S?bado, 05 de febrero de 2011
?La CIA estuvo interesada en Ch?vez?? Y todav?a lo esta.




Certificado recibido por la analista de la DISIP, otorgado por un agente CIA en la embajada de EE.UU. en Caracas.En el curso de las entrevistas para El Encuentro (Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2005), el azar nos llev? hasta el testimonio excepcional de una especialista de la Direcci?n de Servicios de Inteligencia y Protecci?n (DISIP). En la d?cada de los 90, ella atend?a el ?caso Cuba? y durante la visita del Comandante Hugo Ch?vez a la Isla en diciembre de 1994, le encargaron analizar los discursos y las acciones del teniente coronel, a quien sigui? a cierta distancia desde entonces y hasta 1996. En ese a?o, le dieron la orden de dedicarse exclusivamente a evaluar a Ch?vez en profundidad. Cumpli? con riguroso celo la tarea.




Aunque tiene 27 a?os de experiencia profesional, es una mujer todav?a joven que respondi? a las preguntas con agilidad y precisi?n. Antes de terminar la entrevista, nos entreg? una serie de documentos muy ?tiles para nuestra investigaci?n y que constituyen una prueba irrefutable del v?nculo de los servicios secretos norteamericanos con la Direcci?n de Inteligencia venezolana, interesados desde el principio en neutralizar la relaci?n del Comandante bolivariano con su pueblo. Entre las evidencias documentales se encuentran varios certificados de los cursos que recibiera, impartidos por oficiales CIA y organizados por la embajada de EE.UU. en Caracas.

Por razones de seguridad, no revelaremos el nombre de nuestra entrevistada.

-?Qu? estudi? usted?

- Relaciones Internacionales y despu?s, Derecho.

-?Tiene alguna jerarqu?a militar?

-No, soy civil, analista de seguridad externa.

-?Cu?l era su ?rea de an?lisis en 1992?

-Yo llevaba el caso Cuba. Trabajaba en la DISIP. A partir del 4 de febrero el equipo del ?rea internacional, al que yo pertenec?a, comenz? una nueva etapa. El golpe de Estado se vivi? con mucha presi?n y hubo una reorganizaci?n del trabajo. Por cierto, ese d?a cumpl?a a?os y recuerdo que ech?bamos bromas y dec?amos: ?hubo alguien que se acord? de inmortalizar mi d?a de cumplea?os?. Cuando se produce la rebeli?n, no sab?amos qu? ocurr?a y hasta me pregunt? si deb?a ir a mi oficina. Estaba pasando un curso de la embajada norteamericana?



-?Cu?l era el tema del curso?

-De Reportes y An?lisis de Inteligencia. Tengo el certificado que lo acredita. Pas? varios cursos con los norteamericanos y tambi?n, por indicaci?n de mis superiores impart? talleres para oficiales de Inteligencia de EE.UU. sobre los resultados de mi trabajo. El tema que yo llevaba era especialmente importante para ellos.



-Perm?tanos precisar lo que nos est? diciendo: ?los servicios de inteligencia de EE.UU. los entrenaban a ustedes para todo ese trabajo?

- S?. Como le dije, tengo mis certificados y hasta una carta de un oficial CIA, que hace una valoraci?n de mi trabajo en uno de esos cursos. No era ning?n secreto en la DISIP que los servicios norteamericanos entrenaban a los especialistas y oficiales en este tipo de t?cnicas, y que elaboraban perfiles sobre nosotros. Nos evaluaban permanentemente como funcionarios y a la vez recib?an de nosotros informaci?n sensible, relacionada con nuestro trabajo.

Aqu?, por ejemplo, est? un certificado que acredita que, entre el 27 de enero y el 4 de febrero de 1992, particip? en un adiestramiento organizado por la Embajada de EE.UU. Al a?o siguiente, volv? a pasar otro. Era lo m?s normal del mundo y algo obligado para m?, porque llevaba el caso Cuba. Incluso, ven?a gente de EE.UU. especialmente interesada en conocer qu? ten?amos nosotros sobre la Isla. Ven?an no solo de EE.UU., sino de otros pa?ses ?amigos?. Alemania, por ejemplo.

