Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Sinfo Fern?ndez

Uno de los aspectos menos analizados del movimiento por la democracia en Egipto, en relaci?n con las pol?ticas de EEUU frente al mismo, es el papel de la influyente Configuraci?n del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en ingl?s), incluida su principal organizaci?n rectora ?la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Estadounidenses Jud?as (CPMAJO, por sus siglas en ingl?s)-, los miembros del Comit? para Oriente Medio del Congreso, los funcionarios que ocupan puestos estrat?gicos en los bur?s para Oriente Medio del gobierno de Obama, as? como importantes editores, publicistas y periodistas que juegan un papel fundamental en prestigiosos peri?dicos y populares revistas semanales. Este ensayo se basa en una investigaci?n sobre la cuesti?n llevada a cabo en el Daily Alert (bolet?n propagand?stico de CPMAJO), el New York Times y el Washington Post entre el 25 de enero y el 17 de febrero de 2011.

Desde el principio mismo del movimiento egipcio a favor de la democracia, la ZPC puso en tela de juicio la legitimidad de sus demandas contra la dictadura tratando de hacer especial hincapi? en la ?amenaza isl?mica?. Especialmente, los ultra sionistas Washington Post, Wall Street Journal y Daily Alert insist?an una y otra vez en la ?amenaza? de una ?toma del poder isl?mica? por parte de los Hermanos Musulmanes, aunque una cifra abrumadora de expertos y periodistas, no-sionistas, en Egipto hubieran ya manifestado que la inmensa mayor?a de los manifestantes no pertenec?an a movimiento pol?tico alguno y que propugnaban mayoritariamente una rep?blica democr?tica laica (v?ase el Financial Times de los d?as 26 de enero y 17 de febrero de 2011).

Una vez fracasada la estratagema de su propaganda inicial, la ZPC desarroll? varias nuevas l?neas de propaganda: la m?s importante fue una defensa sostenida de la dictadura de Mubarak como baluarte de la ?seguridad? de Israel y guardi?n de los llamados ?Acuerdos de Paz? de 1979. Es decir, la ZPC presion? a la administraci?n estadounidense, a trav?s de diversas audiencias en el Congreso, la prensa y el AIPAC para que apoyara a Mubarak como garante clave y colaborador de la supremac?a de Israel en el Oriente Medio, aunque eso significara que el r?gimen de Obama tuviera que oponerse abiertamente al movimiento por la libertad de millones de egipcios. Los periodistas y funcionarios israel?es y sus hom?logos sionistas en EEUU estuvieron dispuestos a admitir que aunque el r?gimen de Mubarak era una tiran?a corrupta y sangrienta, hab?a que apoyarlo porque un gobierno democr?tico en El Cairo podr?a acabar con d?cadas de colaboraci?n egipcia con la brutal colonizaci?n israel? de Palestina.

Cuando qued? patente que el apoyo incondicional a Mubarak ya no era una posici?n viable y que el gobierno de Obama estaba haciendo un llamamiento al movimiento democr?tico para que ?dialogara? y negociara con el dictador, la ZPC pidi? cautela a la hora de apoyar tal ?di?logo? y seguridades de que el mismo no provocara cambios abruptos en el tratado entre los israel?es y Mubarak. La ZPC y sus escribas del Washington Post presentaron al ?Vicepresidente? designado a dedo por Mubarak, Omar Suleiman, un infame torturador y colaborador desde hac?a bastante tiempo del Mossad de Israel, como el interlocutor leg?timo para el di?logo, a pesar de que el movimiento por la democracia, de forma un?nime, le hab?a rechazado ya.

Como los manifestantes segu?an creciendo en n?mero e iban ocupando las principales plazas p?blicas de todo el pa?s m?s all? de la primera semana, Israel y la ZPC promovieron una posible soluci?n alternativa para mantener a Mubarak en el poder durante un per?odo de ?transici?n? de nueve meses. Cogidos por sorpresa por la veloz expansi?n del movimiento egipcio por la democracia, los bien dispuestos c?mplices de Israel en la administraci?n y en los medios estadounidenses concedieron que no estar?a mal que la dictadura llegara a su final? siempre que se llevara a cabo de forma apropiada; es decir, excluyendo o minimizando el papel de los Hermanos Musulmanes y maximizando el papel del alto mando del ej?rcito y de los servicios de inteligencia, favorables a Israel, en calidad de supervisores de la ?transici?n?. La ZPC rechaz? despectivamente al independiente movimiento egipcio y a sus l?deres y trat? de socavar el movimiento popular egipcio inflando el papel de los mejor organizados ?Hermanos Musulmanes? y advirtiendo acerca de una futura ?toma del poder? islamista.

