Domingo, 27 de febrero de 2011

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Por: Pascual Serrano y Juan Carlos Monedero?

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No demos ni una sola baza al imperio y sus comparsas para frenar las revoluciones de Am?rica, de Egipto, de T?nez, de Libia. Mubarak, Ben Ali, Gadafi, escogieron un camino contrario a los intereses de sus pueblos y fueron arrastrados por el viento popular. Los l?deres de Am?rica Latina, que han demostrado estar con sus pueblos, deben encontrar su lugar con esos pueblos ?rabes que se levantan. Por que la lucha por la emancipaci?n es una.
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Los levantamientos populares que se est?n sucediendo en los pa?ses ?rabes abren sin duda la peligrosa posibilidad de que despierten, e incluso faciliten, la intervenci?n de las potencias occidentales v?a OTAN, con la consecuente tragedia de ocupaci?n, crimen y atropello a la soberan?a que caracteriza las intervenciones de la Alianza y los Estados Unidos. Es evidente que en r?o revuelto pueden suceder muchas cosas. Sin embargo, ese temor no debe impedirnos a qui?nes, como el Che, nos indignamos ante cualquier injusticia y contra cualquier persona en cualquier lugar del mundo, apoyar los movimientos populares que se rebelan contra tiranos. Y los gobernantes de los tres pa?ses ?rabes donde en este momento m?s lejos han llegado las rebeliones lo son. Tan tiranos como amigos de los gobernantes europeos, con qui?nes tan buenos negocios ten?an cuando el pueblo a?n no hab?a empezado a hablar.

Tampoco faltan quienes piensan que, detr?s de los levantamientos, se encuentra la mano del imperio, interesado, como siempre, en desestabilizar y tomar el control del pa?s y de sus recursos,? repitiendo para ello el esquema que tan bien conoce de las revoluciones de colores. Por supuesto que Estados Unidos y sus escuderos europeos estar?an encantado de tomar ese control, e incluso en estos momentos, caben pocas dudas de que descansan sobre las mesas de los gobiernos estudios que permitan legitimar esa ocupaci?n. Para saber de esos planes, basta conocer la manipulaci?n sobre los acontecimientos en Libia, algo que ya ha quedado al descubierto. En las primeras veinticuatro horas de su llegada a Tripoli el periodista de Il Manifesto Maurizio Matteuzzi comprobaba que muchos de los acontecimientos difundidos por los medios occidentales -y tambi?n por ?rabes como Al Jazzira y? Al Arabiya-, no se correspond?an con la verdad. No exist?an las fosas comunes en Tadjoura, no era cierto que el distrito de Fascilum y otros distritos de la capital hubieran sido bombardeados. No era cierto que el aeropuerto de Mitiga hubiera sido tomado por los rebeldes. Informaciones falsas que no ayudan a entender las razones profundas del pueblo libio para mostrar su rebeld?a ante quien hace mucho abandon? la pelea de los pueblos ?rabes ?tergiversaciones que, a veces, pueden haber tenido la voluntad de informar ?el caso de los medios que, a d?a de hoy, tienen ganada su credibilidad-, pero que sabemos que, de manera m?s general, tienen la ?nica voluntad de confundir y preparar el camino a la intervenci?n de la OTAN?tarea constante de los medios tradicionales al servicio de los intereses creados-.?

Sin embargo, la amenaza del control de las grandes potencias no puede ser raz?n para condenar a los pueblos ?rabes al yugo de unos gobernantes d?spotas y corruptos. En la par?bola de Buda y la casa en llamas, Bertolt Brecht narra la historia de una familia cuya vivienda est? ardiendo. Mientras los vecinos les increpan para que la abandonen y se salven de morir abrasados, la familia no deja de preguntarse sobre el futuro que les espera fuera de la casa, si el fr?o les amenazar?, si conseguir?an otro techo, si podr?an alimentarse. El miedo al futuro les paralizaba y les imped?a abandonar una muerte segura. Es verdad que el vac?o de poder y la desestabilizaci?n planea sobre esos pa?ses y la regi?n, pero es de ese modo como siempre se produjeron las revoluciones. El vac?o de poder puede ser aprovechado por los militares, por un l?der mesi?nico, por el imperio, pero tambi?n podr?a serlo por el pueblo que ha tenido el coraje de romper su obediencia y desafiar al poder.?

De modo que de eso se trata, de que mientras algunos poderes est?n al acecho, tambi?n lo est?n los hombres y mujeres de T?nez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein, Jordania, Argelia o Marruecos, para no permitir que nadie que no les represente ocupe ileg?timamente el gobierno. Y con ese pueblo debemos estar qui?nes siempre denunciamos las dictaduras de los pa?ses ?rabes, esas que vend?an a precio de saldo los recursos naturales del pa?s a las potencias europeas a cambio de ser mantenidas en el poder con la excusa de que conten?an la amenaza isl?mica. Ahora hemos visto que quien de verdad amenazaba esos reg?menes era la sed de justicia de un pueblo.?

Muy inteligentemente los gobiernos europeos han abandonado a los dictadores una vez comprobado que no pueden seguir manteniendo la farsa. Ser?a un error imperdonable que fuera la izquierda quien, temerosa de la garra del imperio, se refugiara en el mal menor. El vac?o de poder est? llegando, y con el pueblo movilizado se abre una etapa constituyente con un pueblo soberano al que le corresponde dibujar los contornos de su organizaci?n social y pol?tica. Sabemos que en muchos centros de poder se estar?n maniobrando para colocar a un candidato que permita mantener el saqueo y la corrupci?n. La propuesta del presidente espa?ol de inventar un plan Marshall de reconstrucci?n de Libia o trasladar el modelo de la transici?n espa?ola al mundo ?rabe son las pen?ltimas mentiras de un occidente que prefiere seguir negociando con ?lites en vez de con el pueblo y sus representantes leg?timos. Ni el dinero privado de ese Plan Marshall, que entregar?a Libia a las grandes empresas, ni una transici?n que se hicera por las c?pulas y olvidase al pueblo pueden solventar las d?cadas perdidas en el mundo ?rabe. Muy al contrario, ser?a un retroceso que traicionar?a las esperanzas depositadas por los pueblos que est?n rompiendo con sus yugos. Ayudemos a los pueblos a que? sean ellos los que, de una vez, tomen el destino de sus pa?ses, lejos de repetir el saqueo de las empresas transnacionales y los grupos que las representan.

No son pocos los rebeldes alzados en los pueblos ?rabes que miran a los procesos emancipadores de Am?rica Latina en busca de ejemplo. Es momento de que las revoluciones latinoamericanas acompa?en a las revoluciones ?rabes. Un sue?o internacionalista por la base, lleno de dificultades pero tambi?n lleno de esperanzas. Esos mismos dictadores, sostenidos por los gobiernos europeos, han sido expulsados de la historia por mujeres y hombres que quieren tomar las riendas de su destino. No demos ni una sola baza al imperio y sus comparsas para frenar las revoluciones de Am?rica, de Egipto, de T?nez, de Libia.?

Mubarak, Ben Ali, Gadafi, escogieron un camino contrario a los intereses de sus pueblos y fueron arrastrados por el viento popular. Los l?deres de Am?rica Latina, que han demostrado estar con sus pueblos, deben encontrar su lugar con esos pueblos ?rabes que se levantan. Por que la lucha por la emancipaci?n es una. Pueblos que han tomado la palabra. Y la palabra del pueblo es la ?nica palabra que reconocer?n los rebeldes all? donde se alzan.


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Tags: Gadafi, mujeres, árabes, dictadura, Túnez, Libia, Egipto

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