Jueves, 03 de marzo de 2011
William Norman Grigg?????? Lew Rockwell?/ICH

Traducido del ingl?s para Rebeli?n por Germ?n Leyens

?Esto es una masacre?, dijo por tel?fono la fren?tica mujer libia a Anderson Cooper de CNN mientras se agazapaba de miedo en su apartamento en Tr?poli.

?Espero que sepa que hay gente en todo el mundo que reza y observa y quiere hacer algo?, dijo Anderson, como si fuera un traspunte en el teatro apuntando a los actores las primeras palabras que deben decir. Haya o no recibido una copia del gui?n, la mujer que llamaba actu? como se esperaba: ?El primer paso [es] convertir Libia en una zona de exclusi?n a?rea. Si hac?is que Libia sea una zona de excvlusi?n a?rea no podr?n entrar m?s mercenarios? Hay que actuar. ?Cu?nto tiempo m?s hay que esperar, cu?nto m?s hay que ver, cu?nta gente m?s tiene que morir??

Es totalmente posible, tal vez incluso probable, que el sujeto de la entrevista de Cooper haya sido simplemente una mujer aterrorizada pero resuelta que arriesg? su vida para describir la violencia que devora a su pa?s en medio de los estertores finales del Estado policial de Gadafi.

Es igualmente posible que su llamado a la acci?n internacional para imponer una zona de exclusi?n a?rea haya sido el pedido desesperado de una v?ctima, m?s que un acto de ventriloquia medi?tica de un personaje an?nimo que apoya la primera base de una campa?a militar propuesta por la misma alianza pro guerra neoconservadora que nos manipul? contra Iraq.

Seguramente fue pura coincidencia que el ?Grito en la noche? desde Libia haya tenido eco en la misma red unas pocas noches despu?s en boca del arquitecto de la guerra de Iraq, ex presidente del Banco Mundial y criminal de guerra?Paul Wolfowitz, quien pocos d?as antes de la dram?tica transmisi?n de Cooper pidi? una ?zona de exclusi?n a?rea? sobre Libia impuesta por la OTAN.

En los hechos, al d?a siguiente de esa entrevista, un grupo ad hoc que se llama Iniciativa de Pol?tica Exterior, amalgamado de los residuos del Proyecto por un Nuevo Siglo Estadounidense, public? una ?carta abierta? a Obama pidiendo una intervenci?n militar ?empezando por una zona de exclusi?n a?rea?? en Libia. El marco neoconservador para encarar la crisis libia crear?a un protectorado regional administrado por la OTAN por cuenta de la ?comunidad internacional?. Esto anular?a cualquier?esfuerzo por parte de libios, egipcios, tunecinos y otros para lograr una verdadera independencia.

Con base en la?experiencia previa de campa?as medi?ticas a favor de la conquista humanitaria, mi incurable cinismo me lleva a o?r en el ?Grito en la Noche? de Cooper un ligero pero inconfundible eco del lacrimoso, palpablemente serio, testimonio de "Nayirah", la muchacha kuwait? de ojos abiertos quien, utilizando un nombre supuesto para ?proteger a su familia?, describi? lo que le hab?a pasado a su pa?s despu?s de la invasi?n iraqu?.?

Recobrando valerosamente su compostura relat? horrores que los ojos humanos no deber?an presenciar. La joven enfermera voluntaria de 15 a?os, precozmente madura, relat? en la?Reuni?n de Derechos Humanos del Congreso de EE.UU. c?mo soldados iraqu?es penetraron en el hospital al-Addan, arrancaron a los reci?n nacidos de las incubadoras y los lanzaron al suelo. Poco tiempo despu?s este testimonio fue ?confirmado? por otros que presentaron un testimonio igualmente angustiado ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Durante los tres meses de preparaci?n para el ataque de enero de 1991 contra Bagdad, la imagen de los ?beb?s de las incubadoras? kuwait?es fue interminablemente reciclada como tema de discusi?n en entrevistas en los medios, discursos presidenciales, y debates en el Congreso y en la ONU. Un sondeo de opini?n posterior a la guerra estableci? que la historia de los ?beb?s de las incubadoras? fue el arma m?s potente utilizada por el gobierno de Bush en su campa?a con el fin de crear apoyo p?blico para el ataque contra Iraq.