Carta que recibio la analista por su buen desempe?o en el taller impartido por agentes de la CIA en Caracas. -Eran famosos los contactos de la DISIP con los servicios israel?es. ?Se reuni? tambi?n con ellos?

-S?, es cierto. Pero yo nunca me reun? con ellos.

-?Recuerda los nombres de los norteamericanos que les daban las instrucciones?

-Est?n registrados en los diplomas, pero ellos no utilizaban sus verdaderos nombres.



-?D?nde se realizaban estos entrenamientos?

-En hoteles de Caracas. Nunca lo hac?an en la embajada propiamente, pero los certificados s? sal?an de all?, tal y como aparece en el membrete.

-?Cu?les eran sus objetivos de trabajo?

-Analizar el proceso cubano con la ca?da del Muro de Berl?n. Deb?a evaluar y hacer pron?sticos. Se daba por hecho que, despu?s de lo ocurrido en Europa, Cuba no iba a sobrevivir al fracaso del socialismo europeo, ni al cerco econ?mico de Estados Unidos. Todos los estudios conduc?an a la conclusi?n de que el gobierno de Castro iba a caer. Se esperaba eso: la implosi?n del gobierno.

- ?Qu? tipo de an?lisis especial sobre Cuba y sobre Fidel hizo usted?

-En el caso espec?fico m?o, llevaba todo lo que era la parte pol?tica. Varias veces nos reunimos con los disidentes que llegaban a Venezuela y ped?an asilo. Los escuch?bamos. Participaba en sus reuniones y en las entrevistas con ellos. Obviamente, dec?an que ven?an de un mundo atroz, que todo all? era malo. Trataba de distanciarme de esas posiciones y contrastarlas, a partir de una reflexi?n obvia: si yo quisiera irme de mi pa?s y sacar provecho de eso, dir?a lo mismo.

Como en esos a?os yo estudiaba Derecho, trataba de buscar en la universidad informaci?n sobre la realidad cubana, un tema que se debat?a mucho en ese sector. Por supuesto, me di cuenta de que el proceso cubano era mucho m?s complejo de lo que uno pod?a encontrar en los informes norteamericanos y en las opiniones de los emigrados. Que hubiera ca?do el Muro de Berl?n, no significaba que cayera Cuba.

Trat? de evadir los prejuicios y acercarme al tema con un enfoque m?s acad?mico y no como lo har?a estrictamente un polic?a, un oficial de inteligencia. Quer?a llegar a las ra?ces, medir exactamente qu? era lo que pasaba, para tener criterios s?lidos a la hora de expresar opiniones. En ese momento todo lo que llegaba a mis manos me lo beb?a, a pesar de que la informaci?n era muy sesgada. Asist?a, por supuesto, a las reuniones de los anticastristas en Venezuela y en una de ellas conoc? a Mas Canosa. Recuerdo particularmente a una se?ora que figuraba siempre como la organizadora de esos eventos.

-?C?mo se llama?

-Silvia, pero no recuerdo el apellido. Era una se?ora ya mayor, alta y muy elegante. Viv?a en Caracas. No ten?a contacto directo con ella, porque debido a las particularidades de mi trabajo de inteligencia, yo nunca me relacionaba abiertamente con aquellas personas. En un momento determinado, me pidieron evaluar a Ch?vez.

-?Cu?ndo y por qu??

-Despu?s de la crisis militar de 1992, inmediatamente la atenci?n hacia el proceso cubano comenz? a descender y subi? a un primer plano la situaci?n interna. La prioridad era Venezuela. Obviamente ten?a que venir un reacomodo interno de la DISIP, pues estaban presos m?s de ciento y pico de oficiales de cierto rango. Era una conmoci?n nacional.

