Martes, 08 de febrero de 2011


Hace unos d?as, leyendo la p?gina oficial de la BBC ,[1] encontr? un reporte acerca de un c?digo de conducta para los blogs, propuesto por Tim O? Reilly, uno los pioneros de Internet. Este proyecto de c?digo se inicia con la siguiente introducci?n: ?Celebramos la blogosfera, porque esta adopta la conversaci?n franca y abierta?.[2] Pero inmediatamente aclara que una cosa es franqueza y otra incivilidad. A partir del concepto ?Aplicaci?n de la Civilidad ? (?Civility Enforced?), propone un conjunto de normas ?ticas, que puedan asumirse de manera libre y consciente por cada bloguero: responsabilizarse con sus propias palabras; no permitir ning?n comentario cuyo autor no se atreva a expresarlo personalmente; excluir los an?nimos y los insultos. El c?digo hace expl?cito que no debe admitirse los mensajes dirigidos a hostigar, asediar o amenazar; ni tampoco difamar, representar falsamente o atacar ad hominem, es decir, que en lugar de discutir puntos de vista, intente desacreditarlos mediante ataques personales a su autor. Entre las voces que lo apoyan se cuenta incluso Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, quien afirma: ?Usted no tiene que insultar a la gente para ser franco?.

Por mi parte, lo digo francamente, tengo pocas esperanzas de que algo como este c?digo para los blogs llegue a prosperar. Me alegra saber, sin embargo, que incluso figuras notables en el desarrollo de este medio de comunicaci?n, expresen estas preocupaciones, especialmente en torno a asuntos tan trascendentes como los usos de la libertad y la cuesti?n de la responsabilidad.

Hace apenas un a?o, tuve la oportunidad de vivir de manera particular estas preocupaciones. A ra?z de una charla sobre el debate acad?mico y cultural en Cuba, al que me invit? una universidad del sur de la Florida , un par de reportajes difundieron por Internet una versi?n de mis palabras, que dieron lugar a un alud de reacciones inesperadas. Conservo todav?a algunos de aquellos singulares comentarios, que se lanzaban precisamente contra lo que yo hab?a llamado en mi charla ?ciberchancleteo?. Selecciono solo una peque?a muestra de lo que algunos ilustres intelectuales ?del exilio? dijeron sobre m? en esos blogs que atesoran la libertad de expresi?n y la cultura cubana en el exterior: ??l sortea siempre con habilidad torera, como un jab?n humedecido -y reblandecido- que patinase por una ba?era?; ?es un miserable, un cobarde y un censor?; ?acu?rdense de ese impostor, que lo veremos en el futuro defendiendo cualquier causa para sobrevivir, incluyendo, si fuera necesario, lo opuesto a lo que dice hoy?; ?un mercenario intelectual al servicio de la dictadura cubana?; ?a estas alturas, ese lenguaje, dan deseos de vomitar?; ?la m?scara de ?aperturista? con la que lleva a?os ?tirando con el rostro?; ?gilipollas o degustador de excrementos?, etc., etc. Dar?an ganas de re?r, si no fuera porque mucha gente les concede a algunos de estos blogs la categor?a de fuentes confiables acerca de lo que pasa en Cuba.

Acabo de leer un comentario, el tercero, que el corresponsal en La Habana de la BBC , Fernando Ravsberg, le dedica al trabajo de la revista Temas. El hecho es que en los comentarios de este corresponsal, encuentro algunos puntos de convergencia con las preocupaciones de O?Reilly, Wales y otros muchos.

En un texto puesto en su blog ?Cartas desde Cuba? el 25 de noviembre pasado, Ravsberg la emprende contra los debates mensuales de los ?ltimo Jueves de Temas. Califica como censura la norma establecida de no citar ni reportar estos debates sin que los panelistas lo revisen antes, y la considera parte de una serie de asedios personales en su contra, una especie de cerco que se ha venido estrechando en torno suyo en los ?ltimos tiempos. Caracteriza estos asedios como obra de ?Torquemadas en los extremos del abanico pol?tico?, unidos ?en sus desprop?sitos?. Finalmente, identifica las normas de los debates de Temas como ?autocensura? que ?solo triunfa si logra infundir miedo. En realidad no simboliza el poder sino la debilidad, evidencia la incapacidad de los censores para rebatir los argumentos del censurado?.

