra del propio diablo?. Es hijo de una familia trabajadora ?v?ctima del sue?o americano?. Confrontado con el brutal racismo del Ej?rcito USA cuando formaba parte de sus fuerzas ?reas en Jap?n, rechaz? desde entonces el sistema, la cultura y los valores usamericanos. Ron ha recordado que en la primera manifestaci?n a la que asisti? se protestaba contra el imperialismo norteamericano, contra la agresi?n a Cuba (Playa Gir?n), en frente del Edificio Federal de EEUU en Los ?ngeles. Fue el 19 de abril de 1961. Desde entonces, Ron Ridenour ha sido un activista revolucionario en EEUU, Nicaragua, El Salvador, Cuba y Dinamarca. Tambi?n ha sido periodista en estos y en otros pa?ses. Ha trabajado ocho a?os en Cuba, y ha escrito numerosos art?culos para peri?dicos y revistas, y ha publicado hasta el momento seis libros.

Esta conversaci?n se centra, esencialmente, en su ?ltimo libro: "Cuba at Sea" (Cuba en altamar), editado en ingl?s por Socialist Resistance, Londres, 1? de mayo de 2008, 110 p?ginas. El ensayo ha sido traducido al castellano por el cubano Omar P?rez L?pez pero no ha sido publicado hasta el momento. *

Usted se ha definido en alguna ocasi?n como ?yankee sandinista?. ?Qu? es un yankee sandinista?

Es una persona nacida en Estados Unidos de Am?rica que se identifica con los oprimidos y con los que luchaban y luchan por su libertad y por la soberan?a en Nicaragua. Es decir, los sandinistas. Son las activistas que, como se?alo en el libro que escrib? sobre la revoluci?n sandinista, trabajaban con y por la revoluci?n, en la misma Nicaragua, ayudando a que irrumpiera el ?hombre nuevo?.

Como escribi? Ernesto Cardenal sobre mi libro en 1985, cuando era ministro de cultura: ?En Nicaragua est? aconteciendo un fen?meno extraordinario: mientras el gobierno de Estados Unidos hace una guerra m?s y m?s feroz contra nuestro peque?o pa?s, norteamericanos y nicarag?enses se unen y se quieren m?s?.

En s?ntesis, un ?yankee sandinista? como yo es una persona que se identifica con el himno de la unidad sandinista: ?Los hijos de Sandino ni se venden ni se rinden; luchamos contra el yankee, enemigo de la humanidad?.

?C?mo surgi? su inter?s por Cuba y su revoluci?n?

Llevo en mis huesos el odio hacia algo tan enormemente destructivo para toda vida humana como es el racismo, la brutalidad, la arrogancia arraigada en la cultura yankee y que tanto influye en la mayor?a de sus habitantes.

Despu?s de haber estado cuatro a?os en las Fuerzas A?reas de EEUU donde aprend? lo horrible que es la mentalidad imperialista en los ocupadores yankees y Jap?n, y antes, en mi juventud en Brasil, cuando estuve all? con mi padre, soldado del Ej?rcito americano, decid? unirme con los oprimidos. Sent? la responsabilidad y necesidad de ser, simplemente, un ser humano, un ser humano que quiso y quiere ser honesto. All? se inici? mi camino hacia la solidaridad con todos los que sufren por el sistema, por un sistema que aprend? a ver que era el capitalismo, y su mano armada militar-imperialista, que necesita, insaciablemente, conquistar todas las riquezas globales. Comprend? tambi?n que, como nac? en el Imperio, ten?a a?n mayor responsabilidad de combatir este Imperio tan voraz.

Cuando me fui de las Fuerzas A?reas empec? a saber que la revoluci?n cubana hab?a eliminado [oficialmente] todo tipo de racismo; que estaban distribuyendo las tierras, que quer?an acabar con el sistema econ?mico de enriquecidos y empobrecidos, que todos ten?an acceso a la educaci?n y a la sanidad p?blica y sin pago. ?Magn?fico! Todos los seres humanos, todos sin excepci?n, deber?amos gozar de esas condiciones. Fue ya entonces cuando yo me enamor? de Cuba.

?Ha vivido usted en Cuba?, ?qu? a?os?, ?en qu? condiciones?