Comenzamos a evaluar lo que dec?a la gente en la calle, lo que se hablaba en la universidad. Cuando ?l sale de la c?rcel en 1994, se le empez? a dar un seguimiento m?s estrecho: qui?n lo visitaba, con qui?n se reun?a, c?mo era su vida. Comenc? un proceso de conocimiento de qui?n era el hombre. Entonces llevaba los dos temas: Cuba y Ch?vez.

-?Por qu? le asignaron el an?lisis de Ch?vez, si usted se dedicaba al seguimiento de un tema internacional?

-Comenz? justamente cuando ?l sali? en 1994 a dar su gira internacional, antes de ir a la Isla. Segu? su periplo por Colombia, luego a otros pa?ses, y finalmente a Cuba. Digamos que me tocaba. Por una raz?n o por otra, ?l siempre estaba en mi mesa de trabajo debido a su proyecci?n internacional.

-?Cu?l fue la evaluaci?n que se hizo del viaje a Cuba?

-La decisi?n fue criminalizarlo, porque hasta ese momento no hab?a mucha claridad de cu?l era realmente la posici?n pol?tica de Ch?vez. ?l ven?a contactando con muchas fuerzas. Ten?a relaci?n con gente de derecha y de izquierda, aun cuando estaba claro para el gobierno de Caldera que era un enemigo pol?tico, una amenaza, porque se neg? a pactar con la institucionalidad y no permiti? que lo manipulara. Pero el viaje a Cuba dispar? todas las alarmas.

-?Qu? significa eso?

-Era una se?al pol?tica inequ?voca. Recib? instrucciones de evaluar su proyecci?n. A?n tengo el video de su discurso en La Habana y otros materiales que me entregaron para estudiar su pensamiento, sus proposiciones, su manera de comportarse en p?blico. Aqu? empec? a profundizar a?n m?s, a buscar m?s all? de las palabras qui?n era la persona, de d?nde sali?, c?mo apareci?. Intent? desentra?ar cu?l era su programa, su estrategia. Durante los dos a?os en que estuvo detenido fue casi imposible evaluar con exactitud su pensamiento, porque apenas ten?a expresi?n p?blica. La gente iba a verlo, le escrib?a, lo admiraba, pero encarcelado no parec?a ser un peligro inmediato. En cuanto sali? a la calle y fue recibido como un h?roe por toda Venezuela, y aparec?a en los medios explicando su programa pol?tico, comenz? a preocupar seriamente al gobierno. A eso se sum? la gira internacional por Colombia, Panam?, Argentina, Uruguay, Chile? Sin embargo, fue a su regreso de Cuba en que se tom? la decisi?n de estudiarlo cuidadosamente y obtener informaci?n para ello no solo por la v?a operativa, sino mediante el an?lisis profesional de su personalidad y de su pensamiento.

Digamos que a partir de ese momento lo que ?l llamaba bolivarianismo empez? a tener un cuerpo como ideolog?a y descubrieron que Hugo Ch?vez no estaba diciendo las cosas al azar, no era un profeta m?s que apareci? por all?, un Juan Bautista en el desierto? Hasta ese momento se le hab?a ignorado intelectualmente. Despu?s de aquel encuentro con Fidel Castro, todo cambi?.

-Usted hablaba de la gira internacional de Ch?vez, que incluy? tambi?n a Colombia, Uruguay, Argentina, Chile? ?Hubo alguna relaci?n con los servicios de inteligencia de esos pa?ses?