Ese relato de atrocidades fue particularmente efectivo en la superaci?n del escepticismo de gente que apoyaba un punto de vista progresista.

?Pacifista por naturaleza, mi hermano no estaba de humor pac?fico ese d?a?, record? el columnista del Christian Science Monitor, Tom Regan, al describir la reacci?n de su hermano ante el testimonio de "Nayirah". ?Tenemos que ir y liquidar a Sadam Hussein. Ahora?, insisti? el hermano de Regan.

?Comprend? completamente sus sentimientos?, se?al? Regan. Despu?s de todo, ??qui?n podr?a consentir semejante brutalidad? La noticia de la matanza hab?a llegado en un momento clave de las deliberaciones sobre si EE.UU. deber?a invadir Iraq. Los que presenciaron los ininterrumpidos debates en la televisi?n vieron que muchos de los que antes hab?an vacilado al respecto fse convirtieron en guerreros por medio de horroroso incidente. L?stima que nunca haya sucedido.?

"Nayirah" no era una ingenua traumatizada que presenci? un acto de barbarie digno de las Einsatzgruppen [Escuadrones de la muerte de Alemania nazi, N. del T.]; se trataba en realidad de la hija de Saud Nasi al-Sabah, embajador de Kuwait en EE.UU. (y miembro de la familia real del emirato). Su gui?n hab?a sido escrito por la firma de relaciones p?blicas de Washington Hill & Knowlton, que ?bajo la supervisi?n del ex jefe de gabinete del gobierno de Bush, Craig Fuller, hab?a preparado una campa?a?para crear apoyo p?blico a la inminente guerra.

No fue dif?cil convencer al p?blico de que Sadam era un abominable mat?n. La venta de la idea de una gran guerra en Medio Orienta era una propuesta de mayor envergadura. A finales de 1990 Hal Steward, oficial de propaganda retirado del ej?rcito, defini? el problema del gobierno: ?S?, y cuando, comiencen los disparos, los periodistas empezar?n a preguntar por qu? los soldados estadounidenses da su vida por los jeques ricos en petr?leo. M?s vale que los militares de EE.UU. se en prisa en presentar un plan de relaciones p?blicas que tenga respuestan que el p?blico pueda aceptar.?

La imagen de?los kuwait?es reci?n nacidos arrancados de las incubadoras era un motivo actualizado de un cl?sico tema de propaganda b?lica utilizado por los servicios de inteligencia brit?nicos ?y sus compa?eros de?viaje estadounidenses? en sus esfuerzos para provocar la intervenci?n de EE.UU. en la Primera Guerra Mundial.

El equivalente en la era de la Primera Guerra Mundial de los ?beb?s de las incubadoras? kuwait?es fueron los infantes belgas supuestamente ensartados por las bayonetas de hunos de nudillos peludos con cascos de pincho. Los soldados alemanes lo hac?an para divertirse si no pod?an saciar sus ansias lascivas violando mujeres belgas y amputando sus pechos. Es lo que dijo al p?blico estadounidense, con toda seriedad, gente que trabajaba por cuenta de un comit? de propaganda brit?nico secreto dirigido por Charles Masterman.

En 1915, una comisi?n oficial dirigida por el vizconde James Bryce, un notable historiador brit?nico, ?verific? esas historias de atrocidades sin nombrar a un solo testigo o v?ctima. Eso no satisfizo a Clarence Darrow, quien ofreci? una recompensa de 1.000 d?lares a cualquiera que pudiera presentar a una v?ctima belga o francesa mutilada por soldados alemanes. Nadie cobr? esa gratificaci?n.

?Despu?s de la guerra?, cuenta Thomas Fleming en su libro Illusion of Victory, ?se dijo a los historiadores que trataron de examinar la documentaci?n para las historias de Bryce que los archivos hab?an desaparecido misteriosamente. Esa flagrante evasi?n llev? a la mayor?a de los historiadores a descartar un 99% de las atrocidades de Bryce como inventos.?