Han pasado 27 a?os de aquella primera manifestaci?n contra el imperialismo cuando los yankees invadieron Playa Gir?n, en abril de 1961, desde que visit? la patria de mi coraz?n.

Llegu? a Cuba por primera vez en 1987 desde Dinamarca, donde entonces viv?a. Cuando llegu? al aeropuerto vi un cartel enorme que me sedujo para siempre. Dice as?: ?Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad?. Explica muy bien lo que yo sent?a en mi interior.

Pas? un tiempo en La Habana, conociendo a muchos de los 27 ?dobles agentes? cubanos que se hab?an infiltrado en la CIA para proteger a su propio pa?s contra sus ataques, y contra los innumerables intentos para asesinar su presidente.
Para mi sorpresa, la editorial ?Jos? Mart?, que imprime libros en diferentes idiomas, me pidi? trabajar con ellos como consejero editorial y para escribir libros. Acept? con gusto y, no lo oculto, con orgullo. Viv? ocho a?os como un ciudadano cubano, con la tarjeta de racionamiento, con un sueldo cubano que he recibido en su propia moneda, y en un apartamento agradable pero en absoluto de lujo.

?Sobre qu? iba el primer libro que escribi??

Sobre las actividades subversivas de la CIA contra Cuba. No me detengo en ello pero producen terror, horror y rebeld?a.
Una pregunta, que s? es demasiado amplia, sobre la que le pido una respuesta breve: ?qu? opini?n le merece la pol?tica de los gobiernos usamericanos respecto a Cuba?

Son, si me permite, unos ?hijos de puta?. Son lo que les toca ser. La pol?tica del imperialismo tiene que ser agresiva, de brutal conquistador. Es su naturaleza, la raz?n de su existencia.

Usted, como antes coment?bamos, es autor de Backfire: The CIA?s Biggest Burn (?El tiro por la culata?) una historia, si no ando muy errado, de dobles agentes. ?Puede hacernos un breve resumen de lo usted cuenta en este ensayo?

La CIA siempre est? agradando Cuba y necesita agentes dentro del aparato cubano. Buscan traidores. Pagan bien. A veces tienen ?xito, y muchas veces no. Mi libro trata de 26 cubanos y un italiano residente en Cuba que se infiltraban en la CIA y la enga?aban. Entregaban al eficiente departamento de seguridad del Ministerio de Interior--uno de los mejores del mundo seg?n la CIA misma?inestimable informaci?n importante que evit? mucho da?o y muertos en Cuba?pero no todo. Uno de los logros m?s eficaces y nobles fue c?mo la seguridad cubana (MININT) impidi? cientos de intentos por parte de la CIA-Mafia-Gusanos de asesinar a Fidel.

Es la historia de varios de estos dobles agentes: c?mo estaban reclutados, qu? hicieron, c?mo vivieron una vida doble, qu? cost? como seres humanos, cu?les fueron sus logros.

Es un resumen de muchos de los cr?menes que practican todos los gobiernos yankees. Y tambi?n est? el papel que juegan los medios de comunicaci?n de masas a favor del imperio. Es una historia de amor por la patria, de coraje, de honor.

?Ha escrito usted m?s libros sobre Cuba?

S?, he escrito cinco en total. Adem?s del libro del que vamos a hablar aqu?, Cuba en Altamar, y de El tiro por la culata, he escrito tres m?s que tienen que ver con la econom?a pol?tica, en diferentes per?odos desde la ca?da de la URSS.

En alguna ocasi?n usted ha escrito o hablado sobre lo sucedido con el general Arnaldo Ochoa, con el tambi?n general Patricio de la Guardia y con su hermano, el coronel Antonio de la Guardia Font. ?Crey?, sigue creyendo razonable la forma en que actu? el gobierno cubano y su condena a muerte?

Es necesario tener en cuenta que las cuatro personas condenadas [a la pena de muerte] en 1989 eran militares que traicionaron a Cuba y que pusieron al pa?s en peligro. Eso s?, yo creo que Cuba no deber?a condenar a nadie a la pena de muerte. No deber?a usarla nunca m?s.