-Obviamente, porque no te olvides que en esa ?poca, por sus relaciones con Ch?vez, expulsaron de Venezuela a Norberto Ceresole. Se hizo en colaboraci?n con el gobierno argentino, pa?s de residencia de este te?rico uruguayo, que era un hombre bastante controvertido. Yo no tuve acceso a informes clasificados que pudieran ofrecer evidencias sobre la colaboraci?n entre los servicios de inteligencia, pero sin dudas en este y otros casos debi? producirse un intercambio de informaci?n y una conciliaci?n de las acciones. A mis jefes en la DISIP solo le interesaba lo que yo pod?a producir y evitaban pasarme informaci?n secreta. Yo estaba para dar ideas de c?mo y d?nde actuar. Nada m?s.

-?Usted recomendaba acciones?

-No. Mi trabajo era diagnosticar a partir de fuentes generalmente p?blicas. Es decir, qu? fue lo que dijo en tal lugar, a qui?n le puede llegar ese mensaje, cu?l puede ser su alcance, qu? ideas est? dando ?l all?.

-Para analizar la visita a Cuba, ?qu? fuentes consult??

-Las notas de prensa y el video con los pormenores de la visita, incluyendo los discursos que se pronunciaron all?.

-?Cu?l fue su diagn?stico?

-En La Habana, Ch?vez ratific? algo que yo ven?a alertando: ?l ten?a gran facilidad para la comunicaci?n. Aplicaba con extraordinario acierto la psicolog?a de masas. No era un loco, como lo llamaban despectivamente en la prensa y tambi?n algunos oficiales de la DISIP. Me preguntaba, por ejemplo, ?por qu? ?l canta el Himno Nacional? Porque en la psicolog?a de masas este funciona como elemento de cohesi?n. Cuando ?l cantaba el Himno o una canci?n llanera, facilitaba que todas las personas que estaban a su alrededor se unieran a ?l, lo siguieran, a partir de un resorte afectivo de gran eficacia comunicativa. Se subestimaba ese tipo de elemento. ?Pero ?l habla mucho?, dec?an. ?Esc?chenlo?, les respond?a. Lo que ocurre en realidad es que Ch?vez es capaz de trasmitir un mensaje en diferentes niveles del consciente y subconsciente colectivo. ?l comienza primero a entrar en calor, crea cierta familiaridad, y despu?s sabe d?nde insertar el mensaje pol?tico. Y la gente lo aceptaba, se identificaba plenamente. ?l logr? incorporar estas t?cnicas de comunicaci?n en los contactos cuerpo a cuerpo con la gente. Aprovech? muy bien los recorridos por el pa?s. Se arm? de todo un cuerpo simb?lico que luego incorpor? magistralmente en sus discursos. Hasta la aparici?n de Ch?vez en el escenario p?blico venezolano, no exist?a ning?n pol?tico que hubiera llegado a esos niveles de comunicaci?n con el pueblo.

-?C?mo valoraban sus an?lisis?

-Se subestimaron, tanto como subestimaron a Ch?vez. Pensaron que con el tiempo su proyecto se iba a desgastar y que ser?an efectivas las medidas para amedrentarlo y acosarlo. Apostaron m?s a la fuerza que a la inteligencia. Estoy segura de que hubiera sido m?s efectivo enfrentarlo en su propio terreno, despu?s de haberlo entendido y descifrado.

Fue un error no haberle dado importancia a su capacidad como l?der. No fue de la noche a la ma?ana que Hugo Ch?vez se convirti? en un ?fen?meno? y creci? en el imaginario popular. Sencillamente, lo ?nico que demostr? fue que se pod?a hacer en Venezuela, lo que ?l estaba anunciando desde que sali? de la c?rcel. Toda su estrategia estuvo planteada desde el principio y la gente capt? enseguida que no era m?s de lo mismo.

-?Usted recuerda exactamente qu? an?lisis hizo de la visita del Comandante Ch?vez a Cuba?

