Lunes, 07 de febrero de 2011

Por qu? EE.UU. teme a la democracia ?rabe
Por: Pepe Escobar
Fecha de publicaci?n: 07/02/11??
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Condoleezza, Condoleezza

Dadle una visa.

(Coro o?do en la Plaza Tahrir)

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Cualquiera que crea que la ?transici?n ordenada? de Washington dirigida por el vicepresidente Omar Suleiman (alias Jeque al-Tortura, seg?n manifestantes y activistas por los derechos humanos) puede satisfacer la voluntad popular egipcia tambi?n creer? que Adolf Hitler o Jos? Stalin podr?an hab?rselas arreglado con una cirug?a est?tica.

Las j?venes masas urbanas de Egipto que luchan por la paz, libertad, democracia, Internet, empleo y un futuro decente, as? como sus hom?logas en todo el mundo ?rabe, dos tercios de toda la poblaci?n, lo ven claro.

Un ?cambio verdadero en el que podamos creer? (versi?n egipcia) significa no s?lo librarse de 30 a?os de dictadura, sino tambi?n de su torturador en jefe, quien casualmente ha sido hasta ahora un interlocutor clave de Washington, Tel Aviv y las capitales europeas y un exponente esencial de un r?gimen ?ntegramente podrido, dependiente de la explotaci?n implacable de sus propios ciudadanos y beneficiario de la ayuda de EE.UU. para promover programas por los que nadie votar?a en el mundo ?rabe.

La ?transici?n ordenada? tambi?n podr?a considerarse un horrendo eufemismo para abstenerse de intervenir, algo muy diferente de un llamado expl?cito a favor de la democracia. La Casa Blanca se ha deshecho en una sucesi?n de galimat?as descoloridos con la que trata de rescatar el concepto. Pero el hecho es que tal como el Fara?n Mubarak es un esclavo de la pol?tica exterior estadounidense, el presidente de EE.UU. Barack Obama est? limitado por imperativos geopol?ticos y enormes intereses corporativos que ni puede so?ar con contrariar.

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Un curso acelerado sobre ?estabilidad?

Para ir al grano: todo tiene que ver con el petr?leo e Israel. Es la esencia de la pol?tica exterior de Washington durante las ?ltimas seis d?cadas en lo que se refiere a Medio Oriente, los ?rabes y el mundo musulm?n en general. Esto ha implicado que se mime a un surtido de dictadores y diversas autocracias y se hayan salpicado sus pa?ses de bases militares. Un ejemplo crucial es la historia de c?mo la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) derrib? la democracia en Ir?n en 1953 [1]. Desde el punto de vista geoestrat?gico, la palabra clave para este estado de cosas es ?estabilidad?.

Egipto representa un papel estrat?gico muy especial. Es como el propio Obama describi? el valor estrat?gico de Hosni Mubarak y su r?gimen cuando fue a El Cairo en junio de 2009 para presentar su mensaje de libertad al mundo ?rabe: ?Ha sido un aliado incondicional en muchos sentidos para EE.UU. Ha mantenido la paz con Israel, algo muy dif?cil de hacer en esa regi?n.?

Por lo tanto, como uno de los pilares de la ?paz fr?a? con Israel, Egipto es un paradigma. Es un fen?meno bipartidista, en t?rminos estadounidenses: republicanos y dem?cratas lo ven de la misma manera. Existe el Canal de Suez, por el cual fluyen 1,8 millones de barriles de crudo diarios. Pero ser ?socio de Israel? en los acuerdos de Camp David de 1979 es lo que explica los miles de millones de d?lares entregados profusamente a los militares egipcios y las tres d?cadas de apoyo incondicional a la corrupta dictadura militar de Mubarak (y sin lugar a dudas, la implicaci?n de EE.UU. en esa vasta tienda de horrores est? toda documentada en las cajas fuertes del r?gimen). Por una pista paralela, la ?estabilidad? tambi?n se traduce en una detestable calidad de vida para casi la totalidad de los egipcios; los derechos democr?ticos de las poblaciones locales son siempre secundarios ante las consideraciones geoestrat?gicas.

Se ha hipnotizado a la opini?n p?blica occidental con el statu quo geoestrat?gico dominante en Medio Oriente, es decir el eje Washington/Tel Aviv, para que acepte el mito de que democracia ?rabe equivale a fundamentalismo isl?mico, haciendo caso omiso de c?mo todos los intentos de rebeli?n popular en el mundeo ?rabe han sido aplastados durante las ?ltimas d?cadas. El gobierno israel? va m?s all? de esa ecuaci?n: para Tel Aviv el fundamentalismo isl?mico equivale a terrorismo, por lo tanto, democracia ?rabe = terrorismo. En este marco, el mubarakismo es m?s que nunca un aliado esencial.

Yo o el caos

Sin embargo, el hecho de que el anterior presidente Anwar Sadat haya llegado a un acuerdo con Israel en 1979 a cambio de preciosos regalos de EE.UU. ?un sistema perpetuado bajo Mubarak? no significa que Egipto e Israel se amen apasionadamente.