Tambi?n se ha referido usted en alguna ocasi?n a la dirigencia de Mijail Gorbachov. En su opini?n, si no ando errado, Gorbachov no era santo de devoci?n de la ciudadan?a pol?ticamente consciente de Cuba. Se lleg? incluso a pensar que era un agente de la CIA y que estaba llevando a la Uni?n Sovi?tica al desastre. ?Debo entender con ello que usted no vio ning?n elemento positivo en la experiencia de la perestroika? ?No hubo aqu? inicialmente un intento de reforma democr?tica de orientaci?n socialista, sumado a un intento de mejorar el sistema econ?mico de la URSS que conten?a ya en su seno c?nceres nada benignos de muy diverso signo?

En mi opini?n, los cambios que Gorbachov inici? llegaban demasiado tarde para tener un efecto positivo. La perestroika estaba equivocada tambi?n porque no puso el poder en ning?n momento en manos de los trabajadores. Quiso, adem?s, usar m?todos del mercado. La gl?snost, que era transparencia, pero tambi?n apertura y franqueza, ten?a posibilidades de abrir una puerta hacia la democracia. Pero, insisto, lleg? demasiado tarde, y con todo aquello irrumpi? un camino que conduc?a abiertamente al capitalismo.

D?jeme ubicarme ahora en el libro que vamos a comentar. Uno de esos dobles agentes de los que antes habl?bamos es Antonio Garc?a Urquiola, al que usted entrevist? para Backfire. Usted viaj? en su nav?o, el Shark. ?Qu? nav?o es ese, qu? funci?n realiza?

Navega en cabotaje, alrededor de toda la isla, entregando petr?leo en diferentes puertos. Shark es un tanquero, pero cuando yo estuve en ?l no funcionaba bien del todo. Durante mi experiencia, pas? el tiempo hablando con el capit?n y la tripulaci?n, y limpiado, raspando ?xido y pintando.

?Por qu? emprendi? ese viaje? ?Fue usted marino de profesi?n en su pa?s, en Estados Unidos?

Nunca fui marino, casi nunca navegu?, s?lo con algunos ferries y a cortas distancias. Despu?s de que termin? Backfire, los directores de la Editorial Jos? Mart? me propusieron escribir un libro sobre Cuba, vista ?sta por mis propios ojos, con mi propia mirada. Se me ocurri? entonces la idea de ver a Cuba tanto desde tierra como desde el mar. Navegar?a alrededor de la isla, trabajando y viendo Cuba desde el punto de vista de los hombres de mar, de los marinos. Yo quer?a navegar, sin ning?n g?nero de dudas, con el Capit?n Antonio Garc?a Urquiola. Pens? que ser? interesante un libro as?, que esa perspectiva era ?nica, que nunca se hab?a escrito un libro sobre Cuba desde esa atalaya.

Era tambi?n, desde luego, un desaf?o para m?. En el largo proceso para obtener permiso para esta aventura --llegu? a entrevistarme con el m?ximo responsable cubano en temas de seguridad e ideolog?a-- supe que ning?n escritor, cubano o extranjero, hab?a hecho una cosa as?. Las autoridades cubanas, finalmente, confiaron en m?.

?Fue el ?nico buque en el que viaj?? ?Cu?nto tiempo en total?

Navegu? con tres tanqueros realizando el cabotaje (o bojeo), unas 1.450 millas n?uticas. Luego quise hacer una larga distancia. Navegu? entonces, en dos cargueros, hacia Europa y luego de regreso a Cuba. En total, navegu? seis meses durante dos a?os.

?Cu?ntos puertos visit?? ?Hab?a estado ya en esos lugares?

Alrededor de diez puertos en Cuba y tres en Europa. No hab?a visitado la mayor?a de estas ciudades antes. Era fant?stico estar andando por las calles en Cienfuegos o en Santiago de Cuba con marinos cubanos buscando, si se me permite la expresi?n, mujeres vigorosas y ron fuerte, si lo hab?a. La gente aprecia a los marinos, saben que hacen un trabajo vital para la naci?n. Ganan m?s que la mayor?a de trabajadores y tienen entonces m?s para gastar.

Nunca me sent? extranjero. Ser medio cubano, ser internacionalista, es parte de mi ideolog?a. Como he sido durante a?os un hombre sin pa?s, me he sentido muy integrado en Cuba como revolucionario, igual que los dem?s compa?eros. Es una sensaci?n muy agradable, muy afable. Da energ?a.

As?, pues, usted trabaj?, no viaj? simplemente, en la marina mercante cubana. Su libro ofrece una visi?n ?nica de la revoluci?n, una visi?n desde el oc?ano. ?C?mo se ve a Cuba desde los mares?