-Trabajamos dos categor?as: situaci?n y apreciaci?n. En ese momento hab?a un gran vac?o acad?mico en torno a cu?l era el camino, no solo para la regi?n, sino para el mundo. Se nos estaban vendiendo teor?as milenaristas: que era el fin de la civilizaci?n, que el mundo se acababa. Lo que apreci? en Ch?vez fue un franco acercamiento a las principales tesis de Fidel Castro, quien propon?a un camino frente a esa confusi?n te?rica: ?Hay que ver hacia adentro, tenemos que ir a las esencias y a la historia de nuestros pa?ses?.

-?Y lo inform? as??

-S?, dije: ambos se han dado cuenta de las potencialidades que tiene Am?rica Latina y de la necesidad de construir un liderazgo. Consideran que todo el mundo busca en otra parte un referente, un modelo, recetas comunes, y la estrategia tiene que ser todo lo contrario: buscar en cada lugar el modelo que m?s se parezca a su realidad.

-Hasta para Ch?vez fue una sorpresa que lo recibiera Fidel. ?Usted evalu? las razones que tuvo el Presidente cubano para darle una bienvenida de jefe de Estado?

-En aquel momento se evalu? como un pase de factura contra el gobierno de Rafael Caldera. Era lo que dec?a la prensa y lo que consider? el propio Presidente venezolano y sus asesores, pero yo nunca cre? en una explicaci?n tan simple. Teniendo en cuenta las similitudes entre las posiciones pol?ticas de Castro y Ch?vez, la reiterada preocupaci?n del Presidente cubano por el liderazgo en la regi?n y la extraordinaria comunicaci?n piel a piel que ambos lograban con el pueblo, no era dif?cil apreciar que Fidel Castro percibi? en Ch?vez un potencial pol?tico que dentro de Venezuela no se estaba viendo.

-Siendo usted una analista de la DISIP, ?no se consider? este an?lisis un tanto ben?volo hacia Ch?vez y Fidel?

-Mira, se subestim? este an?lisis, y cuando lo tuvieron en cuenta, era demasiado tarde. Yo no estaba deslumbrada. No ten?a una posici?n subjetiva, sino que mis apreciaciones estaban fundamentadas en la observaci?n y el registro de la actuaci?n de ambos. Fidel Castro vio en Hugo Ch?vez un liderazgo alternativo en desarrollo. El militar venezolano no ten?a a?n la estatura requerida. No ten?a la visi?n que posee en estos momentos, porque ?l ha sido un m?sculo que se ha ido perfeccionando a trav?s del tiempo. Pero el Presidente cubano se dio cuenta de qui?n era y sobre todo, ad?nde pod?a llegar. Es decir, no lo subestim?.

-?Cu?ndo la designan para atender solo el ?caso Ch?vez??

-En 1996.

-?Por qu??

-Porque se produjo un proceso de ajuste contra Caldera. El Movimiento Bolivariano como concepto, como ideolog?a, estaba tomando fuerza dentro de toda la trama social. En ese a?o ya se conoc?a la intenci?n de presentarse a las elecciones, despu?s de un per?odo en que hab?a llamado a la abstenci?n. Aunque era invisible esa fuerza a nivel de los medios, se sent?a en la calle, estaba all?. El proceso de desgaste al que apost? la oligarqu?a no se hab?a producido, sino todo lo contrario. Ch?vez segu?a diciendo cosas que a la gente le segu?an importando. En ese momento la clase media de este pa?s estaba muy cerca de ?l y ve?a en su liderazgo la esperanza de un cambio pol?tico. Las encuestas indicaban la tendencia nacional hacia un gobierno de fuerte base popular, y ?l encarnaba en ese momento esa fuerza.

Por otro lado, ?l no se hab?a dedicado a teorizar sobre el futuro programa de gobierno, ni a asistir a tertulias intelectuales en Caracas. Estaba fuera de Caracas, que no era territorio frecuente de los pol?ticos, reunido lo mismo en grandes plazas que con dos o tres personas, explicando qu? significaba la Constituyente y viviendo lo que ?l llamaba ?el hurac?n revolucionario?.