En su tercer comentario sobre Temas, titulado ir?nicamente ?Lo que nunca ocurri?, Ravsberg se dedica precisamente a reportar sobre el contenido del m?s reciente panel de ?ltimo Jueves, dedicado a ?Cuba en la prensa extranjera?, celebrado en la UPEC , el pasado 28 de enero. Afirma que ?el director del evento nos tiene terminantemente prohibido que contemos lo ocurrido,? hasta que se difunda ?una versi?n oficial del debate?. Cita a ?un joven colega cubano que sintetiz? el debate diciendo que fue un viaje al Mosc? de Stalin?. Y concluye exhortando a ?los cubanos? a ?decidir entre construir algo diferente o resignarse a vivir entre debates secretos, medias verdades y mentiras enteras.?

A continuaci?n, procurar? ofrecer algunos argumentos, no desde la actitud represiva que Ravsberg me atribuye, sino como objeto directo de su invectiva. No me propongo, naturalmente, comentar acerca de los adjetivos personales que me dedica, como no lo hice tampoco ante la marea de los defensores del ciberchancleteo. Me interesa, eso s?, defender la revista Temas, puesto que resulta claro de las citas textuales hechas arriba, que se trata de un ataque en toda la l?nea contra su trabajo y lo que la publicaci?n representa.

En primer lugar, en su rol de informador internacional, Ravsberg deber?a saber que el espacio de ?ltimo Jueves existe desde febrero de 2002. El primer panel estuvo dedicado a la violencia racial en la historia de Cuba; y de ah? en adelante, se han realizado m?s de 80, la mayor?a de los cuales han sido difundidos en la propia revista o en forma de libro: por qu? emigran los cubanos; c?mo se forma un ciudadano; por qu? cay? el socialismo en Europa Oriental; el debate en la radio; qu? significa ser marginal; las ideas de libertad, igualdad y democracia; la pobreza y el envejecimiento en Cuba; el concepto del socialismo hoy; el pensamiento cubano en la emigraci?n; problemas de la justicia, la ley y el orden; qu? piensan y hacen los j?venes; la burocracia como fen?meno social; homofobia y cultura c?vica; el prejuicio racial. Vamos para diez a?os. En ning?n momento, ni antes ni ahora, ha resultado una empresa f?cil. Pero ha permanecido y se ha difundido, gracias al apoyo de muchos, a pesar de contar con adversarios de todos los colores, incluidos los que posan de enfants terribles o se ponen pelucas libertarias.

Lo m?s dif?cil ha sido conseguir la presencia en los paneles de personas que desempe?an funciones institucionales. Por ejemplo, invitamos a una buena cantidad de periodistas, cubanos y extranjeros, a sentarse en este panel sobre ?Cuba en la prensa extranjera?, y la mayor?a declin? cort?smente. Cuando hemos solicitado la presencia de personas que ocupan responsabilidades, la mayor parte de ellas se excusa. En la carta que les hemos hecho llegar siempre a los panelistas, les aseguramos que sus intervenciones son ?a t?tulo personal?, y que antes de difundirlo, ?se requiere la revisi?n y aprobaci?n de todos los participantes.? Sin embargo, en muchas ocasiones, antes de que esta revisi?n tenga lugar, aparecen en Internet versiones de periodistas profesionales o improvisados, que califican las intervenciones de los participantes y se explayan sobre el contenido del debate. Para evitar que esta fiebre blogueril afecte su realizaci?n, se estableci? la norma de que no se cite ni se reporte sin autorizaci?n. Evidentemente, esta medida no se dirige a restringirlo o compartimentarlo, sino al contrario, a garantizarles a los panelistas las condiciones para expresarse con entera libertad y mantener el control sobre la difusi?n de sus palabras, ante la pr?ctica indiscriminada de grabar, reportar e incluso filmar sin pedir permiso.