Como me dijo un contramaestre (Le?n): un barco es una ciudadela, un mundo en s? mismo. ?Debes amar tu barco y el mar. El barco es tu casa, el capit?n tu padre, la tripulaci?n tu familia, el mar tu mundo?. Y es cierto. Nunca tuve antes o he tenido despu?s una familia tan ?ntima, de tanta confianza. Nos cuidamos mucho mutuamente. Aunque en los barcos, desde luego, hay mucha disciplina, mucho respeto a los capitanes. Todos, los cinco capitanes que he conocido, merec?an ese respeto. Casi todos los marinos cubanos se sienten muy bien siendo cubanos, y, adem?s, en una Cuba revolucionaria, m?s revolucionaria en los a?os noventa que actualmente en mi opini?n.

Yo estoy orgulloso, ellos tambi?n desde luego, de las cosas que han conseguido: los beneficios del sistema de bienestar, el internacionalismo. Aunque los marinos cubanos, como los marineros de todos los pa?ses, tienen mentalidad cr?tica. No les gustan nada los bur?cratas ni los holgazanes, y, en mi opini?n, hay demasiados de ambos en Cuba. En general, las tripulaciones apoyaban el proceso revolucionario, pero ve?an los problemas y deseaban cambios. Quer?an m?s democracia, m?s poder para tomar decisiones, m?s flexibilidad, y m?s y mejor producci?n, sobre todo de comida.
?
En uno de esos viajes, usted mismo lo ha dicho antes, creo que visitaron a Europa. ?Qu? opinan los marineros cubanos de Europa?

Les gusta la eficiencia de los trabajadores en los puertos, que hace falta en Cuba. Les encanta la diversidad de productos, pero no, [en] cambio, el estilo consumista. Sin embargo, desean poder adquirir m?s cosas agradables y que los centros de trabajo y transporte funcionen mejor en Cuba de lo que funcionan en Europa. No est?n de acuerdo con muchos aspectos del sistema capitalista, pero se preguntan y preguntan por qu? el socialismo en Cuba est? m?s atrasado econ?micamente que el capitalismo europeo.

No hab?a muchos, hoy a?n menos, que creyeran que el boicot americano fuera la causa principal de su atraso econ?mico. Pero, sobre todo, no dejaban de insistir en sus propios defectos. Es algo que los responsables cubanos est?n admitiendo actualmente. Muchos saben que la riqueza de muchos de estos pa?ses proviene de la explotaci?n y opresi?n de los pa?ses del tercer mundo. Fue el caso de Cuba antes de la revoluci?n. Aunque muchos tambi?n saben que la vida en Cuba les da m?s seguridad personal, m?s solidaridad, m?s apoyos para la familia y verdaderas amistades que el capitalismo, a pesar de que son m?s pobres en objetos y dinero. A muchos les gustar?a que hubiera menos censura y m?s apertura de opini?n. Algunos, pocos, se quedar?an en el occidente rico.

?Tuvieron contacto con ciudadanos europeos en ese viaje? En su opini?n, ?c?mo se ve a Cuba con mirada europea?

Muchos europeos ven Cuba como un para?so de sol, salsa y sexo, pero no como un para?so pol?ticamente. Muchas personas quieren viajar a Cuba, quieren hacer turismo, pero no quieren vivir all?. Casi todos quieren amantes cubanos. En parte, es comprensible.

Expl?quenos un d?a a bordo del Shark o de cualquiera otro de los buques. ?Es duro el trabajo de marino mercante?

Despu?s de un desayuno ligero (y almuerzos fuertes), trabajaba en cubierta o en m?quinas, trabajo de limpieza, golpeando y raspando ?xido, pintando, muchas veces tienes que trabajar a gatas. Trabajo duro, s?, pero siempre hab?a tiempo para conversar, para intercambiar nuestras vidas, para hablar de nuestros gustos y de nuestros problemas, de mujeres, de otros viajes, de c?mo la pol?tica de Estados Unidos es tan da?ina para Cuba, de los problemas del socialismo real.