Eso empez? seriamente a preocupar. Por eso me dieron la tarea de que me ocupara, exclusivamente, de ?l, y a partir de ah?, comenzaron a entregarme todo cuanto pod?an para que yo lo evaluara.

-?Grabaciones, informes??

-Trabajos de inteligencia. Me dec?an: ?Esto es del Comandante Ch?vez en Chuluaca?. Yo lo o?a y de ah? sacaba mi informe.

-?Cu?ntas personas llevaban en su ?rea el caso Ch?vez?

-Como analistas, ?ramos dos. La que era mi jefa, que s? manejaba todo lo inimaginable y yo, que me encargaba de la parte pol?tica m?s abierta.



-?Ten?a alguna idea de cu?nta gente hab?a infiltrado la DISIP cerca del Comandante?

-No s? exactamente la cantidad, pero s? hab?a mucha gente en eso. Incluso me propusieron que yo me asimilara.

-?Qu? quiere decir?

-Que me deb?a incorporar a la Fuerza Armada, para luego infiltrarme a trav?s de los militares leales. Hice el proceso de asimilaci?n a la FAN, pero cuando llegu? a determinada prueba, false? los ex?menes psicol?gicos. Eso ocurri? en marzo de 1996. No me pod?a negar a un trabajo abiertamente, porque pod?an tomar represalias en mi contra. Lo digo responsablemente: false? mi prueba psicol?gica.

-D?ganos con sinceridad, ?lleg? usted a identificarse con Ch?vez y su Movimiento?

-Te repito, lo que hemos analizado no tiene nada que ver con el elemento subjetivo. Ve?moslo desde otro ?ngulo: pude analizar este proceso sin prejuicios, porque procedo de una familia muy humilde. Logr? estudiar gracias al esfuerzo de mi pap? y mam?, un obrero y una secretaria. Ellos me incentivaron siempre a tratar de que fuera mejor persona en la vida, a que estudiara y me esforzara. Sin dudas, mi origen me permiti? valorar la propuesta de Ch?vez. Sab?a perfectamente que lo que ?l dec?a era cierto: si Venezuela segu?a por el camino que llevaba, iba a estallar. No se sosten?a con una estructura social que parece una copa de champa?a invertida, con unos pocos arriba y millones abajo. Todos mis conocidos viv?an en la parte de la sociedad m?s maltratada y despreciada, que era la aliada de Ch?vez. Conoc?a de cerca esa realidad. No me obcecaba con mi trabajo. No tom? el asunto como algo personal. ?l no era un amigo, pero tampoco un enemigo a muerte. Trat? de buscar explicaciones a lo que estaba ocurriendo y de d?nde sal?a este hombre. Me interes? el hombre. Y cuando yo comenc? a apreciar que ?l estaba diciendo cosas razonables, me dije: bueno, si esto lo est? sintiendo y lo est? viendo mucha gente, va a tener que suceder un milagro en este pa?s para ganarle en las elecciones.

-?Alert? que iba a ganar?

-S?. Ch?vez hab?a capitalizado la esperanza de millones de venezolanos que estaban hartos de la corrupci?n, de la impunidad, de la falsedad de los pol?ticos, de las enormes diferencias sociales, de ese proceso degenerativo de las instituciones.

-?Qu? sinti? usted cuando Ch?vez gan? las elecciones?

-Era una pel?cula que yo estaba viendo desde mucho antes. Fue como si me sentara en un cine a seguir una historia conocida. Vi situaciones, personas que me eran muy familiares. De todos modos la sensaci?n era extra?a. Sab?a que iba a ganar. No fue una sorpresa, pero verlo all? tambi?n me provocaba cierto asombro.

-?D?nde estaba cuando dieron la noticia oficial?

-Me hab?an enviado a trabajar en una mesa electoral -por supuesto de manera encubierta-, y all? gan? Ch?vez con amplia ventaja. Poco despu?s dieron la noticia oficial. Me dije -y confieso que con agrado, como quien saca una buena nota en un examen-: bueno, no me equivoqu?.

