Martes, 08 de febrero de 2011

Arturo Balderas??????????????? La Jornada

Unos meses antes de las elecciones que culminaron en noviembre del a?o pasado, la Suprema Corte de EU abri? el camino para que las corporaciones pudieran aportar fondos a las campa?as sin l?mite alguno. En aras de una libertad de expresi?n mal entendida borr? de tajo uno de los preceptos de la democracia: la igualdad de condiciones en la competencia electoral. Convirti? de facto a las corporaciones en los grandes electores y elimin? el derecho de los ciudadanos a participar en el proceso electoral en igualdad de condiciones.

La democracia se convierte as? en asunto de quienes tienen para pagar por ella. Sobra decir que la decisi?n de la Corte, en la que hay una mayor?a de magistrados conservadores, fue influenciada por el peso econ?mico e ideol?gico del mundo corporativo. Su funci?n se distorsion? al decidir no sobre la correcta interpretaci?n de los preceptos constitucionales, sino sobre su contenido, que en ?ltima instancia corresponde ?nicamente al Congreso. El presidente Barck Obama, quien fue profesor de derecho constitucional, reclam? con justa raz?n a los magistrados que hab?an cometido tal desatino.

En este contexto, la solicitud de amparo en contra de la legislaci?n que proh?be la propaganda pol?tica fuera de los tiempos oficiales, arguyendo que se ataca la libertad de expresi?n, que para todo fin pr?ctico interpusieron los due?os de dos televisoras mexicanas, es un s?ntoma de la prepotencia e impunidad que caracteriza al duopolio televisivo. Pretender ahora que la Corte mexicana emule la decisi?n de la estadunidense es confundir la libertad de prensa con la del libre mercado. Hay dos diferencias que es necesario apuntar: en nuestro pa?s dos cadenas de televisi?n acaparan los recursos que el Estado destina para el proceso electoral, mientras en EU la atomizaci?n de los medios ofrece un amplio abanico de opciones para la propaganda. Adem?s, a diferencia de M?xico, esos recursos provienen principalmente del sector privado.

La decisi?n de la corte estadunidense permiti? a las corporaciones la afluencia ilimitada de recursos al proceso electoral en un amplio espectro de medios. Si la Corte en M?xico concede el amparo interpuesto, favorecer?a a dos empresarios que han hecho del proceso electoral un jugoso negocio, y por a?adidura pretenden convertirse en el gran elector. A fin de cuentas, en ninguno de los dos casos se puede justificar que se desnaturalice la democracia de tal manera.

Ser?a deseable que la SCJN no cediera a las presiones del duopolio televisivo. M?s all? del barroquismo jur?dico, el asunto se sit?a en la ?tica, como sistema de valores que va m?s all? del enriquecimiento y el poder de una o dos corporaciones, por poderosas que sean.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/07/index.php?section=opinion&article=017o1pol


Tags: elecciones, La Jornada, corporaciones, proceso electoral, libre mercado, espectro

Publicado por blasapisguncuevas @ 21:42  | M?xico
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