A veces hice entrevistas informales; en ocasiones, tom? notas. A veces, observaba el barco y, desde el puente, el mar, que estaba precioso. Los capitanes, y tambi?n otros oficiales, al igual que los marineros, siempre ten?an tiempo, me lo regalaban generosamente, para explicarme c?mo funcionaban los aparatos, las m?quinas, cualquier cosa. Siempre ten?an paciencia. Algunas veces ocurr?an cosas extraordinarias.

Creo que ustedes llegaron a capturar un tibur?n gigante. ?Qu? pas?? No ser?a nada f?cil.

Esta experiencia, precisamente, fue una de las m?s extraordinarias. Estaba entonces en el carguero ?Rose Islands?, regresando a Cuba. Un d?a nos detuvimos en medio del Atl?ntico mientras yo estaba en cubierta junto a media docena de marineros. Ten?amos problemas con la m?quina. Manso, un compa?ero, me pregunt? si quer?a pescar. Cogimos bobinas y fuimos hasta la popa. Lanzamos los anzuelos sobre la barandilla. Los marineros ten?an un modo muy h?bil de sujetar las grandes bobinas entre la barandilla y la traca. Consegu?an que se mantuvieran firmes si un pez mord?a el anzuelo y sal?a nadando. Dejamos los carretes y regresamos a pintar, a lo que est?bamos haciendo. De vez en cuando alguno de nosotros iba a popa a revisar los sedales. Una vez fui yo y? ?caramba!, vi a un animal gigante, lejos, con mi anzuelo en su boca. Con mucho sudor y no menos tiempo logr? traerle cerca. Pude ver que era un tibur?n, el m?s grande que mis compa?eros hab?an visto hasta entonces.

No voy a revelar todo lo que pas?. Dejo aqu? el relato para abrir el apetito, para que los lectores de la entrevista deseen leer mi libro.

Cambio de tema. El 27 de octubre de 1492, Crist?bal Col?n y sus marinos contemplaron la bah?a de Bariay. Fueron los primeros europeos en ver Cuba. Usted recuerda que Col?n describi? la bah?a turqu? y la frondosa costa, que confundi? con Jap?n, y que dijo: ?Esta es la tierra m?s hermosa que ojos humanos vieron?. ?Exager? Col?n en su opini?n?

Hay muchas tierras tan hermosas como la que describi? el colonialista Col?n pero, s?, Cuba es muy hermosa. Me gusta mucho contemplarla: sus llanos f?rtiles, sus playas serenas y espumosas, sus monta?as verdes que protegieron a los guerrilleros libertadores y esconden el tocororo ?que luce los colores soberanos de Cuba, obstinado p?jaro nacional que prefiere la muerte a la jaula?, como escrib? en mi poema, ?Cuba: Tenaz Palma Real?.

Por cierto, ya que estamos con Col?n, ?qu? opina usted del descubrimiento y de la conquista espa?ola? ?Leyenda negra, leyenda rosa, un colonialismo positivo?

He estado recientemente en Barcelona y vi esa estatua pretenciosa de Col?n. Pens? entonces c?mo era posible que nadie la hubiera tumbado. Col?n fue el m?ximo responsable de los viajes, dejando aparte las autoridades espa?olas, el que inici? la invasi?n colonial de Am?rica Latina. Fue ?l quien comenz? el genocidio de abor?genes, la masacre y tortura de millones de seres humanos, a quienes los espa?oles no consideraban seres humanos sino simples ?recursos? para su provecho. Como dijo Sigi, el primer oficial de un buque cubano: ?Col?n nos dej? la miseria social y psicol?gica, y medio milenio despu?s esto contin?a afectando a nuestros pueblos?.

?Qu? destacar?a m?s de la experiencia que describe en su libro?

La belleza del sentimiento y la pr?ctica de solidaridad, la camarader?a; el estar junto con hombres y mujeres y sentir el calor del cari?o mutuo, y tambi?n, desde luego, las sensaciones de toda la experiencia.

Finaliza usted su libro con estas palabras: ?[?] Me hallo entonces refiri?ndome a Cuba como ?nuestro? pa?s, y a la revoluci?n como ?m?a?. No me siento en esto en contradicci?n con aquellos cubanos que apoyan la revoluci?n. No hablo de las cr?ticas; ellas son con frecuencia saludables, incluyendo, desde luego, las m?as. Pero, en un an?lisis conclusivo, lo que cuenta es la gran pregunta: ?De qu? lado est?s??. ?De qu? lado est? usted? ?Por qu??