-?Qu? reacci?n hubo en la DISIP con la victoria de Ch?vez?

-Una gran incertidumbre. ?Qu? iba a pasar con nosotros? ?A d?nde ir?amos? Muchos de mis compa?eros se sintieron angustiados: unos con culpa y otros sin ella, pero cundi? el desasosiego.

-?Tuvo contacto en esos d?as con los servicios norteamericanos?

-Nosotros nos reun?amos con ellos al menos una vez al a?o. En marzo de 1998 vinieron dos analistas de la CIA, y yo les hice una presentaci?n sobre Ch?vez, como otras veces. Pero en esta ocasi?n ellos estaban mucho m?s interesados y preocupados.

-?Sinti? alguna presi?n por parte de ellos?

-No. Ellos trataban m?s bien de ganar nuestra confianza. De hecho el 4 de febrero, durante el golpe, quien me llam? para que me presentara a mi curso de la embajada de EE.UU. y a mi trabajo regular en la DISIP, fue un oficial norteamericano. Me dijo que no me preocupara, que todo estaba bajo control. Cuando me incorpor? al curso, uno de ellos, de origen mexicano, me pregunt?: ?Qu? percepci?n tienen ustedes de lo que acaba de pasar??. Fue en un ambiente casi de camarader?a, como dos compa?eros de trabajo que conversan sobre una preocupaci?n com?n.

-?Le ped?an que identificara alguna debilidad en Ch?vez?

- S?.

- Por ejemplo?

-La que se pudiera, lo que se pudiera, y en este tipo de an?lisis no participaba yo sola, sino varias personas que por una raz?n o por otra ten?an que ver con ?l o con su entorno. Ellos nos convocaban para hacer lo que llamamos una tormenta de habilidad y responder a la pregunta ?qu? ves t??.

-Cuando dice ellos, ?qui?nes son, los norteamericanos?

-No, mis jefes. Los contactos que hab?a con esa gente eran muy puntuales. Al menos conmigo. Cuando ellos ven?an, lo sab?amos con tiempo y nos prepar?bamos. Nos reun?amos todos los que est?bamos trabajando en conjunto -porque la compartimentaci?n funcionaba, cada quien en su parte-, y cuando est?bamos todos juntos frente a los norteamericanos, ah? era donde yo pod?a calibrar qu? era lo que estaba haciendo cada qui?n. Era una obsesi?n para ellos lo que tambi?n nos inquietaba a nosotros: ?qui?n era el personaje? Porque si en tanto tiempo ?l segu?a siendo una novedad y el pueblo lo apoyaba m?s y m?s, cu?l era entonces el misterio de Hugo Ch?vez. Todos quer?an saber d?nde ?l ten?a guardada la varita m?gica.

- ?Qu? debilidades identificaron en aquellas tormentas?

-?Sabe una cosa?: ninguna. ?l era y sigue siendo un hombre y su circunstancia. Si se revisa lo que ?l dijo al salir de la c?rcel descubrir? que es lo mismo que est? diciendo ahorita, solamente que en aquel tiempo ?l las enfocaba a veces con un dejo de ingenuidad. A medida que ?l fue interrelacion?ndose con el pueblo y adquiriendo mayor experiencia pol?tica, se pod?a apreciar que a lo dicho al principio le hab?a agregado una metodolog?a para alcanzarlo. Su discurso era extraordinariamente coherente.

Por ejemplo, si usted lee Habla el Comandante, un libro que recoge una larga entrevista que comenz? en 1995 y termin? poco antes de las elecciones, y en la que Ch?vez presenta toda su estrategia y cuenta su historia personal, encontrar? que es el mismo Ch?vez de ahorita. ?l no enga?? jam?s a nadie. Dec?a lo que iba a hacer de manera transparente. Fue el gobierno de Caldera y mis superiores los que se negaron a ver la realidad y reaccionaron cuando ya no pod?an hacer nada.