Los periodistas profesionales saben que esta no es una norma extra?a, en ninguna parte del mundo. Tengo delante de mi una carta del Council on Foreign Relations (CFR), de Washington D.C., invitando a un debate sobre Cuba el pasado 7 de diciembre, que dice as?: ?Su panel sigue la pol?tica de no atribuci?n del CFR. Esto significa que los participantes pueden hacer uso de la informaci?n recibida en la reuni?n, pero ni la identidad de los ponentes ni la de otros participantes puede revelarse; ni puede citarse como fuente de informaci?n una reuni?n del CFR?. En la sala donde se celebr? este panel hab?a periodistas, incluso corresponsales en Washington de ciertas agencias de noticias brit?nicas. Nadie se escandaliz? en torno a esta pr?ctica ni la calific? como censura. Nadie se dispuso a ignorar esta norma y a despotricar sobre el contenido de la sesi?n. ?Por qu? se asume que en Cuba toda regla similar es un acto de censura, o simplemente algo que se puede ignorar ol?mpicamente?

Debo a?adir algo m?s sobre el panel de marras. Con el fin de no esperar mucho tiempo para informar sobre su realizaci?n y contenido, le pedimos a un periodista que suele concurrir a estas sesiones que escribiera una nota, para publicarla en el sitio digital de la UPEC , instituci?n que lo acogi?, con el fin de hac?rsela llegar a los panelistas para que dieran su consentimiento y poder publicarla. El panel, y muy en particular la corresponsal extranjera invitada, pudo corregirla, y asegurar de esta manera que su punto de vista (lo que Ravsberg llama la ?versi?n oficial del debate?) estuviera reflejado de manera adecuada en la cr?nica, que se public? al d?a siguiente, viernes 29, en el sitio Cubaperiodistas.[3]

M?s all? de estas aclaraciones puntuales, que demuestran la inconsistencia de los cuestionamientos de Ravsberg, me pregunto, finalmente, cu?l es la explicaci?n de fondo de esta conducta: por qu? la emprende en tandas sucesivas contra la revista Temas y su espacio de debate; a qu? se debe su evocaci?n de Torquemada y Stalin en relaci?n con un panel de discusi?n real, que cuenta con la participaci?n no solo de notables defensores de la cr?tica en la esfera p?blica cubana, sino de numerosos asistentes de todas las edades y diversos grupos sociales; en qu? se basa para asociar el trabajo de Temas con ?el miedo?, ?los debates secretos, las medias verdades y las verdades enteras?. ?A qu? viene ese intento de desnaturalizaci?n y tergiversaci?n?

O?Reilly propone, en su c?digo de conducta, identificar este tipo de blogs con una etiqueta que diga ?Todo pasa?. Seg?n ese c?digo, esto querr?a decir: ?Participate in this site at your own risk?. Pero esa l?gica coloca el problema del lado del lector. Me pregunto si O?Reilly estar?a de acuerdo en que, en t?rminos de la responsabilidad del autor, esta es realmente una soluci?n. Por mi parte, lo dudo.

[1] El art?culo original de BBC, ?Weblogs ?need content warnings?? est? en http://news.bbc.co.uk/2/hi/technology/6540385.stm.
[2] El c?digo de conducta de O?Reilly citado por BBC puede encontrarse ?ntegramente en http://radar.oreilly.com/archives/2007/04/draft-bloggers-1.html
[3] Manuel Yepe, ??ltimo Jueves de Temas: ?Cuba en la prensa extranjera?. Est? en http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/enero11/28/01.htm.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/02/05/sobre-los-usos-de-la-libertad-y-sus-descontentos/


Tags: censura, Cuba, libertad

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