Domingo, 06 de febrero de 2011


No es un secreto que en las universidades espa?olas abundan los cursos dedicados a promocionar las pseudociencias. La Universidad de Barcelona, por ejemplo, imparte desde hace a?os un m?ster en ?Medicina Homeop?tica y Acupuntura?, la de Lleida celebr? hace a?o y medio un bochornoso ?Curso de iniciaci?n a la Astrolog?a?, en la Universidad Aut?noma de Madrid se celebr? en su d?a un ?Congreso Internacional del Eneagrama?, y en la de Castilla-La Mancha a?n resuenan los ecos del seminario espiritista ?Vida despu?s de la vida?. Pero la estrella de las supercher?as disfrazadas con bata blanca es la homeopat?a, y su mayor ?xito tuvo lugar el 27 de octubre de 2010, el d?a en que Laboratorios Boiron y la Universidad de Zaragoza firmaron la creaci?n de una c?tedra de Homeopat?a, la primera de estas caracter?sticas en Espa?a.

Las personas que la utilizan o que han o?do hablar de ella suelen definir la homeopat?a como una ?medicina natural?. Esta vaga descripci?n no es fiel a la esencia pseudocient?fica de esta disciplina, cuyas bases fueron establecidas por Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII y que han permanecido invariables desde entonces. Este m?dico alem?n postul? que una dolencia determinada puede curarse empleando sustancias que causen s?ntomas parecidos a los que se sufren (de ah? su nombre: ?homoios?, igual, y ?pathos?, sufrimiento). Por ejemplo, los home?patas emplean la cebolla (rebautizada como ?allium cepa?, que suena m?s m?stico) para tratar el catarro sencillamente porque el olor de la cebolla tambi?n provoca congesti?n nasal.

Y la cosa no queda aqu?: el segundo principio fundamental de la homeopat?a es el de las diluciones infinitesimales. Seg?n Hahnemann, lo que cura no es la sustancia material, sino su ?esp?ritu curativo?, que es tanto m?s potente cuanto m?s diluida est? la preparaci?n original. Para liberar este esp?ritu los home?patas diluyen, por ejemplo, una parte de la sustancia original en 99 partes de solvente, toman una parte de la mezcla resultante y la vuelven a diluir en otras 99 partes de solvente, y as? sucesivamente. Haciendo algunos c?lculos, cualquier estudiante de Qu?mica sabe que a partir del ciclo 23 ya no quedar? ni una sola mol?cula del preparado original, pero los creyentes en la homeopat?a van mucho m?s all?: una gota de caf? disuelta en el Oc?ano Pac?fico no les servir?a como remedio (contra el insomnio, claro) porque a?n contendr?a demasiado ?coffea cruda?, como llaman al caf?. La diluci?n id?nea ser?a 30CH, el equivalente a una gota en 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de oc?anos.

En los remedios homeop?ticos no queda nada de la sustancia original que pueda producir ning?n efecto o la cantidad de sustancia es demasiado peque?a como para producirlo. Los home?patas lo saben, pero aseguran que funciona gracias a un mecanismo que es m?s que un mero efecto placebo. Sin embargo, a?n no ha sido descubierto y adem?s viola los principios de la F?sica y la Qu?mica. Para comprobar esto hay que apartarse del tan socorrido (y tan poco verificable) ?a m? me funciona? y emplear alguna de las pruebas cient?ficas controladas que se utilizan a la hora de verificar la efectividad de un medicamento, como por ejemplo los estudios cl?nicos aleatorizados con doble ciego. De forma muy breve y simplificada, esto significa que se realiza un estudio con dos grupos de personas sin ning?n tipo de selecci?n previa; a uno se le da la medicina en estudio y al otro una pastilla de az?car (placebo) sin que ni ellos ni el m?dico que la dispensa sepan si les da una u otra cosa. Una vez se han puesto en marcha estas salvaguardas contra los prejuicios tanto del paciente como del experimentador, se procede a administrar el tratamiento y se comprueba su efectividad. Cuando se ha hecho este tipo de estudios, bien dise?ados, el resultado es que la homeopat?a no se diferencia en absoluto del placebo, cosa que se puede comprobar consultando, por ejemplo, las prestigiosas revisiones bibliogr?ficas publicadas en la Biblioteca Cochrane Plus, accesibles para cualquier interesado.

Si nos aferramos a las pruebas, la homeopat?a, parafraseando al m?sico Tim Minchin, viene en dos formatos: el que no se ha demostrado que funcione y el que se ha demostrado que no funciona. En los pa?ses de nuestro entorno que la incluyen en la sanidad p?blica se viene pidiendo repetidamente, desde ?mbitos cient?ficos y m?dicos, que deje de financiarse para emplear los recursos en tratamientos demostrablemente eficaces. La legislaci?n europea, sin embargo, reconoce los remedios homeop?ticos como medicamentos (si bien, significativamente, no obliga a demostrar su eficacia para autorizar su venta), y en Espa?a todos los grupos pol?ticos han manifestado repetidamente su apoyo a esta pseudomedicina.

La situaci?n legislativa se debe a las presiones de los laboratorios fabricantes de remedios homeop?ticos, pero buena parte de la popularidad de la homeopat?a entre la clase pol?tica y entre muchos ciudadanos es debida simplemente al desconocimiento de su inutilidad como terapia. Para dar a conocer lo que realmente es esta pseudociencia, hoy, a las 10:23 horas, se celebrar? en m?s de una decena de pa?ses un ?suicidio por sobredosis homeop?tica? convocado por la Sociedad de Esc?pticos de Merseyside (Reino Unido). Los participantes ingerir?n una cantidad de pastillas que, si se tratase de medicamentos de verdad, los matar?an casi al instante, pero, al ser remedios homeop?ticos, les producir?n, como mucho, una peque?a subida en el nivel de az?car en sangre. Y es que la homeopat?a no produce efectos, ni negativos ni positivos: en realidad no contiene nada.

F?lix Ares es Presidente de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Cr?tico (ARP). Marta Men?ndez es Presidente del C?rculo Esc?ptico. Tambi?n firman este art?culo: Fernando Fr?as, Jos? Mar?a Mateos y Borja Robert, organizadores del ?Reto 10:23? en Espa?a.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/3006/el-timo-de-la-homeopatia/


Tags: timo, público, homeopatía, efecto placebo, remedios, Biblioteca

Publicado por blasapisguncuevas @ 7:26  | Salud y ciencia
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