Jueves, 24 de febrero de 2011

Por: Manuel Taibo?
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Guant?namo una de tantas c?rceles de la CIA. En el portal hay muchos soldados y un oficial se halla plantado en el mismo escal?n; siguiendo un largo pasillo, guardado a cortos trechos por armados e inm?viles centinelas. Una galer?a bastante bien iluminada se alarga, toda ella con puertas cerradas y muy juntas en ambos laterales. A un lado y a otro se mueven varios carceleros, mirando constantemente por los judas (mirillas) de las celdas.

?Qui?nes son ellos? Naturalmente, unos hombres y mujeres?, es una verdad evidente, pero subjetiva, una verdad que a [email protected] [email protected] les hace saltar al expresar la verdad objetiva, la m?s importante dial?cticamente?, que no son hombres y mujeres en relaci?n al objeto de la misi?n encomendada?, son tan s?lo polic?as; m?s exactamente, agentes que deben obedecer, formarse y aprender?, que ante esto nada importa si son objetivamente hombres y mujeres y objetivamente seres asexuales. ?Acaso no recuerdan bien la tesis laureada, que estudiaron en la escuela, donde se formaron y se halla vigente el modelo? Recuerden un tema en que asignan como meta de la sociedad capitalista el conciliar la verdad subjetiva y la verdad objetiva, por la desaparici?n de la sociedad socialista?

Nos imaginaremos como atormentan y matan. Es cierto que al matar y atormentar muestran una rara inteligencia. Pero nada m?s; ellos matan hombres, mujeres y ni?os tan sin conciencia como el animal mata al animal. Ser? posible que haya muerto la conciencia en tales seres humanos. (Llamarlos humanos es un decir)

Cuando se dispone de tiempo limitado, el dolor es dosificado para que nunca lleve al acusado al peligro inmediato de la muerte; la sensaci?n del reo es que puede vivir ilimitadamente en perpetuo tormento f?sico y moral. Los procedimientos son muy variados, los pueden imaginar. Ante un tormento que pulsa uno tras otro todos los sentidos y funciones del reo sin que pueda ?l adivinar un fin, es infalible su desesperaci?n, el deseo de morir se transforma en verdadera obsesi?n, y si halla un medio de matarse, desde luego, se mata. Cuando hay pruebas tangibles de hallarse un reo en tal estado y al ver para ?l vedado todo medio de suicido, la confesi?n es la ?nica manera de lograr suicidarse, pues acarrea su segura ejecuci?n. Quien quiere matarse se halla dispuesto a todo?

Estos fan?ticos amos de la CIA, con sus estigmas de anormales, deben pecar de exhibicionismo criminal. Mostrarse ufanos a sus prisioneros humillados, hechos unos pingajos psicol?gicos y f?sicos, ha de ser para ellos un insano placer. La falta de preparaci?n cultural en estos engendros es evidente, est? demostrada con la insania con que celebran sus sat?nicas sesiones. Estos terroristas, financian y promueven conspiraciones, golpes de estado, huelgas y desestabilizaciones econ?micas, contra gobiernos elegidos democr?ticamente por sus pueblos. Pero, quien tenga una sensibilidad humana y tenga valor para enfrentarse con este mundo criminal y corrupto, s?lo podr? evitar el mal privando a estos energ?menos asesinos de los medios para realizarlo.

No, no, eso que llamamos una vida s?lo son unas c?lulas podridas que se debemos extirpar para que no infecten a m?s y puedan acabar con la vida, con la verdadera vida, con la vida socialista. Ve?moslo as?, en profesional, pues m?dicos somos los socialistas, encargados de velar por esa vida, y veremos muy natural el que no tiemblen nuestras manos. No tienen ?ngel tantos como ellos matan y mataron.

Como bien sabemos, cuanto dice quien se sabe ya condenado a muerte no merece gran cr?dito, en general, s?lo tiende a que finalice pronto su tormento y se pliega muy sumiso a repetir la confesi?n dictada. Cuando, por el contrario, la confesi?n se obtiene bajo promesa de salvaci?n de vida, suele ser sincera; sobre todo, si s?lo se tiende a lograr una declaraci?n de necesidad pol?tica. No podemos incluir a los reos de las c?rceles de la CIA exactamente en ninguno de ambos casos. Por ello, es aventurado deducir si hay sinceridad y verdad en la delaci?n del reo. Habr? que comprobar hecho por hecho y averiguar los proyectos caso por caso antes de actuar.