Yo estoy con Cuba, incluso con el gobierno que, en mi opini?n, est? equivocado en varios temas de gran importancia. Estoy al lado de todos los pueblos que est?n invadidos u oprimidos, especialmente si lo est?n por el pa?s donde yo nac?. Es la esencia del ser humano, ser solidario. Sin solidaridad, no puede existir justicia o paz ni amor verdadero.

Su libro, hasta la fecha, no ha sido editado en castellano. ?Por qu?? ?No le gustar?a que alguna editorial espa?ola o americana se animara a ello?

Cuando viaj?, durante el per?odo especial, as? se llam? a las medidas tomadas para poder resistir durante el dif?cil per?odo que sigui? al derrumbe de la URSS y de los dem?s gobiernos llamados socialistas, las editoriales cubanas casi no pod?an publicar ning?n libro. Entonces, cuando hab?a empezado a escribir sobre mis viajes, la editorial ?m?a? tuvo que cerrar.

Trat? de interesar a otras editoriales en diferentes pa?ses, pero no logr? captar sus intereses; me dec?an que mi libro no dar?a suficientes beneficios, que yo estaba demasiado vinculado con la revoluci?n, o desde la izquierda no cr?tica me dec?an que soy demasiado cr?tico con el proceso cubano. As? que no termin? el libro hasta dos a?os despu?s, cuando pens? que ten?a que cumplir con mi deber hacia los marinos. Socialist Resistance, una organizaci?n en Inglaterra que tiene una editorial peque?a, public? algunos cientos de ejemplares hace dos a?os. Mi espa?ol escrito no es perfecto.

Tuve la suerte de encontrar a Omar P?rez L?pez, un traductor cubano excelente. As? que tengo un manuscrito listo para publicar en espa?ol. Desgraciadamente, no he encontr? inter?s por parte de las editoriales cubanas cuando estuve all? hace un a?o y medio. Las editoriales no tienen la plata ni la palabra ?ltima para poder garantizar su publicaci?n y distribuci?n. As? que ahora estoy buscando una editorial en Espa?a.

Algunas preguntas para finalizar. Usted tiene un libro, alguno m?s tal vez, firmado por el que fuera presidente cubano.
?Qu? opini?n le merece Fidel Castro como dirigente pol?tico?

?Un gran hombre, sin duda, un gran dirigente! Tiene mucho talento, es muy sabio. Yo le admiro. Y como le admiro, tengo y formulo cr?ticas, como todos hacemos con las personas que queremos. Una persona solidaria con Cuba, que no es cubano pero s? internacionalista, est? obligado a decir lo que ve, lo que cree. Cuando hay problemas o errores, si de verdad ama a una persona o a un pueblo, tiene que confrontarlos con la verdad y con veracidad. Si no, se vive con ilusiones o mentiras, en tu interior y en la organizaci?n en la que est?s.

Escrib? en su momento un art?culo sobre mis sentimientos por Fidel que se llama, ?Yo y Fidel?. Se puede encontrar ahora en Tlaxcala y Rebeli?n.

D?game, brevemente, ?lo que m?s le gusta de la Cuba actual?

El sue?o idealista que todav?a existe, un sue?o mezcla de Don Quijote y de marxismo. Y tambi?n de internacionalismo, como el que se ve en el cartel: ?Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad?.

D?game, ahora, si fuera el caso, ?lo que menos le gusta de la Cuba actual?

La mentira epid?mica, relacionada con la mentalidad necesaria y oportunista de ?resolver el problema?, acompa?ada por la mentalidad de ?no emprender la lucha?. Y esto est? relacionado con el problema m?s grave de todos los intentos de hacer una revoluci?n socialista que ha habido durante un siglo: que los l?deres no tienen confianza en la capacidad de clase obrera para autodirigirse.

?Cuba podr? seguir siendo una isla socialista al lado del nada afable Imperio americano?

Bueno, en mi opini?n, yo no creo que la isla sea tan socialista, pero, desde luego, lo es mucho m?s que los pa?ses asi?ticos que todav?a dicen ser socialistas. Para los yankees no importa si Cuba es socialista a los ojos de Ron Ridenour. Lo que es importante para estos capitalistas criminales de guerra es que Cuba no obedece al Imperio. Este es el pecado m?s grave, como los iraqu?es saben muy bien, y ellos, desde luego, no eran socialistas. Lo saben tambi?n los dominicanos o los nicarag?enses... y tantos otros pueblos.

