Viernes, 04 de febrero de 2011

GRAIN
Revista 'Soberan?a alimentaria, biodiversidad y culturas'


El acaparamiento de tierras es un proceso que ha existido a lo largo de siglos como nos demuestra una lectura honesta de la historia: la expulsi?n brutal de las comunidades ind?genas que sigui? al ?descubrimiento? de Am?rica por Colon, la usurpaci?n de las tierras de la poblaci?n Maor? en Nueva Zelanda o de la poblaci?n Zul? en Sud?frica por los y las colonialistas blancos, por nombrar algunos ejemplos. Es un proceso violento que perdura hoy d?a. Pero algo nuevo est? pasando, como explica este art?culo: la industria financiera ahora se suma a la carrera para controlar tierra agraria de ultramar, con un impacto desastroso para las comunidades rurales que dependen de estas tierras.

Intereses inversores privados est?n comprando enormes superficies de tierras en muchos pa?ses para distintos fines de lucro econ?mico: Barrick Gold en las zonas altas de Am?rica del Sur para la miner?a; corporaciones alimentarias como Dole o San Miguel en Filipinas; distintas empresas para plantaciones de agrocombustibles; y otras interesadas por zonas de conservaci?n natural. Un dominador com?n del proceso es que implica expulsar a las gentes all? asentadas. Esto afecta al campesinado en su conjunto, pero supone una amenaza particularmente grave para las mujeres campesinas al abortar oportunidades de su empoderamiento en el contexto de la soberan?a alimentaria.

Desde 2008, las dos grandes crisis globales, la alimentaria y la financiera est?n generando una nueva y preocupante tendencia hac?a nuevas compras de tierra para la producci?n alimentaria ?ex patria?. As?, intereses inversores se apresuran a controlar tierra agraria en Asia, ?frica y Am?rica del Sur. En un primer momento, a principios del a?o 2008, difund?an la idea de que obten?an esas tierras para lograr la seguridad alimentaria de sus pa?ses de origen. As?, representantes de los pa?ses del Golfo, de Corea del Sur, Libia o Egipto, viajaron a distintos lugares del Planeta en b?squeda de grandes superficies de tierra cultivable donde producir arroz y otros cultivos para sus cada vez m?s numerosas poblaciones, sin tener que depender de un comercio internacional que se demostraba inestable.

Hac?a julio de 2008, no obstante, con el agravamiento de la crisis financiera, otros grupos financieros comenzaron a comprar y acaparar tierra agraria en el Sur: bancos inversores, grupos privados de capital o fondos econ?micos y similares -muchos con sus sedes centrales en los EEUU. El argumento de la seguridad alimentaria ya no era v?lido. Su inter?s radicaba en que se pod?a ganar dinero en la agricultura, teniendo en cuenta el crecimiento de la poblaci?n mundial y el alza en los precios de los alimentos. Aplicando algo de tecnolog?a y t?cnicas de gesti?n, percib?an estas ?adquisiciones? de tierras como una diversificaci?n de intereses y propiedades, un arma contra la inflaci?n e ingresos seguros, tanto de la tierra misma como de sus cosechas.

Hasta la fecha han cambiado de manos -o est?n en proceso de hacerlo- m?s de 40 millones de hect?reas, m?s de la mitad en ?frica, por un valor estimado de m?s de $100 mil millones. En casi su totalidad, son tierras f?rtiles con acceso a riego. Para ilustrar la magnitud de este nuevo asalto al sustento de las comunidades rurales en el Sur, hemos de saber que esta cantidad de tierra representa m?s del doble de toda la tierra agr?cola en Espa?a. Son transacciones realizadas principalmente por corporaciones privadas con la connivencia de personal de los gobiernos en los pa?ses en donde se compran las tierras. Tambi?n hay que subrayar ? y denunciar? que la mayor parte de la informaci?n se mantiene en secreto ante el temor de una fuerte reacci?n pol?tica caso de conocerse en su totalidad por la poblaci?n.