El principal funcionario sionista en la Administraci?n Obama y hombre clave del AIPAC [siglas en ingl?s del Comit? de Asuntos P?blicos EEUU-Israel, el lobby pro-Israel en EEUU], el Vicesecretario de Estado, James Steinberg, viaj? a Israel para asegurar al r?gimen de Netanyahu/Lieberman que EEUU estaba en contacto con el alto mando del ej?rcito egipcio y sectores de la oposici?n civil (El Baradei) y que el apoyo de Washington al movimiento democr?tico estaba condicionado a que dieran todo tipo de seguridades de que no iban a cambiar el Tratado israelo-egipcio.

Cuando finalmente se le oblig? a Mubarak a dimitir y a pasar el poder a una junta militar, la ZPC felicit? a los golpistas, apoy? su desmovilizaci?n del movimiento y, lo m?s importante, celebr? el refrendo de los generales egipcio al ?Acuerdo de Paz de 1979?. A partir de ah?, la maquinaria de la propaganda israel? empez? a criticar duramente a Mubarak y a representar el golpe militar como un paso positivo hacia una ?transici?n pac?fica y ordenada?. Por ?ordenada?, los think tanks sionistas entienden un ?cambio de r?gimen? que no altere en nada el asedio contra Gaza, el env?o regular de fuel a Israel o la t?rrida colaboraci?n entre Tel Aviv y El Cairo. Los sionistas estadounidenses e israel?es rechazaron que se celebraran elecciones de inmediato y promovieron un prolongado proceso por el que el ej?rcito egipcio, la Administraci?n estadounidense y la ZPC podr?an nombrar a dedo a los miembros de las ?comisiones electorales y constitucionales transitorias? comprometidas con la continuaci?n de la pol?tica de Mubarak de sumisi?n incondicional a Israel. Por ?pac?fica?, los diplom?ticos a favor de Israel en la Administraci?n Obama quer?an significar limpiar las calles de las masas de manifestantes y activistas a favor de la democracia a fin de que el peque?o c?rculo del ej?rcito, y algunas reminiscencias civiles de Mubarak, pudieran controlar las decisiones a puerta cerrada. Por ?transici?n?, los c?rculos de propagandistas sionistas, los pol?ticos israel?es y estadounidenses y los generales egipcios entienden que nada va a cambiar salvo el rostro de Mubarak.

Mientras Israel y el grueso de los escribas y propagandistas israel?es en EEUU se opon?an o cuestionaban los movimientos por la democracia y en contra de los gobernantes favorables a Israel en Oriente Medio, se dedicaban tambi?n a apoyar y difundir la actuaci?n de los movimientos sociales contrarios al r?gimen iran?. En todos los medios impresos y electr?nicos, los periodistas a favor de Israel resaltaban la naturaleza brutal y represiva del r?gimen iran?, pidiendo el cambio del r?gimen y exagerando el espectro de una confrontaci?n militar en caso de que los barcos de guerra iran?es atravesaran el Canal de Suez, un derecho de Ir?n en virtud del derecho mar?timo internacional. En un intento reduccionista, en todas las discusiones y debates sobre la pol?tica estadounidense en relaci?n con los enormes y crecientes movimientos de masas a favor de la democracia por todo el mundo ?rabe se citaban la seguridad israel?, la amenaza del ?Islam radical? y a Ir?n.

Los mismos prominentes escribas sionistas estadounidenses que al principio defendieron el apoyo estadounidense al dictatorial r?gimen de Mubarak, y despu?s alentaron la toma del poder por el ej?rcito en El Cairo, se han convertido en patrocinadores de los dem?cratas anti-r?gimen en Ir?n. Aunque esto no resulta incompatible: la cuesti?n importante para los sionistas estadounidenses es c?mo podr?an afectar los movimientos a favor de la democracia en las pol?ticas coloniales israel?es en Palestina y en la expansi?n del poder de Israel por Oriente Medio. Es decir, que tanto en el Congreso como en la Casa Blanca, la ZPC no est? precisamente preocupada por fomentar la democracia a trav?s de la pol?tica exterior estadounidense sino tan s?lo en utilizar la diplomacia y el apalancamiento militar de EEUU al servicio de Israel.

Lo que resulta m?s sorprendente en los giros y cambios de Obama en sus pol?ticas respecto a las luchas populares de masas en Egipto es cu?n estrechamente repite y pone en marcha las posiciones pol?ticas de la Configuraci?n del Poder Sionista en EEUU que est?n claramente presentadas en el ?rgano de propaganda de las ?52 organizaciones?, el Daily Alert.

Versi?n original en ingl?s:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=PET20110220&articleId=23297

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: sionismo, Egipto, Mossad, transición, musulmanes, democracia, ejército

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