La guerra desata cualquier impulso bajo y repulsivo al que es susceptible el hombre abatido. Por lo tanto es seguro que algunos soldados alemanes (como sus hom?logos franceses, belgas, brit?nicos y estadounidenses) aprovecharon oportunidades para cometer actos individuales de crueldad depravada. Pero el prop?sito de la propaganda de guerra pregonada por la elite angloestadounidense, como se?ala Fleming, era crear una imagen p?blica generalizada de los alemanes como ?monstruos capaces de un sadismo horripilante?, creando as? un llamado a un odio colectivo asesino con un barniz hip?crita.

He descrito agitaci?n y propaganda de esta variedad como ?pornograf?a de la atrocidad?. Se hace para atraer intereses lascivos y manipular un apetito peligroso, en este caso, lo que San Agust?n llama libido domimandi, o sea la lujuria de dominar a otros.

El truco es provocar que toda la audiencia tiemble de horror ante un espect?culo de depravaci?n infrahumana, palpitando con un deseo visceral de venganza, y ext?tica de farise?smo por la pureza de sus motivos humanos. La gente que sucumbe a ?l es f?cilmente sumergida en una mente colectiva de odio sancionado oficialmente, y est? dispuesta a perpetrar cr?menes a?n m?s horrendos que los que cree que caracterizan al enemigo.

La ret?rica de ese tipo abund? durante la Revoluci?n Francesa, particularmente en la guerra del r?gimen jacobino para aniquilar a la rebelde Vend?e. Tambi?n figur? de manera destacada en la guerra del r?gimen de Lincoln para conquistar a los reci?n independizados Estados del Sur. Sin embargo es dif?cil encontrar una expresi?n mejor de ese modo de pensar que el ofrecido en un editorial publicado en 1920 por Krasni Mech (La espada roja), publicaci?n de la Chec?, polic?a secreta sovi?tica:

?Nuestra moralidad no tiene precedentes, y nuestra humanidad es absoluta, porque se basa en un nuevo ideal. Nuestro objetivo es destruir toda forma de opresi?n y violencia. Para nosotros todo est? permitido, porque somos los primeros en alzar la espada no para oprimir a las razas y reducirlas a la esclavitud, sino para liberar a la humanidad de sus cadenas? ?Sangre? Que la sangre fluya como agua? porque s?lo mediante la muerte del viejo mundo podremos liberarnos para siempre.?

Al realizar su Gran Cruzada por la Democracia, Woodrow Wilson se ubic? perfectamente en esa tradici?n, ensalzando la supuesta virtud de ?Fuerza sin restricciones o l?mites? la Fuerza justiciera y triunfante que convertir? la Justicia en la ley del mundo y arrojar? al polvo toda dominaci?n ego?sta.? Para fortalecer la ?voluntad de guerra? estadounidense mediante una dosis continua de pornograf?a de la atrocidad, el gobierno de Wilson cre? un Departamento de Informaci?n P?blica que se relacion? con su equivalente brit?nico, as? como frentes casi privados de propaganda brit?nica como?la Navy League. Esa organizaci?n, se?ala Fleming, inclu?a ?docenas de importantes banqueros y ejecutivos bancarios, de J.P. Morgan Jr. a Cornelius Vanderbilt."

Aunque no tiene absolutamente la menor culpa, Anderson Cooper es el tataranieto de Cornelius Vanderbilt. Mucho m?s interesante es el hecho de que como estudiante en Yale, Cooper pas? dos veranos como pasante en Langley en un programa de la CIA?para formar futuros agentes de inteligencia.

Cuando le prguntaron sobre los antecedentes de Cooper con la CIA, una portavoz de CNN insisti? en que decidi? no buscar trabajo en la Agencia despu?s de graduarse en Yale. Se puede decir lo mismo, sin embargo, de muchos de los agentes medi?ticos m?s valiosos de la CIA.