Por ejemplo, la televisi?n estatal egipcia difunde insistentemente la mentira flagrante sobre esp?as israel?es en las calles de El Cairo, disfrazados de periodistas occidentales; eso llev? a aterradores ataques concertados no s?lo contra periodistas extranjeros sino contra egipcios que trabajan con ellos. Y, aunque no lo cre?is, el mubarakismo ha tenido el descaro de incluir al Mossad israel?, junto con EE.UU., m?s Ir?n, Hizbul? y Ham?s como co-participantes en una inmensa conspiraci?n para derrocarlo.

Esto sucede mientras en realidad fue el Jihad Amn-Ad-Dawlah ("Aparato de Seguridad del Estado?) ? la m?s siniestra de las agencias de seguridad del Estado, una unidad de contraterrorismo con v?nculos extremadamente estrechos con la CIA, el FBI y el Mossad? el que lanz? a sus escuadrones de matones financiados por los compinches multimillonarios de Gamal, el hijo de Mubarak (quien despu?s de todo no ha huido a Londres), a atacar a manifestantes y medios extranjeros por igual.

Para complementar la perversidad, Mubarak pasa a decir que ?est? harto? y que quiere irse pero no puede, porque de otra manera habr? caos ? el caos provocado por los matones del propio gobierno; mientras tanto su n?mero dos, Suleiman, culpa a la Hermandad Musulmana por los ?disturbios?.

Tanto como la revoluci?n amenaza la supervivencia pol?tica de toda una clase gobernante en Egipto ?incluida la actual junta militar de Suleiman, del primer ministro Ahmed Shafiq, del ministro de defensa mariscal de campo Mohamed Tantawi y del teniente general Sami Annan, jefe del estado mayor del ej?rcito? los nuevos j?venes protagonistas, porque representan una expresi?n de comunidades locales, no son manipulados por potencias extranjeras. Son protagonistas nuevos, m?s aut?nomos, pero imprevisibles, m?s dignos. Otro factor para hacer tambalear al mito de la ?estabilidad? de EE.UU.

Lo que es m?s extraordinario es que estos nuevos protagonistas que emergen en el Magreb, el Mashreq y en Medio Oriente colisionan directamente con la obsesi?n israel? de mantener el status quo extremadamente desequilibrado (que incluye el genocidio a c?mara lenta de Palestina), provocan un importante choque estrat?gico entre los intereses de EE.UU. e Israel.

El gobierno de Obama ha comprendido que el aspecto absolutamente crucial que debe ser resuelto es la tragedia palestina. Ahora ese gobierno es absolutamente impotente para encarar a un Israel bajo la aguda paranoia de estar rodeado de fuerzas ?hostiles?: Hizbul? en el L?bano, Ham?s en Gaza, y una Turqu?a ligeramente islamista cada vez m?s firme, un Ir?n ?nuclear?, un Egipto dominado por la Hermandad Musulmana?

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La verdad os har? libres ? tal vez

?Pero tengo una firme convicci?n de que todas las personas anhelan determinadas cosas: la capacidad de pensar y tener voz en c?mo se rige su destino; la confianza en el imperio de la ley y la igualdad de administraci?n de justicia; que el gobierno que sea transparente; y que no se robe a la gente la libertad de elegir c?mo vivir. Estos no son s?lo las ideas de Am?rica, son los derechos humanos. Y es por eso que vamos a apoyarlos en todo el mundo.?

Esto fue Obama en El Cairo en 2009. ?Apoya realmente EE.UU. estos derechos ahora cuando los egipcios est?n dispuestos a morir por ellos?

Tanto como Obama fue a El Cairo a ?vender? el caso por la democracia (y se puede decir que tuvo ?xito), se podr?a apostar a que el establishment de Washington har? todo lo que pueda por tratar de ?controlar los da?os? en elecciones realmente democr?ticas en Egipto. Los mercados financieros y los pol?ticos maquiav?licos (y no siquiera consideramos a los derechistas rabiosos) pr?cticamente imploran por que la Hermandad se convierta en una realidad alternativa para poder legitimar por fin el concepto de una dictadura militar egipcia eterna.

No ven que los verdaderos protagonistas en Egipto, las masas urbanas, de clase media ? la gente que protesta pac?ficamente en la Plaza Tahrir ? saben perfectamente que el Islam fundamentalista no es la soluci?n.

Las dos principales organizaciones de masas en Egipto son la Hermandad y la iglesia cristiana copta ? perseguidas ambas por el r?gimen de Mubarak. Pero son los nuevos movimientos los que ser?n cruciales en el futuro, como ser los j?venes activistas de 6 de Abril, asociaciones de trabajadores de oficinas y f?bricas, as? como el Nuevo Partido Wafd, un renacimiento del partido que domin? Egipto de los a?os veinte a los cincuenta, cuando el pa?s ten?a verdaderas elecciones parlamentarias y verdaderos primeros ministros.