Recomi?ndeme un libro sobre Cuba que no sea suyo.

Fidel Castro, Biograf?a a dos voces, de Ignacio Ramonet, publicado por Debate en Barcelona, 2006. No es solamente un libro sobre Fidel, sino de todo el proceso seguido durante m?s de cincuenta a?os. Y Fidel est? aqu? muy abierto, incluso hablando de algunos de sus errores. Se ve, tambi?n, muy claramente, la enorme ?tica humanista que ha abonado la ideolog?a de la revoluci?n cubana.

Recomi?ndeme una canci?n cubana.

Bueno, no soy muy musical, pero la canci?n cubana que me m?s gusta es ?Unicornio? de Silvio Rodr?guez. Es una canci?n de amor, pero tambi?n se puede leer algo social en ella en mi opini?n.

?Hay libertad en Cuba?

?Libertad? es una palabra amplia. ?Estamos hablando de libertad de expresi?n, de prensa, o libertad personal de escoger la vida que quiere, o libertad de simplemente sobrevivir? Al hablar de Cuba, siempre tienes que distinguir entre libertades en el sentido de derechos humanos?el derecho de existir con suficiente comida, un techo, acceso a salud y educaci?n que hay mucho?y la libertad de expresarse, de tomar decisiones en el trabajo, en las escuelas, de la pol?tica interna y exterior?de lo cual hay muy poco.

Como ha se?alado Frank Jos? Solar, un historiador cubano que es profesor de la Universidad de Oriente (Cuba): ?No se trata de un lujo, de una alternativa que podemos elegir o descartar: la democracia de los trabajadores es condici?n sine qua non para el desarrollo normal de una econom?a socialista. Sin ella, el proceso se deforma y acaba por sucumbir? (?Cuba y el debate del socialismo del siglo XXI?, www.marxist.com).

Cito esto porque los dirigentes comunistas de Cuba, incluso Fidel Castro, siempre han afirmado que el amplio ejercicio de la libertad de expresi?n puede poner en peligro la misma soberan?a de la naci?n cubana y su revoluci?n por las amenazas de los yankees. Es un dilema complicado. Yo trabaj? como periodista, escritor y traductor para medios cubanos (Prensa Latina, por ejemplo) y conozco el problema y, directamente, la fuerte censura. En los ?ltimos cinco a?os, debo reconocerlo, ha habido un poco de apertura. Pero, en mi opini?n, no es suficiente.

?Puedes dar alg?n ejemplo de esto que se?alas?

No hace demasiado tiempo el partido comunista, el ?nico partido permitido, expuls? del PC de por vida el acad?mico Ernesto Morales. ?Por qu?? Simplemente por haber escrito la verdad sobre la enorme corrupci?n que existe dentro del aparato del estado. Su art?culo, que ha tenido que publicar fuera del pa?s, en un peri?dico progresista amigo de Cuba porque no se publican opiniones de este tipo en el interior de Cuba, describe la corrupci?n como un asunto contrarrevolucionario. La decisi?n final de quien tiene libertad de expresi?n y quien no la tiene es tomada por la m?xima direcci?n del Partido. Los dem?s deben ir con cuidado.

No nos equivoquemos en todo caso. Nunca nadie ha sido torturado o asesinado por tener discrepancias con el aparato del Partido. No pasa lo que pas? en algunas etapas en la URSS o en otros pa?ses. No se encarcela a la gente por sus opiniones. Pero un ciudadano cr?tico que se mantenga dentro del proceso revolucionario, puede perder influencia, e incluso su trabajo.

?Necesita reformas el socialismo cubano? Si su respuesta fuera positiva, ?cu?les ser?an urgentes en su opini?n?

S?, se necesitan muchas reformas, y la de la libertad es una muy esencial. Pero mejor que ?reformas? lo que se necesita es cumplir con las finalidades (y con la propia definici?n) de lo que debe ser verdaderamente una revoluci?n socialista.