-Ahora, entre nosotros, d?ganos al menos un defecto del Comandante Ch?vez.

-Mire, no conozco su vida personal. Lo eval?o con la frialdad del analista que trata de apreciar su acci?n en su contexto hist?rico. Desde ese punto de vista, Ch?vez es invulnerable. No tiene tal?n de Aquiles, no lo tiene, porque ?l ha sabido despersonalizarse del proceso, al contrario de lo que dicen sus enemigos, que lo llaman despectivamente ?m?ximo l?der?, ?dictador? y otras cosas. No. Por primera vez en la historia de Venezuela, se ha logrado convertir a todos los ciudadanos en parte de un proceso, incluyendo a la oposici?n, que tiene un espacio y un protagonismo nunca visto en este pa?s. Ch?vez fue la oposici?n en Venezuela y los medios de prensa, la DISIP y todas las instituciones gubernamentales lo persegu?an, lo calumniaban o lo exclu?an, en el mejor de los casos.

Toma cualquier discurso de Ch?vez. Jam?s encontrar?s una imposici?n, una postura piramidal. Su propuesta es lineal: t?, nosotros, todos. Al acerc?rsele de esa manera, usted se siente incluido, particularmente si le habla de sus problemas esenciales. Eso es lo que lo hace diferente. Hay un l?der real, que no es un jefe, sino alguien que en 12 a?os de trabajo p?blico ha logrado motivar y captar a millones de personas.

-Cuando triunfa Ch?vez, ?tuvo alg?n problema? ?La sacaron de su trabajo?

-No, en lo absoluto. Quien no la debe, no la teme. Cuando lleg? la nueva administraci?n, segu? trabajando aqu?. Yo soy una analista, una profesional que en ning?n momento particip? en actividades irregulares.

-?Y sigui? analizando a Ch?vez?

-No. Comenc? a trabajar en la oficina de An?lisis Interior.

-?La colaboraci?n con los servicios norteamericanos siguieron despu?s del triunfo de Ch?vez?

-No, bajaron notablemente. Por lo menos yo no llegu? a tener contactos con ellos despu?s de 1999.

-Pero los servicios norteamericanos estuvieron profundamente comprometidos con el golpe de Abril de 2002. Eso lleg? a trascender p?blicamente y todav?a siguen apareciendo evidencias?

-As? es. Pero yo solo le respondo por mi experiencia personal.

-Una ?ltima pregunta, para satisfacer una curiosidad: usted que sigui? tan de cerca a Ch?vez, que sab?a perfectamente c?mo era la relaci?n de ?l con la mayor?a de los venezolanos, ?era posible predecir la reacci?n del pueblo, que lo devolvi? a Miraflores unas horas despu?s del golpe de Estado?

-No, admito que fall? la analista. Y, mire, eso me conmovi? much?simo. Nunca hab?a vivido una experiencia similar y creo que jam?s la volver? a vivir. Mi casa est? en un barrio humilde. Vi c?mo salieron miles de personas a la calle, c?mo se organizaron espont?neamente, con qu? decisi?n se fueron a buscar al Comandante Ch?vez a Tiuna y a Miraflores y permanecieron horas y horas all?, resueltos a enfrentar lo que fuera por un hombre, por su Presidente. No s? si me entienden? yo no pod?a prever en mis fr?os an?lisis que aquel respeto, aquella consideraci?n, aquel afecto por la gente que se notaba en tantos y tantos discursos y reuniones de Ch?vez que yo hab?a estudiado, el pueblo lo iba a retribuir de esa manera. Lo confieso: cuando vi por la televisi?n la llegada de Ch?vez a Miraflores, me emocion? hasta las l?grimas. Ah? s? se derrumb? la analista.
http://www.aporrea.org/imprime/n174340.html

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