Es dif?cil que la Hermandad obtenga m?s de un 30% de los votos en una elecci?n libre y limpia (y cree firmemente en la democracia parlamentaria). No es hegem?nica, y definitivamente no es la cara del nuevo Egipto. De hecho hay una fuerte posibilidad de que se desarrolle hasta ser algo similar al AKP (Partido de Justicia y Desarrollo) en Turqu?a. Adem?s, seg?n un reciente sondeo Pew, un 59% de los egipcios quiere una democracia parlamentaria, y un 60% se opone al extremismo religioso.

Egipto gana dinero esencialmente con el turismo, los aranceles en el Canal de Suez, las exportaciones de manufacturas y productos agr?colas, y con la ayuda (sobre todo militar) como ser los 1.500 millones de d?lares anuales de EE.UU. La importaci?n de granos es indispensable (motivo por el cual aumentan los precios de los alimentos, uno de los motivos esenciales para las protestas). Todo esto significa una dependencia del mundo exterior. El souk (bazar), con una gran comunidad cristiana copta, depende totalmente de turistas extranjeros.

Es justo imaginar que un gobierno democr?tico verdaderamente representativo abrir?a inevitablemente la frontera con Gaza y liberar?a de facto a cientos de miles de palestinos. Y que esos palestinos, apoyados plenamente por sus vecinos en Egipto, el L?bano y Siria en la lucha por sus derechos leg?timos, pondr?an cabeza abajo la ?estabilidad? de la regi?n.

De modo que todo lleva a lo viejo. Para Washington bipartidista, hay ?buenas? democracias (las que sirven los intereses estrat?gicos de EE.UU.) y democracias ?malas? que votan ?err?neamente? (como en Gaza, o en un futuro Egipto, contra los intereses estadounidenses).

Es el secreto sucio de la ?transici?n ordenada? en Egipto ? que implica que Washington s?lo condena suavemente la sangrienta ola de represi?n del mubarakismo contra los manifestantes y los medios internacionales. Es considerada aceptable ? mientras la dictadura militar se mantenga en el poder y se mantenga el fr?gido status quo. Adem?s, el sacrosanto Israel sali? con elogios para Mubarak; todo esto tambi?n significa que Tel Aviv har? todo por ?vetar? a Mohamed ElBaradei como l?der de la oposici?n.

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?Est? hablando conmigo?

Despu?s de todo Washington compr? a Egipto y su ej?rcito. Suleiman trabaja para Washington, no para El Cairo. Es otro significado de ?estabilidad?.

En realidad, a Washington nunca le preocup? la ley marcial en Egipto, la represi?n de las demandas sindicales, los abusos de los derechos humanos, para no mencionar el alto desempleo entre los j?venes y graduados de las universidades que apenas sobreviven bajo un sistema de mega-corrupci?n. Durante a?os, la ?estabilidad? mat? literalmente a un Nilo de activistas sindicales, j?venes idealistas, trabajadores por los derechos humanos y dem?cratas progresistas.

En un mundo sano ?y si Obama tuviera la voluntad? la Casa Blanca respaldar?a incondicionalmente el poder popular. Se podr?a imaginar, en t?rminos de mejorar la imagen de EE.UU., que ser?a un ?xito impresionante.

Para comenzar, borrar?a instant?neamente la percepci?n en la calle ?rabe de que la reacci?n al estilo de Frankenstein de Mubarak ?ignorando totalmente a Obama? muestra c?mo el dictador cree que puede salirse con la suya. Un ejemplo m?s de la irrelevancia de EE.UU. en Medio Oriente ? la cola que menea al perro.

El desvergonzadamente presumido Mubarak debe haber pensado: ?Si el primer ministro israel? Benjamin Netanyahu puede humillar p?blicamente a Obama, por qu? no lo voy a hacer yo?

La calle ?rabe es muy consciente de c?mo el sistema de Mubarak fue sobornado para enviar gas natural a Israel a precios rid?culos; c?mo impone el bloqueo contra los civiles en Gaza; y c?mo, sobornado por EE.UU., act?a como el gorila de Israel. Netanyahu roba tierra palestina o mata de hambre a Gaza, y Mubarak usa miles de millones de d?lares de ayuda militar estadounidense para aplastar el poder popular ? la calle ?rabe sabe que estos hechos son apoyados por Washington. Y luego derechistas despistados en EE.UU. se quejan y preguntan ??por qu? nos odian??

Si Obama dijera a Mubarak que ?ahora? quiere decir ?ahora? ?incluyendo no s?lo a ?l sino a toda la pandilla en uniforme? enajenar?a al h?per-poderoso lobby sioconsevador. No ser?a nada de malo, considerando que despu?s de todo el petr?leo est? en tierras ?rabes, que son al mismo tiempo el punto crucial de la pol?tica en Medio Oriente. Pero no suceder?. ?Transici?n ordenada? Ten cuidado con lo que deseas.

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Tags: Egipto, democracia, Mubarak, derechos humanos, El Baradei, ley, administración

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