Como document? hace decenios Carl Bernstein, la CIA ?realiz? un programa formal de entrenamiento en los a?os cincuenta para ense?ar periodismo a sus agentes. Se ense?? a agentes de inteligencia ?c?mo sonar como periodistas?, explic? un alto responsable de la CIA, y luego los colocaron en importantes organizaciones noticiosas, con ayuda de la direcci?n. ?Fueron los sujetos que escalaron posiciones y se les dijo: ?vas a ser periodista?, dijo el funcionario de la CIA. Relativamente pocas de las cerca de 400 relaciones [medi?ticas] descritas en los archivos de la Agencia siguieron ese camino, sin embargo, la mayor?a de las personas involucradas ya eran periodistas bona fides cuando comenzaron a realizar tareas para la Agencia.?

Mediante una iniciativa llamada ?Operaci?n Sinsonte [Mockingbird]", la CIA form? un amplio har?n de cortesanas medi?ticas pagadas. Se realiz? a trav?s de la Oficina de Coordinaci?n Pol?tica, creada por Allen Dulles y Frank Wisner, este ?ltimo, el funcionario que posteriormente organiz? golpes (y las campa?as de propaganda correspondientes) contra los gobiernos de Ir?n y Guatemala. (El hijo y hom?nimo de Wisner, incidentalmente, fue vicepresidente de AIG, el conglomerado asegurador global favorito de la CIA, hasta 2009; m?s recientemente el gobierno de Obama recurri? a sus servicios como contacto secreto con Hosni Mubarak y Omar Suleim?n.)

Los tent?culos de la ?Operaci?n Sinsonte? se extendieron a todos los medios nacionales significativos, del Washington Post y el?Newsweek al conglomerado Time-Life, de New York Times a CBS. Como resultado, seg?n el antiguo analista de la CIA Ray McGovern, el Cuarto Poder ?ha sido capturado por el gobierno y las corporaciones, el complejo militar-industrial, el aparato de inteligencia?. Es, en todo salvo en el nombre, un ap?ndice del r?gimen. Esto se ve claramente cada vez que el r?gimen decide que ha llegado la hora de montar otra campa?a humanitaria de derramamiento de sangre?en el extranjero.

Despu?s de ?no aprender nada de los horrores que vitorearon como porreros adolescentes excitadas durante los ?ltimos 15 a?os, esos bombarderos bohemios, esos tenientes infantiloides, esos imperialistas del iPad est?n de vuelta?, suspira Brendan O?Neill, con un disgusto cansado, en el Telegraph de Londres. ?Esta vez quieren que se invada Libia?.

Al lado del Atl?ntico de O?Neill, los samur?i de Fleet Street propagan ?rumores de sistem?ticas violaciones masculinas? en Libia. Otros insisten en que la eventual guerra en Libia no se parecer?a de ninguna manera a ?la insensatez de la invasi?n de Iraq?, tal como semejantes sabios autoproclamados prometieron que las continuas guerras de Iraq y Afganist?n, cada una de las cuales ha durado por lo menos tanto como la Guerra de Vietnam, no ser?an ?otro Vietnam?.

Por alg?n motivo, esto recuerda la imagen de Bullwinkle mientras trata repetidamente de sacar un conejo de su sombrero, descartando despreocupadamente la queja de Rocky de que el truco ?nunca funciona?, y exclama: ??Esta vez es seguro!? Esta vez, se supone que creeremos ?o que por lo menos fingiremos que creemos? que los relatos de atrocidades son ver?dicos, que la acci?n militar santificada por la ?comunidad internacional? es una obligaci?n moral, que la sed de guerra y el odio son virtuosos, y que el inminente derramamiento de sangre ser? un torrente purificador.

Tal como es el caso, se supone que la pornograf?a de la guerra es indudablemente predecible en todas sus variedades. Sin embargo, a diferencia del inepto Bullwinkle, la pornograf?a de la guerra es un truco que parece funcionar todo el tiempo.

William Norman Grigg [enviadle correo] publica el blog the Pro Libertate y presenta el programa de radio Pro Libertate.

Copyright ? 2011 William Norman Grigg

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article27592.htm

rCR


Tags: Libia, Gadafi, Kuwait, Irak, pornografía, guerra, mujeres

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