No se suele reconocer el liderazgo de las corporaciones en el actual acaparamiento de tierra para la producci?n alimentaria en ultramar. A?n en el caso de que sea un gobierno quien negocia la compra de tierras, puede producirse despu?s su explotaci?n por corporaciones, cuyos intereses no priman proveer de alimentos a la poblaci?n sino que tienen inter?s en, por ejemplo, desarrollar el mercado para sus semillas h?bridas en ?frica, en la implantaci?n de ganader?a intensiva o en cultivos de agrocombustibles.

El papel del capital financiero

El papel del capital financiero ? empresas y fondos de inversiones - en este proceso es muy significante. En Octubre de 2009 hab?a m?s de 120 intereses inversores comprando tierra agraria en el extranjero en pleno contexto de la crisis financiera. Estos intereses inversores privados no est?n invirtiendo en la agricultura para solventar el problema del hambre en el mundo ni para eliminar la pobreza rural. Simplemente quieren ganar m?s dinero y lo antes posible.

Como consecuencia de estos procesos, las nuevas personas y entidades propietarias de las granjas y fincas agrarias son personas gestoras de fondos privados de capital, operadoras especializadas en fondos de tierra agraria, fondos de pensiones, bancos, etc. Lo que buena parte de la ciudadan?a de a pi? no sabemos es que parte de los d?lares o euros empleados para este acaparamiento son los ahorros para la jubilaci?n de colectivos de maestros/as, funcionarios/as y trabajadores/as de pa?ses como los EEUU o el Reino Unido, por lo que dichos colectivos est?n directamente involucrados, lo sepan o no, en estos procesos. Tambi?n en Espa?a hay fondos de inversi?n ligados a la compra de tierras en pa?ses del Sur.

Y l?gicamente, se est? generando un nuevo y poderoso lobby de intereses de las corporaciones que busca la revocaci?n de aquellas legislaciones que proh?ban la propiedad extranjera de tierras, limitan exportaciones de alimentos o regulan los organismos modificados gen?ticamente.

Exportando inseguridad alimentaria

Teniendo en cuenta el fuerte papel del sector privado en el acaparamiento de tierras, est? claro que no se favorecer? el tipo de agricultura que nos traer? la soberan?a alimentaria y ni siquiera la seguridad alimentaria. Un l?der campesino de Syn?rgie Paysanne, en Ben?n, ha calificado el acaparamiento de tierra como la ?exportaci?n de la inseguridad alimentaria?, ya que responde a un proceso para cubrir las necesidades de algunas personas ? para dinero o ma?z, por ejemplo ? pero a costa de sustraer los mismos de otras personas.

Lo denunciable es que se habla en muchos espacios, desde la sede de las Naciones Unidades en Nueva York a los pasillos de distintas capitales europeas, de hacer de esto un proceso de beneficio mutuo. En una palabra, se debate la posibilidad de acordar algunos par?metros para introducir cierta ?tica y disciplina en el acaparamiento de tierra para que sirva tanto a las comunidades locales como a los intereses inversores, hasta el punto de que organismos como el Banco Mundial, la FAO (Organizaci?n Mundial de la Agricultura y la Alimentaci?n), IFAD (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrario- FIDA) y UNCTAD (Conferencia de las NNUU sobre el Comercio y el Desarrollo ? CNUCYD) quieren introducir una certificaci?n para el concepto del acaparamiento ?sustentable? de la tierra. Algunas propuestas vienen disfrazadas (ver cuadro) con el nombre de C?digos de Conducta. Pero la realidad demuestra que no es realista pensar que exista la posibilidad de que se materialicen beneficios mutuos de estas propuestas de ?domar? el acaparamiento de tierra.

La experiencia y la informaci?n disponible se?alan que el acaparamiento de la tierra solo va a empeorar la crisis alimentaria, con o sin ?principios? y ?normas? y que, desde luego, es un proceso muy nocivo para la lucha a favor de la soberan?a alimentaria y los derechos del campesinado.
Despejar bosques y personas para plantar monocultivos A partir de art?culos de Saturnino Borras Jr. y Jennifer Franco A medida que se va desplegando el acaparamiento mundial de tierras y se conoce m?s informaci?n al respecto, los c?rculos preponderantes del desarrollo est?n intentando conducir el discurso, desde la alarma inicial hacia su aceptaci?n defendiendo la idea de que ?el mercado de tierras? es una importante ?oportunidad? para el desarrollo rural. Ya tenemos varias propuestas que promueven ?c?digos de buena conducta? o una serie de premisas que avalen dichas inversiones. Pero desde la perspectiva de la Soberan?a Alimentaria, tenemos al menos cinco razones para no aceptar, en ning?n caso, el acaparamiento de tierras ni supuestas ?inversiones agr?colas responsables?:

??? * Los C?digos de Conducta avalar?an la adquisici?n de tierras ?dicen- s?lo cuando fueran marginales o bald?as, de forma que nuevas inversiones agroindustriales podr?an recuperar esas tierras en supuesto desuso. Pero aceptar la idea de ?tierras ociosas? ?bajo la concepci?n mercantilista de la tierra- nos lleva inevitablemente a olvidarnos de las pr?cticas y relaciones sociales locales en torno a la tierra, no siempre mercantiles. Lo que podemos esperar de este tipo de marco sobre las tierras son m?s expulsiones y desposesiones en el nombre de la transformaci?n de ?tierras marginales? en espacios econ?micamente productivos.

??? * Los intereses partidarios de C?digos de Conducta arguyen que, sin derechos de propiedad sobre la tierra claros (que normalmente se entienden como individuales y privados) el ?riesgo? de expulsi?n y desposesi?n es alto. El argumento lleva impl?cita la convicci?n de que contar con derechos formales de propiedad de las tierras elimina todo riesgo y sirve como garant?a de que estos grandes acuerdos no desplazar?n a las personas de sus tierras ni las despojar?n de ellas. Pero hay sobradas pruebas que demuestran que la existencia de derechos formales de propiedad sobre las tierras no representa ninguna garant?a contra la desposesi?n, de hecho, muchas veces incluso aparecen como la punta de lanza de ?sta. (ver en la revista art?culo de Sof?a Monsalve)

??? * Los C?digos de Conducta exigir?an en estas operaciones acuerdos formales y transparentes como soluci?n para evitar sus consecuencias negativas. Pero la transparencia no asegura necesariamente resultados que sean favorables a los y las pobres. La cuesti?n de la representaci?n de los grupos sociales, sobre todo en las comunidades rurales del Sur Global, es problem?tica, desigual y pol?ticamente discutible, independientemente de si las negociaciones son transparentes.

??? * Dicen los C?digos de Conducta que uno de los aspectos inherentes para aceptar estas inversiones en tierras ser?a el car?cter voluntario de los acuerdos. Pero Incluso cuando las partes en cuesti?n se adhieren formalmente a los principios del consentimiento previo, libre e informado, estos principios raramente se observan y se aplican en la pr?ctica, de forma que se necesitar?a una tremenda dosis de poder pol?tico, de tiempo y de recursos para asegurar que as? fuera. De hecho se sabe que, en paralelo al aumento y la institucionalizaci?n de tratados internacionales, directrices voluntarias y principios de consentimiento concebidos para proteger a los pueblos ind?genas, se han producido violaciones sin precedentes de los derechos de estos pueblos y de incursi?n en sus territorios en todo el mundo.

??? * Por ?ltimo, otro de de los conceptos clave para permitir estas inversiones financieras en las tierras agr?colas, ser?a en base a ?partenariados? entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, que se supone generar?an resultados beneficiosos. Pero imaginar una posici?n de igualdad e intereses complementarios en circunstancias donde no se dan, conducir? muy probablemente a que los y las pobres salgan perdiendo. Tambi?n se avalar?a otro tipo de partenariado establecido entre trasnacional y agricultor/a, tambi?n conocido como ?agricultura por contrato?, por el que se incorpora a al campesinado en el complejo agroindustrial de producci?n de alimentos o energ?a mediante diversos arreglos contractuales. En realidad, una excusa m?s para despejar bosques y personas para plantar monocultivos.

Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/01/29/el-acaparamiento-de-la-tierra-agraria-otra-amenaza-para-la-soberania-alimentaria/

PARA SABER M?S:

www.grain.org

www.fian.org

www.farmlandgrab.org/


Tags: acaparamiento, agraria, multinacionales, Soberanía alimentaria, Maorí, agricultura, agrocombustibles

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