Es un asunto que requerir?a un libro o m?s para poder ser explicado. Pero empezando ya con Marx podemos afirmar que el saber pol?tico que tenemos sobre c?mo se puede o no desarrollar una revoluci?n socialista hacia el comunismo, requiere, exige, que la clase trabajadora sea la clase dirigente. Y no de palabra, sino con hechos. Son los trabajadores los que tienen que tomar las decisiones claves y es su gobierno quien debe cumplirlas junto, y en la realidad social, con los trabajadores de la producci?n y de servicios y los t?cnicos y acad?micos, y dem?s sectores populares. Esto nunca ha sucedido en ning?n pa?s llamado socialista o en cualquier otro sistema ?civilizado?, por supuesto.

Pero Cuba ha sobrevivido a las iras desatadas del Imperio. El hecho de que Cuba haya sobrevivido a la ira del imperialismo, mientras ning?n otro pa?s que haya intentado la v?a socialista lo haya logrado, es un milagro pol?tico y una raz?n esencial para que la gente solidaria del mundo no se desilusione con el proceso cubano. El ?xito de una revoluci?n exige un desarrollo permanente que permita resolver las necesidades b?sicas de vivienda digna, alimentaci?n, ropa, transporte. Si no se consigue, la gente busca soluciones en otra parte, como lo demuestra el hecho de que tantos cubanos est?n emigrando por motivos econ?micos. Los que permanecen en Cuba est?n contentos de tener familiares que trabajen en el extranjero, en la tierra enemiga, porque aquellos les env?an parte de los ahorros que, con mucho esfuerzo, logran alcanzar en la econom?a explotadora del capitalismo. No es la mejor manera de ense?ar a la gente que el socialismo tiene m?s virtudes que el capitalismo. La gente se pregunta, ?por qu? los mejores servicios y la mejor producci?n provienen de los que ganan mucho dinero en moneda convertible? ?No es esa una demostraci?n de que la privatizaci?n de la econom?a, el capitalismo, es m?s eficaz? Para responder correctamente a estas preguntas, hay que depositar la confianza en los trabajadores, para que sean ellos quienes controlen granjas y f?bricas. Tambi?n, desde luego, en eliminar la odiada, corrupta e incompetente burocracia, y en impulsar un aut?ntico debate y un proceso de decisi?n democr?tico. La verdadera democracia es imposible sin que las masas lleven ellas mismas la batuta. Tal como algunas personas interpretan las ideas de Marx, esto no podr? llevarse a cabo antes de que el capitalismo mundial sea derrotado y eliminado para que, entonces, pueda iniciarse la construcci?n del socialismo por parte de la clase obrera.

La crisis econ?mica globalizada que se nos viene encima podr?a ser una excelente oportunidad para que los trabajadores del mundo se olviden de cualquier soluci?n capitalista e inicien el proceso de transformaci?n socialista. Eso requiere sacrificio y lucha, y quienes se impliquen correr?n riesgo de prisi?n o incluso de muerte en manos de la polic?a de las clases pudientes y de soldados traidores a su clase. Tambi?n se necesitar?n fuerzas revolucionarias preparadas.

?Y todo esto que se?ala es posible en su opini?n?

No es f?cil. Por desgracia, desde mi lectura personal de los tiempos actuales, la mayor?a de los trabajadores no est?n preparados. La situaci?n es tan dura y complicada que incluso podr?a suceder que, para resolver sus problemas m?s inmediatos, las gentes trabajadoras se pasaran a la derecha, incluso al fascismo. La cultura del miedo, con sus guerras terroristas y su racismo en alza en las instituciones y entre gobiernos de Europa, Usam?rica y otros lugares, podr?an llevar al mundo a una nueva era fascista.

Yo creo que las recientes alianzas en Am?rica Latina son la esperanza de un futuro de independencia y de un renacimiento y de un socialismo mejor en Cuba. Pero, para ello, en los pa?ses que forman parte del ALBA, los gobiernos, con la clase obrera al frente, tienen que vaciar a los capitalistas de su poder econ?mico y ponerlo directamente en manos de cooperativas y colectivos obreros y populares. Si no ocurre eso, estaremos ante otra ilusi?n, ante un paso dado a medias.

[Tengo que hacer una correcci?n sobre el art?culo citado de Esteban Morales. Hasta su publicaci?n por un medio en Cuba fue puesto en el sitio web de la organizaci?n de escritores UNEAC. Ron Ridenour].


Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Publicado por blasapisguncuevas @ 0:40  | Socialismos
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