Atentados contra l?deres progresistas de Latinoam?rica y el mundo: Pensamos que si los imperialistas pudieran resolver este laber?ntico problema, se alegrar?an mucho. Tener en su haber varios atentados de la CIA es un honor ?nico: Fidel, Al-Gaddafi, Ch?vez, Ahmadineyad, Evo morales. Seg?n se habla, han sido muchos los atentados proyectados contra ellos, pero ninguno ha llegado a consumarse y la prueba de los estimados es demasiado considerable. Lograron asesinar a Allende, Torrijos, Caama?o, Sandino y tantos otros.

El imperialismo acusa gobernantes y gobiernos alegremente de delitos jam?s cometidos; tr?fico de drogas, financiar organizaciones terroristas, suministro de armas, etc. Esa manera de discurrir con l?gica tan perfecta partiendo de una mentira total, es un asombro. Todo parece terriblemente normal, dir?amos burocr?tico; sin duda, todo est? calculado por una experiencia reiterada. Ellos son los que trafican con drogas y financian organizaciones terroristas.

Todo lo refieren ellos a la formaci?n. A lo exterior. El imperativo ?nico parece hallarse fuera y tomarnos con su lazo, cual si fu?ramos unas pobres reses, para imponernos el querer y el pensar, el sentir y el obrar. Si es natural que no entiendan. Lo que aceptan ellos, y hacen aceptar, que el imperialismo es un permanente devenir. Para imponerlo as?, har?a falta demostrar la infalibilidad de la raz?n para poderle asignar infalibilidad a la evoluci?n; la inteligencia. Hay en sus argumentos una petici?n de principios; lo determinante no puede ser a la vez determinado. S?, la compatibilidad nacida de la subordinaci?n. En lo decisivo, en luchar y matar, la pasi?n los domina y a ella obedecen.

Si el martirio aquel hubiera sido violento, si los esbirros excitados como hienas dieran golpes y gritasen, no creemos que anonadase tanto el espect?culo, pero aquello es deprimente, mon?tono, cansado, uno se queda sin nervios, laxo, porque, contra lo esperado, no hay furia, dramatismo ni sangre. Todo parece terriblemente normal, dir?amos burocr?tico; sin duda, todo est? calculado por una experiencia reiterada. Los esbirros, s?lo se limitan a esperar; al parecer, en la certeza de que m?s o menos tarde quebrar?an la resistencia del reo.

Hombres peligros?simos, no tienen piedad ni escr?pulos, hacen matar, o matan, por una simple duda, no esperan a tener las pruebas, les basta la sospecha, sino logran la prueba, la inventan con destreza y ma?a. En su af?n, nos consta, han hecho asesinar a seres inocentes? Se dir?a que gozan en el deporte fabuloso de cazar piezas humanas. S?lo imit?ndolos ser? posible eliminar a tipos tan peligrosos. No se concibe, no lo comprendemos, ni a?n apreciando la naturaleza y normalidad de estos ?hombres? al matar y torturar. Superior es a nuestra capacidad de comprensi?n aceptar la evaporaci?n de toda sombra de remordimiento en su alma. ?Pero acaso tienen alma? ?No ser?n ya un mero ente irracional, sensorial y funcional? Lo creemos imposible; no podemos creerlo, aunque parezca una evidencia en la vida de este ?ente imperialista?. La existencia de tal tipo ?humano? ya parece evidente. Un tipo liberado del bien y del mal.

Una necesidad dial?ctica? ?Ah!, s? S?, naturalmente dial?ctica; es una necesidad vital luchar para lograr ser quien se es?, para cosa tan elemental y la verdad, verdad.

Es necesario destruir de una vez el mundo de ficci?n capitalista, corruptora de todo, hasta de la personalidad?, y poder gritar un d?a nuestra verdad personal, id?ntica, socialista; porque la verdad humana, dial?ctica, libre de la contradicci?n capitalista, s?lo ha de ser la verdad una?

Gringos ?Ho Home!

?Libertad para Gerardo!

?Libertad para los cinco h?roes de la Humanidad!

Hasta la Victoria Siempre.

Patria Socialista o Muerte ?Venceremos!

[email protected]
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Tags: imperialistas, fanáticos, matar, células, confesión, tráfico, drogas

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